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sábado, 23 de abril de 2022

La diferencia entre protestar y gobernar

 



En Chile y en el Peru se está desarrollando una película muy similar. La pregunta es si es un espejo para Colombia. Los votantes llevaron a la presidencia a dos personajes sin experiencia y representantes de la extrema  izquierda. Ambos generaron altísimas expectativas de cambio y explotaron la frustración de mucha gente con el sistema imperante, que claramente no había estado a la altura de sus expectativas y necesidades. 


Pero una vez en el poder, se están encontraron con otra realidad que los tienen enfrentados con sus mismos seguidores. Están aprendiendo que una cosa es protestar y criticar y otra muy distinta es gobernar.


Sobre la situación en Chile ya he escrito varios blogs. Recientemente, he leído  con mucha curiosidad, varios análisis sobre el proceso de la llegada al poder de Boric, el más joven presidente, y posiblemente el más inexperto, de quienes han alcanzado la más alta posición de su país en más de  una generación.


De alguna manera, y sin ser pesimista, es una película en la que en algunos aspectos, nos podemos reflejar los colombianos para anticipar lo que puede suceder en nuestro país, cuando elijamos a quien va a remplazar a Duque en el poder. En este blog, voy a seguir aportando otros elementos  de reflexión, enriquecidos con la visión local de varios analistas y formadores de opinión chilenos. 



Juan Carlos Eicholz es uno de ellos. Es un comentarista político y profesor universitario a quien tuve el gusto de escucharle una excelente y premonitoria exposición hace una década en Santiago, en el momento en que la ciudad se encontraba paralizada por una movilización de estudiantes indignados por los costos de la educación superior, y cuyo blanco  de su rabia, fue el Sistema de Transporte similar a Transmilenio. Recientemente le hicieron una entrevista en Semana sobre la situación actual de su país. 


Mirando en mis notas de esa época, me llamo mucho la tensión la coincidencia con su análisis actual. En ese momento habían ya señales de fractura de la Concertación, que fue la coalición que se armó de centro izquierda, para asumir el poder que dejó Pinochet y que durante veinte años, exitosamente le dio a Chile unos niveles de desarrollo, que lo volvieron un referente para otros países de la región. 


Sin embargo, su permanencia por mucho tiempo en el poder,  desgastó la credibilidad y el apoyo de la coalición. Se descuidaron y hubo complacencia.  Era evidente que las expectativas de la gente, especialmente los jóvenes, iban a una velocidad mayor que la capacidad institucional de estar a la altura de los retos de esta tendencia. 


Hace más de una década, se veían unos cambios en marcha que  se  caracterizaban por su tremenda complejidad. Ya se evidenciaban claras  señales  de la desalineación de las capacidades del Gobierno y las expectativas de sus gobernados, que no iba a ser sostenible. Las élites dominantes no las leyeron a tiempo para promover los cambios requeridos. Esta ceguera llevaría al poder  años más adelante, a un joven sin ninguna experiencia y conocimiento en el manejo del Estado.


Desde hace un década, se comenzaba a vislumbrar una brecha generacional cuya transición se acaba de consolidar con la llegada de Boric. Este fue un desafío demoledor  a las élites, que tradicionalmente habían detentado el poder, y a los partidos políticos que no se habían sintonizado, para responder a los grito de cambio de las nuevas generaciones. 



En esta transición, Chile muestra un choque cultural entre los valores tradicionales del orden, la eficiencia, la competitividad y la jerarquía, con otros emergentes que han sido acogidos por las “nuevas generaciones digitales” como es la colaboración, el medio ambiente, la responsabilidad social colectiva. Los primeros dieron la base de un una era de desarrollo sin antecedentes en la historia de la humanidad que hoy no tiene eco en las nuevas generaciones. 


Boric, supo capitalizar y darle voz y voto, a los pedidos de cambio de los jóvenes  y otras personas que estaban hastiadas con el sistema actual, y cuya manifestación más violenta sucedió a finales del 2019, con actos vandálicos que destruyeron  el sistema de transporte masivo de Santiago, entre otros daños ocasionados. Este movimiento fue el preámbulo de otros similares en Colombia y en la región, con impactos peores como fue nuestro caso. 


Dado que Boric llega al poder con el total apoyo del Partido Comunista chileno, Eicholz se pregunta con razón, si él representa la transformación o la izquierdización de Chile. La respuesta a esa pregunta va a depender de la manera como el inexperto Boric, maneje las varias dinámicas que ya están en marcha y que han hecho, que su comienzo,  tenga la más corta luna de miel en la historia de su país. 


La apuesta de varios analistas, es que evidentemente Chile se va a mover a la izquierda y el gran temor, es que el péndulo  se vaya  al extremo desde donde devolverse puede ser muy difícil regresar y con un costo inmenso para la sociedad. No se ve quien pueda liderar una transformación menos traumática . 


La derecha y el centro quedaron muy desdibujados después del resultado electoral. Y la razón, porque la emoción dominante es la rabia contra las élites y el sistema que se quiere transformar. Esto lo demuestra una investigación hecha desde muchas conversaciones que se documentaron después de las protestas sociales del 2019.



El joven Boric está aprendiendo su primera lección. Una cosa es promover marchas incendiarias, como lo hizo siendo dirigente estudiantil, y arremeter contra todo lo establecido desde la oposición. Otra muy distinta, es enfrentar la cruda realidad del manejo de un estado muy complejo, en medio de momentos tan turbulentos como los actuales en el mundo. 


Está entendiendo que la crítica destructiva desde la oposición, es una postura muy cómoda sin responsabilidad, especialmente cuando el establecimiento ha dado “tanta papaya”, como lo diría Antanas Mockus. Pero otra muy distinta,  cuando tiene que aprender a gobernar respondiendo a las múltiples demandas causadas  por las exageradas expectativas generadas durante la campaña al poder. 


Hoy Boric se encuentra en medio de varios fuegos cruzados. Por una parte, le han llovido críticas desde los partidos de extrema izquierda por estar mostrando una posición más conciliadora y alineada con las realidades del poder. Con su posición más moderada, Boric parecería que entiende que debe de representar los intereses, expectativas y preocupaciones de todos los chilenos.


En simultanea, enfrenta el resultado de la nueva Constitución, que hoy está siendo redactada por partidarios de la extrema izquierda, para la refrendación del pueblo en septiembre,. Estos grupos, que fueron elegidos por elección popular, tienen una posición mayoritaria  para asumir esta tarea. En el seno de esta Constituyente, se están proponiendo medidas extremas, como es la expropiación de las mineras que son la principal fuente de recursos para el estado chileno. Parece que esta opción no fue propuesta  por Boric durante su campaña,  por lo que  puede ser una fuente de confrontación y gran desgaste político. 


Pero además, está el Congreso actual, donde se mueven otras mayorias contrarias, lo cual va a significar un fuerte choque de poderes que afecta la capacidad institucional ya muy cuestionada. Se va a dificultar muchísimo, el llegar a consensos para la toma de las decisiones que necesita el país en estos momentos. Se está viendo un choque, no solo es cultural, como ya lo he mencionado, sino de cosmovisiones muy distantes y diferentes. 


El resultado es que Chile se va a mover en los próximos meses, no solo en un entorno muy complejo, sino de una grandísima incertidumbre cuyo impacto va a afectar muchas decisiones vitales para el país. Por ejemplo, las decisiones de inversión que en la actualidad deben de estar bastante paralizadas y con un costo muy alto para la sociedad chilena.



Creo que como ya está pasando en el Peru, de dónde acabo de regresar, mucha gente que voto por un cambio a cualquier costo, va darse cuenta que ese tipo de decisiones con el hígado y no con la cabeza, se pagan muy caro. Hoy Castillo está siendo desbordado por las marchas de todo tipo de sus mismos seguidores  que se sienten traicionados. Las paradojas de la vida: sus seguidores lo están rechazando y utilizando este mecanismo que fue   el mismo que lo llevó  a la presidencia de su país. Un  fenómeno similar lo está viviendo Boric en Chile. 


Lo que es evidente de los ejemplos de Chile y Peru, y muy pronto Colombia que se puede sumar a esta lista, es el alto costo que se paga, cuando una sociedad no se preocupa por formar a sus dirigentes políticos. Como resultado, cualquiera con capacidad de elocuencia y nada más, puede embaucar a millones de ciudadanos desorientados que votan sin ningún criterio, porque simplemente quieren jugársela por alguien diferente. 


Esta es una posición suicida en momentos de tantos cambios y de alta complejidad. Se necesita una nueva generación de políticos con capacidad de liderar una verdadera transformación, que acompañe las crecientes expectativas y necesidades de la gente, especialmente de las nuevas generaciones. 


Ahora bien, hay que estar atento a otra realidad. Estas transiciones y transformaciones despiertan mucha resistencia de parte de quienes se habían beneficiado del estatus quo que no lo quieren perder. Esto significa que se requiere una alta capacidad para ejercer el liderazgo y para manejar los conflictos que se van a producir. 


Una lección clara que queda de los ejemplos de Chile y Perú, que también se aplica a Colombia, es el altísimo costo que se paga con la complacencia que impide anticiparse a las crisis y no conducirlas. Es el resultado de una ceguera colectiva que inmoviliza y expone a las democracias a ser capturadas desde adentro, por populistas que se quedan en el poder a cualquier costo. El clásico ejemplo es el de Chaves, Maduro y compañía en Venezuela o Evo Morales en Bolivia. 


Otra lección. Mientras Boric representa el cambio a una nueva generación de dirigentes políticos en Chile, Petro, después de más de cuatro décadas en la política colombiana, por su trayectoria  y talante, representa al viejo discurso populista de la extrema izquierda latinoamericana de un Correa en el Ecuador, un  Evo Morales en Bolivia, o de Ortega el dictador de Nicaragua. Difícilmente se puede ver en Petro, un personaje tan cuestionado, contradictorio y polarizante,   cómo el verdadero símbolo de la nueva generación política para generar consensos que  transformen a un país tan complejo como es el nuestro. 


Una tercera lección es qué hay que desarrollar nuevas capacidades en el estado y en la sociedad, como lo mencioné en el blog de la semana pasada. Una capacidad crítica en épocas de grandes cambios como la actual, es la de la adaptación que se requiere para superarlos y aprovecharlos. Todo cambio genera un gran desequilibrio y saca a la gente de su zona de confort lo cual genera mucha resistencia.


Como bien lo expresa el analista chileno entrevistado por Semana, la capacidad adaptativa, que no es lo mismo que acomodarse o resignarse,  genera una ventaja competitiva muy importante para una sociedad. Por ejemplo, permite el entender mejor la diversidad como un activo de la sociedad, o mirar a otros de manera sistémica. Facilita  abrirse a cosas nuevas y no a anquilosarse . El aumento de la capacidad adaptativa, cuando se  produce el desequilibrio del cambio, permite ir evolucionando, incorporado cosas nuevas y dejando otras viejas para no evadir los problemas y enfrentar mejor los grandes retos de la sociedad contemporánea.


Construir capacidades de adaptación, implica desarrollar capacidades sobresalientes de escucha, de anticiparse a los cambios,  y de sentir empatía por el otro. No hacerlo es seguir el camino hacia abajo a un despeñadero. 


PD: la complejidad del entorno actual hace imposible que la polarización y el miedo sea el camino para gobernar a un país que necesita sanar muchas  heridas. Amanecerá y veremos en Colombia 



sábado, 16 de abril de 2022

Tenemos que hablar Colombia II parte.

 


En mi blog anterior me refería el informe “Tenemos que hablar Colombia”, en el cual se resume los principales hallazgos que salieron de 1.453 conversaciones donde participaron 5.519  personas de todo el país. En este blog voy a profundizar en algunos temas que me llamaron mucho la atención y que dan cuenta del sentir de mucha gente que quiere un cambio en Colombia. 


El sentimiento dominante es la tristeza y un lugar de encuentro común. No era la rabia como lo expresaban los medios de comunicación tomando a Chile como referente después de las marchas sociales del año anterior. Pero la segunda emoción fue el miedo ante la incertidumbre y desorientación del momento actual. Y la tercera emoción el enojo pero sin acabar con el país.

Es notorio que haya claridad, que los cambios que Colombia necesita, tienen que ver con la corrupción. Esto significa transformaciones profundas en el campo político, educativo y cultural. La implicación no deja de ser sorprendente en el informe: “necesitamos formar mejores ciudadanos con pensamiento crítico, principios morales y cívicos, capacitados para tomar mejores decisiones” que ayuden a construir un mejor futuro colectivo respetuoso de la diferencia.


El papel de la educación para formar “el ejercicio de la ciudadanía”, es uno de los cambios más importantes pedidos por los dialogantes. Esto permitiría el fortalecer la democracia que hoy se ve tan frágil. También es un medio para enfrentar la exclusión e inequidad. Abre el camino a la participación ciudadana, en nuevos escenarios para mejorar su impacto en la  democracia,  permitiendo un mejor ejercicio de ciudadanía y control político.


Es clara la preocupación: sin estos cambios en la educación aumentará la inequidad y las dificultades económicas  serán más difícil enfrentar. Se ahondará más la exclusión de mucha gente que se sentirán marginados y atropellados por el sistema. Las explosiones sociales de mediados del 2021, son un ejemplo que se podrá ver más frecuentemente. 


Otro aspecto que muestra el informe, tiene que ver con la asignación de la responsabilidad de los cambios que hacen los dialogantes, y la confiabilidad que tiene que se puedan lograr. Las entidades públicas y los políticos son responsables de mucho de estos cambios pero no son confiables. Sin embrago, la universidad, las ONG, los jóvenes y la sociedad civil también son responsables pero más confiables con un indicador superior al 90%. 


Muy importante que se evidencie la necesidad y la disposición de participar colectivamente en los cambios requeridos. Se valora la corresponsabilidad y no la pasividad


Los participantes asocian los cambios en la política para enfrentar la corrupción, que se percibe como el freno para lograr el  progreso social. 


Es interesante qué, hay una clara consciencia del papel que juegan los cambios en la cultura, asociados a la identificación y práctica de unos valores compartidos como sociedad 


El informe muestra que, no hay confianza en las instituciones públicas y sus dirigentes, para lograr los cambios que se necesitan. En el campo de la política, se percibe que se juegan con reglas de juego que son diferentes y están desalineadas con los intereses de la gente común. Pero se valora la Constitución como un “horizonte compartido” y de protección contra la violencia.



Pero que a pesar del individualismo que nos caracteriza a los colombianos, “hay la certeza de que solos, cada uno por su lado”, no lo podemos hacer. Se requieren soluciones colectivas y un sentido de corresponsabilidad del futuro. Para lograrlo,  si es interesante que se confía en el poder transformador de las ideas, en la capacidad de una ciudadanía empoderada, en la academia y las organizaciones sociales.

Cuando se habla de cambios, la tristeza y el miedo son las emociones dominantes, mientras que la felicidad se relaciona más con el mantener. Hay sentido de urgencia de transformar la realidad, pero esto genera una tensión entre la esperanza de un mejor futuro pero el escepticismo de lograrlo. Esto se traduce en un pesimismo, especialmente de lograr cambios en el entorno político. 


Otro resultado muy llamativo: hay una visión colectiva  menos optimista del país y más positiva a nivel personal. También la alegria acompaña las conversaciones sobre las valoraciones tradicionales que suponen un reconocimiento de la importancia de la sociabilidad .


Par resaltar: el conversar con un extraño, genera confianza. Fue notable la apertura y la disposición a dialogar de un número tan grande de participantes. En medio de una gran diversidad, no se evidenció la polarización que es la narrativa en que estamos montados en Colombia. Se encontró qué hay una buena disposición de la gente a conversar, “ a participar activamente, llegar a acuerdos y desarrollar horizontes compartidos”


Muy interesante y novedoso, el aporte de relacionar el papel de las emociones, en la generación de espacios de confianza para conversar entre extraños. Dada que una emoción es una disposición para actuar, la manifestación de alegria y de dejarse sorprender, fue evidente al conversar sobre temas de interés colectivo. 


El informe resalta la necesidad de escuchar al otro y de ser escuchado para construir confianza. Los resultados tabulados son contundentes 


Lo que más le gustó fue conocer diferentes voces y realidades 73%

Resaltó la posibilidad de contribuir al cambio social con ideas y argumento 61%

Le generó confianza conversar con desconocidos 60%

Dijo que el diálogo le hizo sentir alegría 51%


Pero hay otra conclusión del informe muy interesante. Para que una conversación con personas distintas genere confianza, se necesita reglas claras, tener un propósito definido, evidenciar los acuerdos en la diversidad, para cambiar la forma como se ven como seres humanos. En otras palabras, quitarse las máscaras y las etiquetas que impiden tener un verdadero contacto personal. Si se hace de manera franca y abierta, la sorpresa es que al frente hay otra persona con la qué hay más cosas en común que diferencias.



Otro hallazgo qué hay que resaltar: el papel de la cultura y los cambios a realizar. Se ve su relación con los comportamientos, que reflejan el valor que se le da a la legalidad, para combatir la corrupción, la tolerancia a la diversidad para lograr el trabajo colectivo hacia un fin común, tener una identidad compartida y vivir en paz. Para muchos de los dialogantes, es claro el impacto de la cultura, sobre la economía y la convivencia más productiva en la sociedad.

Al final del proceso de conversación realizada, el informe muestra que los participantes estuvieron de acuerdo en varios mandatos de cambio para pensar el futuro de Colombia.


1- Hacer un nuevo pacto por la educación poniendo en el centro la formación para el ejercicio de la ciudadanía. Esto debe de tener implicaciones para la transformación social, la cultura política, el cuidado del medio ambiente y la cultura ciudadana. 


2- Cambiar la política para eliminar la corrupción. Se ve la primera, como un medio para garantizar los derechos y minimizar el impacto de la segunda. Hay que aumentar los espacios de participación y representación política acompañados de ejercicios de formación ciudadana


3- Cambiar la cultura donde se señala la importancia del pluralismo y la diversidad, el reconocimiento de la historia y las tradiciones, para reforzar la identidad nacional. La cultura ciudadana es fundamental, así como retomar la educación cívica, para afectar a una nueva cultura política.


4- Cuidado de la biodiversidad 


5- Construcción de confianza en lo público ya que hoy muestra los niveles más bajos registrados y una gran frustración.  Aprovechar  la confianza que genera la academia, las organizaciones sociales y los jóvenes, para acompañar los diálogos con reglas y propósitos claros, fortaleciendo los modelos de gobierno. Abrir espacios para construir relaciones y mejorar la convivencia, alrededor de agendas comunes y una mayor participación política.


6- Tener un horizonte compartido, protegiendo la Constitución  y la paz, para cuidar la libertad  y defender la democracia 


Con este segundo blog, he pretendido señalar los principales retos y mandatos para Colombia, que surgieron de las conversaciones de más de 5 mil ciudadanos colombianos, representantes de la gran diversidad del país. Hay información. Muy valiosa que debe de ser aprovechada para fortalecer muchas iniciativas muy esperanzadoras que apuntan en la dirección propuesta por los dialogantes. 


Unos buenos ejemplo serían Dialogos de Fituro y Motores de Esperanza, sobre los cuales me he referido en blogs anteriores. Ojalá se generen muchas más iniciativas similares que sean apoyadas por muchos actores relevantes de la sociedad colombiana.

domingo, 10 de abril de 2022

Tenemos que hablar Colombia

 


Entre agosto y diciembre del año pasado, se promovió la iniciativa “Tenemos que hablar Colombia” a través de una plataforma digital en la que se inscribieron 12.000 participantes. Acudieron a esta invitación a dialogar por el medio digital, niños, jóvenes y adultos de diferentes regiones del país.  

Al resultado del trabajo de diálogo, se sumaron los obtenidos en otras 62 iniciativas similares  que se realizaron y otras de participación ciudadana. Todos estos trabajos surgieron como resultado de la conmoción que se generó en el país, consecuencia de las movilizaciones sociales, y que por su duración e impacto en muchas regiones del país, no tienen ningún antecedente en nuestra historia contemporánea. . 


Fueron conversaciones entre grupos pequeños, acompañados por facilitadores preparados para orientar el diálogo entre personas que eran extraños, alrededor de tres preguntas: ¿qué cambiarían? ¿qué mejorarían? ¿qué mantendrían en el país?


Un aspecto muy relevante que surgió de la recopilación y análisis de este proyecto, fue el haber podido identificar el estado emocional prevalente en un grupo tan amplio y diverso como el que atendió la invitación.


¿Cuál cree el lector que es hoy la emoción dominante en Colombia, cuando la gente se refiere a como se siente y ve la situación del país? En el caso chileno, cuando se hizo un ejercicio similar después de las marchas del 2019, se encontró que la emoción más fuerte  fue la rabia.Y dada la polarización actual que vemos en nuestro caso, se podría apostar que fuera algo similar. 



Sin embargo, después de haber registrado 1.453 conversaciones donde participaron 5.519 personas, fue una sorpresa que la respuesta no fuera  la esperada. La tristeza y el miedo fueron las dos emociones prevalentes, cuando se relacionan con lo que habría que cambiar en el país. Mientras que la alegria fue la emoción relacionada con lo que se quisiera conservar.


Este resultado me conecto con un blog anterior “El país de las emociones tristes” que publiqué en  julio del año pasado antes de que se iniciara el proyecto de “Tenemos que hablar en Colombia” . En este blog y otros en la misma época, mencionaba el gran impacto que tienen las emociones en el comportamiento de lo seres humanos, así como también, en los resultados que logran y el futuro que son capaces de construir como colectividad. Por esta razón, el resultado del informe mencionado es de un inmenso valor en estos momentos, para tratar de  descifrar  cómo se estarán comportando los colombianos en las elecciones de mayo. 



Cuando la tristeza embarga a las personas, estas buscan refugio en sus entornos privados o tratan de escaparse hacia otros entornos menos agrestes. Como lo recuerda el informe, después de las marchas, fue impresionante ver las colas de colombianos sacando sus pasaportes, porque estaban desilusionados de su país. Y también nos recuerda el más grande éxodo de la historia en America Latina,  de más de 6 millones de venezolanos desesperados huyendo de su país.


El historiador Marco Palacios señala que “nuestro proceso histórico como país nos ha hecho extremadamente individualistas. De manera que cuando alguien se siente invitado a participar en lo público traslada ese talante individualista”. 


En este tipo de ambientes, se generan unos comportamientos más egoístas que hacen imposible una cultura de confianza y colaboración. Esta es la razón por la que la desesperanza se vuelve una de las emociones dominantes. Se desconfía de las instituciones y se abre el campo abonado para los manipuladores profesionales, que bajo el ropaje del ejercicio de la política, propician sus propios intereses, atizan y se sirven del miedo de los demás. 



Lo sucedido en estos últimos dos años, es una invitación para que despertemos del letargo y la indiferencia, que hemos tenido ante  el dolor de cientos de miles de conciudadanos que la han pasado muy mal  este periodo y que se manifiestan con la emoción  de la tristeza y el miedo, detectados en el estudio.  Nos llegó el momento de entender que, no es posible un desarrollo sostenible y equilibrado, cuando hay brechas tan grandes en las dimensiones críticas de la sociedad. 


Me explico. El desarrollo de un país se puede visualizar como una mesa que está sostenida sobre cuatro patas o dimensiones críticas como la económica, la social, la política y cada vez más la ambiental. Se necesitan que las cuatro sean lo suficientemente robustas para soportar las expectativas crecientes de la gente, pero de manera corresponsable. Esto implica desarrollar capacidades de liderazgo colectivo, tema crítico al cual me he referido en blogs anteriores.



Hay que ver estos dos últimos años, como un periodo de quiebre para entender  la sociedad colombiana. Hemos tenido que abrir los ojos para entender el verdadero valor de  lo público como un bien que nos compete a todos cuidar. Cuando se vive en una  entorno   tan cambiante y complejo  como el actual, es la oportunidad para también valorar la importancia que tiene el concepto de ciudadanía, como pilar para la construcción de una sociedad, que pretenda alinearse con un propósito superior y que quiera defenderlo,


Pero sigamos con los resultados de estos diálogos. El 60% participantes manifestó su insatisfacción con lo que se debe e cambiar, y esto genera mucha angustia. Las emociones de dolor, infelicidad, desesperanza, sentirse defraudados, son las formas como estos ciudadanos expresaron su tristeza por el estado de las cosas en Colombia. Y como lo plantea el informe final de este trabajo, está emoción es el punto de encuentro de muchas personas sin distinción de su origen, situación económica, etc. 



No es gratuito que una mayoría sienta qué hay muchas cosas que deben de cambiar en Colombia. Cuando estas voces no han sido escuchadas, orientadas y empoderadas positivamente, la frustración de muchos se va acumulando. Y como sucede con una olla exprés, cuando su válvula de alivio no funciona para bajar la presión, esta estalla. Fue lo que sucedió, en el periodo de abril a septiembre del años pasado, con los violentos episodios que bloquearon a nuestro país.


Dada la inmensa incertidumbre que se generó durante y después de las marchas, en medio de una pandemia histórica, no es de extrañar que la gente también manifestara la emoción del miedo. Y claro que hubo mucha gente que expresaran su indignación y algunos con ira y “voluntad de venganza” , como se evidenció en las revueltas que paralizaron por más de dos meses a Cali, la tercera ciudad más importante de Colombia  y a al principal puerto del pais. 



Los hechos ocurridos en Cali, Bogota, Medellin y otras ciudades,  deben verse  como el tsunami que nos obligue a despertarnos y buscar recuperar el tiempo perdido marcado por la indiferencia y el egoísmo de muchos. Este sacudón tan pertinente, nos está mostrando que estamos corriendo unos riesgos enormes: “la posibilidad permanente de combustión nacional, obstáculos para el desarrollo y amenazas palpables a la gobernabilidad” según el informe.


Pero como ya lo he señalado en varios blogs anteriores en los últimos meses, lo más grave es que está en peligro nuestra frágil democracia. Si no corregimos el curso rápidamente, puesto que no tenemos más tiempo que perder , vamos camino al despeñadero como hoy lo muestra el ejemplo de Venezuela que parecería que muchos se niegan a reconocer. 


O si quieren ver  otros caso más recientes. El desmadre del Peru del incapaz de Castillo que ha nombrado a 50 ministros en solo 9 meses y también está acusado por corrupción. O miremos  más hacia el sur: el salto al vacío de Chile, cuyo futuro depende hoy de un hilo en función  de lo que salga de la nueva Constitución redactada por los grupos más radicales de la izquierda de ese país, y gobernado por un joven inexperto sometido al fuego cruzado de quienes lo apoyaron..


Pero a pesar de lo anterior, hay una luz al final del túnel. Es muy interesante qué los participantes en los diálogos “Tenemos que hablar Colombia”, hayan manifestado su convencimiento que las emociones negativas y sus comportamientos asociados, no pueden conducir a “la destrucción del país y comenzar de cero” . 


Lo que la mayoría de los participantes piden es que las cosas funcionen mejor y se acabe la corrupción. Demuestran una disposición “a ser parte de las solución posibles”  y no parte del problema. Consideran que se necesitan formar mejores ciudadanos, con pensamiento más crítico, dentro de un marco de ética y principios cívicos, que les permita tener mejor criterio para tomar mejores decisiones. Esto requiere de cambios en la política, la educación y la cultura. 


Quiero subrayar especialmente la mención de la necesidad de lograr cambios en la cultura de la sociedad colombiana. Parecería que los dialogantes han intuido con bastante claridad el papel que juega tener una cultura coherente con los cambios que se quieren conseguir. Y sin embargo, este tema es el gran ausente durante esta época electoral, pero lo ha sido históricamente desde siempre. 


Una observación muy relevante con el cambio de cultura , tratada  en blogs anteriores, es la necesidad de preparar un liderazgo colectivo a todos los niveles de la sociedad, que sea capaz de orientar estos cambios con su ejemplo de coherencia y transparencia, y que hoy tanto brillan por su ausencia, en la dirigencia política y económica de nuestro pais. 


Esto explica los niveles dramáticos de desconfianza que muestran las encuestas recientes sobre este tema, también el estado de emocionalidad tan negativo que muestran los diálogos realizados. Pero también, el surgimiento acelerado de las propuestas populistas, que ofrecen respuestas simples a problemas y realidades muy complejas.


Si se lograran los cambios que se evidencian en el trabajo ya citado, sería posible poder pensar en un futuro colectivo más justo, equitativo e incluyente, que valore la diversidad y la diferencia. Ambos son  un gran activo  de una sociedad tan pluricultural como la colombiana. 


En este contexto, adquiere mucho valor el un comentario de uno de los participantes: “Es indispensable recuperar el sentido de vida, el proyecto de vida y el deseo de las nuevas generaciones de construir un mejor país desde la participación, el respeto por el otro y la diferencia”.


Por la importancia  de estos diálogos, y estando ad portas de las elecciones para elegir al próximo presidente, en el siguiente blog seguiré profundizando y analizando los resultados que salieron de este extraordinario ejercicio de poner a dialogar a los colombianos. Hay que estar dispuestos a dejarse sorprender. 


sábado, 2 de abril de 2022

Razones para eliminar la inequidad de genero y su impacto en la campaña política.


En estos días, me llegó una información de la organización “Women in Connection” (WIC) con una propuesta para abordar el tema de inequidad de género en los programas de las campañas para la presidencia de Colombia. Al leer con cuidado los datos que presentan y las propuestas que hacen, me pareció muy importante apoyar esta iniciativa desde este blog. 


En el 2020 nació WIC con un propósito claro: “es una organización de mujeres líderes que, desde la diversidad de roles de sus integrantes, busca trascender en el empoderamiento de las mujeres y de su rol en el sector empresarial, en el sector público y en la sociedad civil en la búsqueda de equidad de género, diversidad e inclusión”. 


En la actualidad, más de 100 mujeres colombianas que desempeñan o han tenido cargos en la alta dirección de las más importantes empresas del país, vienen desarrollando un esfuerzo muy importante, para influenciar de manera significativa, la agenda de género en nuestro país. Para lograrlo, han constituido una red muy importante que aprovecha las conexiones de sus miembros, para impulsar, apoyar, o acompañar diferentes tipos de iniciativas. Pero especialmente para influenciar las decisiones de política pública, que afecten positivamente la posición de la mujer en la sociedad colombiana.


Con una frase muy potente: “Somos la mitad pero todavía no somos iguales” presentan unos aportes que puedan servir para construir un acuerdo por la equidad de Colombia. Y desarrollan su argumentación de manera muy clara y contundente. 



¿Porqué es tan importante que haya equidad de género en nuestro país?. Hay diversos ángulos para contestar esta pregunta. Las primera y más obvia, es que las mujeres son el 51% de la población. Desde esta perspectiva, debería ser inadmisible que se haga un tratamiento desequilibrado de la mujer  por su género cuando son mayoría. 


Una segunda razón de mucho peso, es que el acceso a la educación de las mujeres se ha triplicado desde 1994, según un informe publicado por la UNESCO en el 2021, especialmente en la Educación Superior. Gran parte de este crecimiento, se debe al aumento del nivel educativo de las mujeres, que con el tiempo, les permitió alcanzar niveles de educación más altos que los hombres. Como resultado, el crecimiento de las matrículas de las mujeres en las universidades, se ha acelerado muy por encima de estos.


Según el informe, “el  éxito general de las mujeres en la adquisición de capital humano podría ser uno de los principales cambios sociales de la historia reciente (Williams y Wolniak, 2021)”. Desde esta perspectiva global, Colombia no es una excepción. Así lo hemos podido confirmar en Connect Bogotá en conversaciones con muchos de los rectores de las 26 universidades que son miembros. 



Del aumento de la tasa de participación de la mujer en la Educación Superior, se deriva una tercera razón para cuestionar la discriminación contra la mujer. Cada vez es más evidente, que los niveles del desarrollo de un país, dependen de la formación y utilización eficiente de su capital humano.


Mirando hacia adelante, serán cada día más las profesionales mujeres que estarán llegando al mercado laboral. Esta realidad hace insostenible  la subutilización  de esta recurso humano tan valioso, y que se mantengan las desigualdades salariales y de responsabilidades que hoy existen.


Pero hay una cuarta razón para terminar con la discriminación de género. Según el informe citado, las mujeres llevan la ventaja a los hombres en cuanto a “habilidades no cognitivas, también conocidas como habilidades sociales y de comportamiento, como el comportamiento dirigido a objetivos, la organización, la constancia para la realización de tareas, la autodisciplina, la capacidad de cooperación y la atención”. Estas habilidades son  y serán cada vez más apetecidas por los empleadores, que deberán de reconocerlas eliminado las brechas de salario y responsabilidad para las mujeres.


Una quinta razón para rechazar la inequidad de género, no se conversa mucho pero tiene un gran impacto. Dado que las mujeres suelen ser más propensas que los hombres a invertir en el bienestar de sus hijos, su relativo menor poder de negociación salarial, puede dar lugar a una inversión insuficiente en la educación y la salud de los niños. Sus efectos se extienden a las siguientes generaciones. 



Una sexta razón para aumentar la participación de la mujer en es de tipo económico. En varios estudios realizados en Australia, Europa y en los Estados Unidos, hallaron pruebas de una relación positiva general entre la diversidad de género y la productividad de los empleados en las empresas. Y en cuanto a la participación de la mujer en los concejos de administración, obtuvieron unos resultados un 36% más elevados en términos de rendimiento bursátil en un período  de nueve años.


Asociado al punto anterior económico, la mujer está siendo castigada al tener menor acceso al crédito formal por sus niveles de ingreso inferiores a los de los hombres. Esto es irónico, porque como lo demuestra Bancamia, institución dedicada a apoyar a las mujeres, estas son muchísimo mejor sujetos de crédito 



Hay una séptima razón, y no por enumerarla en esta posición, es menos poderosa. Es fundamental que haya en Colombia un cambio cultural en nuestro país si queremos avanzar. El machismo, está de primero en la lista. Este rasgo cultural, está particularmente acentuado en nuestro medio, lo que se ha traducido en niveles inadmisibles de femicidios y violencia contra la mujer, que normalmente quedan impunes. Para no hablar, de los hombres que mantienen esclavas a sus parejas, no dejándolas trabajar. Los costos sociales del machismo son  enormes.


Pero a pesar de los avances de la mujer en la sociedad, las brechas subsisten. Las mayores tasas de crecimiento en la ES, les deberían abrir mucho más oportunidades, porque sus habilidades serán cada vez más apreciadas. Sin embargo, se mantienen las desigualdades salariales para un mismo rol y para el acceso a posiciones de mayor responsabilidad y decisión. La mujer, en su asenso en una organización, se estrella contra el techo de cristal. Esta realidad se ve reflejada, tanto en  las universidades, como en las empresas en general.


También, a pesar de las tendencias positivas ya mencionadas, también se puede evidenciar los obstáculos que están impidiendo la activación mucho más rápida y efectiva del 51% de la población del pais representada en sus mujeres, como motores de cambio, transformación y desarrollo para la sociedad.


Hay una triste realidad para la mujer: tiene menores posibilidades  a un empleo remunerado de acuerdos a sus capacidades y responsabilidades, en igualdad de condiciones a los hombres.  Están más  expuestas a  quedar desempleada, como se refleja en las estadísticas alarmantes que muestran una mayor desventaja para la mujer que para el hombre. 


Por estas razones, la tasa de desempleo para la mujer, durante este periodo tan crítico de la pandemia fue del 20.4% mientras para los hombres del 12.7%, han sido tan altas,  aún después de que se iniciara la recuperación en el año anterior. Y brecha de ocupación entre mujeres y hombres, que se había venido disminuyendo, retrocedió a los niveles del 2011.


Seguramente hay muchas otras razones para lograr que la equidad sea una política que se haga cumplir porque sus beneficios son enormes. Volviendo a la propuesta de WIC con la que comencé mi blog, y viendo las estadísticas en términos de la favorabillidad  del voto de las mujeres que no le apuntan a Petro, se abre una ventana de oportunidad contra el candidato que se ha caracterizado por sus posturas misogenas y despectivas, que nos recuerda a Trump en los Estados Unidos.


Invertir en la mujer es darle poder para trasformar a la cultura de la sociedad