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Finalmente se firmó el acuerdo con las FARC. Por esta razón, en  las próximos semanas, me propongo oír la letra de la canción de Julio Igles...

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viernes, 28 de abril de 2017

Tragedia en Venezuela, indiferencia en Colombia

Un lector de mi blog me sugirió esta semana que escribiera sobre la tragedia que se está viviendo en Venezuela cortesía de la dictadura de Maduro, que finalmente se quitó la máscara, desde que trató de cerrar la Asamblea Nacional de ese país en manos de la oposición. Este suceso ocurre después de que fracasaran estruendosamente los diálogos, que ingenuamente propició el Vaticano, entre la banda que hoy maneja ese país, y la oposición.  Esta no ha sabido encontrar un norte común, fuera de tumbar a Maduro y sus secuaces, para acabar con la pesadilla de 19 años que ha arruinado al país más rico en recursos naturales del continente.

Las noticias de la semana pasada estuvieron concentradas en "la madre de las marchas" y la activación de 500.000 personas a quienes el régimen resolvió armar para defender "la revolución chavista" y la " incompetencia de Maduro". Es un paso adicional que ha desenmascarado la podredumbre que hay detrás del chavismo, apuntalado por los militares, y que hoy son los que menos interés tienen de cambiar la situación. Estos han sido los principales beneficiarios del desastre, que se viene cociendo a fuego lento desde hace dos décadas, en la olla de corrupción más descarada del continente. 

sábado, 8 de abril de 2017

El derrumbe parcial del Estado

En otras oportunidades he comentado intervenciones del Profesor James Robinson, autor del libro "Porqué fallan las naciones". Hace dos semanas, fue invitado por la Universidad de Los Andes, para otorgarle un Doctorado Honoris Causa. El invitado aprovechó la oportunidad para compartir su interpretación del acuerdo con las FARC, a partir de estudiar por muchos años al país, y del trabajo de los ensayos de 14 académicos, que fueron invitados a la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas.

Como siempre, el Profesor Robinson, es incisivo y provocador con sus comentarios agudos sobre nuestra realidad. Y en esta oportunidad, en su discurso en Los Andes, lo vuelve a hacer de una manera magistral. Con razón se pregunta, si la anhelada paz en Colombia se va a lograr, porque en su concepto, no se están abordando la verdaderas causas del conflicto, solo los síntomas..

viernes, 25 de noviembre de 2016

De nuevo una agenda política cargada de tigre.

En un tiempo récord, se firmó una vez más el acuerdo con las Farc, motivado por los cambios de los vientos favorables que se tuvieron con Obama y que pueden ser un problema serio con la llegada de Trump al poder. Su elección ha introducido una carta salvaje en el panorama internacional, y COLOMBIA va a estar muy expuesta a esta alarmante realidad

El acuerdo también se logró, porque no era sostenible un cese al fuego indefinido: las señales de alarma comenzaron a sonar con la muerte de dos guerrilleros en estos días, y la amenaza de la pérdida del control de la cúpula sobre su tropa. Pero también, ayudó que la gente de las ciudades, los jóvenes, los indígenas, artistas, campesinos y otros, se movilizarán y salieran por miles a las calles a exigir que la paz debería de ser una realidad.

sábado, 1 de junio de 2013

La Ley de Regalías, un camino sembrado de buenas intenciones


Hace dos semanas se reglamentó la Ley de Regalías en la que está en juego, el manejo de $ 9 billones de pesos por año. Como ya es muy conocido, esta iniciativa del Gobierno Santos, busca hacer la reforma fiscal mas grande en muchos años, con un objetivo muy claro: ordenar la casa que le costo en despilfarros al país miles de millones de dólares en las últimas décadas.

La cantidad de elefantes blancos y de obras inconclusas que se ven en Arauca, Meta y otras regiones, son el testimonio mas dramático del horrible descuido de este país durante muchos años, en el manejo de las regalías. En una propuesta muy arriesgada, el Ministro de Hacienda ha utilizado la metáfora de extender la mermelada en la tostada,  para explicar cómo las medidas tomadas, buscan  beneficiar a muchos mas municipios, que los que estaban recibiendo los recursos de las regalías y tratar de corregir de tajo el problema.

Sin embargo, como ha sido comentado por muchos expertos sobre la materia, hay muchos aspectos de los detalles en la implementación de esta Ley, que pueden convertirse en una nueva vena rota.  El problema que se quería resolver, se puede multiplicar por todo el país. Como lo expresa un buen dicho popular: el diablo está en los detalles.

De acuerdo a los análisis realizados, los mecanismos que se han diseñado para tomar las decisiones de dónde y cómo invertir los recursos en las regiones, se ven tremendamente complejas. La reglamentación de la Ley establece los Órganos Colegiados de Administración y Decisión ( Ocad), que son los comités donde se van a tomar las decisiones, bajo un mecanismo tripartito entre el Gobierno Nacional, las gobernaciones y los alcaldes.

En la reglamentación se establecen cinco de estos mecanismos. Uno a nivel nacional, otro regional y el tercero a nivel de los departamentos. Los dos últimos están a nivel de los municipios y para las ciudades en los márgenes del río Magdalena.

En el Ocad del nivel nacional, se definirá la utilización del 10% de las regalías que se invertirá en Ciencia, Tecnología e Innovación. En esta instancia estará representadas las universidades públicas y las privadas (6) y siete gobernadores. En el Ocad Regional, se decide la suerte de $2.2 billones con la participación de cuatro gobernadores y nueve alcaldes. A nivel de los departamentos, los recursos van a ser de $3 billones con una participación del 10% de los alcaldes. En la instancia municipal, habrán 1100 municipios donde se elegirán los alcaldes.

Como lo menciona el artículo publicado por la revista Dinero de esta semana, hay varios problemas que se vienen con el esquema definido. El primero de ellos, es que se van a necesitar unos esquemas complejos, para elegir a los delegados en las diferentes instancias establecidas.

El segundo problema es que el Gobierno perdió el control del proceso ya que solo será un invitado mas a la mesa donde los gobernadores y alcaldes tienen mayoría, como bien los señala la publicación. Lograr que se generen los consensos para tener proyectos de alto impacto regional y nacional, en función de las prioridades del Plán de Desarrollo del Gobierno de turno, va a ser un acto de malabarismo político con altísimos riesgos, de que el proceso quede secuestrado por los pequeños intereses politiqueros o por las mafias que se han apoderado de muchos municipios en el país.

El tercer problema es la definición de criterios para establecer cuáles van a ser los proyectos que deben de recibir los recursos. Y ahí surge el cuarto problema, la falta de capacidad que hoy muestra el país, en la formulación de proyectos bien estructurados.

Tenemos la paradoja de contar con los recursos, pero no con los proyectos que eviten repetir las nefastas experiencias pasadas y la corrupción inmensa que se generó. El sexto problema está asociado a la muy baja gestión que se evidencia en muchas regiones y la incapacidad de ejercer oportunamente el control por parte de las entidades responsables, que suelen llegar tarde y cuando ya el problema no tiene reversa.

Hay un serio peligro adicional que lo evidencia Dinero que me parece muy complejo. Llegar a la presentación en las instancias definidas donde se deciden los destinos de $9 billones de pesos por año, va a generar una nueva realidad electoral que en época de elecciones se puede convertir en un verdadero dolor de cabeza para el país. Y no es para nada claro cómo se va a blindar el proceso, de todos los peligros ya mencionados. A lo anterior se suma el problema que tendrá el Gobierno para nombrar sus representantes, especialmente en las instancias municipales ,cuando hay mas de 1100 entidades de este tipo en el territorio nacional.

A la luz de todo lo anterior, los mecanismos ya establecidos en la reglamentación de a Ley de Regalías, mas los que seguramente aparecerán hacia adelante, ya que esta es una experiencia de aprendizaje inédita en Colombia, pueden convertir el proceso de aprobación de proyectos en un crucigrama sin solución. En la medida que esto suceda, se perderá credibilidad en el sistema y las consecuencias de recursos acumulados sin ejecutar, generará una presión política muy difícil de manejar.

Y como dice el refrán popular aplicable al camino que escogió el Gobierno en la implementación de la Ley de Regalías: el camino al infierno está sembrado de buenas intenciones. Y añadiría yo: con muchas frustraciones.

La debilidad de la gestión del Estado


El paro de los cultivadores de café se está convirtiendo en un posible detonador adicional de " la tormenta perfecta", a la que me referí en mi blog hace tres semanas, y que la revista Semana utilizó para su portada, la semana siguiente. En días pasados, al escuchar las entrevistas hechas a los promotores del paro, hubo algo que me llamó mucho la atención. Según estas personas, desde hace más de ocho meses, venían solicitando una reunión con el Gobierno Nacional sin lograrlo,  para tratar el tema de la caída de precios y su impacto en la economía cafetera.

No se sí sea verdad, que el Ministro de Hacienda y el de Agricultura, no hayan puesto atención a una situación que hoy tiene paralizado a medio país. Más de 500,000 familias dependen de este cultivo, que en otra época fue la locomotora principal de la economía colombiana. No me cabe en la cabeza que se descuide un frente tan importante, pero de ser cierto la afirmación hecha en la entrevista citada, no me sorprendería que efectivamente no se hubiera atendido el problema con la oportunidad requerida . Y la razón para este comentario, es el motivo de este blog.

En días pasados, leía un artículo de una revista americana sobre la complejidad del entorno que hoy enfrentan las organizaciones en el mundo. Hay sectores donde los cambios se miden por horas. Otros donde los impactos regulatorios, ambientales y de las comunidades, los mantienen siempre en las puntas de los pies. Un buen ejemplo lo estamos viendo en estos días en el sector del Carbón, que se encuentra paralizado precisamente por estas razones.

En general, hoy se puede afirmar que no hay sectores que estén inmunes a estas dinámicas. Lo único que si se puede predecir, con algún nivel de seguridad, es que los efectos de un mundo cada vez más impredecible, seguirán sintiéndose con mayor fuerza y velocidad hacia adelante. Esa será la marca que caracterizará el siglo XXI.

De esta realidad,  es que me surgió la idea de hacer una reflexión, para poder explicar lo que hoy se está viendo con relación a la pobre capacidad de gestión del Estado en Colombia. Esta incapacidad es la que muestra a un Estado débil, que aparece siempre apagando incendios de manera tardía, como lo demuestra la crisis cafetera.

Las preguntas que surgen de manera evidente son las siguientes: ¿Están las organizaciones estatales, a nivel nacional y regional, preparadas para afrontar las consecuencias de una sociedad cada vez más conectada y exigente con la complejidad que esto conlleva?. ¿Están capacitados los líderes políticos actuales para enfrentar estos retos?. ¿Estamos preparando los líderes políticos futuros que se requieren para enfrentar un entorno y unas demandas sociales cada vez más complejas?.  ¿Es viable un sistema democrático sin estos líderes y sin las capacidades institucionales requeridas en estas condiciones?. ¿ Qué tan consiente es la sociedad colombiana de esta realidad y de  la complejidad que hoy tiene que enfrentar?

Yo tengo una hipótesis que quiero compartir con mis lectores y que no he visto abordar en los espacios de opinión nacional. Los problemas de incapacidad de ejecución que hoy demuestra el Estado en Colombia a todos los niveles, con contadas excepciones, son el resultado de un desfase creciente entre la realidad mundial, donde queremos jugar, y nuestro desarrollo institucional cada vez más desbordado por las nuevas realidades. Y me explico.

Se ha vuelto una verdad aceptada, por propios y extraños, que Colombia viene caminando una ruta hacia la modernidad en el siglo XXI. Hemos reformado nuestra Constitución, realizado tratados de libre comercio con las economías más adelantadas del mundo, y hemos logrado atraer la atención de los inversionistas hacia nuestro país.

Llama mucho la atención que en Colombia, el verbo "reformar", se conjuga todos los días. La reforma a la Salud, la fállida reforma a la Justicia, la reforma tributaria, la reforma al régimen pensional,  la reforma a la tenencia de las tierras, entre otras, son titulares que aparecen todas las semanas en nuestro medio. Y sin embargo, las cosas siguen igual y los hechos aparecen atropellar cada día más, a nuestras instituciones.

Lo que evidencia este afán reformista, es que el marco institucional y legal nuestro, no está respondiendo adecuadamente, a la magnitud de los retos de un país, que quiere insertarse en el mundo de las naciones más desarrolladas. Como lo demuestran los resultados , estos esfuerzos se quedan siempre cortos. De hecho, una vez sale la reforma "x", los hechos demuestran que ya se quedó corta en su alcance y hay tremendas dificultades en su implementación.  Parecería que estuviéramos  condenados a andar siempre rezagados para adaptar nuestras normas, e instituciones, a los cambios del mundo actual, y la complejidad de la sociedad colombiana en general.

Las evidencias de que los hechos nos está desbordando y de que no contamos con las personas adecuadas para liderar los cambios y orientar a la sociedad, son muy numerosos. A continuación, voy a describir sólo algunas de las manifestaciones más protuberantes que demuestran la validez de mi tesis : la complejidad del mundo actual está desbordando la capacidad de los líderes políticos y de las instituciones públicas, para enfrentar con éxito esta realidad.

El primer ejemplo es el proceso de paz que hoy se realiza en la Habana. En mi blog de la semana pasada, mencionaba la urgente necesidad de darle un giro a la manera como se adelanta el proceso de cara a la sociedad colombiana. Un proceso crítico para el país, no está siendo acompasado por un liderazgo y una institucionalidad que oriente y prepare a la gente para una eventual etapa de post conflicto.  En un mundo cada vez más interconectado, donde el papel de la Web y las redes sociales son determinantes, el Gobierno colombiano no está utilizando estos poderosos medios para generar una pedagogía adecuada. El resultado: un escepticismo cada vez mayor y una sociedad desorientada.

Otro ejemplo. En días pasados, se publicaron unos artículos sobre el papel cada día más protagónico de las instituciones de Control. No hay día que el Procurador o la Contralora no sean noticia. Existe un consenso en relación a que, los efectos de la corrupción que se heredaron del Gobierno Uribe en lo nacional, o de Moreno en Bogotá, han generado un ambiente muy enrarecido que tiene paralizada la gestión pública. Esta preocupante situación, entorpece mucho más la acción del Estado, añadiendo grados de dificultad mayores, a un entorno ya de por sí, bien complejo.

A lo anterior, se le suma un sistema judicial que muestra una incapacidad creciente en su operación,  y donde sus más altos dignatarios, dan un pésimo ejemplo todos los días. La crisis carceleria , es la herida purulenta que nos muestra el verdadero estado de la Justicia en Colombia. Cuando en nuestras prisiones hay miles de personas que no ha sido juzgadas, donde los criminales más aberrantes pagan penas de menos de cinco años, pero un robo de un celular puede traer penas mucho mayores,  es evidente que no tenemos un sistema y un marco legal adecuado.

Para enfrentar esta cruda realidad, el año pasado el Gobierno trató de pasar en el Congreso una reforma a la Justicia. Lamentablemente, este esfuerzo, ya de por sí tardío, se vino estrepitosamente al suelo con un costo enorme para la sociedad colombiana. Pero la crítica más grande, es que la reforma se enredó por lo menos relevante, y si hubiera pasado, de todas maneras se abría quedado muy corta para adecuar el marco legal e institucional, a los enormes retos que hoy enfrenta nuestra sociedad en este campo.

Un tercer ejemplo. En otro artículo de Semana en días pasados, se tocaba el tema de los líderes políticos colombianos. Y cuando se hacia una lista de quien podría enfrentar a Uribe, en el caso de que resolviera encabezar la lista al Senado en las próximas elecciones, la lista incluía a personas como Serpa y Gaviria. Este solo hecho demuestra que no estamos preparando líderes políticos que estén mucho más sintonizados con la complejidad del mundo contemporáneo y con la generación digital que lo caracteriza.

Un cuarto ejemplo está en la tremenda dificultad de desatrasar la infraestructura. La lentitud en los estudios, adquisición de predios y permisos ambientales, le está colocando un freno monstruoso a nuestro desarrollo. En este caso, la incapacidad de desplegar y articular las políticas públicas entre las mismas entidades del Estado, es una demostración de que no tenemos la cultura de la colaboración. Este tema es esencial cuando se requiere moverse ágilmente en estas épocas turbulentas.

Un caso emblemático es la pésima gestión de Petro en Bogotá. Es un ejemplo clásico donde se demuestra que no se le puede entregar el manejo de una ciudad compleja , como es Bogotá, a un incompetente e irresponsable, que no ha sido capaz de sintonizarse con la realidad del mundo. Este desastre, resultado de la miopía de los líderes políticos y de una ciudadanía indiferente, demuestra las debilidades de un sistema democrático que debilita aún más la capacidad institucional, como hoy se evidencia en nuestra ciudad.

Y podríamos seguir citando ejemplos donde la capacidad del Estado va a la zaga de los cambios y complejidades de la sociedad. Sin embargo, en el mundo, las organizaciones están respondiendo a estas realidades, innovando en sus modelos de negocio y en sus procesos, así como en sus productos y servicios. Cuando el Gobierno Santos propuso que la Innovación debería ser una de las locomotoras del desarrollo colombiano, mi pregunta sería: ¿ Dónde están presentes  las  nuevas ideas para actualizar la capacidad de gestión del Estado colombiano para enfrentar la complejidad que hoy enfrenta?





La tormenta perfecta


Blog de FM: La Tormenta Perfecta???

Al ver el panorama que hoy se está viviendo en Colombia, me acuerdo de un día cuando estaba observando un atardecer. Recuerdo como las nubes blancas se iban juntando y poco a poco,  su color se transformaban en un gris oscuro. Después de unos minutos, el panorama iluminado por el sol, se fue convirtiendo en una tormenta perfecta con rayos , centellas y un aguacero torrencial.

Al entrar en el tercer año del Gobierno Santos, hay varias nubes, que están convergiendo sobre el panorama nacional que, combinadas entre sí, pueden generar la tormenta perfecta y cambiar de manera significativa nuestra realidad y el ambiente que se ha vivido en Colombia, en los últimos años. No pretendo ser el ave de mal agüero, pero si no queremos ser sorprendidos, más vale que sepamos leer las alarmas que hoy están prendidas en varios frentes.

El Proceso de Paz:

Mientras las conversaciones avanzan en medio de la guerra, tal como había sido acordado entre las partes, hay una apatía y una incredulidad muy grande en relación al proceso de parte de la población colombiana. La estrategia escogida por el Gobierno , de mantener un silencio calculado, contrasta con el camino escogido por la FARC quienes han aprovechando todos los micrófonos disponibles. De ambas partes, se mantiene el conflicto como en el pasado. El Gobierno sigue con las operaciones en todo el país y las FARC secuestran policías y continúan sus ataques contra blancos civiles, como sucedió en estos días con una escuela.

El problema de la estrategia escogida por el Gobierno es que tiene un gran vacío: ha adolecido de un proceso pedagógico sistemático en el tiempo. Por esta razón, la indiferencia y la desconfianza en los resultados, son tan notorias. De continuar así esta situación, la apuesta de Santos, que nació como una nube blanca, se pude convertir en una muy negra. El peor escenario sería que efectivamente se llegará a un acuerdo en Noviembre, fecha limite definida por el Gobierno para mostrar resultados, y que para entonces, no se contara con el respaldo y la apropiación por parte de una mayoría de los colombianos. Sería la versión de la silla vacía de Tirofijo con Pastrana en el 99 y su impacto sería desastroso.

Proceso político:

En los primeros dos años de Santos, la coalición de diferentes tendencias políticas, permitió tener una mayoría en el Congreso, que le dio todo el apoyo para sus propuestas. Pero después de la desastrosa tramitación de la reforma a la Justicia, y tener hoy a Uribe como el Jefe de la oposición, la nube blanca se esta convirtiendo en una cada vez más negra que avanza amenazante para encontrarse con la otra nube del proceso de paz, a finales de este año. La combinación de las dos puede ser explosiva

En este escenario que se está desarrollando, el Twitter de Uribe será recordado como la inauguración del papel de las redes sociales en la política colombiana. Es un buen ejemplo de como, la tecnología mal utilizada, se puede poner al servicio de la creación de una tormenta perfecta. De manera irresponsable, los medios le han dado eco a los trinos desenfrenados del "héroe nacional", que no le bastaron ocho años en el poder para querer imponer su visión pendenciera, lo cual garantiza que el año de elecciones que ya arrancó, se desarrollará en un ambiente muy complicado hacia adelante.  

La oposición de Uribe al Proceso de Paz, que el buscó en su momento iniciar y que convenientemente olvida, está motivado por una animadversión personal, muy típica de su temperamento. Este rasgo muy de el,  le puede ocasionar mucho daño a la gobernabilidad del país, en el momento cuando más la va a necesitar.  Sin este requisito, será muy difícil conseguir un apoyo a los acuerdos que se logren, si hay humo blanco al final del año en la Habana. En este escenario, hay que recordar que se necesitará un consenso muy grande entre los colombianos para poder entrar en la etapa más difícil, que sería la del post conflicto. Y en este caso de  tormenta perfecta, la Historia le cobrará muy duro a Uribe su papel en ella.

Las locomotoras se están descarrilando:

El Plan de Desarrollo definió cinco locomotoras para sustentar los cuatro años de Santos en la Presidencia. La Minería, la Agricultura, la Vivienda, la Infraestructura y la Innovación, que se definieron como las puntas de lanza de la transformación de la economía colombiana. La nube blanca con la que se iniciaron, se está cambiando de color muy rápidamente. En la actualidad está siendo empujada por los vientos para encontrarse con las otras dos nubes al final del año. Veamos.

La Minería: las noticias en este campo no son buenas. Después de recibir recursos de inversión muy cuantiosos en los últimos años y de contar con precios históricos como en el caso del carbón por encima de US 100 / ton, hoy estos están cayendo. En simultánea a este problema, la exportación a los USA se encuentra seriamente amenazada por el "shale gas" que está cambiando el panorama energético en ese país y con hondas repercusiones para el escenario energético mundial hacia adelante.

Pero si el panorama externo muestra nubes cada vez más negras para esta locomotora, las trabas institucionales y las huelgas, las pueden hacer aún más oscuras. El despelote regulatorio del Sector Minero se está reflejando en un entorno muy negativo para lograr los permisos mineros, los ambientales y de las comunidades indígenas en muchos lugares del país. La cacareada confianza inversionista de Uribe, cortesía de las profundas debilidades del Estado Colombiano, está mandando unas señales muy complejas cuyas repercusiones, en inversiones hacia adelante, mostrará su impacto en los próximos meses.

Una reflexión adicional sobre este sector : las sentencias de la Corte Constitucional sobre los derechos de las comunidades "afectadas" por la actividad minera, esta generado un choque entre las necesidades de conservación y el desarrollo económico. Pero lo paradójico de esta situación, es que la minería ilegal, en manos de las FARC y de otros grupos ilegales, avanzan de manera depredadora, sin traba alguna.

La vivienda: este sector que, ha sido una nube blanca por más de diez años, jalonando la economía nacional, muestra señales de convertirse en otra nube negra. En este caso, cortesía del desmadre de Petro, la caída de la construcción de vivienda en Bogotá del 40 %, está afectando seriamente el crecimiento del PIB nacional.

La Agricultura:  este sector ha sido una nube negra por muchos años . Y el problema, es que  lo seguirá siendo hacia adelante. La razón es muy sencilla: la tenencia de la tierra está en el centro del huracán del proceso de paz en la Habana. Decisiones como las del Presidente de Fedegan, que agrupa a los ganaderos, de no asistir a las mesas de participación hace unas semanas, muestra la tremenda dificultad que enfrenta Santos en este campo. No hay que olvidar que los ganaderos han sido parte fundamental del conflicto en el agro colombiano.

Al panorama anterior  se suma la Ley de Restitución de Tierras, que en este año, se deberá dinamitar su implementación con todos los conflictos que esto conlleva. Y de nuevo el más grande peligro es la debilidad institucional del Estado, que deberá sortear múltiples problemas en el campo jurídico, social y militar para ponerla a funcionar.

La infraestructura: este es uno de los peores pecados de la era Uribe y su excelso ministro Gallego. Colombia perdió ocho años en el desarrollo de este sector vital para un país que ha firmado TLC con algunas de las principales economías del mundo. A pesar de que Santos ha querido corregir las vagabundearías y el despelote que heredó de Uribe, y tiene un proyecto muy ambicioso de inversión de $44 billones, de nuevo, las debilidades institucionales y jurídicas, se han convertido en unos frenos muy graves para esta locomotora.

Lo que ya era una nube negra y que pintaba ser blanca, por las demoras tan grandes , es muy improbable que pueda aportar al crecimiento de la economía como se espera en los próximos dos años. El tema no es menor cuando el sector industrial y las demás locomotoras van para abajo.  

La innovación : esta locomotora es una nube blanca que apareció en el horizonte colombiano con el Plan de Desarrollo de Santos. Y se veía más blanca al decidir utilizar el 10% de las regalías para su implementación. El proceso ya comenzó a operar y eso es bueno. Sin embargo, en la formulación y selección de proyectos todavía hay mucha tela que cortar.

Pero hay varios factores que hacen que esta nube blanca se convierta en negra cuando el país más la necesita operando. Es la única locomotora que no tiene maquinista con la capacidad de movilizar al Estado y convocar a la sociedad. Esta debilidad es critica porque no hay quien coordine a las diferentes entidades que participan en el desarrollo de la política. Esto es grave porque, después de dos años y medio desde que apareció, se necesita hacer un alto en el camino para incorporar los ajustes que hoy, son evidentes.

Colciencias, que supuestamente debería jugar una papel clave en este proceso, esta pasando por un momento de organización que es fundamental y que requerirá tiempo. En estas condiciones, su capacidad de impacto e influencia, esta muy debilitada.

En resumen, hay señales claras de que está soplando un viento cada vez más fuerte que lleva a las varias nubes, descritas anteriormente, hacia un punto de encuentro a finales de este año.  En la forma en que cada una de ellas está evolucionando negativamente, pueden crear unas condiciones muy difíciles para el país en los próximos meses. Y como nos lo muestra la película La Tormenta Perfecta, cuando todas la variables se encuentran simultáneamente, podemos tener un descarrile de la sociedad colombiana.

El pragmatismo que dio luz al orangután


El mensaje que le dieron al País los doce parlamentarios reunidos la semana pasada para conciliar la mal llamada Reforma a la Justicia, no puede ser mas funesto: en la Política todo vale, especialmente cuando hay que protegerse la espalda.

Para no entrar en los detalles, que para eso expertos tiene la Santa Madre Iglesia, lo que salió como documento conciliado es tan aberrante, que obligó al Gobierno Santos a devolver al Congreso la pelota: o se enmiendan los exabruptos o se entierra la Reforma a la Justicia y los dos años de trabajo legislativo. Hoy ya se saben los resultados: un entierro de tercera al orangután que se escapó del zoológico.

El problema es que, al ser una reforma constitucional, no parece muy claro si el Ejecutivo podía tomar esta decisión. En el momento comencé a escribir este blog, lo que parece tenía paralizada la entrada en vigor del Orangután legislativo, era que el Presidente del Congreso, de paseo por la China mientras pasaba esta debacle, impidiera la publicación en el Diario Oficial. Después del entierro ya confirmado, tendremos que esperar muchas sorpresas como consecuencia de la legalidad de la decisión tomada.

Durante muchos meses se oyeron voces de alerta sobre lo que se venía gestando en los siete debates, que se surtieron en el Congreso sobre la cacareada reforma. Sin embargo, a pesar de que el propósito inicial de esta iniciativa del Gobierno liderada por Vargas Lleras en cuatro de las siete vueltas, se había ido prostituyendo, tercamente se insistió en ella.

Al Ministro Juan Carlos Esguerra, excelente abogado pero ajeno al manejo de las trapisondas de nuestros congresistas, le tocó estrenar el renacido Ministerio de la Justicia, y en simultánea,  liderar el trámite de  la iniciativa en su etapa final, en el Congreso. Su inexperiencia en este campo y la falta de malicia indígena, terminó por obligarlo a renunciar.

"Soy responsable políticamente pero no soy culpable de lo que salió de la conciliación entre Senado y Cámara", dijo el ex ministro, el día viernes. Y a renglón seguido, en un gesto que lo enaltece, presentó su renuncia irrevocable al Presidente Santos, porque según sus declaraciones,  sus principios le impedían continuar como cabeza de esa Cartera. Este es solo uno de los efectos negativos que se dispararon después del inmenso escándalo del pasado viernes, cuando se conoció el Frankenstein que habían gestado los doce insignes padres de la patria a puerta cerrada y sin la intervención de Esguerra, según el lo manifestó a los medios el fin de semana.

Lo que es grave del desenlace final del desastre legislativo, es las contradicciones, entre las afirmaciones del Ministro y las del Presidente del Senado, Dr. Simón Gaviria. Según este último, el Dr. Esguerra le había dado la tranquilidad de que la conciliación había quedado bien hecha y que esta era la razón por la cual no había leído el informe final, que salió a la luz publica el viernes de la semana pasada. ¿Quién dice la verdad?. No importa, lo que es evidente es que el resultado se convirtió en un escándalo sin antecedentes en la política colombiana.    

Para los legos como es mi caso, en temas jurídicos de esta naturaleza, lo que se puede deducir de los comentarios hechos por comentaristas y expertos en este campo, la Reforma Jurídica, que estaba originalmente concebida, en el curso de los meses se desvirtuó por las transacciones que tuvo que hacer el Gobierno para ,facilitar su tramite en el Congreso. El pragmatismo a ultranza abrió la Caja de Pandora para cambiar las reglas de juego, que estaban vigentes desde la Constitución del 91 para juzgar a los congresistas. Y de paso, sirvió para que los magistrados aumentaran su período a doce años, a partir del momento que se aprobara la Reforma.

Como decía algún comentarista el fin de semana pasado: las tres ramas del Poder Publico se confabularon para hacerse favores mutuos. El Gobierno sacrificó unos principios en aras a lograr sacar algunos puntos que consideraba claves, así la Reforma no fuera la ideal. Los congresistas lograban poner barreras para ser juzgados y castigados por inhabilidades y a los magistrados se les compró su silencio aumentando su periodo en el cargo.

Muchos de los personajes que hoy están en el Congreso, están bajo la lupa de la Corte Suprema de Justicia y la Fiscalía. En la conciliación entre Senado y Cámara,  vieron la oportunidad para frenar estos procesos, introduciendo temas que no habían sido tratados en los debates del proyecto. Visto desde afuera, parece evidente que al Gobierno y al Ministro, les faltaron pantalones para trazar la línea y permitir el bochornoso espectáculo que finalmente estalló la semana pasada.

Como la saga de esta reforma no ha terminado, si hay algunas lecciones y reflexiones que se pueden sacar hasta ahora de todo este proceso que muestra, una vez mas, el lado putrefacto de la política colombiana.

Es evidente que la Democracia no es perfecta, especialmente en países como el nuestro, donde la ignorancia y la apatía de la gente, permite que lleguen a ocupar cargos representativos, personas sin las mas mínimas calificaciones profesionales y éticas. Mientras personajes siniestros puedan llegar vía voto popular al Congreso, sin que hayan filtros de alguna naturaleza, en un país atravesado por el narcotráfico y la corrupción, la sociedad colombiana estará expuesta a mas escándalos, el desprestigio del Congreso seguirá por los suelos, y la frágil institucionalidad del país será una de las principales barreras para su desarrollo.

Al Gobierno le cabe una gran dosis de responsabilidad por lo que sucedió. De hecho, en estos dos años del período de Santos, se ha contado con el apoyo incondicional de la clase política en el Congreso, respaldado por la Unidad Nacional, lo que le ha permitido sacar adelante todas las iniciativas que ha tramitado, ante el órgano legislativo.

No se si se puede calificar de arrogancia o ingenuidad, pero lo que si es claro es que, al Presidente Santos le faltó mucho mas contundencia, en definir personalmente los límites de lo que era permisible transar, con los congresistas. La lección debe ser muy clara: el fin no justifica los medios y el exceso de pragmatismo que muestra Santos en sus actos, dio pie para dar  la luz el orangután en el Congreso. El Gobierno se quedó con el pecado y sin el genero y en el proceso, perdió el aporte del Dr. Esguerra, excelente profesional en el campo del derecho constitucional, mas no como domador  de zoológicos.

¿Y de la Justicia qué?, se preguntarán algunos. Por la manera en que sucedió el proceso, las negociaciones que se hicieron, el aceptar que el tema se desviara de su propósito inicial, desnudó un hecho protuberante: con el sistema actual y la historia de impunidad que nos acompaña, se requiere de otra séptima papeleta, como la que dio lugar a la Constitución del 91, para generar los cambios que se necesitan. Un sociedad  que permita que reine la impunidad no es viable, especialmente si los llamados a corregir esta situación, son los principales beneficiarios de la misma,

Los efectos de este triste episodio de nuestra vida nacional, van a tener efectos secundarios que pueden minar seriamente la gobernabilidad de Santos, en lo que le queda de su periodo y acabar con su posible reelección. Las señales hacia afuera no pueden ser mas desafortunadas en el momento en que el mundo se enfrenta a una gran incertidumbre.