En el mes de enero de este año, escribí el blog más difícil de mis más de 1000 escritos, que he publicado en la última década, y que lo titulé: En homenaje a una gran mujer. Lo hice con motivo del fallecimiento de quien fuera por cinco décadas, mi amiga, cómplice, esposa, madre de mis hijos y abuela de mis nietos. En ese blog hice la siguiente reflexión:
“No me preparé para aceptar un resultado diferente donde la vida debía seguir adelante sin mi “otra mitad”. Hoy estoy viviendo las consecuencias de su ausencia con mayor intensidad. Pienso escribir más adelante sobre este proceso para el cual uno no está preparado, y es muy duro de transitar.”