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domingo, 21 de mayo de 2023

La historia y la filosofía muestran la luz

 


La historia y la filosofía son la mejores guías para navegar el entorno tormentoso de hoy


En medio de la confusión producida por un entorno que cambia cada vez más rápido, la volatilidad, la incertidumbre, la complejidad y la ambigüedad son las marca de nuestra época.  Esta realidad la están aprovechando dirigentes políticos sin escrúpulos, para crear aún más agitación y desorden, en beneficio de sus agendas personales orientadas a perpetuarse en el poder. 


Es en estos momentos de coyuntura, cuando  es útil volver la mirada hacia la historia y la filosofía, para encontrar referencias y criterios  que nos ayuden a no perder el norte, en medio de una tormenta donde es muy fácil desorientarse y claudicar. Pero también, para entender y descifrar mejor la complejidad del entorno actual.



El contexto que aporta la historia 


La crisis de la pandemia, sumada a un cúmulo de problemas que no se han resuelto adecuadamente, es lo que llevó al poder al gobierno actual. Hoy, ya es muy clara  su visión de extrema izquierda que  quiere imponer para “refundar al país”. Es una mirada ideológica, que desconoce olímpicamente la historia de logros, que se han ido construyendo con mucho esfuerzo a lo largo de varias décadas.


El mejor ejemplo lo estamos viendo en el trámite de la reforma al sistema de salud. De una manera irresponsable, se quiere volver al pasado con el modelo del Seguro Social en manos del Estado, que fracasó estruendosamente, con un altísimo costo para la sociedad. 


Para las nuevas generaciones, la historia no es una materia relevante.  Por lo tanto, al no contar con los referentes del pasado, no tienen  los criterios que les sirvan para evaluar críticamente  los cambios que hoy se están forzando por parte del gobierno actual. Pero  más grave aún, tampoco les permite defender los avances conseguidos que deben de ser las bases para mejorar y progresar.


Cambiar por cambiar con una agenda ideológica que nos devuelve al pasado, sin tener la historia como referente, tiene otro problema muy crítico relacionado con nuestra cultura e identidad nacional. Cuando no hay la conciencia de una historia compartida, es muy difícil construir una identidad y un propósito superior, que  inspire y proyecte a la sociedad a unos niveles mayores  de desarrollo.



El contexto que aporta la filosofía
 


Ahora veamos el ángulo  que proviene de la filosofía. Esta disciplina gira alrededor de las ideas y el pensamiento sobre los cuales se construye el progreso . 


Aristóteles y Sócrates, proponían que la filosofía tenía mucho mas que ver con las conversaciones con otros  y el relacionamiento con los ciudadanos y no con el mundo interior, como lo planteaba Platón. 


Hannah Arendt nació en Alemania y es considerada una de las filósofas contemporáneas más importantes del siglo XX. Recientemente tuve la oportunidad de escuchar un podcast sobre su trabajo, donde  en su libro la Banalidad del Mal, llega a la misma conclusión que estos dos filosos griegos. Al comenzar la II Guerra Mundial, Arendt criticó a los filósofos, que de manera aislada, contemplaban la realidad mientras el mundo se destruía. Para ella, la posición de vivir el mundo real, de conectarse con otros, es la que permite vivir la dimensión política que nos hace ser humanos. Sus reflexiones son muy útiles para entender los peligros y las oportunidades de un momento como el actual en Colombia.


Para ésta filosofa, que le gustaba que la llamaran teórica política, el ser humano se divide en tres categorías: la mano de obra que se refiere a las actividades diarias biológicas para mantener la existencia como comer, beber, dormir, etc. El trabajo que define  la producción de artefactos culturales que nos permiten existir dentro de una cultura donde vivir. Y la acción que nos hace ser políticos en el contexto de ser ciudadanos iguales que participan en la vida pública. 


Esta filosofa rescata el valor de la dimensión política, cuando afirma que le permite al ser humano llevar una vida activa  que le da significado cultural  e identidad al mundo donde habitamos. A diferencia de otros pensadores como Lock, que la ven como un medio para lograr un fin económico, para Hannah lo político es un fin al que se subordina el elemento económico.


Algunos pensadores de la era de la Ilustración, consideraban  que sí era posible lograr la colaboración basada solo en los beneficios económicos mutuos, y  subestimaban los argumentos políticos. Pero Hannah no estaba de acuerdo, porque para ella, las discusiones  alrededor de la participación política, son centrales a la existencia humana, y son fundamentales para establecer los valores de la identidad personal.


Hoy,  la gente está experimentando una crisis de identidad, que los hace muy vulnerables a la manipulación de los populistas y demagogos, La era de la Ilustración ha convertido a los seres humanos en  seres económicos. Cuando a una persona se le pregunta quien es , la respuesta se centra en la profesión que no tiene nada  que ver con los valores y con lo que la persona es.


A los niños se les pregunta qué es lo que quieren hacer cuando sean mayores y no quiénes quieren ser. Según  Arendt, el foco está  en lo que hace la persona para ganarse la vida. Los temas  para mantener su existencia biológica, se realizan  en actividades que nos les ofrecen significado ni identidad.


De acuerdo con esta filosofa, otra marcas de identidad en la época actual,  que construyen  quién es la persona, se relaciona con lo que ésta  posee. Las transacciones que hace, definen su sentido de identidad. Es una identidad fragmentada . 


Los valores de la era de la Ilustración sembraron las bases de la época actual. La persona es una pieza en una máquina económica y no una persona activa en su comunidad. La política en la modernidad, se limita a prender la TV o conectarse a las redes sociales, para recibir pasivamente lo que se transmite, fragmentando la realidad y aislando al individuo.


Se ha perdido la participación activa de la gente en la comunidad, que si acaso se limita a twittear un comentario agresivo  o a expresarse violentamente en las calles, como sucede en la actualidad.


Pero Hannah es igualmente crítica del marxismo  que emergió de la era de la Ilustración. Es un sistema que usa a las personas para lograr un rol fundamentalmente económico, en lugar de verlas como unos actores políticos. Ojo, uno de los objetivos del marxismo es eliminar la participación política como instrumento, porque no se necesita en una sociedad sin clases y despolitizada.


Hannah piensa que el Capitalismo y el Marxismo, al reducir todo, al tema económico, priva  a la gente de una pieza clave de su humanidad. Y se hace dos preguntas: ¿cómo llegan al poder los autócratas? y una vez en él, ¿ cómo se mantienen?. 


Los autócratas llegan al poder a través de un proceso de exclusión automática de la actividad política. En estos regímenes , no es una coincidencia que no sea una prioridad el discurso libre y político, entre los ciudadanos. En este entorno, los  medios de comunicación son un estorbo y los detractores políticos desaparecen con facilidad.  Venezuela y Nicaragua son dos ejemplos vivos de estas dinámicas nefastas. Y lo que está sucediendo en Colombia con los medios de comunicación, son una señal en el mismo sentido. 



El producto de la modernidad es la cultura de masas donde la infelicidad es el resultado del desbalance del trabajo,  el consumo, y la búsqueda permanente para obtener la gratificación. Su desarrollo  explica el nacimiento del totalitarismo en el siglo XX, que hoy lo estamos volviendo a ver con mucha fuerza gracias a que hay gente que vive en un estado de zozobra y de búsqueda de identidad.


Estas personas, conforman las  masas que, los demagogos como Petro, llaman el pueblo, . Son presas fáciles de grupos que les ofrecen una identidad. Se vuelven en unas marionetas sin una voz política, que buscan moverse a favor de algo, sin distinguir si es un grupo político con intenciones malvadas.  Esta transformación se dá cuando la gente decide dejar de pensar por si mismos, y  tomar su identidad y valores de otro grupo . 


Es el costo de no tener una vida política, que permita construir la identidad y valores propios, en un mundo donde la transformación hacia el totalitarismo es mucho más fácil. Es la historia del nazismo en Alemania,  donde  había un grupo de personas buscando su identidad, aceptando que alguien más le dijera quien deberían ser. Fueron personas que escogieron el camino de no pensar, lo que explica el porqué millones de alemanes  voltearon la espalda para no ver, y dejar que se masacraran a millones de seres humanos en los campos de concentración. 


Arendt nos recuerda  que los nazis no llegaron mediante un golpe de estado al poder.  Lo hicieron por la vía de las elecciones. Fue una masa de gente sin una vida política, sin valores, que compraron una identidad ofrecida por Hitler. Este es el ejemplo más patético de la banalidad del mal.


 ¿Cómo se mantiene en el poder  el totalitarismo?  Se requiere  la exclusión de la persona de la vida política, y del uso de un mensaje simple y homogéneo . La meta del totalitarismo es agrupar a la población en una masa gigante de una sola voz- el pueblo- donde la diversidad no cabe. Es la razón por la que no se aceptan la disidencia ni  la idea de ciudadanos iguales comprometidos en un discurso público.


El enemigo del totalitarismo es la polaridad de opiniones , que se logra en el ámbito  donde se puedan oír  diversas voces  políticas. Al deshumanizar a la gente, quitándoles su expresión política , se logra presionarlas continuamente mediante la amenaza del uso de la violencia de parte de la gente en el poder (las Guardias Indígenas de Petro) .La gente queda reducida a un manojo de reflejos. Es el uso sistemático del terror.


En resumen, según la filósofa Arendt, es  un craso error no estar comprometidos a participar en la vida activa en  el ámbito de lo político. La filosofía y la política siempre van a estar conectadas. Negarlo es ser complaciente y buscar sentirse seguro, pero eso es una ilusión, como lo aprendieron muchos alemanes en la época  de Hitler, y los venezolanos con Chaves y Maduro y los nicaragüenses con Ortega.


Para que aparezca el totalitarismo autoritario, y surja la banalidad diabólica, como, la llama Hannah, es porque hay una ausencia de ciudadanos iguales, activos y comprometidos en el campo de lo público.


La filósofa Arendt nos ilustra con especial contundencia el libreto que se está develando en Colombia. El totalitarismo, en cabeza de Petro, se nutre del miedo, de nuestra desesperanza, de nuestra decisión de no participar de lo público, de no elevar nuestra voz, de no ejercer nuestra individualidad, sin darnos cuenta que al hacerlo, la obra avanza y el tirano prepara su estocada final, perpetuarse, con el apoyo del pueblo, en el poder. 

¿Es eso lo que queremos?


sábado, 13 de mayo de 2023

Las graves fallas del liderazgo de Petro


He estado en varias reuniones en esta semana donde he encontrado un común denominador, que posiblemente sea el mismo que le haya pasado a los lectores de mi blog: mucha gente  buscando orientación y alternativas para la accIón, ante la situación cada vez más preocupante que se está viviendo en Colombia, como consecuencia de la llegada de Petro al poder.

Hay una pregunta recurrente:  ¿cómo evitar que este individuo y sus acólitos, que hoy están gobernado  la nación, le hagan un daño irreversible a la democracia y a sus  instituciones?. Esto es lo que va a suceder si se permite que imponga unos cambios ideologizados, que desconocen los avances que hemos logrado, y que tendrían un efecto negativos profundo, en la calidad de vida de todos los ciudadanos. 


Esta búsqueda de orientación por parte de tanta gente, está demostrando una realidad cada vez más evidente: el profundo vacío de liderazgo que hoy existe en la sociedad colombiana a todo nivel. Esta reflexión, que ya la he hecho en varios de mis blogs de los últimos meses, me hizo volver a repasar mis notas de las conferencias del profesor de Harvard  Ronald Heifetz, a las que he tenido la oportunidad de asistir,.



Durante más de treinta y cinco años de trabajar el liderazgo, Heifetz es para mi la mayor autoridad mundial sobre el tema. En este tiempo, ha venido aportando al desarrollo de una nueva disciplina que sustente el ejercicio del liderazgo. Tuve la oportunidad de conocerlo en su primer viaje a Colombia en 1991, invitado por el Instituto Fez de Liderazgo, hoy ya desaparecido. En el curso de los años ha visitado varías veces el país.

La teoría que este profesor ha venido construyendo, es muy valiosa para entender cuáles son las grandes fallas de Petro, al tratar de impulsar su visión de cambios para el país. También, nos  da unas pistas para quienes, desde el sector privado, queremos aportar  una narrativa distinta, bajo la sombrilla del liderazgo colectivo,  que le haga contrapeso  a la que  que este individuo le está vendiendo  a la sociedad colombiana.  


Repasando las notas de  la última charla, que tuve la oportunidad de asistir hace tres años, Heifetz mencionaba que había detectado un problema común en los tres presidentes (Uribe, Santos y Duque), con los que había interactuando: no habían tenido clara la naturaleza de los problemas que habían querido resolver. 



Según  este experto, es fundamental distinguir los problemas que requieren  capacidades de adaptación de parte de la gente, para los cuales no hay una respuesta y el ejercicio del liderazgo es esencial. Son problemas diferentes de los  que él  define como técnicos, que se caracterizan por ser válida la expectativa de contar con soluciones conocidas, hay una participación más pasiva de la gente y se requiere de una buena capacidad de gestión. 

Ahora bien,  Petro está cayendo en el mismo error de sus antecesores, pero amplificado por su obsesión ideológica, y su visión mesiánica. Nos pretende  vender la idea de que él sí tiene la solución a todos los problemas del país donde nada funciona, pero sin contar con quienes son los más afectados y no están de acuerdo con sus propuestas. Con esta visión, busca forzar un cambio en el modelo hacia la estatización de la sociedad colombiana, que sea capaz de atender las expectativas y necesidades crecientes de la gente, en temas como la salud y las pensiones entre otros, siguiendo el mal ejemplo cubano. 



Bajo la óptica de Heifetz, los cambios en el sistema que busca forzar Petro, son profundamente adaptativos porque tocan de manera directa a la gente.  y están lejos de ser problemas técnicos que tienen soluciones fáciles . Sin embargo, su ignorancia e incapacidad para ejercer un liderazgo constructivo, no le permite hacer esta distinción fundamental.   

Estas son fallas muy graves, que sumada a la manera de gestionar los cambios de forma ideologizada y clientelista, que tanto criticó cuando ejercía la oposición,  pueden explicar la gran resistencia que están generando sus propuestas 


Pero Heifetz recomienda, que para liderar  unos cambios que pueden afectar fuertemente a la gente, no solo es necesario  entender la naturaleza del problema, sino que es fundamental  hacerse tres preguntas: ¿Qué es lo más importante y valorado que se debe de conservar? ¿Que es lo qué hay que descartar y porqué? ¿Cuál es el motor de innovación que va a permitir crear nuevas capacidades, que unidas con las que se conservan, van a permitir mejorar lo que se tiene, superar los desafíos y proyectar un mejor sistema hacia el futuro?


También, Heifetz nos recuerda  la importancia de entender que, no son los cambios  los que generan la resistencia, sino  las  pérdidas  asociadas a ellos . Por esta razón,  es necesario ser capaces de nombrarlas con claridad. 



En el caso de las reformas de Petro al sistema de   salud, claramente hay una pérdida de poder de las EPS,  existe la potencial pérdida   de la vida del paciente por la inoperancia de un sistema centralizado como el que se quiere imponer; pero también está la pérdida de la libertad de poder elegir  a donde recurrir y hay unas pérdidas de competencias, adquiridas después de muchos años, que no son fáciles de reponer. 

Es fundamental entender que la severidad  de las pérdidas, determina la estrategia de cambio, la velocidad para actuar y que tan lejos se puede ir.   La falta de sensibilidad de Petro hacia las pérdidas también es un gravísimo error que está cometiendo y que aumenta la resistencia a sus propuestas. 


Creo que ya debe de ser muy claro para el lector, que todas  las consideraciones  planteadas por Heifetz, para liderar cambios profundos en la sociedad,  claramente brillan por su ausencia en la gestión que el  gobierno de Petro ha realizado hasta la fecha. 


En resumen, es evidente  que quien hoy ocupa la primera posición de autoridad en el país,  no sabe cómo liderar los cambios que le quiere imponer a la sociedad colombiana. Los problemas  que busca resolver con  sus propuesta, los está enfocando como si  fueran técnicos, cuando son eminentemente adaptativos. 


Además, de descalificar y atacar a quienes no están de acuerdo con sus propuesta, está desconociendo las pérdidas que estas pueden generar y e ignorando olímpicamente las cosas buenas  qué habría  que conservar. Hay que añadir   que no ha sido capaz de explicar, qué hay de innovador en sus propuestas, como  la de un modelo de salud centralizado,  que nos devuelve a los horrores del pasado.



A las fallas anteriores se suma otra muy grave. A pesar de que la incapacidad del Estado es proverbial y que mina cada vez más la confianza de la sociedad como lo demuestran las encuestas, este tema no se tiene en cuenta cuando Petro busca la estatización de la economía y la sociedad. De prosperar su intención,  veríamos  que la cultura del atajo y la informalidad se  disparare. 

La confianza es un ingrediente vital para que una sociedad funcione. Este tema parece que no está en el radar  de Petro, cuando todas sus acciones y propuestas la están minando en sus cimientos.


Esta actitud debilita aún más su capacidad de liderazgo  y la de sus pupilos. Se han dedicado con sus excesos retóricos, intransigencia, incumplimiento a lo acordado, a demoler  la confianza en su capacidad de llevar a feliz puerto, unas reformas que unan y no fracturen y polaricen aún más a los colombianos. 


Sus ataques diarios por Twitter, producto de su incontinencia verbal, han roto cualquier posibilidad de acercamiento con el sector privado. La desconfianza es mutua y va creciendo por minutos. Esta dinámica es de una inmensa gravedad para el país 


Quiero terminar con un comentario de Heifetz que me parece relevante 


“Quienes hemos sido afortunados y formamos parte de una élite en la sociedad, tenemos la responsabilidad de liderar un proceso que permita invertir tiempo para restablecer la confianza en la sociedad, para volver a tejer los hilos del tejido social que están rotos. Son lazos laterales en las comunidades pero también verticales con las autoridades para que sean más sujetas de confianza y no polarizar más .”


Y para hacerlo, quienes queremos aportar para enfrentar esta situación desde el sector privado, tenemos que recordar que el primer paso es determinar la naturaleza del problema adaptativo que tenemos. Acaso es ¿enfrentar en los mismos términos de descalificación propuestos por Petro ? O será ¿acercarnos a la base de la población, escucharlos y trabajar con ellos, para demostrarle a la sociedad colombiana que, el sector privado es parte fundamental de cualquier cambio y no parte del problema, como Petro nos quiere pintar con su narrativa? . 


Definido la naturaleza del problema, que claramente no es tecnico sino de un alto nivel de complejidad adaptativa, se debería definir un propósito superior soportado en una estrategia para liderar el proceso. Es un gran reto adaptativo, porque implicaría unos cambios de actitud y de comportamiento muy grandes de parte de quienes hoy presiden muchas de las organizaciones privadas del país, grandes, medianas y pequeñas que se sumarían a la iniciativa.


Motores de Esperanza es una propuesta concreta, que ya está en marcha, y que hoy ya cuenta con el apoyo de 20 organizaciones, donde es posible comenzar un camino que aporte una narrativa positiva y distinta para el país. Quienes estén interesados escríbeme a mi correo fmanrique@mac.com . Ver mis blogs de las últimas semanas 












sábado, 6 de mayo de 2023

Un llamado urgente a la acción.

 


El discurso de Petro, el pasado primero de mayo, es un hecho muy grave que representa un quiebre en la historia política  de Colombia de los últimos sesenta años. Quien hoy debería ser  el presidente de todos los colombianos, ha declarado enemigos del pueblo  al sector privado y a todos los que no están de acuerdo con su visión del país que quiere refundar. Esta realidad debe de invitar al despertar de quienes esperaban ver una versión moderada de este individuo  en el poder. 



Pero también, es una alerta roja que invita a hacer una profunda reflexión y a sentirnos indignados,  por el rumbo que está tomando nuestro país en manos de quien representa la máxima figura de autoridad en nuestra sociedad. El pasado lunes, Petro se quitó la piel de oveja y dejó ver el verdadero lobo, que se escondió tácticamente para  llegar al poder.  



Parado en el balcón, que da sobre la Plaza de Armas a espaldas de la Casa de Nariño,  el Día del Trabajo,  invitó descaradamente a la confrontación de clases, a la descalificación de sus retractores y a promover con sus palabras irresponsables e incendiarias,  al uso de la violencia.  Sin pudor nos amenazó  con una revolución  si no se  aprueba su agenda de cambios y de poderes especiales. 


A esta actitud, se le sumó su ataque frontal contra el Fiscal General de la Nación, quien anunció  que deberá sacar   su familia del país temiendo por su vida. 



Los eventos de esta semana no me sorprenden.  De hecho, yo   anticipé hace más de dos meses, que el lobo finalmente se iba a quitar su piel de oveja.  Su perorata incendiaria del lunes, junto con la retirada de su gabinete de siete ministros y el ataque al Fiscal General, muestra que se sentía muy incómodo con su nuevo disfraz. 


Claramente esta piel no correspondía con su verdadera naturaleza de disociador y agitador profesional. Como guerrillero trató de destruir el sistema,  y hoy   ya en el poder, quiere usar  los mecanismos de la democracia, que claramente le incomodan, para hacer su sueño una realidad. 


Los eventos de esta semana, son un anticipo de lo que nos espera hacia adelante, en lo que queda de su mandato, si no se perpetúa en su cargo. Pero también, nuestras peores miedos se volverán una realidad, si no hacemos nada y nos quedamos impávidos viendo como Petro demuele nuestra precaria democracia para quedarse en el poder. Hay que entender que Petro está siguiendo la partitura de otros autócratas latinoamericanos que hoy están atornillados y han destrozado a sus países. 


Para actuar, debemos  comprender   el problema al que nos estamos enfrentando, quienes no comulgamos con la forma y el fondo de lo que propone hacer Petro con Colombia.   El  lobo, que hoy ocupa la más alta posición del Estado,  es un individuo que se cree un iluminado, convencido que su misión en la vida, es refundar a cualquier costo a Colombia. 


Petro quiere que se le aprueben sus reformas,  ignorando  los avances y los esfuerzos realizados  como sociedad. En sus discursos incendiarios, demuestra que no le interesa  construir los cambios que propone sobre ellos. Pero también se equivoca,    al asumir que  su victoria  le permite imponer sus ideas sin escuchar ni conciliar con quienes pensamos diferente. 


Petro  actúa deliberadamente , propiciando semanalmente varios incendios que están generando  un clima de incertidumbre inmenso para el país. Se ha venido creando un clima que  paraliza las inversiones,  agudiza el desempleo y aumenta exponencialmente la inseguridad en el país.


Tampoco le importa mucho, si el  costo de imponer sus caprichos,  significa  destruir la democracia que le permitió llegar a la Casa de Nariño como el presidente de todos los colombianos  y no solo de quienes votaron por él .  No quiere aceptar que su victoria, por un escaso margen, no le da la patente de corzo para imponer su visión de cambio para toda  la sociedad colombiana



Estamos viendo un momento histórico donde polarización se está promoviendo deliberadamente desde la Casa de Nariño , a pesar de  que en  su discurso de posesión. Petro ofreció gobernar para   todos los colombianos. Pero esa oferta, como muchas otras que hizo durante su vida política, no podía ser verdad porque su forma de ser,  se lo impide.


A pesar de las horas obscuras que estamos viviendo en Colombia, gracias al pésimo ejemplo que estamos viendo por parte de quien detenta la más alta dignidad del estado, veo como muy positivo que el despertar ya comenzó. Son cada vez más los llamados a formar parte de grupos de personas y organizaciones, que se están reuniendo para proponer acciones concretas para enfrentar inteligentemente esta nueva realidad. 


No es el momento de dejarse paralizar por el miedo ni asumir una actitud indiferente. Este llamado es especialmente relevante para el sector privado que se ha convertido en el trompo de poner de Petro para justificar su incapacidad y propuestas dañinas para el pais.


PD: en blogs anteriores, me he referido a la iniciativa de Motores de Esperanza, que muestra un camino donde el sector privado puede participar vinculándose de manera activa con las comunidades donde actúa..