Entrada destacada

A veces SI a veces NO...

Finalmente se firmó el acuerdo con las FARC. Por esta razón, en  las próximos semanas, me propongo oír la letra de la canción de Julio Igles...

Mostrando entradas con la etiqueta Esperanza. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Esperanza. Mostrar todas las entradas

sábado, 1 de octubre de 2022

Un puente de Esperanza


 Para avanzar hacia lo que debería ser una narrativa liderada por el sector privado colombiano, vale la pena  recordar lo dicho en el blog anterior. El que define la narrativa  toma el poder del imaginario público y pude mover cualquier agenda sin mucho esfuerzo. Petro lo entiende, y lo que le hemos observado en su primer mes y medio de mandato, nos muestra que lo sabe utilizar inteligentemente, como también  lo hizo durante su campaña. 


Andrés Manuel López Obrador, después de intentar varias veces llegar a la Presidencia de Mexico, logró imponer su narrativa de la realidad nacional que le interpreta a la gente lo que  es su versión de la misma. En esta narrativa, AMNLO pinta a la oposición como un enemigo del pueblo que es responsable de sus problemas. En esa historia él es el salvador que si tiene todas las respuestas. Y lo más interesante: es que este político se cree su propia historia y millones de mexicanos también.


En unas entrevistas concedidas al diario El País,  Antonio Sola asesor deb más de 450 campañas políticas en Europa, Africa, Estados Unidos  y America Latina, y de muchos de de los presidentes en la Región de los últimos veinte años, hacia unos comentarios que muestran el nuevo contexto que  influencia la manera que se va a desarrollar la actividad política y la narrativa que la  acompaña. 


Sola muestra  como AMNLO y Petro son los políticos de transición hacia un nuevo modelo de hacer política. Sus reflexiones pueden ser muy útiles para comprender mejor cuál es el nuevo entorno en que el sector privado se va a tener que mover y que hoy genera tanta incertidumbre y desconcierto. 


Tener un entendimiento más sólido de esas dinámicas es esencial para diseñar   la narrativa más incluyente  que debería promover el sector privado en Colombia ante esa nueva realidad. Solo así , podremos hacer una defensa mucho más efectiva de nuestra democracia, la libre empresa, y el papel que está llamado a jugar el tejido empresarial de pequeños, medianos y grandes empresarios para aportar al progreso del pais. Esto es lo que está en juego en esta etapa inédita que comenzamos a vivir 


Sola es un profesional del marketing político, que ha conocido como nadie  de manera íntima a los políticos, a quienes ha asesorado para vender su imagen  y les ha ayudado a construir sus narrativas, como si fueran productos de consumo para llegar al poder. Pero hoy confiesa que ha tenido que modificar su estrategia de mercadeo para sus clientes  porque los tiempos han cambiado y él también. 



Afirmaba en su entrevista a EL País: (Las líneas en itálica son mías para subrayar los mensajes más importantes)

 “Hemos creado monstruos  de la imagen que terminaron por no responder a la identidad de si mismos,  ni de las personas que los votaron 


Los dirigentes que llegan al poder lo hacen con su carga de virtudes y defectos. Los defectos se disimulan durante la campaña pero una vez en el poder no suele haber control de las bajas pasiones y los aspectos negativos se hacen gigantescos.


La gran oportunidad ahora es dar a luz a esa nueva generación, no de edad sino de comprensión, que empuje la necesidad de cambiar el sistema político de nuestro países. Cada día se ve de forma más evidente que ha fallado la intermediación entre los ciudadanos y los instituciones.



En el mundo actual, para hacer una transferencia en el banco no necesitas al señor de la ventanilla y para hablar con Dios no necesitas a un cura. Por lo tanto, para política, ya no vale la intermediación política tal como la concebimos.


Hoy los políticos no se dirigen a un pueblo sino a un público, y eso implica apoyarse más en la tecnología. Tampoco es suficiente con la inteligencia de un candidato o el hiperliderazgo individual, sino que es necesario apoyarse en lo colectivo. Y, tercero, quien aspira a convencer no puede apelar al ‘voto popular’ sino al ‘voto cerebral. Esas tres cosas condenan a la vieja política que se apoya en intermediarios, a su muerte en los próximos 20 años

En ese periodo van a pasar varias cosas. La democracia actual va a mutar una democracia digital más directa. Hay un movimiento hacia una acelerada desintermediación de la política, donde personajes como AMNLO en Mexico, son la transición hacia una relación digital más personal entre el votante y el candidato.


Se acentúa una nueva relación entre países porque nadie puede solo. Estoy convencido que surgirá una economía solidaria y colaborativa. Los protagonistas de este nuevo modelo son  una generación que tiene entre 0 a15 años, que ha incorporado un 4 nivel cerebral, donde la tecnología es ciento por ciento parte de sus vidas y que incorpora una visión global que entiende el planeta como algo propio más importante que su país.


Paralelamente vamos a ver la supremacía del liderazgo femenino. Cada día habrá más mujeres gobernando porque las sociedades demandan valores que están asociados a lo femenino. El cambio político en los próximos años será el surgimiento de liderazgos resilientes.



Los comentarios de este asesor español, nos dan unas pistas muy interesantes de las tendencias que se deben de tener en cuenta del entorno político contemporáneo, en el cual se debe de presentar una propuesta de narrativa a la sociedad colombiana.  En ella, se tiene que  mostrar como, la iniciativa privada en el marco de la libertad que ofrece el sistema democrático, es parte fundamental de la solución y no parte del problema.

En esta narrativa, el Sector Privado, deberá estar  representado por el tejido empresarial de la pequeña, mediana y gran empresa. Los accionistas, administradores y empleados  tienen que asumir la responsabilidad de ser unos actores muy importantes de la historia, que aportan efectivamente a impulsar los cambios que Colombia necesita. 


También, se debe de señalar que es diferente, desde un discurso ideológico. ofrecer promesas en la campaña, y algo muy distinto, cuando las propuestas ofrecidas se enfrentan con su implementación, sin dimensionar  la realidad de la debilidad del Estado y su capacidad  para cumplirlas. 



Habiendo entendido lo anterior, la narrativa incluyente que debe de ser impulsada tendría que considerar los siguientes aspectos fundamentales para contrarrestar la promovida por Petro en contra del Sector Privado 


1-Lo  que está en juego en la actualidad y que tenemos la obligación de recordar y defender:


    • El fortalecimiento de nuestro sistema democrático, que a pesar de sus limitaciones, permite la defensa de sus valores fundamentales como son: la libertad de pensar, actuar y expresarse; la igualdad de derechos y obligaciones como ciudadanos; la justicia que garantiza el Estado de derecho; el respeto que permite la convivencia en un marco de corresponsabilidad ciudadana; la participación en el ejercicio del voto; el pluralismo que reconoce la diversidad de creencias, ideologías, razas y género.; la tolerancia para vivir con la diferencia 
    • La propiedad y la iniciativa  privada,
    • La libertad de información 
    • La participación política y ciudadana en el marco de la constitución.
    • Los límites al abuso del poder y la autonomía de los poderes públicos.


2- La Estrategía que debe orientar los esfuerzos colectivos

    • Tender puentes que permitan reconocer que es más lo que nos une que lo que nos separa, dejando a un lado las etiquetas para vernos  como colombianos con un interés común de tener un país incluyente y mejor para todos.
      • Reconocer que la empresa debe de actuar más como “un actor ciudadano” que participa y construye y no de espaldas a la realidad social de su entorno.
      • Aprovechar recursos valiosos como la Academia, los Concejos Privados de Competitividad.
      • Practicar la escucha profunda para conectarse y entender mejor su papel, la humildad para reconocer su corresponsabilidad, y la claridad de la defensa de los no negociables en el marco de la democracia (Punto 1).
      • Romper la dinámica de los silos o burbujas que aíslan a la gente y refuerzan sus prejuicios con relación al papel que juega el sector privado en la sociedad 
    • Asegurar una buena definición compartida de los problemas y sus posibles soluciones en el marco de la Democracia y sus valores .
    • Reconocer lo que se ha hecho y que debe de ser mejorado o actualizado, en  un contexto  de cambio complejo, incierto, volátil y ambiguo, que obliga a entender las tendencias como las planteadas por Antonina Sola para tender  puentes de convergencia con el nuevo gobierno y hacerlo de manera constructiva. Esto implica:
      • Identificar los puntos de encuentro y de diferencia, reconociendo que el país necesita  cambios, pero no de cualquier manera ni a cualquier costo. 
      • Defender la iniciativa privada, representada por su tejido empresarial, como parte de la solución y no parte del problema.
      • Evitar  la confrontación directa que polariza más  
      • Acordar  unos valores adicionales orientadores y compartidos: el respeto a la diferencia y la diversidad; la colaboración y no la confrontación para la construcción colectiva; la construcción de confianza. 
      • Presentar propuestas  concretas que aporten a  la agenda del Gobierno
      • Liderar iniciativas  dirigidas a las comunidades. 
        • Ejemplo:  Motores de Esperanza para incentivar una nueva ciudadanía, promoviendo comunidades de liderazgo para apoyar el desarrollo local con la participación del sector empresarial, con fondos suficientes y en coordinación con organizaciones como  Pro Bogotá, Pro Antioquia, Pro Barranquilla, Pro Pacifico, para garantizar su despliegue nacional.

Termino con la reflexión del blog anterior. Si queremos ser parte de la solución y no del problema, necesitamos una narrativa que nos ubique en la mente de los colombianos para que se valore el aporte que hacemos los empresarios . El mensaje debe de ser claro: el Sector Privado asume la responsabilidad que le corresponde, no solo de tener un aparato productivo pujante, sino ayudando a que recuperemos la esperanza y la confianza en el desarrollo que podemos y debemos hacer colectivamente. Si no somos nosotros ¿entonces quien?






sábado, 25 de junio de 2022

Desconfiar no es un capricho


Jack Welch, famoso expresidente de General Electric,
  que fue una icónica empresa norteamericana, decía que, para lograr el CAMBIO, lo primero que había que hacer era: “enfrentar la realidad”.  Dado que este tema fue el foco del ganador de las elecciones este domingo, es importante  entender cual es esa realidad. Por la importancia que le doy al tema, mi análisis lo haré en dos blogs.

El resultado de la tormentosa y bochornosa campaña por la Presidencia de Colombia, que terminó el pasado domingo, donde primo el “todo vale para llegar al poder”, fue que se aumentara la desconfianza en la sociedad colombiana, como resultado de varias realidades que el nuevo presidente y todos los colombianos no podemos ignorar. 



Realized #1. La protuberante desconfianza, que tenemos  millones de colombianos que no votamos por el nuevo mandatario, y que contrasta con la carta blanca otorgada por otros millones de colombianos que le creyeron sus propuestas, muchas de ellas populistas, para un cambio del país. 


Realidad #2. Según el informe de la Registraduría de este martes: de un potencial de 39 millones de votantes, votaron el 58.16%. Esta es la más alta participación desde 1998. El ganador llega a la Presidencia con el 49.85% % de estos votos, mientras el perdedor obtuvo una votación del 47%,  con apenas  700.000 votos de diferencia. El  3.48% fueron votos en blanco o nulos. 



De estas cifras salen  dos conclusiones: la contienda política vuelve a dejar a un país muy dividido y un presidente electo por sólo el 28,9% del total de todos los colombianos que tienen edad de votar. En otras palabras, el 71.1% votaron en contra, en blanco o se abstuvieron. Claramente no fue un resultado contundente, aunque si fue inédito porque cambió el mapa político del país..

Realidad #3. Los resultados son históricos porque representan la primera vez que la izquierda llega al poder en Colombia. Este nuevo escenario muestra con contundencia, que soplan vientos muy fuertes de cambio, que los dirigentes tradicionales no supieron escuchar y que el nuevo presidente y su contenedor, lograron darles voz y amplificación a sus reclamos.



Hay  diferentes maneras de reaccionar ante esta nueva realidad. Para los más pesimistas, la queja o la resistencia, para los mas optimistas una oportunidad, y para los más realistas, hacer un  ajuste a las velas, persignarse y preparase para seguir adelante. No hay duda que estos resultados marcan un antes y un después para el país. 



Realidad #4. La fractura en que queda la sociedad colombiana, genera  un entorno emocional muy complejo. La  esperanza para los 11.3 millones de colombianos, quienes le creyeron las promesas al ganador y lo apoyaron, con la expectativa del milagro de un cambio radical, sin claridad de cual deben ser sus corresponsabilidades como ciudadanos, que con su voto crearon una nueva realidad.  


Y me sospecho que muchos de estos votantes, motivados más por la emoción que por la razón, no se hicieron las preguntas claves: ¿Hacia donde nos conduce el “cambio” propuesto?,  muy incierto y difícil  de adivinar. ¿Tiene el presidente electo la capacidad de ejecutarlo sin dividir aún más al país?. Hay serias dudas por sus antecedentes  como alcalde y dirigente político. Lo único cierto: tuvo un voto de confianza ciego y motivado por un rechazo a quienes manejaron el país en las últimas décadas, exacerbado por una pandemia.


Para los 10,6 millones que votamos en contra o quienes se abstuvieron de votar por otras razones, la trayectoria del  nuevo presidente  genera  una gran gran desconfianza, lo que hace tener dudas fundamentadas de sus verdaderas intenciones  de su agenda a partir del 7 de agosto. Los que no ejercieron su derecho al voto, muestran resignación, o indiferencia pero también desconfianza en el candidato y en el sistema. 


Realidad #5. Por sus obras los reconoceréis (San Mateo 7.16). La hoja de vida de quien  llega hoy a la Presidencia, muestra que fue un guerrillero del M_19 que combatió al establecimiento en su juventud. Aclaro que esta  no es una crítica, sino un hecho que no lo descalifica para aspirar a la presidencia, especialmente después de un imperfecto proceso de paz que apoyó. 


Más adelante, su hoja de vida muestra que ejerció la oposición a lo largo de sus 30 años de carrera política, como senador dentro del sistema que ahora quiere cambiar. Como opositor, se le reconoce su labor seria. También muestra que fue 4 años alcalde de Bogotá. ¿Pero como le fue?



Realidad #6. Cuando ocupó ese cargo, no pudo formar un equipo estable. Compañeros de lucha, como Navarro Wolf, para quien su pasado guerrillero no le impidió  ser reconocido como el mejor alcalde y gobernador del país, lo dejaron al mes de iniciada la administración. La inestabilidad de su equipo fue la marca de su mandato. 



Para evitar su destitución, después de un desastroso manejo del sistema de recolección de basuras, promovió la lucha de clases y dejó un legado con muchas promesas incumplidas. Tuvo  un manejo populista de las tarifas, que casi quiebra al sistema de transporte público y le dejó a su sucesor una administración minada desde adentro, con cientos de contrataciones realizadas a la carrera antes de entregar el cargo. Termino su mandato con un 32% de favorabilidad. 


Realidad #7. Su trayectoria de 30 años dentro del sistema, muestra que ha sido un brillante polemista, pero un muy  cuestionado ejecutor. Su experiencia dentro del establecimiento como político de izquierda, le ha permitido al hoy presidente, conocer los intríngulis del Estado y sus debilidades, para aprovecharlas, como lo hizo siendo alcalde, para saltarse la institucionalidad con decisiones arbitrarias e  irresponsables.  

Ha demostrado que es más fácil, hacer  la oposición señalando todo lo que no funciona en el Estado, que gobernar con efectividad. Es mucho más difícil convencer e inspirar a los ciudadanos, con el buen ejemplo de una gestión con resultados sobresalientes y transparentes,   como  lo logró  Navarro Wolf en Pasto.



Realidad #8. Dada su trayectoria en Bogotá, que le funcionó muy bien, no era sorprendente que en sus últimas dos campañas a la presidencia, atizara aun mas las  heridas de un país profundamente dividido, aprovechando la pelea del Uribismo contra el proceso de paz.. 


Realidad #9. Su trayectoria y ejemplo, muestran que el nuevo presidente de todos los colombianos, no ha dado el ejemplo, ni demostrado durante su vida política, las capacidades de un  liderazgo que convoca dese la diversidad, escucha con respeto a sus opositores sin destruir su reputación,  para integrar  y consolidar a una sociedad al rededor de un propósito compartido, en medio de un entorno muy complejo.


Realidad #10. La votación de  los colombianos,  tienen un punto en común:  la necesidad  del    ejercicio de un liderazgo sanador por parte de los dirigentes políticos, tema que particularmente ha brillado por su ausencia en los últimos años. Quienes han detentado el poder,  han estado lejos de ser unos modelos de rol para los colombianos en este campo. Al contrario, han brillado por sus peleas personales, sus insultos, sus bajezas y el desprecio por su rol de formadores de opinión. 



Realidad #11. Ayer Gaviria, el mismo de siempre, selló un pacto con el nuevo mandatario y su movimiento lo que le da la gobernabilidad en el Congreso. El opositor profesional, ahora presidente, reconoció con esta decisión, que no puede gobernar sin contar con quienes atacó sin compasión. Como resultado, veremos el senador Roy Barrera, instigador de acabar con la reputación de los opositores durante la campaña (¿recuerdan los Petrovideos?), como Presidente del Senado. ¿A eso lo llaman CAMBIO? 


Dada la trayectoria de confrontación del nuevo presidente, como alcalde, senador, agitador político, y opositor profesional, el desconfiar de esta persona no es un capricho. Hay realidades  de su trayectoria pública, que no podemos olvidar solo porque llegó al más alto cargo de la nación. 


Sin embargo,  sería una gratísima sorpresa que su comportamiento fuera diferente  como jefe del Estado de todos los colombianos. Este si que sería ya un verdadero CAMBIO, que nos sorprendería a todos y nos invitaría a revaluar a muchos, nuestra desconfianza actual.  Por esta razón quiero terminar este blog de una manera más positiva.


En las iniciativas de liderazgo colectivo en que hoy estoy participando, hay otra realidad que el nuevo mandatario no puede ignorar: el primer paso para buscar el cambio en un grupo o una comunidad, es lograr el cambio personal. Solo así, se logra la coherencia y la transparencia que es lo que hace creíble y confiable a un verdadero líder. ¿Veremos en el nuevo presidente un ejemplo de esta transformación?


Aquí se aplica el dicho popular: “La esperanza es lo último que se pierde sin caer en la ingenuidad” . Y a pesar de que claramente no soy muy optimista en este caso, si lo soy cuando se trata de reconocer la capacidad infinita del ser humano de cambiar, crecer y aprender de sus errores,  ante los retos y oportunidades significativos que le da a uno la vida.


Espero que el presidente electo sea capaz de verlo así, porque ganarse la confianza de una gran mayoría   de la  gente, que hoy claramente no la tiene,  sería  el pegante que habilitaría la capacidad de ejercer el liderazgo para el CAMBIO  que ha ofrecido hacer. 


Si lo logra, le habría dado sentido al nombre del movimiento que lo llevó al poder: “Pacto Histórico” Si no lo consigue, este sería solo un slogan de campaña y una oportunidad perdida para el país, permitiéndole liderar en serio el  “Acuerdo Nacional”, que se ha comenzado a cocinar.


En un próximo blog , terminaré de enunciar cuáles son las otras realidades que el nuevo mandatario y los colombianos tendremos que afrontar, como consecuencia de los resultados de la votación del pasado domingo. Lo primero que se necesita para lograr el cambio, que millones de colombianos pidieron con su voto, es enfrentar la realidad.



sábado, 28 de agosto de 2021

Mirando el futuro con esperanza


 “El optimista ve lo invisible, siente lo intangible y logra lo imposible”. Wiston Churchill 


A finales de julio, se terminó la primera fase del proyecto Dialogos de Futuro, iniciativa sobre la cual ya había escrito en blogs anteriores. Por esta razón, este blog lo escribo con mucho orgullo y esperanza . Lo  puedo hacer,  porque se lograron los resultados esperados que soñábamos, un pequeño pero extraordinario grupo de colegas y amigos, cuando iniciaba la pandemia hace 18 meses.


Por haber cumplido con lo que nos habíamos comprometido y en el tiempo establecido, en este artículo quiero recordar algunos aspectos del camino que recorrimos y que nos han dejado unas lecciones muy importantes para lo que viene. También pienso, que pueden servir para quienes quieran hacer apuestas similares.


Ya en abril del año pasado, el covid-19 tenía a todos los colombianos con la cabeza agachada y mirando hacia el piso como bien lo expresaba el Rector de la U Javeriana en estos días. Estábamos entrando un periodo inédito en la historia mundial, y cuyos efectos en ese momento nadie se los podía imaginar, ni por su impacto ni por su duración.


Y sin embargo, a pesar de esas durísimas condiciones, se iniciaron unas conversaciones en paralelo en Connect Bogota y el Foro de Presidentes entre rectores y empresarios, que convergerían en el mes de mayo y que respondían a una preguntan fundamental: ¿cómo podíamos movilizar una nueva mirada del Sistema de la Educación Superior (SES) , para que fuera un actor fundamental que permitiera enfrentar los retos que venían, alguno de los cuales ya estaban en marcha?



De la mano de nuestra gran facilitadora María Leonor Velázquez, y con el apoyo del  grupo promotor, comenzamos a trabajar  una idea que parecía loca en la coyuntura del  momento. Pensábamos que era posible mirara por encima de la crisis de la pandemia, para atrevernos a identificar las oportunidades que podrían surgir después de que esta terminara, dejando en el camino una estela de grandes problemas económicos, sociales y de salud.


Animados por esa visión, nuestra facilitadora  nos propuso  un proceso y una metodología que nos permitiera sacar el periscopio para mirar hacia adelante. Necesitábamos construir un espacio para poder tener conversaciones de futuro, tan ausentes en nuestro país, donde parecería que la historia nos condena a repetirla. Creíamos que era posible no dejarnos apabullar por el pesimismo y la desesperanza que, como una nube negra, estaba envolviendo a la sociedad colombiana. 


Winston Churchill tenía una frase famosa que se aplicaba a nuestra situación: “nunca hay que desperdiciar una buena crisis”. Pero tenía otra que la complementaba: “más peligroso que el miedo, es el miedo mismo”. Las lecciones que encierran estas dos frases, las pude evidenciar hace dos décadas durante la crisis de la construcción en esos años. Y la manera de hacerlo fue buscar un espacio para reflexionar, en medio de la incertidumbre y el miedo, y a pesar de las urgencias del momento. 



Hace 18 meses, sabíamos que la pandemia estaba comenzando a generar grandes retos inmediatos de adaptación e inclusive de supervivencia. Sin embargo, también intuíamos que era el momento de identificar grandes oportunidades. Pero para lograrlo, era necesario construir una propuesta para tener un espacio donde se pudiera dialogar sobre los retos actuales y las posibilidades futuras del SES


Hoy alguien me decía que se necesita mucho valor, para asignar tiempo y recursos, todos muy escasos en el momento en que comenzamos a trabajar, para hacer una propuesta ambiciosa y sin muchos antecedentes en Colombia. Era un intento en pensar en grande, en medio del incendio,  cuando en nuestro país tenemos la cultura de no  hacerlo y actuar en pequeño. Nuestro lenguaje y acciones nos delata esa realidad todos los días.


Desde Mayo hasta Diciembre,  nuestra facilitadora nos propuso una metodología innovadora, para desarrollar un proceso que nos permitiera ofrecer una propuesta suficientemente atractiva  para vender la iniciativa, y que venciera el escepticismo imperante del momento. Y era innovadora porque proponía realizar un diálogo pero que debería concluir con unas pocas propuestas de acción que impactarán al SES.


Fue un planteamiento fundamentado en poner la capacidad de conversar, que tenemos todos los seres humanos, para poder dialogar sobre el nuevo propósito que debería  orientar los esfuerzos y los recursos de las instituciones de Educación Superior para servir a la sociedad. Pero se planteó una premisa fundamental:  contar  con el concurso de otros actores como los empresarios y el Estado,  porque el SES debe ser responsabilidad de todos.


En la reunión de cierre de esta primera etapa esta semana, yo mencionaba que me sentía muy orgulloso de haber formado parte de esta iniciativa. Pude aportar algunas ideas, que se sumaron a las del los otros miembros del equipo promotor, con las que finalmente logramos consolidar  la propuesta de la consultora a finales de noviembre. 



Pero también mencionaba, que me sentía muy emocionado, porque había  visto una vez más,  el poder de los sueños en acción, como resultado de la convergencia de  voluntades y la diversidad de puntos de vista, hacia una causa inspiradora, en medio del pesimismo reinante, y que me recuerda  otra frase célebre de Churchill: el optimista ve lo invisible, siente lo intangible y logra lo imposible”.


Aquí tengo que hacer un paréntesis para señalar un punto muy importante. Invertimos siete meses en consolidar la propuesta, venciendo muchas dudas y en medio del aislamiento de la pandemia. Todos los del equipo promotor sacamos el espacio para invertir nuestro tiempo en una causa que nos inspiraba cada vez más a medida en que avanzábamos. Esto nos permitió conocernos más a los participantes, que con mucha disciplina, nos reuníamos hasta cuatro veces por mes y muchas horas de trabajo. 


Menciono lo anterior, porque es una lección que en mi caso personal la vuelvo a validar. Para lograr cosas importantes en la vida se necesita tener unos espacios de reflexión especialmente diseñados, para abordar metódicamente las muchas preguntas que inicialmente no tienen unas respuestas claras.



Pero también, hay que tener la perseverancia para superar los obstáculos y las incertidumbres  que siempre aparecen en este tipo de procesos. Y contar con una buena facilitación que frene la tendencia de los participantes en querer resultados instantáneos. También, que invite a vivir y disfrutar el proceso, que por su naturaleza, es de exploración y con muchas sorpresas en el camino.


Lograr sostener esta dinámica,  requiere de mucha perseverancia y capacidad de habitar en un proceso de exploración. descubrimiento permanente, y con mucha incertidumbre, aceptando moderar el impulso de  tener resultados inmediatos. No es fácil lograr configurar con esta capacidad, un equipo promotor primero, después ampliado a todos los demás participantes. En Dialogos lo conseguimos, lo cual es otro motivo de orgullo y de aprendizaje de un trabajo de liderazgo colectivo.. 


Después de siete meses de preparación y otros tantos de trabajo y de un diálogo extraordinario entre los participantes, se planteó un propósito mayor para el Sistema de Educación Superior: 


“Promover la calidad de vida y aportar a un desarrollo incluyente y sostenible del país y sus regiones, a partir de una formación integral, transformadora, innovadora, de excelencia, interdisciplinaria, y de calidad”.


Esta propuesta que se va a socializar en la siguiente fase del proyecto, tiene unos elementos muy potentes, que si fueran aceptados por la mayoría de las instituciones de ES, transformaría significativamente al sistema y tendría un inmenso impacto en la sociedad colombiana. 


Este propósito está acompañado de un trabajo muy completo de análisis del escenario actual del SES, de cuatro posibles escenarios de futuro, y de cuatro líneas de acción con etapas definidas y metas establecidas. Este material va a permitir una socialización muy amplia del proceso y sus resultados. Pero lo más importante, iniciar la segunda etapa donde los participantes se han comprometido a demostrar la validez de la propuesta mediante iniciativas y proyectos individuales y colectivos.



Quiero enfatizar que los logros conseguidos en Dialogos de Futuro, son  el resultado de un trabajo desarrollado bajo una metodología rigurosa pero flexible,  que nos permitió a los participantes varios hitos importantes

    • Conocernos como personas, más allá de los títulos y cargos, para poder comenzar a construir lazos de confianza entre los participantes.
    • Entender el poder  del dialogo generativo cuando es guiado por un propósito colectivo.
    • Conformar un equipo de liderazgo colectivo que asumirá la responsabilidad de garantizar que, los resultados de la primera etapa, no se queden en el baúl de los recuerdos y las buenas intenciones.
    • Demostrar que, en medio de la peor crisis de la historia contemporánea en Colombia, es posible movilizar ideas de futuro que nos devuelvan la confianza en nosotros mismo y la esperanza de que está en nuestras manos el tener un futuro mejor. Para lograrlo, la Educacion Superior deberá asumir un rol mucho más conectado con las necesidades de la sociedad.
    • Tener una visión sistémica del SES y entender mucho mejor el rol que pueden y deben de jugar los diferentes actores que lo impactan.
    • Entender la importancia cada vez mayor del ejercicio del liderazgo individual y colectivo desde lo local, que oriente los cambios que la sociedad necesita 

En resumen, después de 14 meses de trabajo colectivo que requirió mucha dedicación, disciplina y método, se tiene una experiencia vivenciar invaluable, un material que va a ayudar a dimensionar las siguientes etapas del proceso, que por su naturaleza, será de largo plazo. Es una propuesta que si se logra implementar, nos permitirá volver a levantar nuestra cabeza y mirar con orgullo y esperanza el futuro porque está en nuestras manos.


Si no lo hacemos las consecuencias serán muy graves porque hay una realidad que se vio con claridad meridiana en el proceso de Dialogos: el SES no está sintonizado con las demandas de la sociedad colombiana ni con los cambios cada vez más rápido que hoy afectan el entorno. Pero más grave aún, no puede aportar efectivamente para cerrar las brechas que la pandemia y las protestas sociales pusieron en evidencia en estos meses.


El reto hacia adelante es la socialización a gran escala y la venta de la idea para lograr más aliados que se quieran vincular a la causa. Mientras tanto, el otro reto es el desarrollo de unos planes de trabajo para comenzar a implementar las primeras iniciativas que deberán generar un efecto demostrativo, tema fundamental para la escalabilidad a nivel nacional de la propuesta. 


Quienes quieran saber más de esta iniciativa y quisieran participar en ella, pueden ponerse en contacto con Bogota Connect y el Foro de Presidentes de Bogotá. También me pueden escribir a mi correo fmanrique@mac.com


domingo, 27 de junio de 2021

Nación con Esperanza

 




En estos días volví a leer  un informe publicado  por el Aspen Institute en los Estados  Unidos sobre la relación del aprendizaje social y emocional con el desempeño académico. Lo hice porque he estado participando en el procesos “Dialogos de Futuro” donde 38 organizaciones diversas, estamos explorando ideas distintas para darle una nueva mirada al rol de la Educacion Superior en el desarrollo del país.


El informe de este prestigioso instituto, es el resultado de la investigación realizada a nivel nacional en ese país, con la participación de un grupo muy selecto y diverso de expertos en las áreas de la neurociencia, psicología y educación, motivados por un movimiento que busca el bienestar socio-emocional y académico de los niños y los jóvenes norteamericanos. Es una tendencia que tiene  cada vez más fuerza, y que está redefiniendo el concepto del aprendizaje, con un tremendo impacto presente en la vidas de los estudiantes y  para el futuro para esa sociedad. 


Es muy notorio que en los Estados Unidos, donde es cada día más difícil lograr un consenso sobre temas críticos para su población, esté emergiendo una visión común sobre la importancia del desarrollo socioemocional y académico, vistos como un proceso holístico y fundamental para la educación.  De este consenso documentado, es que surge el nombre del informe publicado: “Una Nación con Esperanza”.



Que exista una visión común,  es la gran conclusión de este informe, que recogió comentarios y testimonios a nivel local a lo largo y ancho de los Estados Unidos. Definitivamente, hay una conciencia creciente de la relación íntima de las dimensiones socioemocionales y académicas aplicadas a la educación básica pero también a la educación superior. Nueve de cada diez entrevistados, estuvieron de acuerdo con su importancia para cambiar el rumbo de la educación en los Estados Unidos. 


También, se está entendiendo que el éxito o fracaso de una sociedad, que está experimentando cambios cada vez más rápidos y profundos, necesita de individuos capaces de construir relaciones sanas y productivas, para contrarrestar la división y fragmentación que se observa hoy en día. Sin estas capacidades no es posible formar ciudadanos que resistan las tremendas tensiones a las que está expuesto el tejido social, producto de estas grandes transformaciones. Este comentario ha adquirido una tremenda relevancia en este año y medio de pandemia y de convulsiones sociales.


Ya no vasta que se transmita el conocimiento, como se ha hecho por siglos, ni  con formar profesionales competentes.  El concepto de la clase magistral, el tablero y la tiza, están cada vez más llamados a desaparecer como los únicos vehículos para el aprendizaje. El saber leer y escribir, es necesario pero ya no es suficiente. Esta es la razón por la cual, los temas que cobijan el desarrollo socioemocional, mal llamados ”blandos”, están adquiriendo cada vez más importancia.  


Un maestro entrevistado para el informe del Aspen Institute, decía: “yo no enseño matemáticas , yo le enseño a los niños matemáticas”. Esta frase sintetiza algo que parece obvio, pero que se pierde con mucha facilidad en el proceso de educar: los niños aprenden más fácilmente cuando se les trata como seres humano, atendiendo sus necesidades socioemocionales y académicas”. Ahora, igualmente los profesores universitarios, están entendiendo que este mensaje también es válido  para lograr una formación de profesionales  más integral de sus alumnos.


Un estudiante entrevistado, le daba aún más luz al significado del verdadero sentido que debe de tener la educación cuando se aborda desde los aspectos socioemocionales y no únicamente  académicos: “ el éxito en la escuela o en la universidad, no debe estar definido solo por los resultados de unas pruebas ...sino también por la habilidad de pensar por si mismos, trabajar con otros, y contribuir a nuestra comunidad”. 


Y el informe menciona algo muy importante, que se olvida con mucha facilidad. La formación del ser humano es un tema muy complejo. Se necesita un espectro muy amplio de habilidades, actitudes y valores, además de unos conocimientos, que hay que ir adaptando y ajustando, a medida que el entorno va cambiando con más velocidad. Esto implica entender la educación como un proceso tremendamente dinámico .


Vale la pena repasar algunos de los aspectos que están en juego en el proceso de formar a un individuo para que sea un ser feliz, productivo y útil para la sociedad. Y también subrayar , que  son aspectos que cada vez más están siendo evaluados como fundamentales, en el mercado laboral, que hoy experimenta unas grandes transformaciones producto de la automatización. 


Lo anterior significa, que las dimensiones humanas del desarrollo de un individuo, son las que van a ser más demandadas, porque en los próximos años, los robots se encargarán cada vez más de los trabajos rutinarios. El poder trabajar en equipo, resolver problemas complejos, y adaptarse rápidamente a nuevas realidades, serán críticos en el mundo del trabajo y para actuar en la sociedad.


Veamos algunas de las habilidades más importantes que son cada vez más necesarias hoy y hacia adelante: el saber poner atención a lo que sucede alrededor; tomar buenas decisiones y no procrastinar;  fijarse objetivos y metas en función de la visión de lo que se quiere alcanzar; planear las acciones que van a materializar esa visión; colaborar con otros porque la complejidad actual hace imposible ser un Llanero Solitario; ejecutar con flexibilidad lo que se ha planeado y  demostrar resultados; ser recursivo para superar obstáculos; saber rodearse de otras personas que puedan ayudar.


Pero también, se necesitan unos valores esenciales que le permiten a la persona tener un marco de decisión ético para actuar correctamente como miembro de una comunidad: integridad, lealtad, honestidad, responsabilidad,  entre otros. 


Además son igualmente importantes las actitudes que se desarrollen, como el pensar de manera crítica, la apertura a diferentes puntos de vista, la curiosidad para explorar varias alternativas, la empatía,  la flexibilidad para adaptarse a cambios rápidos,  el recuperarse de los fracasos y aprender de ellos,  y el perseverar sin terquedad. Todas ellas, serán cada vez más críticas para que una persona pueda prosperar. 


Si se lee con cuidado lo anterior, seguramente surge una paradoja, en relación a lo que se le pide al sistema educativo vs lo que se necesita hoy en día. Es muy común que el énfasis esté a nivel escolar  en el aprendizaje de las matemáticas,  la historia, o a leer y escribir, o a nivel universitario en las materias relacionadas con las carreras.  Es decir, la parte puramente académica. Pero es muy extraño que las solicitudes se concentren en las dimensiones socioemocionales, las cuales, van a hacer la diferencia.



Veamos un ejemplo, de un caso real, donde se practica lo planteado por el informe del Aspen  Institute a nivel escolar. Mi hija es cofundadora de una Comunidad de Aprendizaje para niños y jóvenes que está rompiendo con varios de los paradigmas establecidos. En Kalapa, que es el nombre de esta comunidad, se busca hacer énfasis en crear espacios seguros y amorosos, donde las dimensiones mencionadas, más la dimensión espiritual, se traten de manera holística. A esta apuesta educativa, innovadora y diferente, van padres de familia que no están satisfechos con el sistema educativo convencional. Perciben con claridad, que hay un vacío, el mismo identificado en el informe mencionado. 


Sin embargo, aun si son conscientes de este vacío que ellos mismos vivieron como estudiantes y al cual se han enfrentado como profesionales, romper con la aparente tranquilidad que da transitar por un sistema que tiene más de 200 años, no es nada fácil. 


Las fundadoras de Kalapa han descubierto que el mayor reto es acompañar a los padres en el miedo, que legítimamente se  genera, cuando se enfrentan con la incertidumbre de los resultados de un proceso que no es convencional. Es un gran reto adaptativo que requiere valor porque implica cambiar los esquemas mentales existentes, tener paciencia y, no solo confiar en la institución, sino en el potencial que sus hijos tienen como “aprendices naturales” . 


Al liderar este proyecto, han descubierto la importancia de brindarles boyas a estas familias , para que puedan navegar hacia paradigmas desconocidos y habitar la transición en medio de un mar que les parece que no tiene orillas ni un fondo percibidos, mientras se experimentan nuevas maneras de formación integral. 



Hay otro gran reto adaptativo cuando se rompe el paradigma de la educación tradicional: el manejo de la tensión que se genera al enfrentar la dimensión socioemocional y espiritual con el valor de lo académico. La Academia es el espacio en el cual diferentes tipos de estudios han sido desarrollados, para transmitir el conocimiento adquirido por el ser humano a través del tiempo. Esto sigue teniendo un gran valor, como lo identifica el estudio de Aspen Institute. Tal vez la pregunta no es si lo tiene, sino desde donde puede aportar la academia, dados los desafíos actuales de la humanidad.


Como lo demuestran ejemplos como el de Kalapa, si es posible acompañar a los estudiantes para que aprendan las habilidades, los valores y las actitudes, que se requieren en el siglo XXI. Pero se necesita la participación activa y el soporte emocional de las familia, para lograrlo. En el caso de Kalapa, el proyecto los invita para que vivan con sombrero de aprendices el proceso de formación de sus hijos. 


Cuando la apuesta educativa se enfoca de esta manera, se cambia la vida de los estudiantes y de sus familias. Se les ayuda a ir encontrando un propósito en sus vidas, y estar mejor preparados para los retos que deben de afrontar hacia el futuro . 


Como bien lo expresa el informe del Aspen Institute: “la promoción de la visión holística del aprendizaje socioemocional y académico, no es una moda, es la esencia de la educación como debe ser. No es una aproximación ideológica, está basado en la experiencia de maestros, padres y estudiantes, apoyados por la mejor investigación en educación de las últimas décadas”. 


Más adelante se explica: “es un grave error ver el aprendizaje socioemocional como algo “suave”. Al contrario, un énfasis en estas capacidades no significa un sacrificio en el rigor; es una fuente para este. Mientras que muchos elementos del estudiante mejoran al cultivar estas habilidades y valores, uno de los principales resultados es un mejor desempeño académico, y mayor apreciación del estudiante por su institución educativa”. 


En un entorno seguro y respetuoso del ser humano, que es cada estudiante, se le motiva a  tener foco, persistir ante las dificultades, y responder positivamente al proceso formativo. El caso de Kalapa demuestra , como es posible poner en práctica todo lo anterior,  y es un ejemplo de lo que podría ser la educación que determine el futuro de nuestro país. 



Para que esta visión suceda, se requiere de una nueva mentalidad que permita la experimentación en la educación, en temas tan vitales como son el manejo de las emociones y las relaciones en un entorno social complejo, para formar no solo profesionales sino también ciudadanos. Esto no significa el sacrificio de la excelencia académica, que debe ser manejada en función de las nuevas realidades, donde el conocimiento se hace obsoleto muy rápidamente. 


Si lo lográramos, también podríamos tener en Colombia, una “Nación con Esperanza”, como es el título del informe al que me he referido en este blog, porque habría  formado personas que pueden ser “los motores de Esperanza” que nos permitan construir una nueva narrativa como sociedad.