Entrada destacada

A veces SI a veces NO...

Finalmente se firmó el acuerdo con las FARC. Por esta razón, en  las próximos semanas, me propongo oír la letra de la canción de Julio Igles...

Mostrando entradas con la etiqueta Perú. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Perú. Mostrar todas las entradas

sábado, 3 de julio de 2021

¿Cómo llegamos aquí?


Conversando en estos días con un buen amigo chileno, sobre lo que ha sucedido en nuestros países, me compartió algunas reflexiones que hizo con otros empresarios, a la luz de una
  pregunta sencilla pero profunda:  ¿Porqué y como llegamos aquí ? . Esta pregunta es especialmente relevante para los chilenos que se sentían tan orgullosos del modelo económico que los había colocado a la cabeza de los países latinoamericanos en materia de desarrollo. O al menos eso creían hasta que les estalló la bomba.

El mismo interrogante debe de estar  rondando en la mente de muchos empresarios peruanos, que han visto cambiar, en muy pocos meses un panorama económico interesante aunque en un entorno político caótico, por una pesadilla marxista que  está apenas por empezar. 


Este cuestionamiento también debería estar presente en Colombia, donde en estos últimos dos meses, hemos presenciado protestas sociales y actos de terrorismo urbano, que han tenido un impacto sin  antecedentes en nuestra historia reciente como nación. 



Como resultado de estas dinámicas convulsionadas, nos enfrentamos con un calidoscopio de emociones negativas, cuando hemos visto transformar el legítimo derecho a la protesta resultado de  los efectos de la pandemia, en un movimiento vandálico de destrucción calculada y sistemática de los bienes públicos, el cierre  miles de empresas, un aumento exponencial de la polarización, un ataque a nuestro sistema democrático, más otras secuelas no menores producidas por el desmadre de esta situación.


El gran reto que tenemos, es no dejarnos paralizar por las emociones negativas, para poder responder, actuando  más rápidamente, en los diferentes niveles de la sociedad. Hacerlo es responsabilidad de todos, porque no hay un mesías que nos vaya a hacer el milagrito, que nosotros nos neguemos a realizar. 


Esta explosión social, en el momento más alto de muertes y contagio, han tenido unos impactos negativos que han sido tremendamente perjudiciales para una sociedad ya muy debilitada por los efectos de la pandemia. Pero también, ha traído cosas muy positivas qué hay que valorar. 



La primera de ellas: obligarnos a hacernos las preguntas difíciles que no habíamos querido enfrentar hacia atrás. La segunda:  forzarnos  a reconocer muchos de los avances positivos que hemos logrado en las últimas décadas como sociedad, porque son las únicas bases sólidas para poder actuar y vencer la desesperanza que hoy nos  paraliza, para evitar que unos bárbaros acaben con nuestro país bajo la disculpa de que sus actos son en beneficio del pueblo.


Volvamos a la pregunta reformulada con la que inicie este blog: ¿Porqué  y como llegamos a esta situación?


  • Una cultura desalinéala con las exigencias crecientes de un entorno cambiante, cada vez más volátil, incierto , complejo y ambiguo, que nos ha impedido reconocer los retos y problemas que se habían venido acumulando sin resolver a los largos de los años. Asociado a lo anterior: 
    • Vacíos profundos de liderazgo a todos los niveles de la sociedad.
    • La cultura y el liderazgo  no son temas visible, relevantes, y por lo tanto  no son conversarles, cuando se analizan las causas raizales de los problemas que tenemos como sociedad.
    • La pérdida de valores y la ausencia de un propósito colectivo .
    • La cultura del dinero fácil que premia al vivo y a los atajos chuecos, donde el fin justifica los medios
    • Incapacidad de leer oportunamente las señales del entorno interno en el país, así como externo a nivel global, para poder enfrentar mejor los cambios de paradigmas, sociales, políticos, empresariales y tecnológicos que están en marcha.

  • Una profunda  crisis ética que se manifestó en el cancer de la corrupción y el saqueo de los dineros públicos donde todo vale y no hay sanción social. Esto se facilitó por:
    • Unas élites que abusaron de su poder para maximizar, mediante colusiones, sus resultados económicos sin reparar en las necesidades de los demás.
    • Unos niveles muy altos de impunidad que hace  al sistema democrático muy vulnerable a su manipulación. 
  • El deterioro de la capacidad institucional para responder a las crecientes expectativas de la gente como resultado de:
    • La mediocridad de los dirigentes políticos incapaces de entender los retos actuales y de conectarse con las necesidades de la población. 
    • La fragmentación de los partidos políticos, que dejaron de servir de cadenas de transmisión para los reclamos y las necesidades de la sociedad, con los estamentos del Estado a nivel nacional y local.
    • Los niveles históricos de desconfianza en las instituciones y en la dirigencia política.
    • La desesperante lentitud del Estado para acompasar la velocidad creciente de los cambios del entorno. No se percibe como un ayuda sino un obstáculo mayor qué hay que superar.
    • La baja capacidad profesional en los funcionarios públicos en un sistema que castiga la innovacion y el asumir la responsabilidad. 


  • En Chile se creyeron el cuento del éxito de su modelo de desarrollo económico y dejaron de leer las señales del desequilibrio que generó, y que en las últimas décadas, se tradujo en una mayor desigualdad y malestar social. Esto produjo: 
    • Una conciencia anestesiada en la mayoría de los empresarios que le voltearon la espalda a las crecientes expectativas no atendidas  de la población. 
    • Una sociedad de consumo con altos niveles de endeudamiento 
    • Unos partidos políticos que se engolosinaron con el poder y el modelo económico vigente.
  • En Colombia, un modelo económico altamente dependiente de la explotación de recursos naturales no renovables y con una muy baja capacidad de generación de valor a nivel internacional. Las razones son varias: 
    • La baja capacidad de generación de puestos de trabajo calificado que absorba un número creciente de oferta, especialmente personas jóvenes y mujeres en general.
    • Una baja productividad laboral que impide competir en costo y calidad en el mercado internacional. 


  • Una población adulta con brechas grandes de alfabetismo funcional que los convierte en blancos fáciles de la manipulación. Esto es el producto de: 
    • Un Sistema de Educación que le apostó a la cantidad y no la calidad 
    • Un Sistema de Educación Superior cuya propuesta de valor no abre oportunidades y si genera mucha frustración.
  • Un Sistema de Salud con unos profundos problemas de capacidad, equidad, y calidad. Esto generó
    • Una dependencia de producción  de vacunas, drogas e implementos médicos 
    • Una gran vulnerabilidad a las posición dominante de las grandes empresas farmacéuticas. 

Como no soy partidario de solo ver el vaso medio vacío, a pesar de la enormidad que implica  reconocer los temas anteriores y encontrar soluciones creativas para ver el vaso medio lleno,  me parece necesario  hacernos otra pregunta muy importante: ¿Qué tenemos como activos valiosos los colombianos, para poder superar la situación actual, minimizando los costos y los riesgos que esto implica?


Aquí quiera invitar a los lectores a proponer sus respuestas y que me las envíen a mi correo personal.  fmanrique@mac.com Me comprometo a compilarlas en mi próximo blog , donde buscaré  demostrar que son muchos los activos que tenemos para combatir el miedo, el escepticismo, la desesperanza, que son las emociones negativas que hoy nos acompañan, y que nos frenan para actuar con rapidez, si no queremos lamentarlo después. 


sábado, 24 de abril de 2021

Caminando al borde del abismo

 



Con el título: “Al borde del abismo”, la revista Caretas encabeza uno de los artículos en su edición del 22 de abril de este año, donde varios comentaristas analizan la peligrosa encrucijada en la que quedó el Peru, después de los resultados de la primera vuelta para la elección del Presidente, que debe regir los destinos del vecino país hasta el 2026. 


Para la segunda vuelta que se realizará en junio, quedó de primero el maestro y sindicalista Pedro Castillo de Perú Libre, quien se disputará la Presidencia con Keiko Fujimori de Fuerza Popular. 



Castillo representa el ala más recalcitrante de extrema izquierda con vínculos demostrados con el Sendero Luminoso. En el 2017, lideró el paro de maestros más prolongado de la historia de ese país que doblegó al gobierno de Kuczynsky, lo que le permitió contar con una base política para su campaña presidencial. 



Castillo cuenta con el respaldo total del MOVADEF (Movimiento para la admistía y los derechos fundamentales) que busca la liberación Abimael Guzmán, fundador del Sendero Luminoso, y de otros terroristas de ese grupo. Además, tiene el apoyo de CONARE SUTEP que es la división que Castillo propició para la toma  marxista de este sindicato de maestros.



El Partido Perú Libre, que le dio el respaldo a Castillo, fue fundado por Vladimir Cerrón. Este personaje estudió medicina en Cuba, y actualmente está condenado a tres años de prisión  aunque  hoy se encuentra en libertad, por actos de corrupción cuando era gobernador de la región de Junín. Este señor es quien le ofreció una alianza a Castillo y le redactó el plan de gobierno, de orientación leninista, como plataforma de su campaña. 


Keiko es la hija del expresidente Fujimori. Desde hace más de dos décadas, montó un partido político que ha gravitado en la vida política peruana desde que su padre fue condenado a 25 años de prisión. Participó en la contienda presidencial en el 2011 y el 2016,  cuando obtuvo una bancada mayoritaria en el Congreso, con la cual hizo una feroz oposición a los cuatro presidentes que ha tenido el Peru en este último periodo.  


Fujimori,  fue acusada hace dos años, de haber recibido dineros de Oderbrecht, como otros políticos peruanos. Después de más de un año, su prisión preventiva fue revocada mientras avanzan las investigaciones en su contra. Esta decisión judicial le permitió lanzarse a otra campaña por la Presidencia de su país para el periodo 2021 - 2026. De llegar al poder,  uno de sus principales objetivos, es concederle la amnistía a su padre, con quien se reconcilió y quien paga una condena de 25 años, por los abusos de poder y corrupción cometidos durante su mandato.


La paradoja de esta nueva elección en el Perú, es que se enfrenta un dirigente sindical, que busca liberar a Abimael Guzmán, con la hija de quien lo puso tras las rejas,  porque lideró un movimiento terrorista que le hizo un inmenso daño al país. 


Pero las paradojas no paran ahí. Castillo representa una visión del mundo de una ideología política de más de cien años, que ha demostrado su rotundo fracaso para avanzar en el desarrollo de la sociedad. Fujimori, carga con las acusaciones en contra de su padre como si fueran de ella, pero también, es responsable de sus errores políticos recientes, lo que la ha vuelto una figura divisaba y repudiada por mucha gente. Y los peruanos tienen que escoger en junio entre estos dos personajes, “entre el sida y el cancer”, como afirmaba hace cinco años el Nobel Vargas Llosa en esa oportunidad.



En el contexto anterior, me parece fundamental ponerle el foco a las principales propuestas que hace Castillo, porque son un campanazo de alerta para Colombia. Este señor, asesorado por Cerrón, de ganar las alecciones propone un viaje al pasado utilizando como modelos a Correa del Ecuador, Morales de Bolivia y Chávez y Maduro en Venezuela: una dictadura del proletariado versión 2021. Veamos algunos de sus planteamientos públicos.


    • El Estado debe ser el único responsable en salud, educación y seguridad. Los privados ya no podrán intervenir en estos rubros, es la idea de nuevo régimen económico del Estado.
    • El Estado será el nuevo empresario que combatirá el monopolio de los medios de comunicación, electricidad, luz, agua, cemento, etc. 
    • Estado fuerte con facultades. Cambio del Estado vigilante supervisor por un Estado interventor, planificador, innovador, empresario y protector.
    • Todos los contratos firmados por el Estado se podrán revisar y recuperar las empresas privatizadas que fueron vendidas, sin previa consulta al pueblo.
    • Estado regulador del mercado. Cambio del Estado regulado por el mercado por un Estado que regula al mercado.
    • Estado nacionalizador. Cambio del Estado privatizador y exportador de capitales por un estado nacionalizador y soberano, que fortalezca la economía interna invirtiendo sus capitales en el país

Ademas, tiene como otros de sus principales planteamientos, el cambio la Constitución política del Perú, porque la actual propuso un modelo neoliberal contrario los intereses populares. Esto requiere de una modificación constitucional basada en las experiencias venezolanas , ecuatoriana y boliviana.


Lo que está sucediendo en el Perú es tremendamente preocupante. Es una clara demostración de lo que sucede cuando el sistema político se fragmenta (18 candidatos en primera vuelta), la corrupción corroe las mismas bases de la democracia, la capacidad del Estado es desbordada por las expectativas de la gente y la complejidad de la realidad (pandemia descontrolada: Perú con el más alto índice de muertos por cien mil habitantes). 


 El ejemplo del Perú muestra el peor de todos los escenarios: tener que votar por el mal menor porque su sociedad no ha formado verdaderos líderes políticos, sino una casta de dirigentes que aprendieron a lucrarse del Estado, entronizando la corrupción como modus de vida . Esto ha generado una cultura  de gran desconfianza y escepticismo en la sociedad, particularmente entre  los jóvenes. Y la verdad es que no les falta razón, veamos. 


El nivel de deterioro al que ha llegado la gobernabilidad del Perú es impresionante. Fujimori condenado a 25 años, Toledo prisionero en los USA esperando extradición, García se suicidó antes de ser aprendido, Ahúmala estuvo en la cárcel y con otro juicio en curso, Kuczinski con arresto domiciliario, Vizcarra declarado incapaz moral e inhabilitado por el Congreso. Y los dos contendientes actuales también con problemas legales.


El caso peruano, muestra otro ejemplo de cómo la extrema izquierda ya aprendido la lección. Al no haber podido cambiar el sistema por la fuerza y desde afuera, se acogen a las reglas del mismo para demolerlo desde adentro y perpetuarse en el poder, como lo ha recomendado el propio  Guzmán desde la prisión. 


El gran interrogante es qué camino van a tomar las Fuerzas Armadas: ¿Se repetirá la historia de ese país en los años 70 cuando los militares de izquierda destrozaron  su economía? , o ¿seguirá la  ruta de Venezuela, donde se convirtieron en el brazo armado de la mafia que se quedó en el poder?


El solo hecho que se piense que los ejemplos de Venezuela , Ecuador, Bolivia, Nicaragua, no sirvan de disuasores, especialmente el primero que ha destruido a ese país y impulsado al vacío a más de cinco millones de sus ciudadanos que han migrado escapándose de la miseria, nos muestra el grado de postración al que ha llegado la democracia, como la hemos practicado en AL. ¿Será que en Colombia reaccionaremos antes de que sea tarde, como lo acaba de hacer el Ecuador que caminó al borde del abismo hasta hace pocas semanas?. Estas preguntas son muy relevantes ad portas de una elección presidencial en mayo del 2022.


PD: parecería que muy poco si se tiene en cuenta el escasísimo cubrimiento que ha tenido el proceso electoral peruano por parte de los medios y los inexistentes comentarios de los formadores de opinión. ¿Que se necesita para llamar su atención?










sábado, 5 de diciembre de 2020

El Decálogo del Desarrollo: una gran iniciativa para estos tiempos



Unas historias, contadas al calor de unos buenos vinos, y en el contexto de una conversación relacionada con el Unas historias, contadas al calor de unos buenos vinos, y en el contexto de una conversación relacionada con el nivel de degradación de los valores sociales en Colombia,   me recordaban de una experiencia en el Perú, que quise dejar documentada en un libro que escribí en el 2001, y que nunca publiqué. Espero que por el tema, su contenido sea relevante para el lector. de degradación de los valores sociales en Colombia,   me recordaban de una experiencia en el Perú, que quise dejar documentada en un libro que escribí en el 2001, y que nunca publiqué. Espero que por el tema, su contenido sea relevante para el lector.


Octavio Mavilla era un joven aficionado a las motos en los años cincuenta. Por esa época, las máquinas que se conseguían en el Perú eran americanas o europeas. Un buen día, cayó en sus manos una motocicleta con la marca extraña de Honda y fue un amor a primera vista. El joven Mavilla tomó la decisión de escribirle al dueño de esta pequeña empresa para proponerle que le diera la representación de esas máquinas para el Perú. Esta carta fue el comienzo de una larga amistad con el señor Honda y el inicio de una nueva empresa: Honda del Perú. También,  la razón de innumerables viajes al Oriente, que le abrieron al Ingeniero Mavilla, una nueva perspectiva  sobre el desarrollo de su país. 

En los años cincuenta, Corea tenía índices de desarrollo inferiores al Perú, cuatro décadas después, ese país con Hong Kong, Malasia, Taiwan y Tailandia, se habían convertido en unos dínamos económicos. A pesar de que todos ellos sufrieron una crisis muy severa en 1997, la mayoría habían logrado ir haciendo los ajustes necesarios para continuar por el camino del desarrollo. A partir del ejemplo del Japón después de la posguerra, estos países tomaron la decisión de fundamentar su crecimiento copiando, y posteriormente innovando, productos de alta tecnología. El tomar este camino les implicó hacer inversiones muy importantes en la educación de sus pueblos. 


Comparativamente, durante el mismo período, Perú, y otros países latinoamericanos, lograron  avanzar a ritmos muy inferiores. A diferencia de sus homólogos asiáticos, estos países basaron su crecimiento en los recursos naturales. El modelo mental imperante se había fundamentado, en la creencia de que la riqueza de un pueblo, está en tener recursos como el petróleo, el café, el azúcar, el cobre, etc. Un modelo que definió unas escogencias que han afectado significativamente la calidad de vida y la capacidad de competitividad de estos países.


A lo largo de los años, el ingeniero Mavilla, ya uno de los más respetados empresarios de su país, veía con preocupación que se aumentaba la diferencia entre las naciones asiáticas y su querido Perú. Cuando trataba el tema con sus amigos y otros empresarios latinoamericanos, se encontraba siempre con una serie de justificaciones que él rechazaba porque no explicaban lo que él observaba en cada uno de sus viajes al Oriente.


La primera razón que el Ing. Mavilla escuchaba con frecuencia, para explicar las diferencias, tenía que ver con la antigüedad de todas esas naciones. Pero, al analizar la historia, este argumento no resistía mayor análisis. La verdad, es que la India, China y Egipto, son países milenarios con niveles bajos de desarrollo. Cuando en 1551 se fundó la Universidad de San Marcos en Lima, los Estados Unidos y el Canadá estaban escasamente habitados  por tribus aborígenes muy atrasadas. 


Un segundo argumento muy común, estaba relacionado con la riqueza en los recursos naturales. Pero de nuevo, este razonamiento tampoco resistía análisis. Japón, es una isla montañosa en el 80% de su territorio y muy pobre en recursos naturales. Este país tiene que importar todo su petróleo, la mayoría de sus alimentos y las materias primas que utilizan, para transformarlos en miles de productos sofisticados. 


Un tercer argumento, muy derrotista, justifica las diferencias en una mayor capacidad e inteligencia de los pueblos desarrollados. Pero la verdad, cuando a un latino se le da la oportunidad y viaja a países más avanzados, compite en igualdad de condiciones con sus contrapartes de otras latitudes. Además, es muy común escuchar a gerentes de multinacionales hacer comentarios muy positivos sobre la calidad de la fuerza laboral de nuestros países. 



Mavilla  había  sido un agudo observador. La insatisfacción que le generaban los argumentos de sus colegas, lo hicieron prestar más atención a lo que veía en sus viajes al Japón y otros países del Asia. Además de la tecnología que era evidente en todas partes, le llamó  poderosamente la  atención los comportamientos de la gente. En la medida en que fue descifrando lo que veía, comenzó a comprender mejor la verdadera justificación del subdesarrollo y  atraso del Perú.


Al llegar al aeropuerto de Tokio, lo primero que le impactábamos era el orden. Esta cualidad estaba presente en todas partes que tenía la oportunidad de visitar. En las plantas industriales de la Honda, el orden se veía reflejado en las líneas de producción. En los lugares públicos, la gente hacia colas en forma ordenada. El ORDEN era definitivamente algo valorado por el pueblo japonés.


Pero esta cualidad en el Japón, venía acompañada de la limpieza inmaculada en los sitios más inverosímiles. Mientras en este país, una planta industrial podía pasar por ser la sala de un quirófano y los baños por un ejemplo de aseo para cualquier hogar, en el Perú, un área de manufactura era un lugar desordenado, donde también reinaba el desaseo total, y los baños públicos, no se podían utilizar por el mal uso que se les daba. El ASEO era definitivamente otro valor característico que se destacaba en el  pueblo japonés.


Como empresario latino, Mavilla tuvo un choque cultural muy grande. En su país una cita podía tener un margen de error de más de una hora sin que esto aparentemente molestara a nadie. Cuando comenzó a tener negocios internacionales, encontró que el llegar a tiempo era esencial, y el no hacerlo se consideraba como una descortesía muy grave. Pero también, comenzó a observar que todas las actividades, desde el horario de un tren, hasta el inicio de una obra de teatro, se realizaban con un respeto profundo por el manejo del el tiempo. La PUNTUALIDAD era otro de los valores de pueblos como los japoneses, los ingleses y los americanos.

A medida que fue conociendo más a sus socios japoneses, le sorprendió lo estricto que eran con el cumplimiento de sus compromisos. Algunas anécdotas mostraban como se encontraron a soldados japoneses, a quienes no se les había informado del fin de la II Guerra, vigilando unas fortificaciones 20 años después de haber terminado el conflicto. El contraste con los latinos era muy grande. La RESPONSABILIDAD, con mayúsculas, era otra de los valores característicos muy destacados que encontró el Mavilla  durante sus viajes a este país.


Después de la Guerra, el Japón quedó postrado y algunas ciudades, como Hiroshima y Nagasaki, totalmente destruidas por dos bombas atómicas. A pesar de los efectos de esta catástrofe, que hubieran doblegado a cualquiera, para los japoneses fueron un motivo de superación. Tan solo quince años después de terminada la Guerra, el Japón se había convertido en el primer productor de acero, sin tener minas de hierro, el primer armador de barcos y comenzaba a desarrollar su industria automotriz. En 1978, Toyota, Honda y otras empresas, invadían el mercado estadounidense con vehículos más económicos y de excelente calidad. El DESEO de SUPERACION, como valor social, era la marca de un pueblo que, como el Ave Fénix, se levantó de las cenizas. 


Como agudo observador que era, Mavilla no podía dejar escapar otro hecho sobresaliente. Un día en que salía para una cita desde su hotel, dejó su cámara de fotografía sobre la silla  en el vestíbulo de la recepción. Cuando ya habían pasado varias horas, se dio cuenta del problema y regresó a buscarla con mucho escepticismo porque en el Perú no habría habido ninguna posibilidad de recuperarla. Su sorpresa no tuvo limites cuando se la encontró tal como la había dejado. Posteriormente, observó que la gente parqueaba las bicicletas en las calles sin candado, y los almacenes exponían sus artículos sin ninguna protección. La HONRADEZ era otro valor que no cesaba de asombrarlo en sus viajes a ese extraño país que era el Japón.


El irrespeto por el derecho de otros es una de las características que más llamaban la atención a los japoneses que visitaban el Perú. Esta enfermedad social se evidenciaba en las colas para ir a cine, donde los vivos buscaban no hacerlas a consta de los demás. Igualmente, les llamaba la atención la falta de seriedad en el cumplimiento de los acuerdos. Para lograr que estos fueran respetados, era necesario contar con un equipo de abogados, pero con la posibilidad de caer en manos de un juez penal en caso de un pleito. En contraste, el Japón es el país de menor numero de abogados per cápita en el mundo. El RESPETO AL DERECHO DE LOS DEMÁS y EL CUMPLIMIENTO DE LA LEY Y LOS REGLAMENTOS, son sancionados socialmente. Es muy difícil que a alguien se le ocurra irrespetar una cola, un semáforo o cualquier otra cosa, que vulnere a otras personas y el orden social. 


En los Estados Unidos es muy notable la ética del trabajo. Esta característica se la relaciona con el calvinismo que se propagó por el norte de Europa y el puritanismo en Inglaterra en el siglo XVI. A diferencia del catolicismo, que veía en el trabajo comoun castigo terrenal, la creencia del protestantismo se fundamentaba en aprovechar la vida por mandato de Dios, para gozar sus riquezas y de esta forma, mejorar personalmente y ayudar a los demás. Por diferentes razones, esta actitud hacia el trabajo se puede observar en algunos países asiáticos. Mavilla pudo presenciar  la práctica cotidiana de reconocer al trabajador que no faltaba nunca a su deber. El AMOR AL TRABAJO es un valor común es todos los países avanzados en el mundo.


A medida que el Mavilla iba asimilando las observaciones realizadas, se puso a investigar y encontró que había otro valor muy importante en las sociedades que se consideraban desarrolladas: EL AHORRO. En el Japón, la tasa de ahorro ha llegado al 20%  del PIB. Cuando un país logra tener estos niveles, no necesita recurrir a recursos externos para financiar su desarrollo y por lo tanto, tiene menos dependencia y más autonomía para decidir sobre los proyectos prioritarios. Tiene la capacidad de INVERSIÓN.


Después de muchos años de viajar y observar, finalmente Mavilla logró poner en blanco y negro, lo que se conoció como el Decálogo para el Desarrollo. Al comentar sus ideas con algunas personas, la respuesta típica era que estos valores se obtenían cuando un país era desarrollado y no al revés. Para Mavilla era ya claro que un país puede no tener recursos naturales, pero si su gente ha interiorizado los valores del Decálogo, en muy poco tiempo podían llegar a niveles de desarrollo como lo hizo el Japón. Para probarlo se propuso aplicar en sus empresas esta teoría


Para llevar a cabo su idea, el Mavilla  llamó al psicólogo Eduardo Castillo para que aterrizara en la práctica empresarial lo aprendido en sus viajes al Oriente. Para empezar, se escogió la planta de ensamblaje de motos Honda en Iquitos, ciudad localizada en la selva peruana con muchos trabajadores indigenas de la zona.  El Dr. Castillo trabajó durante tres largos años,  desarrollando la metodología, para lograr que el Decálogo se convirtiera en parte fundamental de la cultura de la planta. 


Como me contaba Eduardo hace unos años, a quien tengo el honor de conocer personalmente y tenerlo como amigo, el impacto del trabajo se comenzó a notar por parte de la comunidad. Una de las prácticas de todo el personal, incluyendo a los ingenieros, era salir a hacer aseo alrededor de la planta. Los vecinos, quienes en un principio veían con asombro a unas personas en uniforme blanco impecable limpiando las calles, pasaron posteriormente a unirse para ayudar en la actividad. Poco a poco, esta práctica se extendió por todo el barrio. Una excelente demostración de que el buen ejemplo se multiplica.


Como una bola de nieve, lo que estaba sucediendo en la Honda se regó por la ciudad. Una escuela cercana buscó al Dr. Castillo para pedirle ayuda en la  implementación de un programa similar. De esta forma, nació una iniciativa que muy pronto se extendió a miles de escuelas en el Perú.


Para poder atender con más profesionalismo las solicitudes que fueron surgiendo, se creó en 1990, el Instituto de Desarrollo Humano – INDEHU- para promover, divulgar y capacitar a las organizaciones, escuelas, colegios y universidades que lo solicitaran, en la aplicación del  Decálogo para el Desarrollo. Para su lanzamiento, se logró una divulgación durante diez domingos, en los principales diarios de la nación, de cada uno de los valores con unos comentarios hechos por personalidades nacionales, comenzando por el Presidente de la República. 


A lo largo de los años, el instituto siguió difundiendo y trabajando en la implementación de proyectos de valores en el sector educativo, entidades de gobierno y empresas. Abrió sucursales en Iquitos y en Arequipa. También tuvo mucha acogida en otros países, especialmente en México, a través del Instituto Tecnológico de Monterrey y varias gobernaciones en diferentes estados de ese país. 


Vale destacar, los talleres que se desarrollaron, para llevar a la práctica cada uno de los valores del Decálogo. Me llamó poderosamente la atención la forma en que se logró dar herramientas sencillas pero muy útiles, a las personas que asisten a ellos. En Bogotá, en el año 1997, pude observar el trabajo con un grupo de 400 maestros de la Secretaría de Educación, a quienes se les invitó a formar una red de multiplicadores en 20 localidades de la ciudad. 


Lamentablemente la iniciativa se realizó al final de una administración, y no tuvo la continuidad que hubiera sido necesaria, para lograr el efecto que se pretendía. Sin embargo, en Monterrey, donde sí se le dio la importancia al tema, los resultados fueron muy motivadores, especialmente si se tiene en cuenta que fueron liderados por una universidad.


Lecciones aprendidas. 


La capacidad de asociación en una sociedad depende de tener unas normas y unos valores compartidos, de los cuales surge el capital social. Recordando su definición:


“ es la capacidad de los individuos en una sociedad de trabajar unidos, en grupo y en asociaciones, para alcanzar objetivos comunes” (Américan Journal of Socilogy, 1988)



El Decálogo para el Desarrollo, fue una iniciativa, que buscó promover unos hábitos sociales compartidos a partir de unos valores reconocidos como relevantes. Este proyecto, junto con el de tener la Visión 2021 para el Perú,  fueron sumamente poderosos para generar procesos de construcción de capital social. Ambos proyectos aumentaron la posibilidad de mejorar el relacionamiento constructivo de las personas. Esta posibilidad, cuando de logra, determina el tipo de estructura económica que la sociedad es capaz de realizar, las organizaciones que se pueden formar y la capacidad de innovación que se tenga. También, de su existencia, dependerá el nivel de confianza que exista en la sociedad. De aquí nace la importancia de darle la mayor difusión a estos proyectos porque muestran un camino claro de cómo hacerlo.


El Decálogo fue un esfuerzo notable desde otra perspectiva. Fue una idea que se quiso llevar a la práctica, mediante una serie de herramientas sencillas pero ingeniosas, que buscaban implementar el concepto de los valores en la sociedad, a partir de su difusión, capacitación y utilización, en las organizaciones productivas, educativas, oficiales, etc. El Decálogo fue la respuesta afirmativa a la pregunta: ¿es posible generar las condiciones para mejorar nuestro capital social e ir cambiando la cultura?.


Finalmente, la iniciativa del empresario Mavilla, fue un paso gigantesco en la dirección correcta: formar una cultura nacional mucho más competitiva. El análisis que él realizó, demuestra que el subdesarrollo es un problema mental y de escogencias pobres, más que de falta de oportunidades y recursos naturales abundantes. 


Al ver los problemas de corrupción que hoy carcomen a la sociedad colombiana, la importancia de incorporar la innovación como un motor del desarrollo competitivo del país, y de entender que la gran barrera que tenemos es nuestra cultura, esfuerzos como los hechos por Octavio Mavilla en el Perú hace cuatro décadas, muestran una luz en la dirección donde tenemos que enfocar nuestro esfuerzos. Una sociedad que no se atreva a cuestionar sus modelos mentales, no tenga una serie de principios y valores claros y adecuados para los retos que debe enfrentar, no podrá aspirar a salir de su subdesarrollo.¿Alguien tiene una propuesta diferente?


El lector que no haya leído los tres blogs anteriores sobre los temas de cultura, le sugiero hacerlo para entender con mayor profundidad la importancia del experimento que se hizo en el Perú, y que lamentablemente no siguió adelante por la muerte de Octavio Mavilla. No hubo otras personas que siguieran liderando su desarrollo lo que es una gran pérdida. Y esto me recuerda que Corpovisionarios, institución que Antanas Mockus fundó para impulsar los cambio en cultura ciudadana, acaba de cerrar puertas en momentos en que precisamente el tema no puede ser más relevante.