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sábado, 14 de octubre de 2023

La cultura y su impacto en el desarrollo de una sociedad

 


En el momento histórico que vivimos en la actualidad, donde hay tanta gente desorientada y resentida, en un entorno cada vez más complejo, incierto y cambiante, es curioso que entender el papel de la Cultura, no sea un tema de gran interés y preocupación. Cómo veremos en este blog, esta termina siendo la habilitadora de los verdaderos cambios que se necesitan para que una sociedad progrese, tanto a nivel local, regional como nacional, respetando su diversidad.

En mis dos blogs anteriores comencé a escribir sobre algunos aspectos, que desde la psicología impactan la cultura, como son los sesgos cognitivos y las emociones. En este blog, voy a ampliar  mi aporte desde otras perspectivas que nos pueden ayudar,  a ponerle mucho más  luz, a un tema que habilita o frena   nuestro desarrollo como sociedad. 

La importancia de la  Cultura se ha estudiado desde varias disciplinas o campos de conocimiento .

Desde el campo de la sociología, la cultura se analiza como las formas de pensar y concebir el mundo,  que impactan en el de actuar, y los objetos materiales que, en su conjunto, dan forma al modo de vida de un colectivo.

Desde la perspectiva de la antropología, se refiere al comportamiento y las creencias que la gente aprende y comparte con otros. Incluye tópicos como la religión, organización social y política, economía, artes, narraciones y lenguaje.

Desde el campo de las organizaciones, se reconoce cada vez más el papel que juega la cultura en los resultados y desempeño colectivo. Peter Drucker, el padre de la gerencia contemporánea , afirmaba:  “La cultura se come a la estrategia al desayuno” 

Dicho lo anterior, es importante  entender que Cultura es un concepto amplio y multifacético que abarca las creencias, los supuestos y los valores compartidos por un grupo de personas, influenciados por sus sesgos cognitivos y sus emociones individuales, a través de los cuales, ven, interpretan, emiten juicios e infieren conclusiones, que afectan las decisiones y actuaciones individuales y colectivas.


En este blog, voy a profundizar sobre los elementos constitutivos de la Cultura, y cómo esta influye en el desarrollo de una sociedad, y puede dar forma a sus instituciones, normas sociales y comportamientos individuales y colectivos.

Pero antes de profundizar en el impacto de la Cultura en la sociedad, es importante comprender cuáles son sus elementos que la integran:


Creencias: Las creencias son las ideas fundamentales que una sociedad comparte acerca de lo que es verdad y lo que es importante. Estas creencias pueden ser religiosas, políticas, filosóficas o morales. Por ejemplo, en algunas culturas, la religión desempeña un papel central en la vida cotidiana, mientras que en otras, la secularidad es la norma.

Supuestos: Los supuestos son las ideas preconcebidas y no cuestionadas que una sociedad tiene sobre el mundo que la rodea. Estos supuestos pueden influir en la forma en que la sociedad aborda los desafíos y las oportunidades. Por ejemplo, una sociedad que asume que el progreso tecnológico es siempre beneficioso, puede abrazar la innovación de manera más entusiasta que una que sea escéptica al respecto.

Valores: Los valores son los principios y las normas que una sociedad considera deseables y dignos de búsqueda. Los valores pueden incluir la colaboración, el respeto a la diversidad, la igualdad, la justicia, la libertad, la solidaridad y muchos otros. Los valores también pueden variar de una sociedad a otra y pueden influir en la legislación y las políticas públicas.

El conjunto de supuestos, creencias y valores definen los modelos mentales imperantes, a través de los cuales los individuos y las comunidades, interpretan su realidad y condicionan sus actuaciones. Hoy se reconoce la necesidad de estar haciendo visibles estos elementos para poder cuestionar su validez y pertinencia en función de los cambios del entorno. 

Ahora veamos el porqué la Cultura ejerce una influencia profunda en la sociedad en varios aspectos clave:



1. Identidad y Pertenencia: La Cultura es un componente fundamental de la identidad individual y colectiva. Las personas se identifican y se relacionan con su cultura, y esto puede influir en su sentido de pertenencia a una comunidad más amplia. La cultura a menudo actúa como un factor de cohesión social, uniendo a las personas que comparten creencias, valores y tradiciones similares.

2. Normas y Comportamiento: La Cultura también establece las normas y los comportamientos aceptables en una sociedad. Define lo que se considera apropiado o inapropiado en situaciones diversas, desde cómo saludar a alguien hasta cómo relacionarse con gente diversa  o cuidar a los ancianos. Estas normas pueden ser tanto explícitas como implícitas, pero juegan un papel fundamental en la vida cotidiana y en la regulación de las interacciones y construcción de relaciones sociales .

3. Instituciones Sociales: Las instituciones sociales, como la familia, la educación, la religión y el gobierno, están influenciadas en gran medida por la cultura. Las estructuras familiares, los sistemas educativos y las prácticas religiosas varían ampliamente en todo el mundo debido a las diferencias culturales. La cultura también influye en la forma en que se organizan y operan las instituciones gubernamentales y políticas.

4. Cambio y Evolución: La cultura no es estática; evoluciona con el tiempo. A medida que una sociedad enfrenta nuevos desafíos y oportunidades, sus creencias, supuestos y valores pueden cambiar. Esto puede dar lugar a cambios significativos en la forma en que se organiza y opera una sociedad. Por ejemplo, los movimientos sociales y los avances tecnológicos pueden desafiar y cambiar las normas y valores establecidos. De ahí la necesidad de estar cuestionando permanentemente los supuestos, las creencias y los valores que definen los modelos mentales de los integrantes de una sociedad.

5. Conflicto y Cambio Social: Las diferencias culturales a menudo son la fuente de conflictos en la sociedad. El mejor ejemplo lo estamos viendo hoy entre Israel y Palestina. Las disputas basadas en la religión, la etnia, la raza o la ideología pueden ser intensas y duraderas, como en la práctica lo estamos viendo en la actualidad. Al mismo tiempo, el cambio social a menudo implica un conflicto entre las normas y valores tradicionales y las nuevas ideas y perspectivas. Estos conflictos pueden dar forma a la dirección futura de una sociedad.

6. Narrativas imperantes. Cada vez se ve más el papel importante de las narrativas en la conformación del imaginario colectivo y por ende en la cultura. Las redes sociales son un mecanismo que hoy está teniendo un gran impacto en la formación de narrativas lo cual tiene aspectos positivos, pero también muy negativos cuando se configuran silos. 

Por esta razón los rituales, las historias individuales y colectivas, que refuerzan elementos de una cultura o la pueden cambiar. 

Este último punto es fundamental para entender la polarización que se ha constituido como una marca de nuestra época. Un ejemplo emblemático es el Cambio Climático. A pesar de la evidencia cada vez más contundente de los hechos, hay un sector amplio de la población norteamericana, afiliada a el ala extrema del Partido Republicano, cuyas creencias e ideología les impide aceptar la realidad y se oponen a cualquier medida para enfrentar el problema , 

Los elementos anteriores que constituyen una cultura,  tienen un impacto profundo en la forma en que una comunidad y una sociedad más amplia se desarrollan, evolucionan y enfrentan su realidad de manera colectiva. 

También, son elementos que facilitan o impiden llegar a consensos y actuar de manera colaborativa en función de un propósito superior compartido y un bien común. Cuando esto ocurre, como hoy lo estamos viendo en Colombia, los problemas se acumulan, las instituciones se paralizan, y se abre un campo para que demagogos y populistas como Petro, lleguen al poder a ofrecer lo que no pueden cumplir. 


Conclusiones

La cultura desempeña un papel fundamental en el desarrollo de una sociedad y por ende, debe ser un objeto de conversación y de estudio permanente. Pero también de intervenciones deliberadas cuando es evidente que es un freno para el desarrollo armónico de una comunidad y de la sociedad en general. 


 Las creencias, supuestos y valores compartidos, que definen los modelos mentales imperantes individuales y colectivos de una cultura, influyen en su identidad, en las normas, las instituciones, los comportamientos y las decisiones colectivas e individuales, así como el manejo de los conflictos. 


El ejercicio del liderazgo en Colombia tiene una inmensa importancia, precisamente porque su objetivo último, tiene que ver con la cultura de una  sociedad muy diversa, para que pueda enfrentar mejor el reto de su desarrollo en un entorno cuyo contexto es de crecientes cambios y gran complejidad . 


El gran desafío de quien busca liderar, es cuestionar la coherencia de las creencias, supuestos y valores del grupo, con el comportamiento individual y colectivo. Ronald Heifetz, gurú del Liderazgo en Harvard, afirmaba que esta es la razón por la cual liderar es tan peligroso como caminar por el filo de una navaja.


Las incoherencias y falta de alineación colectiva dentro de una cultura, pueden ser un factor que afecta la cohesión y la estabilidad social.  Pero también,  dar lugar a muchos conflictos sin sentido, frenado o imposibilitado el llegar a acuerdos que beneficien a todos, impactando negativamente el desarrollo de la sociedad a nivel local, regional y nacional como país. 


Por todo lo anterior, reconocer la importancia de la cultura en el desarrollo de la sociedad, es un factor  esencial para comprender y abordar los desafíos y oportunidades que enfrenta cualquier comunidad en constante evolución para su desarrollo. Cuando se proponen grandes cambios, como los que  Petro quiere imponer en la actualidad en Colombia, sin tener en cuenta las reflexiones anteriores, el resultado está condenado al fracaso y a polarizar aún más a la sociedad y frustrar las expectativas de mucha gente

sábado, 5 de febrero de 2022

El aporte del capitalismo al progreso


En estas épocas tan turbulentas en el entorno político, donde la democracia está siendo atacada por todos los frentes, el capitalismo también está expuesto a esta dinámica muy negativa. Como resultado, los niveles de confianza en el sistema y en sus instituciones, están en el punto más bajo desde que se hacen encuestas en esta materia. 


En una charla en el Tec de Monterrey dadá por el profesor  Raj Sisodia, promotor del concepto del Capitalismo Consciente, hace un recorrido por la historia, para demostrar el porqué la percepción negativa sobre el capitalismo y las empresas, reflejadas en las encuestas, no solo no tiene un fundamento sólido, sino que muestra que capitalismo ha jugado un papel fundamental para el desarrollo de la humanidad en los últimos dos siglos. 


El profesor Sisodia nos recuerda la importancia de mirar hacia atrás en la historia, para ver de donde venimos, y así tener una perspectiva más clara y equilibrada para analizar el presente y proyectar el futuro, y así poder valorar mejor lo que hoy hemos logrado. Ese es un uso constructivo de la Historia y no como lo hacemos en nuestro medio, que la utilizamos como una ancla que nos mantiene amarrados al pasado.


Hay varias dimensiones que nos ayudan en este análisis de la historia. Durante más dos mil años, el 90% de los seres humanos vivían con niveles de pobreza extrema con el equivalente de US 1/ día. La expectativa de vida no superaba los 30 años.  Estas condiciones han cambiado hoy dramáticamente: niveles de pobreza extrema inferiores al 15% después de la pandemia, y una expectativa de vida superior a los 70 años. 



Hay algunos eventos que suceden en la Historia que cambian la trayectoria de la sociedad y generan nuevos paradigmas. El surgimiento de la Revolución Industrial, el libro de Adam Smith sobre la Riqueza de la Naciones, y la Declaración de Independencia de los Estados Unidos se pueden clasificar entre ellos y que sucedieron entre 1750 y 1776. 


La Revolución Industrial, abrió la puerta al uso de la tecnología para aumentar la productividad y cambiar muy positivamente el progreso de los países que fueron pioneros, como Inglaterra. En su libro, Smith demostró otro factor clave en este proceso: el grado de libertad que tuvieran las personas en emprender y comerciar con otros, era un determinante  de mucho valor en el proceso. En ese entorno, nace el concepto de la mano libre del mercado, que orienta y alinea las energías y genera más progreso.


La Declaración de Independencia de los Estados Unidos, añade otro componente muy importante. Ha sido el único caso de la creación de una nación fundamentada en la libertad como tema central en todos los ámbitos de la sociedad. Como consecuencia, la persona se hace responsable de su propio destino. Pero también, las circunstancias del nacimiento de un individuo, no determinan su futuro porque puede progresar y el país le ofrece oportunidades para todos.



La combinación de los tres factores anteriores cambiaron la trayectoria plana de progreso de la humanidad gracias al surgimiento del capitalismo. En los siguientes dos siglos, el crecimiento fue exponencial. El ingreso per capita subió entre 15 a 100 veces. Mientras tanto, la población se multiplicó por siete y el crecimiento en la expectativa de vida que se multiplicó por más de 2.


Y a pesar de qué hay un lado obscuro del capitalismo, que es la desigualdad en el ingreso, su papel ha sido determinante para sacar de la pobreza a cientos de millones de personas en el mundo. En solo dos décadas India y China sacaron de la pobreza extrema a más de mil millones de personas. Más aún, en un régimen comunista como el chino, se utilizó el capitalismo para lograr posicionar a ese país hoy como la segunda economía del mundo. 



Pero también, el capitalismo que promovió la competencia del libre mercado, incentivó y aceleró la innovación que impulsó  avances impresionantes en todos loa campos. Ayudó a mejorar significativamente la calidad de vida de la humanidad en los últimos doscientos años.


Pero como sucedió en el siglo XVIII, a finales de los 80, sucedieron varios eventos que cambiaron la trayectoria de la historia. La caída del muro de a Berlín que acabó con el régimen comunista en Europa Oriental sin que se disparara Thianamenun solo un tiro. La masacre de la plaza de Thianamen en Benín que consolidó la dictadura del Partido Comunista en China. El derramamiento del petróleo en Alaska, que despertó la consciencia ambiental. El surgimiento del fundamentalismo religioso en Irán, que desestabilizó el Oriente Medio.


Y algo muy importante, el surgimiento del Internet que abrió el acceso instantáneo a la información. Pero el capitalismo también ha propiciado inmensos cambios que han acelerado esa interconexión. Hace quince años, la mitad de los seres humanos no habían hecho nunca una llamada telefónica. Hoy hay más celulares que la población total del mundo. Este aparato ha llegado a los lugares más recónditos del planeta.


Bajo el radar, al finalizar el siglo XX, se estaba dando una revolución demográfica. Por primera vez, en un país como los Estados Unidos, hoy hay más mayores de 40 años que gente por debajo de esa edad. También, por  primera vez en más de cien países, la taza de natalidad cayó por debajo de 2.1 hijos y la longevidad aumentó significativamente. En Europa la edad media está por encima de los 50 años y en el Japón por encima de los 60 años.


Se inicia un proceso de cambio de prioridades que definen el éxito basado sólo en lo material. Hay una tendencia creciente hacia la búsqueda de sentido y de propósito que comienza a generar un cambio hacia un  capitalismo mas consistente de su entorno y del impacto que tiene en la sociedad. Es el resultado  de la interdependencia e interconexión creciente con otros, como lo evidencian los problemas ambientales. 


Este despertar de la conciencia colectiva, tiene otras implicaciones: ver las consecuencias sistémicas de nuestras acciones, en un mundo cada vez más interconectado, gracias a la tecnología desarrollada dentro de un sistema capitalista. Como resultado del aumento de conciencia, muchas cosas que antes eran aceptadas, están siendo duramente cuestionadas a medida que las expectativas de la gente está aumentando exponencialmente. 


Como lo escribió Abraham Lincoln: “los dogmas del pasado tranquilo no son adecuados para enfrentar el presente tormentoso. Y dado que nuestro caso es nuevo, tenemos también que pensar de una manera diferente para también actuar diferente”


La frase anterior, llevó al profesor Sisodia  a afirmar y preguntarse: “hoy la frase es más cierta, especialmente cuando se piensa en el propósito y el rol de las empresas en la sociedad. ¿Que se necesita para que las empresas florezcan hoy y en el futuro? “


Posiblemente, la necesidad de que hagan una declaración explícita y consistente de su interdependencia, conexión con la sociedad y su entorno, que afecta el bienestar de todos. Se necesita que la empresa construya relaciones gana gana, y asuma un liderazgo que propicie un desarrollo más equilibrado entre lo económico, lo social y lo político.



Entonces ¿que es el Capitalismo Consciente?. Es una nueva manera de hacer negocios, en la que la responsabilidad social corporativa gana un rol protagonista. Es un paradigma de negocio en evolución, que crea simultáneamente múltiples tipos de valor y bienestar para todas las partes interesadas en la dimensión financiera intelectual, física, ecológica, social, cultural, emocional, ética, e incluso espiritual.


Para lograrlo, toda empresa debe de tener un propósito superior más allá de hacer dinero. Este es el resultado solamente. Debe: integrar a todos los stakeholders, asumir un liderazgo 

que inspire, y promover  una cultura consciente que cuide las relaciones con su entorno.. 


Sisodia lo sintetizó en su charla de manera muy contundente: “el interés propio y el cuidado de otros, son dos fuerzas muy poderosas que pueden hacer una gran diferencia en el mundo”. 







sábado, 5 de diciembre de 2020

El Decálogo del Desarrollo: una gran iniciativa para estos tiempos



Unas historias, contadas al calor de unos buenos vinos, y en el contexto de una conversación relacionada con el Unas historias, contadas al calor de unos buenos vinos, y en el contexto de una conversación relacionada con el nivel de degradación de los valores sociales en Colombia,   me recordaban de una experiencia en el Perú, que quise dejar documentada en un libro que escribí en el 2001, y que nunca publiqué. Espero que por el tema, su contenido sea relevante para el lector. de degradación de los valores sociales en Colombia,   me recordaban de una experiencia en el Perú, que quise dejar documentada en un libro que escribí en el 2001, y que nunca publiqué. Espero que por el tema, su contenido sea relevante para el lector.


Octavio Mavilla era un joven aficionado a las motos en los años cincuenta. Por esa época, las máquinas que se conseguían en el Perú eran americanas o europeas. Un buen día, cayó en sus manos una motocicleta con la marca extraña de Honda y fue un amor a primera vista. El joven Mavilla tomó la decisión de escribirle al dueño de esta pequeña empresa para proponerle que le diera la representación de esas máquinas para el Perú. Esta carta fue el comienzo de una larga amistad con el señor Honda y el inicio de una nueva empresa: Honda del Perú. También,  la razón de innumerables viajes al Oriente, que le abrieron al Ingeniero Mavilla, una nueva perspectiva  sobre el desarrollo de su país. 

En los años cincuenta, Corea tenía índices de desarrollo inferiores al Perú, cuatro décadas después, ese país con Hong Kong, Malasia, Taiwan y Tailandia, se habían convertido en unos dínamos económicos. A pesar de que todos ellos sufrieron una crisis muy severa en 1997, la mayoría habían logrado ir haciendo los ajustes necesarios para continuar por el camino del desarrollo. A partir del ejemplo del Japón después de la posguerra, estos países tomaron la decisión de fundamentar su crecimiento copiando, y posteriormente innovando, productos de alta tecnología. El tomar este camino les implicó hacer inversiones muy importantes en la educación de sus pueblos. 


Comparativamente, durante el mismo período, Perú, y otros países latinoamericanos, lograron  avanzar a ritmos muy inferiores. A diferencia de sus homólogos asiáticos, estos países basaron su crecimiento en los recursos naturales. El modelo mental imperante se había fundamentado, en la creencia de que la riqueza de un pueblo, está en tener recursos como el petróleo, el café, el azúcar, el cobre, etc. Un modelo que definió unas escogencias que han afectado significativamente la calidad de vida y la capacidad de competitividad de estos países.


A lo largo de los años, el ingeniero Mavilla, ya uno de los más respetados empresarios de su país, veía con preocupación que se aumentaba la diferencia entre las naciones asiáticas y su querido Perú. Cuando trataba el tema con sus amigos y otros empresarios latinoamericanos, se encontraba siempre con una serie de justificaciones que él rechazaba porque no explicaban lo que él observaba en cada uno de sus viajes al Oriente.


La primera razón que el Ing. Mavilla escuchaba con frecuencia, para explicar las diferencias, tenía que ver con la antigüedad de todas esas naciones. Pero, al analizar la historia, este argumento no resistía mayor análisis. La verdad, es que la India, China y Egipto, son países milenarios con niveles bajos de desarrollo. Cuando en 1551 se fundó la Universidad de San Marcos en Lima, los Estados Unidos y el Canadá estaban escasamente habitados  por tribus aborígenes muy atrasadas. 


Un segundo argumento muy común, estaba relacionado con la riqueza en los recursos naturales. Pero de nuevo, este razonamiento tampoco resistía análisis. Japón, es una isla montañosa en el 80% de su territorio y muy pobre en recursos naturales. Este país tiene que importar todo su petróleo, la mayoría de sus alimentos y las materias primas que utilizan, para transformarlos en miles de productos sofisticados. 


Un tercer argumento, muy derrotista, justifica las diferencias en una mayor capacidad e inteligencia de los pueblos desarrollados. Pero la verdad, cuando a un latino se le da la oportunidad y viaja a países más avanzados, compite en igualdad de condiciones con sus contrapartes de otras latitudes. Además, es muy común escuchar a gerentes de multinacionales hacer comentarios muy positivos sobre la calidad de la fuerza laboral de nuestros países. 



Mavilla  había  sido un agudo observador. La insatisfacción que le generaban los argumentos de sus colegas, lo hicieron prestar más atención a lo que veía en sus viajes al Japón y otros países del Asia. Además de la tecnología que era evidente en todas partes, le llamó  poderosamente la  atención los comportamientos de la gente. En la medida en que fue descifrando lo que veía, comenzó a comprender mejor la verdadera justificación del subdesarrollo y  atraso del Perú.


Al llegar al aeropuerto de Tokio, lo primero que le impactábamos era el orden. Esta cualidad estaba presente en todas partes que tenía la oportunidad de visitar. En las plantas industriales de la Honda, el orden se veía reflejado en las líneas de producción. En los lugares públicos, la gente hacia colas en forma ordenada. El ORDEN era definitivamente algo valorado por el pueblo japonés.


Pero esta cualidad en el Japón, venía acompañada de la limpieza inmaculada en los sitios más inverosímiles. Mientras en este país, una planta industrial podía pasar por ser la sala de un quirófano y los baños por un ejemplo de aseo para cualquier hogar, en el Perú, un área de manufactura era un lugar desordenado, donde también reinaba el desaseo total, y los baños públicos, no se podían utilizar por el mal uso que se les daba. El ASEO era definitivamente otro valor característico que se destacaba en el  pueblo japonés.


Como empresario latino, Mavilla tuvo un choque cultural muy grande. En su país una cita podía tener un margen de error de más de una hora sin que esto aparentemente molestara a nadie. Cuando comenzó a tener negocios internacionales, encontró que el llegar a tiempo era esencial, y el no hacerlo se consideraba como una descortesía muy grave. Pero también, comenzó a observar que todas las actividades, desde el horario de un tren, hasta el inicio de una obra de teatro, se realizaban con un respeto profundo por el manejo del el tiempo. La PUNTUALIDAD era otro de los valores de pueblos como los japoneses, los ingleses y los americanos.

A medida que fue conociendo más a sus socios japoneses, le sorprendió lo estricto que eran con el cumplimiento de sus compromisos. Algunas anécdotas mostraban como se encontraron a soldados japoneses, a quienes no se les había informado del fin de la II Guerra, vigilando unas fortificaciones 20 años después de haber terminado el conflicto. El contraste con los latinos era muy grande. La RESPONSABILIDAD, con mayúsculas, era otra de los valores característicos muy destacados que encontró el Mavilla  durante sus viajes a este país.


Después de la Guerra, el Japón quedó postrado y algunas ciudades, como Hiroshima y Nagasaki, totalmente destruidas por dos bombas atómicas. A pesar de los efectos de esta catástrofe, que hubieran doblegado a cualquiera, para los japoneses fueron un motivo de superación. Tan solo quince años después de terminada la Guerra, el Japón se había convertido en el primer productor de acero, sin tener minas de hierro, el primer armador de barcos y comenzaba a desarrollar su industria automotriz. En 1978, Toyota, Honda y otras empresas, invadían el mercado estadounidense con vehículos más económicos y de excelente calidad. El DESEO de SUPERACION, como valor social, era la marca de un pueblo que, como el Ave Fénix, se levantó de las cenizas. 


Como agudo observador que era, Mavilla no podía dejar escapar otro hecho sobresaliente. Un día en que salía para una cita desde su hotel, dejó su cámara de fotografía sobre la silla  en el vestíbulo de la recepción. Cuando ya habían pasado varias horas, se dio cuenta del problema y regresó a buscarla con mucho escepticismo porque en el Perú no habría habido ninguna posibilidad de recuperarla. Su sorpresa no tuvo limites cuando se la encontró tal como la había dejado. Posteriormente, observó que la gente parqueaba las bicicletas en las calles sin candado, y los almacenes exponían sus artículos sin ninguna protección. La HONRADEZ era otro valor que no cesaba de asombrarlo en sus viajes a ese extraño país que era el Japón.


El irrespeto por el derecho de otros es una de las características que más llamaban la atención a los japoneses que visitaban el Perú. Esta enfermedad social se evidenciaba en las colas para ir a cine, donde los vivos buscaban no hacerlas a consta de los demás. Igualmente, les llamaba la atención la falta de seriedad en el cumplimiento de los acuerdos. Para lograr que estos fueran respetados, era necesario contar con un equipo de abogados, pero con la posibilidad de caer en manos de un juez penal en caso de un pleito. En contraste, el Japón es el país de menor numero de abogados per cápita en el mundo. El RESPETO AL DERECHO DE LOS DEMÁS y EL CUMPLIMIENTO DE LA LEY Y LOS REGLAMENTOS, son sancionados socialmente. Es muy difícil que a alguien se le ocurra irrespetar una cola, un semáforo o cualquier otra cosa, que vulnere a otras personas y el orden social. 


En los Estados Unidos es muy notable la ética del trabajo. Esta característica se la relaciona con el calvinismo que se propagó por el norte de Europa y el puritanismo en Inglaterra en el siglo XVI. A diferencia del catolicismo, que veía en el trabajo comoun castigo terrenal, la creencia del protestantismo se fundamentaba en aprovechar la vida por mandato de Dios, para gozar sus riquezas y de esta forma, mejorar personalmente y ayudar a los demás. Por diferentes razones, esta actitud hacia el trabajo se puede observar en algunos países asiáticos. Mavilla pudo presenciar  la práctica cotidiana de reconocer al trabajador que no faltaba nunca a su deber. El AMOR AL TRABAJO es un valor común es todos los países avanzados en el mundo.


A medida que el Mavilla iba asimilando las observaciones realizadas, se puso a investigar y encontró que había otro valor muy importante en las sociedades que se consideraban desarrolladas: EL AHORRO. En el Japón, la tasa de ahorro ha llegado al 20%  del PIB. Cuando un país logra tener estos niveles, no necesita recurrir a recursos externos para financiar su desarrollo y por lo tanto, tiene menos dependencia y más autonomía para decidir sobre los proyectos prioritarios. Tiene la capacidad de INVERSIÓN.


Después de muchos años de viajar y observar, finalmente Mavilla logró poner en blanco y negro, lo que se conoció como el Decálogo para el Desarrollo. Al comentar sus ideas con algunas personas, la respuesta típica era que estos valores se obtenían cuando un país era desarrollado y no al revés. Para Mavilla era ya claro que un país puede no tener recursos naturales, pero si su gente ha interiorizado los valores del Decálogo, en muy poco tiempo podían llegar a niveles de desarrollo como lo hizo el Japón. Para probarlo se propuso aplicar en sus empresas esta teoría


Para llevar a cabo su idea, el Mavilla  llamó al psicólogo Eduardo Castillo para que aterrizara en la práctica empresarial lo aprendido en sus viajes al Oriente. Para empezar, se escogió la planta de ensamblaje de motos Honda en Iquitos, ciudad localizada en la selva peruana con muchos trabajadores indigenas de la zona.  El Dr. Castillo trabajó durante tres largos años,  desarrollando la metodología, para lograr que el Decálogo se convirtiera en parte fundamental de la cultura de la planta. 


Como me contaba Eduardo hace unos años, a quien tengo el honor de conocer personalmente y tenerlo como amigo, el impacto del trabajo se comenzó a notar por parte de la comunidad. Una de las prácticas de todo el personal, incluyendo a los ingenieros, era salir a hacer aseo alrededor de la planta. Los vecinos, quienes en un principio veían con asombro a unas personas en uniforme blanco impecable limpiando las calles, pasaron posteriormente a unirse para ayudar en la actividad. Poco a poco, esta práctica se extendió por todo el barrio. Una excelente demostración de que el buen ejemplo se multiplica.


Como una bola de nieve, lo que estaba sucediendo en la Honda se regó por la ciudad. Una escuela cercana buscó al Dr. Castillo para pedirle ayuda en la  implementación de un programa similar. De esta forma, nació una iniciativa que muy pronto se extendió a miles de escuelas en el Perú.


Para poder atender con más profesionalismo las solicitudes que fueron surgiendo, se creó en 1990, el Instituto de Desarrollo Humano – INDEHU- para promover, divulgar y capacitar a las organizaciones, escuelas, colegios y universidades que lo solicitaran, en la aplicación del  Decálogo para el Desarrollo. Para su lanzamiento, se logró una divulgación durante diez domingos, en los principales diarios de la nación, de cada uno de los valores con unos comentarios hechos por personalidades nacionales, comenzando por el Presidente de la República. 


A lo largo de los años, el instituto siguió difundiendo y trabajando en la implementación de proyectos de valores en el sector educativo, entidades de gobierno y empresas. Abrió sucursales en Iquitos y en Arequipa. También tuvo mucha acogida en otros países, especialmente en México, a través del Instituto Tecnológico de Monterrey y varias gobernaciones en diferentes estados de ese país. 


Vale destacar, los talleres que se desarrollaron, para llevar a la práctica cada uno de los valores del Decálogo. Me llamó poderosamente la atención la forma en que se logró dar herramientas sencillas pero muy útiles, a las personas que asisten a ellos. En Bogotá, en el año 1997, pude observar el trabajo con un grupo de 400 maestros de la Secretaría de Educación, a quienes se les invitó a formar una red de multiplicadores en 20 localidades de la ciudad. 


Lamentablemente la iniciativa se realizó al final de una administración, y no tuvo la continuidad que hubiera sido necesaria, para lograr el efecto que se pretendía. Sin embargo, en Monterrey, donde sí se le dio la importancia al tema, los resultados fueron muy motivadores, especialmente si se tiene en cuenta que fueron liderados por una universidad.


Lecciones aprendidas. 


La capacidad de asociación en una sociedad depende de tener unas normas y unos valores compartidos, de los cuales surge el capital social. Recordando su definición:


“ es la capacidad de los individuos en una sociedad de trabajar unidos, en grupo y en asociaciones, para alcanzar objetivos comunes” (Américan Journal of Socilogy, 1988)



El Decálogo para el Desarrollo, fue una iniciativa, que buscó promover unos hábitos sociales compartidos a partir de unos valores reconocidos como relevantes. Este proyecto, junto con el de tener la Visión 2021 para el Perú,  fueron sumamente poderosos para generar procesos de construcción de capital social. Ambos proyectos aumentaron la posibilidad de mejorar el relacionamiento constructivo de las personas. Esta posibilidad, cuando de logra, determina el tipo de estructura económica que la sociedad es capaz de realizar, las organizaciones que se pueden formar y la capacidad de innovación que se tenga. También, de su existencia, dependerá el nivel de confianza que exista en la sociedad. De aquí nace la importancia de darle la mayor difusión a estos proyectos porque muestran un camino claro de cómo hacerlo.


El Decálogo fue un esfuerzo notable desde otra perspectiva. Fue una idea que se quiso llevar a la práctica, mediante una serie de herramientas sencillas pero ingeniosas, que buscaban implementar el concepto de los valores en la sociedad, a partir de su difusión, capacitación y utilización, en las organizaciones productivas, educativas, oficiales, etc. El Decálogo fue la respuesta afirmativa a la pregunta: ¿es posible generar las condiciones para mejorar nuestro capital social e ir cambiando la cultura?.


Finalmente, la iniciativa del empresario Mavilla, fue un paso gigantesco en la dirección correcta: formar una cultura nacional mucho más competitiva. El análisis que él realizó, demuestra que el subdesarrollo es un problema mental y de escogencias pobres, más que de falta de oportunidades y recursos naturales abundantes. 


Al ver los problemas de corrupción que hoy carcomen a la sociedad colombiana, la importancia de incorporar la innovación como un motor del desarrollo competitivo del país, y de entender que la gran barrera que tenemos es nuestra cultura, esfuerzos como los hechos por Octavio Mavilla en el Perú hace cuatro décadas, muestran una luz en la dirección donde tenemos que enfocar nuestro esfuerzos. Una sociedad que no se atreva a cuestionar sus modelos mentales, no tenga una serie de principios y valores claros y adecuados para los retos que debe enfrentar, no podrá aspirar a salir de su subdesarrollo.¿Alguien tiene una propuesta diferente?


El lector que no haya leído los tres blogs anteriores sobre los temas de cultura, le sugiero hacerlo para entender con mayor profundidad la importancia del experimento que se hizo en el Perú, y que lamentablemente no siguió adelante por la muerte de Octavio Mavilla. No hubo otras personas que siguieran liderando su desarrollo lo que es una gran pérdida. Y esto me recuerda que Corpovisionarios, institución que Antanas Mockus fundó para impulsar los cambio en cultura ciudadana, acaba de cerrar puertas en momentos en que precisamente el tema no puede ser más relevante.