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sábado, 12 de octubre de 2024

El impacto de las emociones en la cultura II pare


 En mi blog anterior , compartí con mis lectores apartes de la presentación que hiciera en la APE la semana antepasada sobre el papel de las emociones en la cultura y su impacto en el entorno de desconfianza que hoy envuelve a Colombia como una nueve negra muy pesada. 

El impacto que esta situación está teniendo no es exclusivo desconfianza Colombia, es un fenómeno mundial. 



Encuestas recientes hechas en 28 países muestran que el 61% de las personas creen que el sistema actual de democracia y capitalismo está roto, y el 63% considera que su país necesita liderazgos autocráticos (Dave Brooks, conferencia Aspen Institute). 


Este contexto emocional nos aleja en Colombia de dos propósitos: i) el poder convivir en paz cuando llevamos décadas buscando la fórmula sin lograrlo, donde la violencia no sea el medio para dirimir las diferencias, ii) la capacidad para llegar a acuerdos colectivos que permitan enfrentar los grandes retos de la sociedad. Estas son condiciones fundamentales para defender la democracia. 



Otro resultado, es una estructura emocional colectiva que no evoluciona, y por lo tanto, tampoco su cultura.Tenemos una sociedad con un sistema inmunológico impotente que está a la merced de sus enemigos, incapaz de protegerse y eliminar los elementos que la atacan. 


En este punto de mi intervención invité a los participantes a preguntarse sobre cuál era partitura emocional que deberían proponer las organizaciones participantes y si la partitura actual les facilita o les impide cumplir con su propósito y misión institucional. 



Ahora bien ¿qué podemos hacer?




La única respuesta que, si puedo dar, cuando al principio afirmaba que el ejercicio del liderazgo implica reconocer que no hay respuestas, es aplicar el consejo que daba Jack Welch de General Electric cuando decía que el primer paso para poder cambiar la realidad era aceptarla. Y  para evitar el pesimismo, atreverse a ver el vaso medio lleno y no medio vacío, porque eso nos permite encontrar las bases sobre las que nos podemos parar para seguir hacia adelante. 


Pero hay algo más , para enfrentar los volcanes de emocionalidad negativas, como los que hoy se promueven desde el Gobierno Nacional , es necesario contrarrestarlos con un movimiento de volcanes positivos que sean motores de esperanza. Por ejemplo, Se necesita un sentimiento profundo de indignación, para tener el coraje de enfrentar momentos como los actuales, y de tener fe de que lo podemos hacer, para dejar que la esperanza florezca y así  vencer el pesimismo presente,  como lo demostró Churchill en 1940 en los momentos más difíciles de la Gran Bretaña.


Para buscar posibles caminos en esta compleja coyuntura histórica en que nos encontramos, que es como un rompecabezas de 2.000 piezas sin una tapa que oriente su construcción, es necesario identificar los principales elementos que sirvan de marco para encontrar soluciones colectivas, dado que las acciones individuales son incapaces de generar el impacto que se requiere. Por eso debemos hablar de impacto colectivo entre los diferentes actores públicos y privados de la sociedad alrededor de un propósito común y una visión colectiva del desarrollo. 


¿Cuáles serían entonces esos elementos del impacto colectivo? 


Poner el ser humano en el centro y su capacidad de adaptación y cambio permanente a las nuevas realidades. Significa un cambio en la mirada del desarrollo planteada por los ODS de las Naciones Unidas, para incluir una nueva visión basada en los ODIs, que representan el nuevo paradigma emergente, donde el cambio ecosistémico arranca por el individuo y sus competencias internas. 


Construir un propósito colectivo superior  que trascienda los objetivos inmediatos individuales y que apela a tener un profundo significado de identidad, compromiso y corresponsabilidad colectiva. 



Desarrollar la capacidad del ejercicio del liderazgo colectivo,
entendiendo la diferencia entre los retos técnicos, que no implican cambios, y los retos adaptativos, que invitan a la transformación de la realidad individual y colectiva, y donde hay muchas más preguntas que respuestas. Esta es una capacidad que se debe desarrollar en varios niveles y con distintos actores: comunidades, empresas, líderes sociales, políticos, funcionarios públicos, etc. 


 La decisión de cambiar la cultura. El ejemplo de Bogotá con Mockus demuestra que si es posible crear una emocionalidad positiva que cambie comportamientos, que a su vez impacten la cultura. Esta emocionalidad positiva se construye a partir de unos modelos mentales y unos valores tales como: empatía, confianza, perdón, compasión, generosidad, humildad, colaboración y honestidad. Estos son la base del capital social que hoy necesita Colombia


El conjunto de modelos mentales y valores construyen un entorno emocional que facilita los cambios culturales. Este cambio cultural es la infraestructura mental de una sociedad y requiere inversión, liderazgo y apropiación colectiva, así como también se hace con la infraestructura física, como el metro de Medellín en donde se hizo una inversión en esta infraestructura física , pero también, en la infraestructura mental que ha motivado la apropiación ciudadana  de este activo de la ciudad, lo que impidió que fuera vandalizado  en el estallido social de 2021, cosa  que no sucedió con Transmilenio en Bogotá y el MÍO en Cali. 


Relaciones para la colaboración y la construcción de una visión ecosistémica del desarrollo.  Los humanos somos seres relacionales cuyo progreso está sustentado en buena medida, en la red de relaciones de confianza que facilita la colaboración para abordar los problemas complejos que enfrentamos como sociedad. Por lo tanto, el fomentar una visión sistémica y de construcción de redes que fortalezcan el relacionamiento entre los miembros de una comunidad, y su capacidad para proponer y ejecutar agendas y proyectos conjuntos que impacten lo local, es la base para procesos de impacto colectivo con una visión de desarrollo de abajo hacia arriba, movilizando alianzas entre sus principales actores.


Es esa la visión ecosistémica del desarrollo la que plantea Motores de Esperanza con 5 componentes: el ser, lo público, lo ambiental, lo social y lo económico. Estas dimensiones buscan promover una apropiación colectiva con agendas y proyectos que fomenten el desarrollo del ecosistema de manera equilibrada. 


Mentalidad de innovación y experimentación. Tener el valor para estar dispuestos a experimentar, desaprender y reaprender, para encontrar nuevas respuestas a los problemas sociales a escala local. Es necesario activar y conectar las recursos, capacidades y talentos locales para diseñar nuevas respuestas. 


Inversión para iniciativas de impacto colectivo desde el sector público y privado. El enfoque de impacto colectivo nos invita a realizar inversiones con una visión ecosistémica de largo plazo, buscando alcanzar el mayor impacto y escala, comprendiendo la naturaleza del problema a resolver, los actores llamados a contribuir a su solución, y los mecanismos de articulación, coordinación y medición adecuados para orientar la toma de decisiones.


Pero  hay más cosas que podemos hacer


Fomentar masivamente la formación socio emocional a nivel educativo y organizacional. Esto es lo que ya están haciendo organizaciones como Coschool, cuyo fundadores, Henry Mai y Cristina Álvarez están con nosotros en el día de hoy, y que a lo largo de 10años han roto un paradigma y posicionaron este tema tan fundamental.


Entender cuál es la oferta emocional que las organizaciones les pueden hacer al país. Construir entre todos un propósito colectivo. y acordar la forma de promoverlo que responda a la pregunta: ¿qué emociones estaríamos contribuyendo a crear en nuestras comunidades de interés, en su entorno, con sus aliados? 


Conectar y construir usando las plataformas colaborativas que ya existen, generando experimentos que respeten las particularidades regionales pero que generen aprendizajes compartidos para todo el país. Sumar para multiplicar


Impulsar una nueva visión del desarrollo desde lo local, pero en redes regionales y nacionales, y desde una perspectiva de impacto colectivo.



Y claro  varios riesgos  que hay que considerar. Veamos algunos de los importantes:


  1. El no creer que las emociones afectan la cultura, y esta la capacidad de enfrentar colectivamente los grandes riesgos de un entorno complejo
  2. No tener una narrativa para romper la emoción de pesimismo e impotencia, que promueve la parálisis y que como nube negra, hoy envuelve a la sociedad colombiana 
  3. Que procesos de cambio cultural del entorno no sean parte integral de las estrategias corporativas
  4. La incoherencia entre el discurso y los hechos, que genera mal ejemplo y desconfianza 
  5. No entender que estamos jugando un juego para el que no estábamos preparados que requiere del desarrollo de nuevas competencias personales, colectivas e institucionales
  6. La defensa de la parcela para proteger el ego. Como dice Otto Scharmer del MIT, es necesario transitar del egosistema al ecosistema que fragmenta esfuerzos
  7. No contar con el liderazgo colectivo que sostenga en el tiempo el proceso
  8. Creer que procesos de cambio cultural de largo plazo se hacen sin dedicación de tiempo y sin recursos
  9. Fomentar el cinismo en las nuevas generaciones que hoy están encontrado en la compra de un tiquete de avión al exterior, su futuro. 
  10. No reconocer los activos con los que podemos generar valor individual y colectivamente en este momento crítico

Terminó con una pregunta: ¿tendremos el valor para ser un ejemplo de esa nueva cultura y la emocionalidad que la respalde, que permita hacer un gran proyecto de impacto colectivo donde se integren diferentes plataformas e iniciativas que se están desarrollando, y pasar del egosistema al ecosistema?






domingo, 6 de octubre de 2024

El impacto de las emociones en la cultura

 


Hay temas invisibles cuyos efectos son significativos pero que cuesta mucho que se conviertan tópicos relevantes para una sociedad. Este es el caso del papel que juegan las emociones en la conformación de una partitura cultural que envuelve y determina las decisiones, las acciones y los comportamientos de la gente. 

Este fue la presentación que hice esta semana, en al Foro  de Prosperidad Compartida  de la Asociación de Fundaciones Empresariales ( AFE ) donde un tema central era el papel de la confianza en el desarrollo del país. En este blog voy a compartir con mis lectores algunos de los principales apartes de mi intervención, por considerar que tienen mucha relevancia en la actualidad y hacia el futuro.


Inicié mi intervención mencionado que, el tema de las emociones, puede ser incómodo para algunas personas para quienes la racionalidad es la que se necesita para interpretar la realidad. Lo interesante es que dos invitados que me precedieron , Esteban Guerreo desde el papel que están jugando las redes en sembrar la desconfianza , y Carlos Scartascini del BID mostrando  la importancia  que hoy le asigna esa institución al papel de la confianza,  desde ángulos opuestos, me sirvieron para darle más fuerza a mi presentación posterior.


Para iniciar mi intervención  compartí una definición de liderazgo, cultura , emociones y confianza , que son conceptos centrales de mi intervención. . 


El ejercicio del liderazgo, es un proceso que permite , inspirar , orientar y conducir a las personas para sacar de ellas su mejor versión, que les permita enfrentan cambios complejos, desafiando sus valores, hábitos, lealtades, forma de pensar y sin poder ofrecer  las respuestas que la gente espera,  y en cambio, si muchas preguntas. Es una invitación    para que sean corresponsables de generar las transformaciones que necesitan enfrentar colectivamente


La cultura, se entiende como el conjunto de actitudes, supuestos, creencias, valores y normas compartidas por los individuos de una comunidad, que les da un sentido de identidad, pertinencia y de interpretación común de la realidad, que impacta en sus comportamientos individuales y colectivos. Y recordando a Peter Drucker, la cultura se come a la estrategia al desayuno.


Las emociones son  respuestas o reacciones fisiológicas de nuestro cuerpo ante cambios o estímulos que aparecen en nuestro entorno y en nosotros mismos,  nos predisponen para la acción, guían el razonamiento que afecta nuestra decisiones y afianzan nuestras creencias. Las emociones explican nuestros comportamientos inconscientes, que a su vez conforman la partitura cultural de una comunidad o de un país. Su rol es uno de los descubrimientos más importantes de la neurociencia en la últimas décadas


La confianza se define como la expectativa que tiene una persona o una comunidad, de tener la esperanza de contar con unos comportamientos honestos y colaborativos , que son la base del capital social, incorpora factores culturales que nos predisponen a tomar riegos con otros. Entre más confianza, hay  una mayor disposición para lograr acuerdos sostenibles en el tiempo, como por ejemplo,  sobre un propósito superior. 


Hay  elementos del entorno (volátil, ambiguo, incierto, complejo) que han incidido, así como una acumulación de problemas antiguos y emergentes, vacíos de liderazgo, cambios demográficos acelerados, entre otros, que han contribuido a moldear el entorno actual, pero mi hipótesis es que hemos desarrollado una emocionalidad que ha impactado  y creado una cultura inadecuada que nos impide responder a los retos del momento actual.  No somos capaces de crear conexiones emocionales sanas que afectan la calidad de las decisiones que tomamos. Juan Carlos Echeverri, en un artículo reciente decía, que es necesario un cambio en la cultura económica del país, sin la cual poco servirían las estrategias tradicionales.


Con un elemento adicional. Las emociones y la cultura son factores invisibles, de los que no se habla y difíciles de nombrar; por ende, incidir sobre ellos y relacionarlos como las causas raizales de los grandes problemas que tenemos en la sociedad colombiana. 


El mapa emocional que hoy vemos en Colombia está acompañado de palabras como miedo, apatía, cinismo, odio, tristeza, venganza, envidia, animosidad, desprecio por la diferencia que producen desesperanza y desconfianza. Es decir, esta es es la partitura cultural actual que, está siendo promovida y amplificada desde las redes sociales, como nos lo demostró Esteban Guerrero ayer, para manipular la emocionalidad de los colombianos. ¿No llegó la hora de reconocerlo y hacer algo al respecto?


¿Cuál es su impacto en la cultura?

  1. No existe un relacionamiento productivo, lo que se ve reflejado en: una pérdida de valores; la dificultad de lograr un propósito colectivo y llegar a consensos; el gestionar los conflictos positivamente; el miedo al futuro que genera parálisis; las relaciones que se rompen; la descalificación del otro y de la diversidad; y la actitud anestesiada de actores importantes de la sociedad. Se ha creado un entorno que nos está castrando la capacidad de soñar .

Todo lo anterior, promueve el cinismo e impide trabajar colaborativamente en la solución de problemas complejos con un sentido de corresponsabilidad y de urgencia.  

  1. No hay un entorno político adecuado para la creación de valor público y bienestar general: tenemos una cultura política de odios y confrontación, de descalificación de actores y aportes; se ha arraigado una cultura del dinero fácil que premia al vivo y los atajos; hay una crisis ética que ha normalizado prácticas que promueven la corrupción, la impunidad y los abusos de poder, la indiferencia, minando las capacidades institucionales que soportan la democracia. Es decir una cultura “traqueta”. Nuestra cultura actual refleja la emocionalidad negativa mencionada atrás .


Entonces hagámonos la siguiente pregunta : ¿para que nos sirve entender el poder de las emociones?  

  • La emocionalidad nos puede servir para explicar, tanto los acontecimientos históricos, como las dinámicas actuales. También impacta la calidad del relacionamiento entre las personas y afecta el diseño y funcionamiento institucional. Pero hay mucho más, y voy a detenerme un minuto para explicarlo mejor. 
  • Hoy es cada vez más claro, el papel de las emociones individuales y colectivas en la conformación de patrones culturales. Las ciencias del comportamiento y la neurociencia moderna, desde la publicación del libro “El error de Descartes” de Antonio Damasio en 1994, estudiando pacientes con muchas dificultades de manejar sus emociones, se  sumaron numerosos estudios profundizando la incidencia de estas en las conductas y las malas decisiones, mejorando nuestra comprensión de este tema tan importante .
  • Estos trabajos han demostrado de manera contundente, el impacto de la conexión entre las emociones y la razón. Por ejemplo, la emoción de la euforia, tienen el poder de aumentar los niveles de testosterona y dopamina,  validando  nuestra creencia de que somos invencibles. Esto nos nubla el buen juicio, y nos impide  ver o escuchar las advertencias de riesgos. Esta emoción ha estado detrás de las grandes burbujas en los mercados financieros. 
  • El problema no es la emoción en sí, es el no tener conciencia de ella, el no aprender a nombrarla para  gestionarla y poder conversar con ella, para ponerla en perspectiva, como lo sugiere el profesor  Marc Brackett de Yale. Nombrarlas y poderlas expresar, nos permite regular mejor nuestro mundo emocional.  
  • El conocimiento y control emocional, es esencial para tener una vida equilibrada y exitosa. Está en el centro del arte de las conexiones humanas y de ser  personas más efectivas racionalmente.  Es un tema apasionante que vale la pena profundizar y entender mejor.
  • Desafortunadamente, en los últimos treinta años, esta nueva realidad o paradigma, no ha tenido la divulgación requerida en el mundo empresarial y posiblemente en el educativo. No nos han enseñado las habilidades para manejar nuestro mundo emocional. El poner la luz en este tema, es el propósito de esta  presentación que quería hacerles en el día de hoy.
  • El resultado, es que cada país termina adoptando, de manera inconsciente, un arreglo emocional determinado ¿hacia dónde creen ustedes que estamos moviéndonos como sociedad? ¿Hacia uno entorno de emociones que construyen una cultura para el desarrollo, o hacia emociones que crean una cultura que obstaculiza el desarrollo? 
  • Lamentablemente, esta emocionalidad afecta el relacionamiento productivo y la cultura política, y se premia a quien más promueve una emocionalidad negativa (el odio, la lucha de clases. ¿les suena familiar?), por esta razón hoy nuestra democracia está en un altísimo riesgo

En mi próximo blog complemento lo aquí expresado y que podemos hacer al respecto.. 




sábado, 28 de septiembre de 2024

En defensa de las empresas de familia

 En momentos en que tenemos a un gobierno en Colombia que busca promover una visión estatista de la economía, donde el Estado es el rector de los destinos de la sociedad colombiana, es fundamental recordar cuáles son las bases de la democracia que hoy están en peligro. Una de ellas es la propiedad privada , el papel del propietario de una empresa en una comunidad, y por ende de todo el tejido empresarial en general. 


Es en ese contexto, que me parece de inmensa importancia, la publicación del libro: La Gestión de la Propiedad de las Familias Empresariales, escrito por Gonzalo Gómez Betancourt , Luis Carlos Bravo y Diógenes Lagos.  Su trayectoria, como consultores, ha  ayudando a las empresas de familia, en diferentes países de América Latina, a navegar por un entorno cada vez más complejo e incierto, donde hay gobiernos como el actual en Colombia, que cuestionan su misma existencia.


Los autores tienen el mérito de proponer un recorrido muy completo, práctico y con ejemplos  que lo desarrollan de una  manera muy pedagógica y amena. Tocan las diferentes aristas que una empresa de familia tiene que tener en cuenta, si se quiere sostener y proyectar a las nuevas generaciones. Después de leer el libro, el lector se da cuenta de los inmensos retos que tiene una empresa de este tipo, para sortear los riesgos internos y externos que que enfrentan hoy y hacia el futuro . Es un libro obligado para quienes tienen empresas familiares.


Entre la gama tan completa de temas, a mi me llamaron  mucho la atención especialmente dos  que quisiera resaltar. El primero de ellos, es el recordarnos de manera clara el papel que juega la propiedad privada y las empresas de familia que son su derivado, como una base fundamental de los regímenes liberales y de la democracia cuando esta está bajo ataque. El segundo concepto, el nuevo rol que las empresas deben de jugar en la sociedad, dados los inmensos cambios en el entorno.


En relación al primer tema: la propiedad privada como fundamento de la democracia. Nos recuerdan que está íntimamente conectada al Estado de Derecho, pero también al ejercicio de la libertad, al facilitar el acceso a los bienes materiales que permiten ponerlos al servicio  del desarrollo  individual y colectivo.

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La propiedad privada es además un derecho inherente al ser humano que promueve, además de la libertad,  la autonomía individual y el desarrollo personal de los individuos de la sociedad. También, el sentimiento de seguridad que psicológicamente es algo muy poderoso, porque es señal de progreso, de identidad, y algo por lo que hay que trabajar y defender.


En estos momentos cuando la democracia está bajo ataque, es imperativa la defensa de la propiedad privada y de las empresas en el país.  El modelo que se promueve en el actual gobierno, es de hecho una limitación a la libertad individual, y dejar que sean las organizaciones del Estado , con todas sus falencias, las que nos digan que podemos o no hacer. 


Los autores señalan un aspecto muy interesante sobre este tema: ha sido objeto de debate en las últimas generaciones, “especialmente entre los jóvenes, quienes parecen cuestionar su relevancia y valor” . Es una demostración de un vacío en los procesos educativos a todos los niveles, de mostrar cual es su importancia en la economía de un país, y de nuevo, de proteger las libertades individuales, que no se valoran hasta que no se pierden, y las empresas hasta que no hay trabajo. En Venezuela el resultado ha sido dramático en términos de una hemorragia de capital humano durante los 25 años de dictadura en ese país.


De hecho, el libro nos recuerda que no solo es un  vacío de los procesos de formación , sino que los mismos conceptos de la libertad y la empresa,  están bajo ataque desde la ideologías de izquierda que han permeado el sistema educativo en instituciones tanto públicas como privadas, en colegios, escuelas y universidades. Hoy en Colombia, el Gobierno es el principal promotor de una visión sesgada en contra de las empresas, por ende de la propiedad privada y de la misma libertad . Se está sembrando en la mente de la juventud que estos  son un obstáculo que propician la desigualdad en la sociedad.


Tiene razón los autores del libro, al llamar la atención que hay un inmenso reto de combatir la ideologización de la educación contra las empresas y la propiedad privada. Hay que contrarrestar la tendencia de llevar a Colombia hacia un socialismo de extrema izquierda muy cercano al comunismo. Es urgente  generar una contra narrativa que le muestre a las nuevas generaciones que las empresas, en especial las empresas familiares que son la mayoría de la base empresarial, son fundamentales para crear oportunidades y desarrollo en el país.


También hay un llamado a las familias empresarias a sumarse a la defensa de su papel en la sociedad. Deben de preocuparse por inculcar en los miembros de sus familias, el interés por sus empresas, desarrollar los conocimientos para ser valiosos y ayudar a sus organizaciones a desarrollarse y escalar. Hay que enseñarles los principios del capitalismo y mostrarles su necesaria evolución, así como su papel en el bienestar de la sociedad. Es fundamental fomentar  en ellos el espíritu emprendedor , para que valoren el esfuerzo que significa iniciar, mantener y hacer crecer una empresa familiar en un entorno complejo, como el actual.


Ahora veamos el segundo tema que me llamó mucho la atención : el rol en la sociedad  de las empresas en general y de las empresas de familia en particular . Los autores comentan que la razón por la cual muchos jóvenes no comparan el modelo capitalista, es su “filosofía subyacente “, a pesar de que esta ha tenido una gran transformación.


De la búsqueda de la maximización de utilidades, inclusive sin reparar los costos , como la única responsabilidad social de la empresa, estamos haciendo el tránsito hacia una mirada más holística y sistémica. Hoy, se entiende cada vez más que la empresa es un miembro más de la comunidad donde opera, y que por lo tanto, debe de tener una estrategia clara de interacción con todos sus grupos de interés.  Son quienes pueden ser afectados por las decisiones de la empresa.


Esta aproximación ha dado origen al movimiento del “Capitalismo Consciente” que es un llamado a que “los empresarios se preocupen por el bienestar de todos los involucrados y busquen equilibrar la creación de riqueza con la responsabilidad social y la generación de valor a largo plazo”. Y esto no solo afecta a las grandes empresas que son un pequeño % del total de la masa empresarial del país. También debe de ser promovido en la medianas y pequeñas empresas. Y en este campo, las empresas de familia que son la mayoría de ellas, deberían incorporar esta visión en su estrategia para el relacionamiento con su entorno. 


Cómo mencionan los autores del libros, esta transición requiere de equilibrio entre los intereses de los propietarios y los grupos de interés; flexibilidad para adaptarse a los cambios del entorno; transparencia para mostrar los desempeño de la empresa; participación que promueva la vinculación con los grupos de interés; y evaluación permanente de los resultados.


El gran reto de las empresas de familia en Colombia en la actualidad, es cómo generar riqueza sostenible, pero a su vez incorporando en su estrategia, una visión sistémica que vincule las dimensiones del ser, de lo público, lo ambiental y social, así como el desarrollo económico de su sector y región donde opera. 


Colombia necesita urgentemente muchas más empresas de familia que aporten a la construcción de una contra narrativa, donde se le demuestre a la comunidad que son parte fundamental del desarrollo de la sociedad, y no como parte del problema como lo ha querido posicionar el gobierno actual. Y es desde esta perspectiva que el libro “La Gestión de la Propiedad de las Familias Empresariales” es muy oportuno en el momento actual.