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sábado, 27 de agosto de 2022

El cambio climático en Europa

 


En medio de los acontecimientos políticos que se están dando en Colombia, mucha gente no ha estado muy sintonizada con el cambio de mayor impacto que ya está en marcha: el cambio climático. Esta realidad la hemos estado experimentando en nuestro país en estos últimos meses con un aumento significativo de las lluvias y en zonas como la Sabana de Bogotá,  en unas temperaturas más bajas para estas época del año. 

Sin embargo,  sospecho que todavía no tenemos la conciencia de su verdadero impacto. Por esta razón, he querido escribir este blog para poner en perspectiva lo que está sucediendo en otras partes del mundo, y en especial, el poner el foco en el efecto sistémico que se comienza a sentir con mucha fuerza . 



Para ilustrar mejor el problema , quiero llamar la atención sobre lo que está pasando en Europa durante este verano, donde gracias a las altas temperaturas y sequía, se están  produciendo cambios profundos en un continente que le cuesta mucho trabajo asumirlos. Según los expertos en estos temas, lo que hoy están experimentando muchos de los países en ese continente, es un abrebocas de las dinámicas que estaremos viendo hacia adelante en el mundo.


Para ilustrar al lector sobre lo que está sucediendo en el Viejo Continente, hay algunos   indicadores que muestran  la magnitud del problema. 


Europa había  sido bendecida con un clima manejable y por una red fluvial de ríos y canales, que atraviesan su geografía.  Han sido el sistema arterial por el cual se mueve una parte muy importante de su economía. 



Pues bien, las últimas noticias muestran que el Rhine cuya longitud es de 1200 km, ha visto reducir su caudal de manera significativa. Esta situación es el resultado de la más baja precipitación en sesenta años y niveles muy reducidos de nivel. Por primera vez en la historia registrada del el sur de Inglaterra, no hubieron lluvias registradas en el mes de julio. 


En ese país, las altas temperaturas han obligado a prohibir la irrigación de los jardines o el lavado de los autos. Estas limitaciones ya muy conocidas en estados como California en los Estados Unidos, donde además la falta de agua se ha manifestado en incendios gigantescos,  también se están comenzando a ver en Europa.



En el centro del continente, las consecuencias de la falta de lluvias para el Rhine han sido muy graves. Su profundidad se ha bajado en un 75%, lo que se ve reflejada en niveles de solo 50 cm en ciertos puntos de su recorrido. Esta situación ha impedido o reduciendo notablemente su navegación. ¿Pero cual es el problema?


Por este río se mueve una cadena logística fundamental para varios países europeos. La reducción de su navegabilidad, ha obligado a bajar la carga en las barcazas que se mueve en el río en un 50% o más para no encallar. A este  problema, se  suman  las disrupciones en el movimiento de repuestos y materias primas, generadas por la pandemia en los dos años anteriores, y al suministro de alimentos por la guerra de Ucrania.


Pero se preguntará el lector porque el problemas , si la red vial de Europa es de las mejores del mundo, y lo que no se puede enviar por el rio se debe transportar por camión. Esa sería la solución, si no fuera porque después de la pandemia, no se consiguen conductores para llevar la carga. Este problema afecta fuertemente el sistema logístico que no había sido un tema de preocupación para los europeos en el pasado.


La situación  del Rhine, la vía arteria fluvial más importante de Europa, se está sintiendo en otros ríos vitales para su economía. Un caso notable es la reducción del caudal  del Río Po en Italia, al punto que las aguas saladas del Adriatico,  han remplazado el agua dulce vital para la irrigación, en una zona agrícola muy importante del norte de ese país cercana a la costa,  donde la escasez de caudal, está limitando fuertemente el acceso a este fluido.


La bajísima precipitación y la disminución del caudal de los ríos y otras fuentes acuíferas, está teniendo un efecto muy severo en los costos de los productos agrícolas. En algunas regiones, los agricultores se han visto obligados a recoger más temprano, reduciendo entre un 30% a un 40%  el rendimiento esperado, para evitar que las altísimas temperaturas acaben con toda la cosecha. 


En Suiza, los agricultores ya han advertido una reducción significativa en la producción de leche y por lo tanto  del queso Gruyere y otros productos lácteos. Pero el efecto tan severo del cambio climático que está en marcha, ha impedido que la reanudación de envíos de cereales desde Ucrania que se logró recientemente, se vea  reflejada en una reducción del precio de los alimentos para el consumidor. 


Otros efectos del cambio climático en el Viejo Continente eran impensables hace poco tiempo. Un impacto de la guerra de Ucrania, ha sido el despertar de los europeos de su dependencia del suministro de gas de Rusia, tema especialmente crítico para la economía de Alemania. Ante la escasez de este combustible,  se han visto obligados a reactivar y aumentar el uso de las plantas nucleares para producir energía. Les ha implicado alivianar la legislación  de la CEE respecto al uso del agua que se utiliza enfriar los reactores. 


El problema curioso que ahora tienen, es que al devolver a los ríos el agua hirviendo que se produce en el proceso de enfriamiento, dados los bajísimos  caudales de los ríos cerca de las plantas nucleares,  también se está poniendo en peligro la industria pesquera.



En Noruega, los niveles de los embalses de las hidroeléctricas han bajado muchísimo, lo que los ha obligado a reducir la exportación de energía a Alemania lo cual agrava aún más las situaciones energética de ese país. La forma de minimizar el impacto es volver a aumentar el uso de las plantas alimentadas por carbón. Pero dado el bajo nivel de los ríos, ahora el problema es llevar este material en barcazas cuando la navegabilidad está comprometida. Para no hablar de otra paradoja de la escasez del gas ruso: el aumento del uso de este mineral  que se quiere eliminar de la matriz energética por sus efectos en el cambio climático. 


Esta cadena de eventos sistémicos están afectando la dirección que la CEE había fijado para lograr cero emisiones en el 2050 con un punto de quiebre muy importante en el 2030. Para los europeos, el cambio climático había sido tratado más bajo una óptica preventiva y de  ayudar a enfrentar el problema en los países de menor nivel de desarrollo. Ahora, su situación cambio.


Las consecuencias del cambio climático se ven reflejadas finalmente en otros indicadores muy importantes. Se han disparado los costos de la energía y los alimentos, afectando la inflación, que a su vez impactan el crecimiento de la economía. Esta dinámica  la está sintiendo muy fuertemente   el bolsillo del consumidor lo que se está traduciendo en un malestar creciente en la sociedad que se está manifestando en marchas como las sucedidas en estos días en UK.


Como lo menciona un artículo reciente de la revista The Economist, ahora los europeos se encuentra en una situación muy compleja. Tienen un crecimiento muy bajo de sus economías. Pero más importante aún, la cultura europea en general es muy renuente al cambio. Las condiciones climáticas que habían disfrutado hasta hace poco, los había protegido de situación extremas. Ahora el cambio climático  los va a obligar a reinventarse y aceptar modificar viejas costumbres, como ya está sucediendo en otras partes del mundo.


La suerte de una geografía que les había permitido tener un sistema fluvial y vial muy útil para explotar tierras muy fértiles, está siendo modificada por  los cambios sistémicos generados por el clima.   Esta nueva realidad nos está recordando a los seres humanos la altísima vulnerabilidad a la que estamos expuestos y cuyo impacto creciente lo vamos a seguir sintiendo cada vez más todos los habitantes de este planeta. 


El caso europeo no debe de recordar un mensaje fundamental: la fuerza de los efectos sistémicos  del cambio climático,  se estarán  sintiendo  cada vez más en todo el mundo. Y lo más crítico,  será el nivel de resiliencia y adaptabilidad cultural de la sociedad. Para no hablar los niveles de colaboración para encontrar soluciones colectivas, que lastimosamente han brillado por su ausencia como lo demostró el COVID 19 








jueves, 11 de agosto de 2022

El costo de las ideologías


“La retórica y la ideología no son suficientes para impulsar el desarrollo ni para implantar “algo nuevo en las Américas””. Carlos Caballero

Los momentos políticos que estamos viviendo en Colombia, el libro “Entre la Independencia y la Pandemia” del sociólogo y analista Hernando Gómez Buendia, es un aporte muy valioso para darle un contexto  histórico para entender mejor la realidad actual. Es un trabajo de investigación muy completo y bien documentado, escrito de manera muy amena, donde el autor ilumina el recorrido de dos siglos de nuestro devenir histórico, con comentarios y reflexiones muy agudas y útiles.

Son muchos los temas tratados por Gómez en su libro, pero para este blog quiero aprovechar sus reflexiones sobre las ideologías, porque hoy tenemos como presidente de Colombia a un representante de la ideología de la extrema izquierda, quien llegó al poder con una agenda de cambio progresista. Pero más allá de las consecuencias de esta elección, hay un desconocimiento muy generalizado del impacto y los riesgos que tienen las ideologías en una sociedad. 


Entremos en materia de la mano de Gómez Buendia para comprender mejor el tema. Dada la relación de las creencias con la ideología, vale la pena entender las definiciones que le dan sentido a estas dos palabras. 



La creencia es una verdad subjetiva que da la sensación de total certeza acerca de algo. Es una convicción que le da sentido a las interpretaciones mentales de la realidad. Orienta  las decisiones y actuaciones de una persona dentro de la cultura de una comunidad. Las creencias impactan su sentido de identidad  en función de lo que le sirve o le conviene.


Un ejemplo reciente durante la pandemia: hubo y todavía hay personas con la creencia de que las vacunas son un mecanismo de manipulación de los gobiernos. Otra creencia similar en del movimiento anti vacuna porque es perjudicial a los niños. 



Las creencias son el fundamento de las religiones, porque sirven para darle un significado a la parte visible o invisible, o lo  misterioso y sagrado, de la realidad. Dependiendo de la religión, las creencias  resaltan determinados valores o nociones de lo que es el bien o el mal.


En el Catolicismo algunas de las creencias más representativas de quienes practican esta religión:  el pecado mortal condena a la persona al infierno, la Iglesia cree que la Biblia es la palabra de Dios, el papa se afirma que es el sucesor de Pedro y es infalible (más solamente cuando habla ex cathedra).


Cuando estas creencias religiosas se convierten en dogmas, es decir son “la verdad incuestionable” que no admite discusión, la intolerancia y el fanatismo son el resultado que se puede ser la incitación a la violencia. Como lo demuestra Gómez Buendia, este fue el resultado de la posición que adoptó la Iglesia Católica en nuestro país, y que despertaron pasiones profundas durante la época hegemonía conservadora. 



El común denominador de todas las religiones es que generan muchas emociones y expectativas, y  por lo tanto, se deben de ver como ideologías. ¿Pero que es  la ideología?


Es el conjunto de creencias y de ideas, enmarcadas por unos valores e impactadas por unas emociones, que sirven de filtros para interpretar la realidad. Algunas de estas ideas pueden ser más duraderas y consistentes, pero no ser necesariamente compartidas por todos los que tienen la misma ideología. Son parte aprendida  de una cultura, pueden cambiar y  ayudan a moldearla. 


La evidencia científica desde la Antropología, Psicología, y la Neurociencia, muestra el peso que juegan las emociones y los valores diferentes que afectan  la percepción de la realidad de los seres humanos y que además, tienen “distintas personalidades morales”. Valores como la confianza, la solidaridad, la justicia, la lealtad, tendrán más o menos peso asociadas con la crianza de cada individuo y el medio cultural que lo rodea.


La vinculación  del concepto de las  creencias, los valores y las emociones, a la definición de las ideologías, que además son inevitables, es muy importante para entender las orientaciones políticas que de ellas se derivan. 


Las ideologías también son fundamentales para entender los relatos que le dan sentido  a la historia que nos contamos como sociedad. Como nos lo recuerda Gómez Buendia, las ideologías han establecido las agendas del debate político y dividido a las sociedades, como lo muestra nuestra historia desde la independencia, y más recientemente el ejemplo de los norteamericanos cuya sociedad se encuentra fracturada en dos por el choque de las ideologías extremas conservadora y  liberal. 


La ideología  hace énfasis en ciertos valores y aspectos deseables de la realidad e ignora otros. Esta exclusión es responsable de la violencia motivada por las ideologías que  ha acompañado  el proceso de la formación de los  Estado a lo largo de la historia. 


Un ejemplo fue la confrontación entre los liberales y conservadores a lo largo del siglo XIX hasta mediados del siglo XX. Otro ejemplo en los Estados Unidos, serían los actos de violencia racial del año pasado, o la defensa del derecho a tener armas, sin importar las masacres que se producen.


Veamos otros ejemplos del impacto de las ideologías. La decisión reciente de la Corte Suprema de Justicia en los Estados Unidos, de reversar un derecho al aborto, adquirido hace cincuenta años por las mujeres, como resultado de una creencia religiosa apasionada de quienes se oponen ideológicamente, porque lo consideran un asesinato. Para estas personas esta es “su verdad” y no les importa imponerla a otras  que no la comparten. 



Otro ejemplo pertinente para la situación colombiana de la actualidad. La ideología de izquierda privilegia la redistribución por encima de la generación de la riqueza, y rechaza la estructura socioeconómica subyacente del capitalismo contemporáneo. La ideología de la derecha privilegia el orden y rechaza la lucha de clases promovida por la izquierda.


Cuando existen creencias de esta naturaleza, es muy difícil lograr que una persona se abra a una discusión que la haga cambiar de opinión. El problema con este tipo de convicciones, es que lleva a los extremos a las personas, y  a calificar a quienes no las comparten, como un enemigo al qué hay que liquidar. Esta es la dinámica actual que tiene en jaque el sistema político norteamericano y que les está impidiendo a los dos partidos tradicionales, el llegar a acuerdos sobre temas fundamentales para ese país.   


Las emociones descontroladas que se vieron el día de la posición del Congreso en Colombia hace casi un mes, es un ejemplo muy preocupante que muestra lo que sucede, cuando la ideología vencedora se manifiesta a través de la violencia de los gritos y los insultos, en contra de quienes son vistos como sus enemigos.


El impacto de las ideologías, cuando estas se llevan a los extremos, es que hace imposible que haya conversaciones basadas en hechos verificables. Al convertirse las creencias en “la verdad” que no admite prueba ni discusión alguna, la construcción de confianza desde la diversidad de opiniones, se vuelve en un imposible metafísico que impide avanzar a la sociedad.


Y como Gómez Buendia lo resalta en su libro, esta dinámica ha llevado a que “los colombianos aprendimos a discutir los problemas que no son con argumentos que no son, aprendimos a tomar como centro del debate nacional lo que no es el centro de la vida nacional”. 


Pero además: “Los colombianos aprendimos a vivir sin notar una ruptura tajante entre el discurso público u oficial y la vida real del día a día, aprendimos que las normas y las prácticas son mundos separados y que por tanto todo se arregla con leyes, aunque las leyes no sirvan para nada. Y aprendimos, también, a tramitar las diferencias de opinión con la pasión propia de una fe religiosa, aprendimos a demonizar al que piensa de manera diferente”


El resultado de las ideologías políticas en Colombia, ha sido una predisposición histórica a recurrir a la violencia como medio para dirimir las diferencias, imposibilitando la colaboración que requiere la solución de los problemas colectivos cada vez más complejos. Y lo más impresionante, al dejar llevarse por las ideologías  políticas o religiosas extremas, se exacerban las emociones negativas y se facilita la manipulación populista, tan de boga en esta época, con un costo enorme cada vez más visible  para nuestro desarrollo.


Hoy, cuando Colombia va a experimentar un cambio ideológico que puede ser profundo, es muy relevante tener en cuenta y recordar el impacto tan negativo que ha tenido la ideología extrema en las historia de nuestro país, como lo ha documentado brillantemente Gómez Buendia.  Su libro  lo recomiendo al lector porque nos ofrece unas perspectivas que yo no había leído en otros autores sobre estos temas.


En próximos blogs, seguiré trayendo reflexiones del libro de Gómez Buendia, porque su perspectiva histórica tratada con lucidez, es un aporte invaluable para darle sentido a los cambios que estamos y estaremos experimentando hacia adelante.










sábado, 30 de julio de 2022

La política como espectáculo



 La celebridad y el sigilo son el yin y el yang de los autócratas 3P.( Moisés Naim)


En un blog anterior sobre el libro del analista y escritor venezolano Moisés Naim, presenté las tres estrategias que, según este autor, son comunes a todos los autócratas que han llegado al poder, o ya están  en él para quedarse. Sus fundamentos son: el populismo, la polarización y la posverdad.


Estas son las tres patas de las dictaduras del siglo XXI, que  están siendo utilizadas de manera muy efectiva, para minar a las democracias desde adentro, utilizando el sigilo y la falsedad para desmontar las instituciones y socavar por la base la libertad. Ese es el juego al que nos enfrentamos en Colombia en la actualidad después de los resultados de las elecciones.


Dada la importancia del tema, en este blog voy a tomar  otras de las reflexiones hechas por Naim, y que deben de ser difundidas para estar alerta de los inmensos peligros que enfrentamos los países de  America Latina donde  la izquierda ya está en el poder.  Los resultados electorales se respetan pero mientras no sean la llave para eternizarse en el poder.


Naim hace varias advertencias, que en su conjunto, muestran un panorama muy retante y complejo para quienes pensamos que es fundamental defender la democracia de los ataques de los autócratas, que la utilizan para después socavar sus fundaméntelos  y eliminar la oposición,  capitalizando el momento histórico que vivimos.




En relación  a la forma de aproximarse al poder de estos dirigentes políticos hay varias reflexiones que son muy valiosas:

“Lo que los autócratas del siglo xx hacían por la fuerza, sus homólogos del siglo XXI lo hacen mediante el sigilo y mediante el poder corrosivo de la falsa imitación”.

“Buscan erosionar la imparcialidad de la ley. El objetivo siempre es utilizar y manipular las leyes para protegerse a sí mismos y a sus aliados. Ese es el legalismo autocrático”

“El objetivo es enturbiar las aguas, crear la confusión suficiente en torno a la legitimidad de una serie de medidas como para poder seguir adelante con ellas, arrastrar a los adversarios a debates legales imposibles, dejar suficiente margen de duda para que las imposiciones se puedan llevar a la práctica y desarmar el propio sistema legal, corromperlo y vaciarlo de cualquier contenido como control del brazo ejecutivo”

“Se aprovechan de la escasa comprensión de los principios constitucionales por parte de la gente normal, para buscar crear confusión y sembrar dudas sobre lo que es legal”.


El resumen de lo anterior se podría decir lo siguiente. Dado que hoy la toma del poder por la fuerza es muy mal visto a nivel internacional, se utilizan las reglas de la democracia, para voltearlas en su contra desde adentro. Se aprovecha de manera ladina y sigilosa la ignorancia de la gente, para desmantelar la institucionalidad que la soporta. 



Otro aspecto al que Naim quiere llamarnos la atención, tiene que ver con la conversión de los movimientos políticos, en unos clubs de fans del autócrata, que quiere personificar el cambio que dice representar a nombre del pueblo. Esto tiene unas profundas implicaciones en las dinámicas políticas y electorales como hoy ya se está observando en nuestro país:


“Más que ser líderes para sus seguidores, estos autócratas que llegan al poder, se convierten en estrellas para sus fans, sus hinchas. Y como en el fútbol necesitan de equipos contrarios a quienes odiar” 

“Utilizan su carisma, para crear una unión política basada en las cualidades casi sobrenaturales que sus fans les asignan. Las masas los consideran magnéticos, mágicos, casi divinos. Están dispuestas a seguirlos en aventuras en las que no seguirían a nadie más”.

“El papel del político en la era de los fans es ser un depositario de significado, un vehículo para la identidad de los fans que no tienen del todo claro quiénes son. Los fans políticos van a un mitin para perderse en una muchedumbre en la que se sienten como en casa”

“Los fans construyen su identidad personal a partir de una identificación primaria con las estrellas a las que admiran; pero también a partir de la oposición —y el odio— al «otro equipo». La identidad visceral es la base de la polarización.

“Ya no se vota por unos principios, ni mucho menos por unos intereses. Hoy la gente vota por su identidad”.

“Para los fans, los ataques dirigidos contra los famosos que les proporcionan su identidad son, sobre todo, ataques dirigidos contra ellos. Los fans tienen tan vinculada su propia identidad con los líderes que no pueden permitirse que estos fracasen”.

“Mientras que los seguidores políticos plantean exigencias a sus líderes, los fans les ofrecen a estos autócratas, un apoyo incondicional que les da libertad para perseguir el poder con fines propios. Esto debilita las restricciones al abuso del poder”.

“La polarización consolida el control que el autócrata 3P ejerce sobre sus seguidores. Y permite que el líder ejerza su poder con muchas menos trabas que antes”


Resumiendo lo anterior, cuando se pierden y confunden los límites entre la política y el espectáculo, y se expande la cultura de los fans, hay un enorme costo para la democracia. Esta dinámica no es gratuita, es  el resultado de una acción deliberada  de los autócratas para conseguir  la impunidad total. Esto era impensable cuando había claridad de la diferencia   entre ser unos seguidores y pertenecer a una masa de fans, que se niegan a ver lo negativo de quien les define su identidad. 



Y lo que es aún peor: la fama que adquieren estos autócratas, destruye el funcionamiento normal de los mecanismos institucionales de rendición de cuentas, también acaba con el sistema de pesos y contra pesos. Pero sobre todo, genera la base de una cultura que acaba con las expectativas sobre lo que significa el comportamiento apropiado en el poder.  


En este entorno tan confuso, los valores de la democracia son expulsados por la ventana, con el aplauso o la indiferencia de los fans, Son  remplazados por los anti valores de una cultura, donde el fin justifica los medios. Se acepta que  todo vale y  le es permitido al autócrata, con tal de llegar y quedarse con el poder. Lo logra gracias a la lealtad de sus fans.


Hay un tercer aspecto que se deriva de los planteamientos anteriores y que Naim los expone de una manera lúcida y contundente. 


“Los autócratas siempre han cultivado la admiración y han extremado las diferencias con sus adversarios. Ya desde Julio César y Carlomagno, los líderes carismáticos construían su propio culto a la personalidad”,

“El autócrata se hace muy visible, ineludible, familiar, mientras oculta con cuidado los mecanismos que emplea para acaparar y ejercer el poder

“Los autócratas secuestran  el lenguaje y cambian el significado de los conceptos, para enviar mensajes sencillos a sus fans, muchos de los cuales no tienen fundamentos en la realidad, pero aumentan la indignación de sus seguidores y la polarización que es una estrategia esencial para ganar y mantener su adhesión ”

“Cuando el límite entre poder y espectáculo desaparece por completo, la libertad no puede resistir mucho tiempo”.


Naim nos obliga a ver los riesgos de la época que estamos viviendo. Las bases de un sistema democrático operante están siendo profundamente cuestionadas. La experiencia, la capacidad de llegar a acuerdos y de hacer concesiones delicadas y prácticas ya no tiene valor, cuando estas son fundamentales para gobernar dentro de los límites de una democracia constitucional. Solo cuando se pierden los fundamentos de la democracia, después se añoran y la gente sufre las consecuencias cuando ya es muy tarde. 


Para que la democracia se fortalezca contra los ataques de los autócratas 3P, es fundamental poder consolidar varios aspectos que son  de su esencia y  que hoy está en juego:


“El poder debatir desde la diferencia; el tener  paciencia; el hacer concesiones; el demostrar la tolerancia  y tener la voluntad de aceptar que el adversario político no es un enemigo al que hay eliminar a toda costa, y que tiene el derecho de  obtener el poder dentro de las reglas de juego de la democracia”.



En esta época de la política vista como espectáculo, estos valores se enfrentan cada vez más a unos valores contrarios: “los insultos, la demonización de los rivales, el maximalismo y la intolerancia”. Estos comportamientos los pudimos ver en vivo y en directo el pasado 20 de julio durante la posición del nuevo Congreso. Y mucho me temo que es solo el inicio de lo que veremos hacia adelante con Petro ya en el poder.


Cuando el medio es el mensaje y estamos un mundo de fans que hipotecan su identidad al dirigente político, es lógico que el paso de los medios tradicionales a “la explosión comunicativa de la era de la información”, vengan acompañados por unas nuevas dinámicas que impulsan  la “desintermediación” del sistema político. 


El resultado final, es el desmoronamiento acelerado de los partidos políticos, que pierden su rol de intermediarios para conciliar y articular distintos intereses, y armar coaliciones para empujar agendas compartidas. Las capacidades institucionales necesarias para sostener una democracia terminan siendo muy frágiles ante las amenazas del populismo, la polarización y la posverdad.


Este comentario lo escribí antes de que se anunciara la genuflexión de los otrora poderosos partidos históricos colombianos. No pudieron resistir quedarse fuera del poder, por eso aceptaron  la invitación de un gaseoso pero nutritivo ofrecimiento burocrático,  para lograr un  acuerdo nacional eliminando cualquier oposición a la agenda del nuevo gobierno. 


Estoy convencido que ante la ausencia de una oposición política, vamos a tener que montar una oposición social reflexiva que mantenga la guardia en alto en defensa de los avances de nuestra precaria y vapuleada democracia. Darle difusión a escritores como Naim y otros como Hernando Gomez Buendia, es parte de ese trabajo que tenemos que realizar quienes no llevamos con nuestro voto  a Petro  al poder.


sábado, 23 de julio de 2022

Época de preguntas difíciles?


 En el blog anterior me remontaba a reflexiones que hice hace varios años y que hoy siguen teniendo vigencia para el momento histórico que vivimos. Repasando otros escritos de la misma época, me encontré con un blog donde me formulaba muchas preguntas que en ese entonces estaban por responder. Lo interesante del tema es que siguen siendo unos interrogantes difíciles que no hemos podido respondernos en la sociedad colombiana. 

En momentos de grandes cambios, donde nos acompaña la incertidumbre debido a la complejidad creciente de los retos que enfrentamos, la capacidad de hacer preguntas ha estado ausente durante este último periodo de nuestra historia reciente. Abundan las afirmaciones y los juicios no fundados, así como las mentiras que distorsionan la realidad. 


Por lo tanto, ante la ausencia de preguntas difíciles que nos obligan a reflexionar, hoy tenemos una sociedad, desconfiada, desorientada , vulnerable y sin esperanza,  que no sabe que le espera el porvenir


Dada la agenda de cambio del gobierno  entrante, en este blog voy a recoger las preguntas que me hiciera hace seis años porque  considero que hoy tienen  toda la vigencia y el valor de invitar a la reflexión. Las he complementado  con otras que me parecen pertinentes y actuales para el mismo fin.



El nuevo gobierno ha ofrecido darle un nuevo impulso y profundizar el proceso de paz, que durante el periodo de Duque tuvo un perfil muy desdibujado. Era de esperarse ya que, quienes les correspondió iniciar la implementación, fueron opositores  al proceso de paz de Santos. Durante estos cuatro años se incrementaron los problemas de seguridad. También se hicieron más protuberantes algunos vacíos  de los acuerdos. Por lo tanto, son pertinentes las siguientes preguntas:


  • ¿Qué tan preparado está hoy el Estado para corregir los problemas presentados  y seguir implementando efectivamente cada  los puntos pendientes acordados con las FARC?
  • ¿Cómo se piensa sostener en el tiempo el nuevo esfuerzo, después de la pobre experiencia que deja Duque por parte del Estado y de la pasiva participación de la sociedad?
  • ¿Cómo hacerlo cuando no tenemos una cultura de perseverancia para sostener apuestas de largo plazo  y tampoco nos anima una visión colectiva de futuro? 
  • ¿Tendrá Petro la capacidad de ejercer el liderazgo que no tubo Santos, para unir a los colombianos para consolidar lo que falta de los acuerdos de la Habana?


Uno de los lunares negros de la paz de Santos, fue la ausencia de una pedagogía que le permitiera a ciudadano del común, entender mejor la su rol y la verdadera naturaleza del problema que se pretendía enfrentar con el acuerdo. Hoy este tema no a cambiado, por lo tanto sigue siendo válida las siguientes preguntas: 


  • ¿Entendemos todos que, estadísticamente el acuerdo firmado hace seis años, buscaba resolver menos del 6% de los hechos de violencia en Colombia, y que el 94% restante nos correspondía a todos los colombianos dejar la indiferencia y asumir nuestra corresponsabilidad de la violencia en el país?
  • ¿Qué tan preparados estamos hoy los colombianos, para participar activa y responsablemente en la reconstrucción del tejido social, que tanto daño ha sufrido durante más de seis décadas de violencia? 
  • ¿Entiende los colombianos, que viven de los centros urbanos, y que no han sido tocados de manera muy directa por el conflicto, que  llegó la hora de incorporar al desarrollo del país a los otros colombianos que han sido históricamente marginados y han sufrido el mayor impacto?
  • ¿Que sería legítimo esperar con la continuidad del proceso en manos del nuevo gobierno?



Han pasado seis años desde el acuerdo y cuatro años desde que se  inició su implementación. Desde las lecciones aprendidas en este periodo caben otras  preguntas:


  • ¿Cómo convertir la apuesta hecha por la Paz en una agenda nacional de largo plazo, cuando la sociedad colombiana está profundamente dividida y las partes ven realidades tan distantes y distintas? 
  • ¿Cuáles son los éxitos y los fracasos demostrables, que se pueden celebrar o lamentar hasta la fecha, del avance tortuoso que ha tenido la implementación de los acuerdos, durante la administración de Duque? 
  • ¿Que nos deben de enseñan estos ejemplos?
  • ¿Que capacidades positivas y negativas del Estado a nivel nacional y regional pueden afectar  el nuevo impulso al acuerdo de la Habana?



Hoy ya son mucho más evidentes los vacíos en el diseño de la implementación de lo firmado en la Habana. También, es muy claro el impacto que estas omisiones han tenido, especialmente en las zonas periféricas del país. Es necesario preguntarse entonces lo siguiente:


  • ¿Qué cosas innovadoras se han previsto en este nuevo gobierno, para combatir las bandas criminales cuando llevamos años sin que se hayan podido controlar, especialmente en las zonas donde no ha habido presencia del Estado?
  • ¿Cómo se va lograr romper con una larga tradición de terratenientes y gamonales, que aprovecharon la debilidad del Estado, se quedaron  con tierras tomadas a la fuerza, no pagan impuestos, y mangonean a su antojo las raquíticas administraciones locales donde están?
  • ¿Que lecciones del pasado y del presente se pueden derivar, ahora que el nuevo gobierno pretende abrir otros frentes con el ELN y las bandas crimínales que hoy azotan las zonas marginadas del país?


En unos días se va a posicionar la administración que llegó al poder, subida en la ola de las marchas sociales del 2021, aprovechando la incompetencia de Duque en la atención y presencia del Estado en las zonas más vulnerables del país. Pero también llega a la dirección del Estado con una agenda de cambio  relacionada con  al tema agrario y y el manejo de las protestas sociales, que en campaña promovió y tan buen rédito le dio. Las preguntas necesarias serían las siguientes:


  • ¿Qué riesgos nos enseñaron los paros campesinos, indígenas, los de los camioneros, los movimientos sociales del 2021, etc. cuando se abren las compuertas a este tipo de movimientos en el país ?
  • ¿Cómo desarrollar nuevos liderazgos que sepan encausar constructivamente los reclamos de la gente de manera que puedan aprovechar estos nuevos espacios en beneficio de la comunidad?
  • ¿Cómo preparar a la gente para que ejerza su derecho de protesta pero que no se deje manipular, como ya se ha visto recientemente por parte de los agitadores profesionales, quienes saben cómo sacarle provecho al conflicto y al caos?
  • ¿Qué van a hacer hacia adelante los partidos tradicionales, para enfrentar los retos de los movimientos sociales,  cuando hoy están tan desprestigiados y no se les reconocen como los vehículos adecuados para canalizar los reclamos de la gente ?
  • ¿Utilizará Petro la movilización social, bajo el lema de que “es lo que quiere el Pueblo” para presionar o chantajear la aprobación de sus reformas por los canales institucionales vigentes?



Y para concluir este blog, hay una gran desconfianza en la agenda del  gobierno entrante,  como lo he explicado en los blogs anteriores, porque se teme que impere la lógica de la tierra arrasada y no se tiene presente el impacto irreversible que esto puede tener para la sociedad y la economía colombiana. Por lo tanto me pregunto: 


  • ¿Que lecciones les dejan a Petro y sus seguidores, los ejemplos nefastos de Nicaragua, Venezuela, Argentina y ahora del Perú?
  • ¿Cómo piensa manejar en su agenda con los USA, el espinoso tema del narcotráfico, máxime cuando va iniciar diálogo con el ELN y las bandas criminales?


Yo creo que sería una buena idea, que muchos colombianos se hicieran unas preguntas similares, ante la ausencia de una oposición política a Petro,  que sirvieran para movilizar un movimiento ciudadano que se ocupe de hacer esa función tan crítica para defender nuestra democracia. El papel de hacerse estas preguntas difíciles, es el de no adormecernos mientras se desmantela lo que hasta aquí hemos construido positivamente como nación. 

sábado, 16 de julio de 2022

Los tiempos políticos y los tiempos de cambio

 


Un país se construye conectando los tiempos políticos con su agenda de cambio.

Estamos a menos de un mes para que asuma el cargo el nuevo presidente de los colombianos. El CAMBIO fue el lema de su campaña que lo llevó al poder, con una muy ambiciosa agenda que toca temas estructurales  en sectores como el petróleo,  la salud, las pensiones, los  impuestos, las relaciones internacionales, un posible acuerdo con el ELN, y otros temas que seguramente se destaparán durante la elaboración  del Plan de Desarrollo. 



Dado el impacto y el alcance de la agenda, que pretende ejecutar Petro, en “solo cuatro años” si le creemos que no aspira a eternizarse en el poder, se han generado en sus seguidores unas expectativas  muy altas, como también una gran desconfianza en quienes no votamos por él. El cumplir con sus promesas de campaña va a depender del manejo político que pretende montar con su propuesta del Acuerdo Nacional, pero aún más importante, de la capacidad de gestión institucional que van a estar a cargo de las personas afectas al nuevo régimen. 


Dado el comentario anterior,  la pregunta que me ha rondado en estos días, tiene que ver con los retos que va a enfrentar este gobierno, para lograr cambiar a un país tan complejo como el nuestro en un periodo que en la práctica es muy corto. Los tiempos políticos muy posiblemente no van a coincidir con los tiempos requeridos por la agenda de cambios propuesta por Petro. Su capacidad de gestión se va a poner a prueba como nunca y la tentación para quedarse va a ser muy grande.



Lo anterior me llevó a recordar los retos que enfrentó Santos tratando de implementar el proceso de negociación con las FARC.  Una agenda  mucho más focalizada, pero igualmente compleja, sobre la que escribí extensamente durante los ocho años de su gobierno. Hoy veo que a Petro, en un entorno igualmente dividido de país, y desde un gobierno de izquierda por primera ves, va a enfrentar unos retos similares pero pisando muchos más cayos y en  más frentes a la vez. 

En el 2016, cuando Santos  ya llevaba  la mitad de su segundo mandato, yo escribí lo siguiente


La lección que nos deja el proceso para llegar a unos acuerdos con las FARC, es que estos toman mucho más tiempo de lo previsto, y necesitarán aún más para su implementación. Sin embargo, los tiempos políticos de los periodos presidenciales, eliminada la posibilidad de la reelección, no están alineados con esta realidad.


Tal vez, la gente no se da cuenta de lo que implica tener solo cuatro años de un periodo presidencial para lograr los cambios que la sociedad necesita, y que hoy está definido en nuestra constitución. Mientras se asienta la persona en su cargo, entiende lo que le entregaron, y define lo que va lograr, pasan entre seis a doce meses. Y al final de su periodo, en los últimos seis a ocho meses, la capacidad de gestión se ve muy limitada. Los cuatro años legales, son en la práctica solo dos años y medio para ejecutar un plan de gobierno.


Ahora pregunto: ¿es creíble que solo en un periodo tan corto, se puedan desarrollar e implementar las transformaciones de envergadura en una sociedad como la nuestra, como los que nos esperan en el post conflicto?


Los tiempos de nuestra democracia generan varios problemas. No hay sostenibilidad de las apuestas hacia adelante. Y esto es más grave aún, cuando no existe una visión compartida por la sociedad y liderada por los dirigentes políticos de turno. Por otro lado, la rotación en cargos críticos de responsabilidad es muy alta. Como consecuencia, existe una gran dificultad  para sostener  políticas en el largo plazo. Y mas grave aún, cuando  por principio lo que dejó  el antecesor  no sirve .


Como resultado, cada cuatro años nos reinventamos la rueda; las experiencias anteriores y las lecciones aprendidas no se usa para construir sobre ellas; la atención de la gente está condicionada por las agendas de corto plazo. No se entiende que una agenda de cambio importante toma tiempo consolidar.


Las consecuencias de esta dinámica política son funestas, porque están asociadas a tiempos que están desfasados con los que se requieren para desarrollar e implementar políticas de largo aliento. Cuando esta dinámica se rompe, se logran unos resultados que son muy distintos. El ejemplo fue el acuerdo de paz que tomó 16 años para lograrlo incluyendo “el articulito ” que permitió la seguridad democrática de Uribe, y la negociación de Santos con las FARC.


Pero como estamos tan enfocados en solo ver lo malo de nuestro entorno, y no reconocemos nuestros logros para aprender de ellos, estas  realidades no se ven ni se aprecian en su justo valor. Y como no la hacemos, no las defendemos, y aceptamos cambios sin medir las consecuencias. 


Procesos como lograr la Paz son por definición, unas apuestas de largo plazo que requieren continuidad de políticas y apoyarse en los logros pasados, si no queremos frustrar las expectativas y sembrar las semillas de nuevos conflictos.


Pero resulta que ya no hay reelección, y por lo tanto, volveremos a tener un desfase entre los tiempos políticos y los tiempos de cambio. La eliminación de la reelección, se basó  en sus  aspectos negativos, pero no se mencionaron los puntos positivos cuando se trata de afianzar las bases de los cambios propuestos. El ejemplo  de Santos, después de seis años, demuestra la validez de esta afirmación.


Este proceso muestra las dificultades para afianzar cambios estructurales en una sociedad como la nuestra. Este va a ser un tema de especial relevancia para el post conflicto, dada la debilidad institucional que tenemos. Definitivamente, no es el mejor panorama para lo que se nos viene, especialmente si es elegido un gobierno contrario con el proceso. (Este comentario fue premonitorio con la llegada de Duque al poder)


En este caso del acuerdo con las FARC, hay una lección muy importante para lo que pretende Petro con su agenda de cambio. El tiempo y la capacidad de gestión del Estado han sido factores limitantes muy importantes para implementar exitosamente una decisión política muy polémica que dividió al país en dos. 



Han sido 20 años, buscando la paz y el proceso ha tomado mucho más tiempo de lo esperado. Ocho años de Uribe para aumentar la capacidad militar, ocho años de Santos para firmar un acuerdo y cuatro años de Duque para su implementación que quedó muy incompleta. Y a pesar de todo, la violencia sigue imperando en muchas partes de este país donde el Estado sigue ausente.


Pienso que las reflexiones anteriores  siguen siendo muy válidas hoy en día, no solo porque Petro pretende profundizar el proceso  de paz, sino porque quiere también abrir una negociación con el ELN, cuyas dificultades son ampliamente conocidas. Pero además, porque en este periodo, se pretenden otros cambios de gran envergadura: incrementar significativamente los impuestos, revolucionar la Salud, las pensiones, y la industria energética, todos temas de un inmenso impacto para la sociedad colombiana



Es una agenda de cambios que muy posiblemente va a generar mucha resistencia. Va a requerir de una capacidad sobresaliente de liderazgo de  parte de Petro y su equipo de gobierno, porque implica construir muchos puentes y respetar la diferencia. Pero además, va a necesitar de una gran capacidad de gestión  institucional del Estado. Es el reto de pasar de una agenda política a una agenda pública apoyada por la sociedad


Hasta ahora Petro a demostrado una extraordinaria habilidad para dividir y agitar la confrontación de clases sociales. También una incapacidad de gestión muy grande cuando fue Alcalde de Bogotá de donde salió con el 68% de desfavorabilidad. Demostrar lo contrario para implementar su agenda, ya requeriría un inmenso cambio de su parte, pero que es absolutamente necesario, si quiere tener la credibilidad que le permita mover las propuestas hechas durante su campaña.


Termino este blog con otra reflexión que hiciera hace seis años   y cuya vigencia se mantiene.


Cuando se buscan unos acuerdos que pretenden tener efectos de largo plazo, porque proponen introducir cambios significativos en una sociedad como la nuestra, hay que tener muy presente el nivel de incertidumbre que se genera, y un sentido realista de los resultados que  se pueden conseguir. El reto es lograr que los tiempos políticos coincidan con los tiempos de cambio sin destruir la institucionalidad. 


Y como siempre pasa en estas circunstancias, también hay que tener en cuenta los efectos no esperados, que nos pueden sorprender, porque se busca intervenir un sistema complejo, donde hay una gran resistencia al cambio y no hay una visión común.


PD: las reflexiones expuestas en este blog estoy seguro que Petro y sus amigos las han debido hacer. Por lo tanto, no descartó que dado su carácter autoritario y tendencias populistas, decida pasarse por la faja su promesa de no buscar un cambio constitucional para hacerse reelegir, como lo hicieron  Chávez , Correa y Evo Morales. 


Lamentablemente en todos esos casos los resultados para sus países fueron desastrosos. Y esa es la paradoja: se necesita más tiempo para lograr cambios estructurales, y sin embargo, el tenerlo no garantiza los resultados porque no ha habido el liderazgo requerido ni las capacidades de gestión institucional.