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domingo, 17 de noviembre de 2024

Las elecciones un espejo de la sociedad


 Hoy, la debacle del partido demócrata y una nueva y grave equivocación de las encuestas, se reflejan en una triste y muy preocupante realidad. El país, otrora referente de una democracia vibrante , ha dejado de ser un ejemplo a seguir. De hecho, son cada vez más los analistas y pensadores políticos, que mencionan que, el ocaso de los Estados Unidos, ya está en marcha y las señales alarmantes están cada vez más visibles. 


Durante el siglo XX y en el inicio de este siglo, este país   a pesar de sus falencias , fue el mejor ejemplo por el funcionamiento de su democracia.  En la actualidad, a  pesar de tener una economía pujante e innovadora, las fallas protuberantes de  su sistema político, hicieron que dejara  de ser ese referente , Hoy  este es un ejemplo de disfuncionalifad que les impide  generar consensos en relación a temas tan críticos como el cambio climático y al  manejo de la emigración, para mencionar sólo dos.



Pero la elección de Trump,  también representa la decadencia de  este gran país y de su democracia. 80 millones de votantes llevaron al poder a  un convicto confeso, que tumbó al Fisco de su país, que promovió la toma del Congreso por la fuerza hace cuatro años negándose a reconocer la victoria de Biden. 


Pero además , Trump llega al poder, a pesar de de ser un pésimo ejemplo por sus muy peligrosas  falencias personales :  ser un mentiroso compulsivo y sin escrúpulos, misógino, xenófobo y narcisista, entre otras características de su personalidad repulsiva. Es un pésimo ejemplo y una bofetada que eroda a la democracia americana   aún más. Además, es una amenaza muy seria para la estabilidad mundial por el peso específico que tienen los Estados Unidos . 


Durante los próximos cuatro años, vamos a presenciar un proceso de destrucción de los fundamentos que sustentaron la prosperidad global de los últimos 80 años, liderados por los americanos, como la NATO y la arquitectura de cooperación internacional, entre otros temas. Pero lo más importante, la democracia como vehículo de prosperidad colectiva basada en unos valores que creían inamovibles siguiendo el ejemplo exitoso de los Estados Unidos. 


Este  panorama internacional se ve agravado aún más,  con la invasión de Rusia a Ucrania,  contando  el apoyo tácito de China, Iran y Corea del Norte.  Israel abre varios frentes de conflicto en el Mediano Oriente. La Unión Europea carecen de líderes y de unas economías potentes, capaces de hacer el contrapeso a estas dinámicas destructivas que socavan el orden establecido desde finales de la II Guerra Mundial. Mientras los autócratas ganan cada día más poder, las democracias se sienten cada vez más débiles para enfrentarlos.



La llegada de nuevo al poder de Trump, y el panorama internacional que se puede agravar aún más , amerita muchas preguntas y reflexiones profundas. Veamos primero algunas de las principales preguntas:


  • ¿Porqué están llegando al poder en las democracias, personas sin las  capacidades y/o trayectorias reconocidas, para asumir cargos de alta responsabilidad y complejidad?¿Se puede hacer algo para  que esto no suceda?


  • ¿Qué problemas muestra unos procesos de selección, que al final deja como finalistas a un Petro o un Hernández en Colombia, a un desconocido como Milei en Argentina, o a unos octogenarios como Trump o Biden en los Estados Unidos?


  • ¿Qué justificación o explicación pueden tener los millones de votantes que llevan al poder a dirigentes políticos cuya personalidad y comportamientos son unos pésimos ejemplos para la sociedad? 


  •  ¿ Será que los elegidos son un espejo de la sociedad que los elige?


  • ¿Porqué los defectos de personalidad y de carácter, que tienen tan gran impacto en las malas decisiones que afectan a millones de personas, ya no son un filtro para dar el voto y exigir que lleguen al poder personas que orienten con su buen ejemplo a la sociedad?


  • ¿Dónde están esas personas capaces y que podrían ser unos verdaderos modelos de rol positivos, que inspiren a otros a dar lo mejor de sí? 


  • ¿Porqué no participan en la política y le dejan el campo a mediocres sin escrúpulos ? ¿Qué se necesita para que lo hagan?


Finalmente unas reflexiones. El pasado jueves en la celebración de los 15 años de la Fundación Origen Red de Liderazgo, se presentó el resultado de un estudio y encuesta sobre la percepción del liderazgo en Colombia. Sobre este estudio haré un blog especial. Pero para efecto de este blog , quiero mencionar lo siguiente.


Las encuestas hechas a más de 1.600 personas en todo el país, hubo un común denominador’ el desprestigio del liderazgo político .. Solo el 6% de las historias recolectadas tocaban el tema político y la mayoría en tono muy negativo. 


“Esto sugiere que la ciudadanía asocia el liderazgo político con percepciones negativas, afectando la legitimidad y la confianza en este ámbito. . Esta situación se asocia con la muy baja confianza de que en haya en la actualidad un líder político a la altura de los retos que enfrenta el país. Los sentimientos asociados con este tipo de liderazgo también son de frustración, lo que demuestra el malestar de la población.”


Pero si hay tanta desconfianza y frustración con los dirigentes políticos, es todavía más preocupante que se siga votando por personas incompetentes, deshonestas e incapaces de inspirar con su ejemplo a los demás. Parece que, en cuanto más graves sean sus falencias , más posibilidades tienen de conseguir el voto que los lleva al poder. 


Definitivamente la incoherencia y la pérdida de un norte ético , que se manifiesta hoy en el voto, reflejan  una sociedad muy desorientada y un profundo vacío de liderazgo. Estas  son la marcas de una época muy triste y peligrosa, cuando colectivamente enfrentamos retos cada vez más complejos y una mayor volatilidad e incertidumbre.. 


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sábado, 26 de noviembre de 2022

Descifrando el Plan de Petro




“Cuando la justicia es despojada, el gobernante comienza a desviarse y ser dominado por la soberbia y la avaricia. Se convierte en un tirano”


A medida que pasan las semanas, es cada vez más urgente la necesidad de ir descifrando el plan de vuelo que tiene Petro y su equipo para Colombia. Es un requisito para prepararse hacia lo que viene, y enfrentar de manera inteligente, la visión ideologizada que se quiere  imponer desde  la extrema izquierda, como modelo para el desarrollo de nuestro país,. 


Petro ganó las elecciones por solo 700.000 votos de diferencia, lo que no le da el derecho de ignorar a los 10.5 millones de personas que no votamos por él. Hoy, estos millones no tienen voz ni representación. Por esta razón es fundamental ir creando las bases a una oposición que equilibre el tablero que se encuentra muy desequilibrado. 


En los diferentes análisis sobre esta materia, me ha llamado especialmente la atención la perspectiva que aporta el columnista e investigador Pedro Medellin. 



Según este analista, para Petro es fundamental que el papel del Estado sea de mucha mayor injerencia en la economía y todas las demás áreas que afectan a la sociedad. Y como veremos en este blog, le conviene debilitar a otros actores de la sociedad que se le pueden atravesar en el camino. Está siguiendo la trayectoria del Estado Despótico definido por el Profesor James Robinson en su libro “El Corredor Estrecho”  


Una de las consecuencias de esta visión estatista, se reflejan en los pasos que se están dando,  hacia lo que él y su grupo llaman “una economía popular”,  como sustituto de la “economía de mercado”. 


Esta intención se ve reflejada en la animadversión creciente de Petro y su  gobierno,  contra el Sector Privado tradicional compuesto por las grandes y medianas empresas del país. Para respaldar mi afirmación valga algunos ejemplos. 


La decisión del Ministro de Hacienda Ocampo, de cortar la comunicación con el Presidente de la ANDI por su agresiva posición relacionada con la Reforma Tributaria, es un hecho muy grave. Demuestra una actitud intolerante, de parte de un hombre curtido y con un trayectoria, que le debería permitir manejar su rol sin personalizar los ataques a sus propuestas.


 Dudo mucho que esta posición no haya sido consultada y calculada con Petro.  Sospecho que la verdadera intención, era el  decalcificar a Bruce McMaster como interlocutor de los empresarios que se siente atacados y vulnerados con las medidas tributarias aprobadas. Seguramente esperaban  obligar a la ANDI a nombrar a alguien más maleable a los caprichos del gobierno. 


Otro ejemplo fue la inasistencia de Petro a la reciente presentación del Estudio Nacional de Competitividad. Este evento,  se había constituido en un espacio emblemático, para revisar anualmente los resultados del esfuerzo conjunto, entre Estado y Sector Privado, para hacer cada vez más competitivo a nuestro país. 



La ausencia en este evento, y los desplantes que ha tenido en otros espacios con empresarios, son una señal que muestra que el papel del Sector Privado lo tiene sin cuidado para su agenda ideologizada caudillista. Esta señal  la reforzó lo ya observado con la reforma tributaria aprobada,  que desestimula dramáticamente la inversión y restringe aún más la capacidad competitiva de las empresas.


Otro eje  fundamental de un nuevo modelo de gobierno, es el de acelerar  la desintermediación de los raquíticos partidos tradicionales, dándole más valor al llamado “diálogo social”. Es una manera de  consolidar el poder en la figura caudillista de Petro. Esto significa crear nuevos espacios de expresión y apoyarse cada vez más en la movilización social, que tan buenos réditos le dio el año pasado, cuando él y su grupo, ayudaron a orquestar las revueltas que bloquearon una buena parte del país, y que lo catapultaron al poder.



Es importante entender muy bien lo qué hay detrás de este “diálogo social”. Es un modelo que aspira a dejar el esquema de gobierno basado en la elección de personas que representan a los ciudadanos en el Congreso, las Asambleas y los Concejos, a otro modelo basado en la participación ciudadana. Pero como lo han demostrado quienes han  estudiado las características del populismo, en este modelo,  el Caudillo es el que decide lo que la gente pide porque solo él es capaz de interpretar mejor sus deseos.


Es un modelo de gobierno donde el “Caudillo” no habla con los partidos, a los cuales busca desaparecer para reemplazarlos por “su partido” único. No hay reglas de juego y es un modelo expuesto a los caprichos de quien detenta el poder y sin control político importante. No hay límites políticos ni plebicitarios. 


Mientras se consolida el proceso de cambio hacia un populismo abierto, se necesita tener un control inicial sobre el Congreso que le permita usarlo para sus fines. Debió ser toneladas de mermelada que utilizó Roy Barrera como hábil operador político, para lograr arrodillar a la mayoría de los partidos políticos, quienes hasta ahora han actuado como una “aplanadora legislativa” . Pero ojo, el Congreso es un escalón temporal pero no definitivo, para lograr afianzar a Petro en el poder. La clave según Medellin, es el control del aparato judicial.


¿Lo logrará? En el 2025 salen 5 magistrados de la Corte  Constitucional que es el obstáculo que le puede descarrilar su proyecto. Al final, es el organismo que va a aprobar las reformas fundamentales de la Policia, el Ejército cuyo control necesita y otras del mismo calado.


Un tercer eje de esta visión petristas, es la creación de una nueva ciudadanía basada en enfatizar los derechos de las poblaciones que son diferentes,  que han sido marginadas, y que existen en una sociedad muy diversa como la nuestra. 


Dentro del idealismo ideologizado de Petro, 30 años en el barro de la política, hace que sea muy pragmático según personas que lo conocen. Cada vez es más claro, que lo no negociables es el control político en los temas del futuro de la energía, el medio ambiente y las FA. Lo demás que sea negociable se pasa inicialmente por el Legislativo, como lo evidencian los resultados en ese espacio en estos tres meses largos de su gobierno. 



¿Qué obscurece la dinámica actual de este gobierno? Una realidad que hoy se quiere despreciar: Colombia ha vivido un proceso de modernización muy acelerado en las últimas tres décadas que ha implicado cambios significativos en los patrones de consumo y en la mentalidad empresarial, entre otros. Sin embargo, no deja de ser muy preocupante, que no se discuta el rezago  del sistema político y las capacidades del Estado  de frente a esta realidad. 


Y esta situación se hace  e aún más crítica, ante la llegada de un  gobierno radicalizado,   que busca introducir cambios estructurales en medio de un entorno muy adverso, polarizado, y con gran desconfianza. Un entorno con muchas expectativas creadas que van a generar tensiones crecientes cuando se evidencie la imposibilidad de Petro de responder a ellas. 


Pero además, una trayectoria de Petro que lo inclina a ser más un jefe de Estado y no un jefe de gobierno muy débil en la ejecución, como lo menciona  Medellin.  Y parte de su estrategia, como lo hizo en la Alcaldía de Bogotá, es dificultar acceso a él, o ser incumplido a punto de ser grosero, porque todas ellas son formas de mostrar su poder. Es una persona muy compleja, desconfiada, que le cuesta mucho trabajo interactuar con otros. Buen orador, recurre a la comunicación simbólica para mover a su gente y miente con gran facilidad. Y para rematar inflexible lo que le impide cambiar en temas que son para él inamovibles. 


A medida que se incremente la presión y los problemas, esas características van a generar un grado de dificultad mucho mayor. 



¿Que esperar hacia adelantes?


Una fragilidad creciente, la caja de Pandora de las marchas sociales que Petro abrió, posiblemente se le van a devolver con agresividad. Veremos un deterioro acelerado y deslegitimación de los “más llamados partidos políticos”, y se va a evidenciar una incapacidad creciente “para lograr consensos, cuando la polarización ha vaciado de contenido los espacios de convivencia y deliberación pública”. 


A medida que pasen los meses, la ilusión del Caudillo que puede resolver solo los problemas cada vez más complejos con iniciativas como “la Paz Total”, van a desnudar el inmenso problema de la incapacidad de un Estado posiblemente más grande pero no más eficaz. 


Mientras se mantenga “la aplanadora legislativa” se puede esperar “una explosión de iniciativas legislativas reformistas “ pero en un entorno de gran incertidumbre y desconfianza porque sin pudor se rompen las reglas de juego.


Hay un escenario muy preocupante que es posible esperar: un Estado sin poder coercitivo por el descontento y debilidad crecientes de las FA. Pero además, una Justicia cada vez más desbordada, mayor irrespeto  por las normas y por la capacidad de control del Estado.


Y el  peligro resultante de todo lo anterior, es que a Colombia se le perciba como un narco estado, como consecuencia de las negociaciones de Paz Total.


Pero es posible que surjan nuevos liderázgo y alianzas entre improbables. También, que cientos de miles de colombianos que no votaron por Petro, pero también de muchos que sí lo hicieron, despierten del letargo en que se encuentran. Los primeros porque quedaron paralizados, los segundos hipnotizados. Pero todos comiencen a entender que si no reaccionamos juntos, no vamos a tener un país viable. 




sábado, 30 de julio de 2022

La política como espectáculo



 La celebridad y el sigilo son el yin y el yang de los autócratas 3P.( Moisés Naim)


En un blog anterior sobre el libro del analista y escritor venezolano Moisés Naim, presenté las tres estrategias que, según este autor, son comunes a todos los autócratas que han llegado al poder, o ya están  en él para quedarse. Sus fundamentos son: el populismo, la polarización y la posverdad.


Estas son las tres patas de las dictaduras del siglo XXI, que  están siendo utilizadas de manera muy efectiva, para minar a las democracias desde adentro, utilizando el sigilo y la falsedad para desmontar las instituciones y socavar por la base la libertad. Ese es el juego al que nos enfrentamos en Colombia en la actualidad después de los resultados de las elecciones.


Dada la importancia del tema, en este blog voy a tomar  otras de las reflexiones hechas por Naim, y que deben de ser difundidas para estar alerta de los inmensos peligros que enfrentamos los países de  America Latina donde  la izquierda ya está en el poder.  Los resultados electorales se respetan pero mientras no sean la llave para eternizarse en el poder.


Naim hace varias advertencias, que en su conjunto, muestran un panorama muy retante y complejo para quienes pensamos que es fundamental defender la democracia de los ataques de los autócratas, que la utilizan para después socavar sus fundaméntelos  y eliminar la oposición,  capitalizando el momento histórico que vivimos.




En relación  a la forma de aproximarse al poder de estos dirigentes políticos hay varias reflexiones que son muy valiosas:

“Lo que los autócratas del siglo xx hacían por la fuerza, sus homólogos del siglo XXI lo hacen mediante el sigilo y mediante el poder corrosivo de la falsa imitación”.

“Buscan erosionar la imparcialidad de la ley. El objetivo siempre es utilizar y manipular las leyes para protegerse a sí mismos y a sus aliados. Ese es el legalismo autocrático”

“El objetivo es enturbiar las aguas, crear la confusión suficiente en torno a la legitimidad de una serie de medidas como para poder seguir adelante con ellas, arrastrar a los adversarios a debates legales imposibles, dejar suficiente margen de duda para que las imposiciones se puedan llevar a la práctica y desarmar el propio sistema legal, corromperlo y vaciarlo de cualquier contenido como control del brazo ejecutivo”

“Se aprovechan de la escasa comprensión de los principios constitucionales por parte de la gente normal, para buscar crear confusión y sembrar dudas sobre lo que es legal”.


El resumen de lo anterior se podría decir lo siguiente. Dado que hoy la toma del poder por la fuerza es muy mal visto a nivel internacional, se utilizan las reglas de la democracia, para voltearlas en su contra desde adentro. Se aprovecha de manera ladina y sigilosa la ignorancia de la gente, para desmantelar la institucionalidad que la soporta. 



Otro aspecto al que Naim quiere llamarnos la atención, tiene que ver con la conversión de los movimientos políticos, en unos clubs de fans del autócrata, que quiere personificar el cambio que dice representar a nombre del pueblo. Esto tiene unas profundas implicaciones en las dinámicas políticas y electorales como hoy ya se está observando en nuestro país:


“Más que ser líderes para sus seguidores, estos autócratas que llegan al poder, se convierten en estrellas para sus fans, sus hinchas. Y como en el fútbol necesitan de equipos contrarios a quienes odiar” 

“Utilizan su carisma, para crear una unión política basada en las cualidades casi sobrenaturales que sus fans les asignan. Las masas los consideran magnéticos, mágicos, casi divinos. Están dispuestas a seguirlos en aventuras en las que no seguirían a nadie más”.

“El papel del político en la era de los fans es ser un depositario de significado, un vehículo para la identidad de los fans que no tienen del todo claro quiénes son. Los fans políticos van a un mitin para perderse en una muchedumbre en la que se sienten como en casa”

“Los fans construyen su identidad personal a partir de una identificación primaria con las estrellas a las que admiran; pero también a partir de la oposición —y el odio— al «otro equipo». La identidad visceral es la base de la polarización.

“Ya no se vota por unos principios, ni mucho menos por unos intereses. Hoy la gente vota por su identidad”.

“Para los fans, los ataques dirigidos contra los famosos que les proporcionan su identidad son, sobre todo, ataques dirigidos contra ellos. Los fans tienen tan vinculada su propia identidad con los líderes que no pueden permitirse que estos fracasen”.

“Mientras que los seguidores políticos plantean exigencias a sus líderes, los fans les ofrecen a estos autócratas, un apoyo incondicional que les da libertad para perseguir el poder con fines propios. Esto debilita las restricciones al abuso del poder”.

“La polarización consolida el control que el autócrata 3P ejerce sobre sus seguidores. Y permite que el líder ejerza su poder con muchas menos trabas que antes”


Resumiendo lo anterior, cuando se pierden y confunden los límites entre la política y el espectáculo, y se expande la cultura de los fans, hay un enorme costo para la democracia. Esta dinámica no es gratuita, es  el resultado de una acción deliberada  de los autócratas para conseguir  la impunidad total. Esto era impensable cuando había claridad de la diferencia   entre ser unos seguidores y pertenecer a una masa de fans, que se niegan a ver lo negativo de quien les define su identidad. 



Y lo que es aún peor: la fama que adquieren estos autócratas, destruye el funcionamiento normal de los mecanismos institucionales de rendición de cuentas, también acaba con el sistema de pesos y contra pesos. Pero sobre todo, genera la base de una cultura que acaba con las expectativas sobre lo que significa el comportamiento apropiado en el poder.  


En este entorno tan confuso, los valores de la democracia son expulsados por la ventana, con el aplauso o la indiferencia de los fans, Son  remplazados por los anti valores de una cultura, donde el fin justifica los medios. Se acepta que  todo vale y  le es permitido al autócrata, con tal de llegar y quedarse con el poder. Lo logra gracias a la lealtad de sus fans.


Hay un tercer aspecto que se deriva de los planteamientos anteriores y que Naim los expone de una manera lúcida y contundente. 


“Los autócratas siempre han cultivado la admiración y han extremado las diferencias con sus adversarios. Ya desde Julio César y Carlomagno, los líderes carismáticos construían su propio culto a la personalidad”,

“El autócrata se hace muy visible, ineludible, familiar, mientras oculta con cuidado los mecanismos que emplea para acaparar y ejercer el poder

“Los autócratas secuestran  el lenguaje y cambian el significado de los conceptos, para enviar mensajes sencillos a sus fans, muchos de los cuales no tienen fundamentos en la realidad, pero aumentan la indignación de sus seguidores y la polarización que es una estrategia esencial para ganar y mantener su adhesión ”

“Cuando el límite entre poder y espectáculo desaparece por completo, la libertad no puede resistir mucho tiempo”.


Naim nos obliga a ver los riesgos de la época que estamos viviendo. Las bases de un sistema democrático operante están siendo profundamente cuestionadas. La experiencia, la capacidad de llegar a acuerdos y de hacer concesiones delicadas y prácticas ya no tiene valor, cuando estas son fundamentales para gobernar dentro de los límites de una democracia constitucional. Solo cuando se pierden los fundamentos de la democracia, después se añoran y la gente sufre las consecuencias cuando ya es muy tarde. 


Para que la democracia se fortalezca contra los ataques de los autócratas 3P, es fundamental poder consolidar varios aspectos que son  de su esencia y  que hoy está en juego:


“El poder debatir desde la diferencia; el tener  paciencia; el hacer concesiones; el demostrar la tolerancia  y tener la voluntad de aceptar que el adversario político no es un enemigo al que hay eliminar a toda costa, y que tiene el derecho de  obtener el poder dentro de las reglas de juego de la democracia”.



En esta época de la política vista como espectáculo, estos valores se enfrentan cada vez más a unos valores contrarios: “los insultos, la demonización de los rivales, el maximalismo y la intolerancia”. Estos comportamientos los pudimos ver en vivo y en directo el pasado 20 de julio durante la posición del nuevo Congreso. Y mucho me temo que es solo el inicio de lo que veremos hacia adelante con Petro ya en el poder.


Cuando el medio es el mensaje y estamos un mundo de fans que hipotecan su identidad al dirigente político, es lógico que el paso de los medios tradicionales a “la explosión comunicativa de la era de la información”, vengan acompañados por unas nuevas dinámicas que impulsan  la “desintermediación” del sistema político. 


El resultado final, es el desmoronamiento acelerado de los partidos políticos, que pierden su rol de intermediarios para conciliar y articular distintos intereses, y armar coaliciones para empujar agendas compartidas. Las capacidades institucionales necesarias para sostener una democracia terminan siendo muy frágiles ante las amenazas del populismo, la polarización y la posverdad.


Este comentario lo escribí antes de que se anunciara la genuflexión de los otrora poderosos partidos históricos colombianos. No pudieron resistir quedarse fuera del poder, por eso aceptaron  la invitación de un gaseoso pero nutritivo ofrecimiento burocrático,  para lograr un  acuerdo nacional eliminando cualquier oposición a la agenda del nuevo gobierno. 


Estoy convencido que ante la ausencia de una oposición política, vamos a tener que montar una oposición social reflexiva que mantenga la guardia en alto en defensa de los avances de nuestra precaria y vapuleada democracia. Darle difusión a escritores como Naim y otros como Hernando Gomez Buendia, es parte de ese trabajo que tenemos que realizar quienes no llevamos con nuestro voto  a Petro  al poder.


sábado, 18 de junio de 2022

La suerte está echada, pobre Colombia.

 


En estas últimas semanas, solo ha habido una conversación muy negativa, pero que ha unido a la mayoría de los colombianos: votar por el menor mal entre los dos candidatos que llegaron a la segunda vuelta, y que como decía un viejo dicho popular: que entre el diablo y escoja. Y como en un casino, nos resolvimos jugar el futuro del país con un naipe en contra.

Estamos a pocas hrs de abrirse las urnas para votar en una elección que va a marcar un antes y un después en Colombia.  Un potencial de 38 millones de ciudadanos de este país, tienen en sus manos cuatro opciones claras y dramáticas  después de la primera vuelta: votar por Hernández,  por Petro, el voto en blanco o no votar. Las consecuencias las vamos a sentir por muchos años.



Un país que se preciaba de ser un bastión de la democracia en America Latina, está lanzándose al vacío buscando un cambio, “cualquier cambio”, y lo está haciendo desde la desesperanza, el miedo, la rabia y la frustración. Mucha gente siente que la clase dirigente y el sistema les fallaron, y que  con cualquiera de los dos opcionados, peor “no nos puede ir” como me decía un taxista en estos días. Lo grave, es que si podemos empeorar. 



Es un acto suicida  tomar decisiones desde una emocionalidad tan negativa, exacerbada de manera premeditada  por los mismos candidatos, uno de ellos utilizado  los medios más bajos posibles. Y es aceptar la manipulación por parte de quienes han demostrado un desprecio por los mínimos estándares éticos para llegar al poder a cualquier costo, mintiendo y engañando a la gente con expectativas incumplibles. 



¿ Cómo llegamos a este punto de quiebre en la historia colombiana? Esta pregunta, que es casi un grito de angustia de millones de sus ciudadanos, entre los cuales yo me incluyo, estará presente cuando este domingo tomemos una decisión de cómo vamos a ejercer nuestro derecho al voto, si lo hacemos.



En esta campaña, los comentarios, análisis e insultos que han aparecido en los diferentes medios de comunicación y redes sociales , son un espejo que refleja, no solo una imagen muy negativa de estos candidatos, sino también de todos los colombianos.  Nos muestra  una cruda realidad: el nivel  tan bajo al que hemos llegado en el ejercicio de la política y nuestro triste  papel como sociedad que lo permitió.



En el camino de este bochornoso proceso electoral, perdimos la perspectiva de cuáles han debido ser los criterios a tener en cuenta, para elegir a quien va a dirigir los destinos de nuestro país en los próximos cuatro años.

Por no hacerlo, terminamos en una situación donde el 50% de los colombianos ven a Petro como un tiro en la cabeza, y el otro 50% ven a Hernández como un tiro en el pie. En cualquier caso con ambos contendores, Colombia pierde y ha decidido saltar al vacío, siguiendo los pasos de Chile y Peru, como nos lo recuerda un artículo reciente de la revista inglesa The Economist.


Hay una realidad que ya no se puede ocultar más. Colombia es un país que hoy pide a gritos un cambio, pero sin tener claridad de cual debe ser, ni qué se requiere para lograrlo. La gente pide respuestas simples para la solución de los retos complejos que enfrentamos. El problema es que no las hay. Y lo que es peor, no quieren bajar sus expectativas, ni asumir su responsabilidad y su disposición a hacer su parte para encontrar el mejor camino. 



En un entorno de alta polarización y gran complejidad, una sociedad necesita contar con unos nuevos dirigentes políticos que actúen más como líderes y no como caudillos o demagogos populistas. Lamentablemente este no es el perfil de quienes hoy aspiran a llegar a la Presidencia de nuestro país.

Y esta realidad me hace reflexionar. Me niego a aceptar que entre 50 millones de colombianos, no han habido personas con las condiciones adecuadas para liderar los cambios que evidentemente el país necesita con urgencia. Por los resultados de los últimos  procesos electorales, incluyendo el presente, parecería que no los hay, o que el sistema no les permite emerger. 



O mejor aún,  el problema es que hemos descuidado el proceso de formación de líderes, tema que a pocos le parece preocupar. Como resultado de este pecado mortal, vamos a pagar las consecuencias a un costo muy alto para el país en el largo plazo.

Dicho lo anterior, la pregunta evidente que debemos hacernos los colombianos es la siguiente: hacia el futuro, ¿cuáles serían las características deseables de esos nuevos líderes políticos, sociales y empresariales que el país necesita formar, de donde debería emerger quien llegue a ser el presidente de TODOS los colombianos?


Hace unas semanas El Tiempo publicó una encuesta sobre esta pregunta y los resultados fueron sorprendentes por las incoherencias y las omisiones. Hoy ya estamos viviendo las consecuencias. En este momento de tanta incertidumbre, en que los colombianos ya saltamos al vacío, vale la pena  contestar la pregunta para comenzar a plantear el tema que está en la raíz de la situación en la que nos encontramos hoy.



En el primer cargo de la Nación,  deberíamos aspirar a tener una persona  que oriente a la población  a sanar las heridas de una historia de conflictos y de problemas sin resolver y no de agudizarlos con su comportamiento polarizante y agresivo. Pero también, necesitamos a un verdadero líder que sea un modelo de rol positivo por su transparencia e integridad, que nos inspire a soñar en una sociedad que asume la corresponsabilidad  para que podamos construir entre todos un futuro mejor. 

Es una persona que nos invita y orienta con su ejemplo, a actuar desde la reflexión y no desde la pasión irreflexiva que destruye, descalifica, sataniza y profundiza mucho más las heridas que tenemos que curar. Nos mueve a tomar conciencia de nuestras acciones y a asumir con responsabilidad las consecuencias. 


En cualquier caso, deberíamos poder votar en unas próximas elecciones, si las hay, motivados desde la convicción de que lo hacemos porque es la mejor persona para asumir el rol de liderazgo que Colombia necesita y que ofrece un proyecto de país que nos incluya a todos. Si votamos y no lo hacemos en blanco, quien reciba nuestro voto debe representar la mejor opción para nuestro país, porque es un modelo de rol que nos orienta, haciéndonos sentir muy orgullosos de ser colombianos. 



Es un modelo de rol porque se mueve dentro de un marco ético con valores claros,  que orienta  sus decisiones y acciones, lo que inspira confianza y demuestra coherencia entre lo que dice y lo que hace. Con humildad reconoce que no es Supermán para enfrentar en solitario los inmensos retos que enfrenta Colombia, por eso promueve el liderazgo colectivo a todos los niveles de la sociedad.  

Esto exige una enorme capacidad de humildad para aceptar sus equivocaciones que las tendrá, para seguir adelante. Fallar es una opción aceptable porque habrá que experimentar. Este es un tema fundamental para una sociedad que no tiene un  norte común  y que ha lanzado por la ventana los valores fundamentales que deben de orientar el comportamiento ciudadano y colectivo, en una sociedad diversa como la nuestra.


Es la persona que es capaz de ayudar a sanar las heridas de una Colombia  que con urgencia lo necesita, porque nos invita a reconocer  lo bueno qué hay en nosotros y los avances que hemos tenido como país. Nos motiva a soñar para construir colectivamente desde la emocionalidad de la esperanza, la alegria, el orgullo y la gratitud, y no desde el miedo, la rabia, el odio  y la desesperanza.


Es una persona que se para desde una mirada del vaso medio lleno y no medio vacío. Que no se queda enredado solo en lo qué no funciona, sino en las oportunidades de lo que podemos y debemos mejorar. Y que muestra, por su trayectoria y experiencia, la capacidad de liderazgo y de gestión, para volver realidad el sueño de un mejor país, pero con el concurso de todos los colombianos.


Es una persona que nos invita a sumar para multiplicar y no a dividirnos para polarizar. No se ve como un mesías o un Caudillo que ofrece milagros a problemas muy complejos. Reconoce que se requiere de un liderazgo colectivo, a todos los niveles de la sociedad, que promueve una cultura con una mentalidad de la corresponsabilidad.


Es una persona que honra y valora  la extraordinaria diversidad de gente que ofrece nuestro país. Nos motiva a creer en nuestras capacidades para crear un futuro diferente, sintiéndonos actores principales y no simples espectadores 



Es la persona que nos invita a crecer como sociedad, pero también a fortalecer las capacidades del Estado, a quien lo debemos de ver cómo nuestro aliado y no como el enemigo y con quien debemos colaborar. Ambas partes entienden que deben de crecer a la par, para poder enfrentar colectivamente con más probabilidad de éxito, los retos y oportunidades que nos ofrece un entorno cada vez mas cambiante, complejo e incierto
.

Es la persona que nos invita a cuidar el sistema democrático, y no a usarlo para llegar al poder y quedarse con él.  A pesar de sus debilidades, como decía Churchill,  es el menos malo de todos los sistemas de gobierno, para progresar como sociedad. La democracia cuida la libertad, que solo se valora cuando se pierde. 


Es la persona que nos invita al diálogo lo que implica escuchar desde la diferencia.  En Colombia se nos olvidó el poder de una conversación para dirimir nuestras diferencias que las resolvemos de manera violenta y destructiva. Por esta razón, no es extraño que un juez tenga que forzar a los candidatos  a debatir y a disentir constructivamente sin verse como enemigos. 


En resumen, necesitamos líderes en todos los niveles de la sociedad, y en especial en la cabeza de la jefatura del estado, que nos trate como adultos corresponsables de nuestro devenir  y no como niños irresponsables de nuestras acciones. Lo triste es que estas reflexiones ya hoy nos llegan tarde porque la suerte está echada. Será bueno asimilar el aprendizaje si queremos cambiar de verdad el rumbo de nuestro país. No veo al próximo presidente preparado para hacerlo.


En mi humilde concepto, ninguno de los dos candidatos merece mi voto este domingo. La diferencia es que Hernández tiene tíquete de salida por su edad, mientras Petro no lo tiene como ya lo ha dicho y tampoco respetaría el resultado si pierde. Y a la gente hay que creerle.


 ¿Que hacer hacia delante? Enmendar la plana y comenzar a sembrar las bases para la formación de un liderazgo colectivo del cual emerjan candidatos más alineados con las necesidades de cambio del país. 


Si tenemos en cuenta lo anterior, podremos tener mayor probabilidad de navegar sin hundirnos, en las aguas tormentosas que nos esperan hacia adelante. Estaremos mejor preparados para defender la democracia, y aportar colectivamente a construir una sociedad mas empoderada y justa. Pero también, un Estado con una capacidad  institucional más acorde a los retos y expectativas de un entorno muy difícil. Ver blog anterior.



Esta es la propuesta que estamos promoviendo desde Motores de Esperanza, la Fundacion Orígen y otras 20 organizaciones para crear un movimiento de comunidades de liderazgo con cubrimiento nacional. Sobre esta iniciativa ya he escrito anteriormente desde enero 

Solo queda cruzar los dedos y esperar los resultados y que las predicciones sobre los dos candidatos, no sean tan graves. Y que quien finalmente sea elegido, entienda que su rol es el de unir a la sociedad colombiana y no dividirla más. ¿Será capaz? Amanecerá y veremos. 


PD: en un blog anterior aporté otras reflexiones sobre el tema que me surgieron de la encuesta publicada por El Tiempo. Los resultado muestran que la mayoría espera al Caudillo que les resuelva sus problemas y no muestran ninguna disposición a asumir una corresponsabilidad. Esto se refleja hoy en el proceso político. Si no cambiamos esta actitud ,nos merecemos la suerte  por elegir a personas en altos cargos públicos, que no cumplen con el perfil requerido .