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Finalmente se firmó el acuerdo con las FARC. Por esta razón, en  las próximos semanas, me propongo oír la letra de la canción de Julio Igles...

domingo, 10 de abril de 2022

Tenemos que hablar Colombia

 


Entre agosto y diciembre del año pasado, se promovió la iniciativa “Tenemos que hablar Colombia” a través de una plataforma digital en la que se inscribieron 12.000 participantes. Acudieron a esta invitación a dialogar por el medio digital, niños, jóvenes y adultos de diferentes regiones del país.  

Al resultado del trabajo de diálogo, se sumaron los obtenidos en otras 62 iniciativas similares  que se realizaron y otras de participación ciudadana. Todos estos trabajos surgieron como resultado de la conmoción que se generó en el país, consecuencia de las movilizaciones sociales, y que por su duración e impacto en muchas regiones del país, no tienen ningún antecedente en nuestra historia contemporánea. . 


Fueron conversaciones entre grupos pequeños, acompañados por facilitadores preparados para orientar el diálogo entre personas que eran extraños, alrededor de tres preguntas: ¿qué cambiarían? ¿qué mejorarían? ¿qué mantendrían en el país?


Un aspecto muy relevante que surgió de la recopilación y análisis de este proyecto, fue el haber podido identificar el estado emocional prevalente en un grupo tan amplio y diverso como el que atendió la invitación.


¿Cuál cree el lector que es hoy la emoción dominante en Colombia, cuando la gente se refiere a como se siente y ve la situación del país? En el caso chileno, cuando se hizo un ejercicio similar después de las marchas del 2019, se encontró que la emoción más fuerte  fue la rabia.Y dada la polarización actual que vemos en nuestro caso, se podría apostar que fuera algo similar. 



Sin embargo, después de haber registrado 1.453 conversaciones donde participaron 5.519 personas, fue una sorpresa que la respuesta no fuera  la esperada. La tristeza y el miedo fueron las dos emociones prevalentes, cuando se relacionan con lo que habría que cambiar en el país. Mientras que la alegria fue la emoción relacionada con lo que se quisiera conservar.


Este resultado me conecto con un blog anterior “El país de las emociones tristes” que publiqué en  julio del año pasado antes de que se iniciara el proyecto de “Tenemos que hablar en Colombia” . En este blog y otros en la misma época, mencionaba el gran impacto que tienen las emociones en el comportamiento de lo seres humanos, así como también, en los resultados que logran y el futuro que son capaces de construir como colectividad. Por esta razón, el resultado del informe mencionado es de un inmenso valor en estos momentos, para tratar de  descifrar  cómo se estarán comportando los colombianos en las elecciones de mayo. 



Cuando la tristeza embarga a las personas, estas buscan refugio en sus entornos privados o tratan de escaparse hacia otros entornos menos agrestes. Como lo recuerda el informe, después de las marchas, fue impresionante ver las colas de colombianos sacando sus pasaportes, porque estaban desilusionados de su país. Y también nos recuerda el más grande éxodo de la historia en America Latina,  de más de 6 millones de venezolanos desesperados huyendo de su país.


El historiador Marco Palacios señala que “nuestro proceso histórico como país nos ha hecho extremadamente individualistas. De manera que cuando alguien se siente invitado a participar en lo público traslada ese talante individualista”. 


En este tipo de ambientes, se generan unos comportamientos más egoístas que hacen imposible una cultura de confianza y colaboración. Esta es la razón por la que la desesperanza se vuelve una de las emociones dominantes. Se desconfía de las instituciones y se abre el campo abonado para los manipuladores profesionales, que bajo el ropaje del ejercicio de la política, propician sus propios intereses, atizan y se sirven del miedo de los demás. 



Lo sucedido en estos últimos dos años, es una invitación para que despertemos del letargo y la indiferencia, que hemos tenido ante  el dolor de cientos de miles de conciudadanos que la han pasado muy mal  este periodo y que se manifiestan con la emoción  de la tristeza y el miedo, detectados en el estudio.  Nos llegó el momento de entender que, no es posible un desarrollo sostenible y equilibrado, cuando hay brechas tan grandes en las dimensiones críticas de la sociedad. 


Me explico. El desarrollo de un país se puede visualizar como una mesa que está sostenida sobre cuatro patas o dimensiones críticas como la económica, la social, la política y cada vez más la ambiental. Se necesitan que las cuatro sean lo suficientemente robustas para soportar las expectativas crecientes de la gente, pero de manera corresponsable. Esto implica desarrollar capacidades de liderazgo colectivo, tema crítico al cual me he referido en blogs anteriores.



Hay que ver estos dos últimos años, como un periodo de quiebre para entender  la sociedad colombiana. Hemos tenido que abrir los ojos para entender el verdadero valor de  lo público como un bien que nos compete a todos cuidar. Cuando se vive en una  entorno   tan cambiante y complejo  como el actual, es la oportunidad para también valorar la importancia que tiene el concepto de ciudadanía, como pilar para la construcción de una sociedad, que pretenda alinearse con un propósito superior y que quiera defenderlo,


Pero sigamos con los resultados de estos diálogos. El 60% participantes manifestó su insatisfacción con lo que se debe e cambiar, y esto genera mucha angustia. Las emociones de dolor, infelicidad, desesperanza, sentirse defraudados, son las formas como estos ciudadanos expresaron su tristeza por el estado de las cosas en Colombia. Y como lo plantea el informe final de este trabajo, está emoción es el punto de encuentro de muchas personas sin distinción de su origen, situación económica, etc. 



No es gratuito que una mayoría sienta qué hay muchas cosas que deben de cambiar en Colombia. Cuando estas voces no han sido escuchadas, orientadas y empoderadas positivamente, la frustración de muchos se va acumulando. Y como sucede con una olla exprés, cuando su válvula de alivio no funciona para bajar la presión, esta estalla. Fue lo que sucedió, en el periodo de abril a septiembre del años pasado, con los violentos episodios que bloquearon a nuestro país.


Dada la inmensa incertidumbre que se generó durante y después de las marchas, en medio de una pandemia histórica, no es de extrañar que la gente también manifestara la emoción del miedo. Y claro que hubo mucha gente que expresaran su indignación y algunos con ira y “voluntad de venganza” , como se evidenció en las revueltas que paralizaron por más de dos meses a Cali, la tercera ciudad más importante de Colombia  y a al principal puerto del pais. 



Los hechos ocurridos en Cali, Bogota, Medellin y otras ciudades,  deben verse  como el tsunami que nos obligue a despertarnos y buscar recuperar el tiempo perdido marcado por la indiferencia y el egoísmo de muchos. Este sacudón tan pertinente, nos está mostrando que estamos corriendo unos riesgos enormes: “la posibilidad permanente de combustión nacional, obstáculos para el desarrollo y amenazas palpables a la gobernabilidad” según el informe.


Pero como ya lo he señalado en varios blogs anteriores en los últimos meses, lo más grave es que está en peligro nuestra frágil democracia. Si no corregimos el curso rápidamente, puesto que no tenemos más tiempo que perder , vamos camino al despeñadero como hoy lo muestra el ejemplo de Venezuela que parecería que muchos se niegan a reconocer. 


O si quieren ver  otros caso más recientes. El desmadre del Peru del incapaz de Castillo que ha nombrado a 50 ministros en solo 9 meses y también está acusado por corrupción. O miremos  más hacia el sur: el salto al vacío de Chile, cuyo futuro depende hoy de un hilo en función  de lo que salga de la nueva Constitución redactada por los grupos más radicales de la izquierda de ese país, y gobernado por un joven inexperto sometido al fuego cruzado de quienes lo apoyaron..


Pero a pesar de lo anterior, hay una luz al final del túnel. Es muy interesante qué los participantes en los diálogos “Tenemos que hablar Colombia”, hayan manifestado su convencimiento que las emociones negativas y sus comportamientos asociados, no pueden conducir a “la destrucción del país y comenzar de cero” . 


Lo que la mayoría de los participantes piden es que las cosas funcionen mejor y se acabe la corrupción. Demuestran una disposición “a ser parte de las solución posibles”  y no parte del problema. Consideran que se necesitan formar mejores ciudadanos, con pensamiento más crítico, dentro de un marco de ética y principios cívicos, que les permita tener mejor criterio para tomar mejores decisiones. Esto requiere de cambios en la política, la educación y la cultura. 


Quiero subrayar especialmente la mención de la necesidad de lograr cambios en la cultura de la sociedad colombiana. Parecería que los dialogantes han intuido con bastante claridad el papel que juega tener una cultura coherente con los cambios que se quieren conseguir. Y sin embargo, este tema es el gran ausente durante esta época electoral, pero lo ha sido históricamente desde siempre. 


Una observación muy relevante con el cambio de cultura , tratada  en blogs anteriores, es la necesidad de preparar un liderazgo colectivo a todos los niveles de la sociedad, que sea capaz de orientar estos cambios con su ejemplo de coherencia y transparencia, y que hoy tanto brillan por su ausencia, en la dirigencia política y económica de nuestro pais. 


Esto explica los niveles dramáticos de desconfianza que muestran las encuestas recientes sobre este tema, también el estado de emocionalidad tan negativo que muestran los diálogos realizados. Pero también, el surgimiento acelerado de las propuestas populistas, que ofrecen respuestas simples a problemas y realidades muy complejas.


Si se lograran los cambios que se evidencian en el trabajo ya citado, sería posible poder pensar en un futuro colectivo más justo, equitativo e incluyente, que valore la diversidad y la diferencia. Ambos son  un gran activo  de una sociedad tan pluricultural como la colombiana. 


En este contexto, adquiere mucho valor el un comentario de uno de los participantes: “Es indispensable recuperar el sentido de vida, el proyecto de vida y el deseo de las nuevas generaciones de construir un mejor país desde la participación, el respeto por el otro y la diferencia”.


Por la importancia  de estos diálogos, y estando ad portas de las elecciones para elegir al próximo presidente, en el siguiente blog seguiré profundizando y analizando los resultados que salieron de este extraordinario ejercicio de poner a dialogar a los colombianos. Hay que estar dispuestos a dejarse sorprender. 


sábado, 2 de abril de 2022

Razones para eliminar la inequidad de genero y su impacto en la campaña política.


En estos días, me llegó una información de la organización “Women in Connection” (WIC) con una propuesta para abordar el tema de inequidad de género en los programas de las campañas para la presidencia de Colombia. Al leer con cuidado los datos que presentan y las propuestas que hacen, me pareció muy importante apoyar esta iniciativa desde este blog. 


En el 2020 nació WIC con un propósito claro: “es una organización de mujeres líderes que, desde la diversidad de roles de sus integrantes, busca trascender en el empoderamiento de las mujeres y de su rol en el sector empresarial, en el sector público y en la sociedad civil en la búsqueda de equidad de género, diversidad e inclusión”. 


En la actualidad, más de 100 mujeres colombianas que desempeñan o han tenido cargos en la alta dirección de las más importantes empresas del país, vienen desarrollando un esfuerzo muy importante, para influenciar de manera significativa, la agenda de género en nuestro país. Para lograrlo, han constituido una red muy importante que aprovecha las conexiones de sus miembros, para impulsar, apoyar, o acompañar diferentes tipos de iniciativas. Pero especialmente para influenciar las decisiones de política pública, que afecten positivamente la posición de la mujer en la sociedad colombiana.


Con una frase muy potente: “Somos la mitad pero todavía no somos iguales” presentan unos aportes que puedan servir para construir un acuerdo por la equidad de Colombia. Y desarrollan su argumentación de manera muy clara y contundente. 



¿Porqué es tan importante que haya equidad de género en nuestro país?. Hay diversos ángulos para contestar esta pregunta. Las primera y más obvia, es que las mujeres son el 51% de la población. Desde esta perspectiva, debería ser inadmisible que se haga un tratamiento desequilibrado de la mujer  por su género cuando son mayoría. 


Una segunda razón de mucho peso, es que el acceso a la educación de las mujeres se ha triplicado desde 1994, según un informe publicado por la UNESCO en el 2021, especialmente en la Educación Superior. Gran parte de este crecimiento, se debe al aumento del nivel educativo de las mujeres, que con el tiempo, les permitió alcanzar niveles de educación más altos que los hombres. Como resultado, el crecimiento de las matrículas de las mujeres en las universidades, se ha acelerado muy por encima de estos.


Según el informe, “el  éxito general de las mujeres en la adquisición de capital humano podría ser uno de los principales cambios sociales de la historia reciente (Williams y Wolniak, 2021)”. Desde esta perspectiva global, Colombia no es una excepción. Así lo hemos podido confirmar en Connect Bogotá en conversaciones con muchos de los rectores de las 26 universidades que son miembros. 



Del aumento de la tasa de participación de la mujer en la Educación Superior, se deriva una tercera razón para cuestionar la discriminación contra la mujer. Cada vez es más evidente, que los niveles del desarrollo de un país, dependen de la formación y utilización eficiente de su capital humano.


Mirando hacia adelante, serán cada día más las profesionales mujeres que estarán llegando al mercado laboral. Esta realidad hace insostenible  la subutilización  de esta recurso humano tan valioso, y que se mantengan las desigualdades salariales y de responsabilidades que hoy existen.


Pero hay una cuarta razón para terminar con la discriminación de género. Según el informe citado, las mujeres llevan la ventaja a los hombres en cuanto a “habilidades no cognitivas, también conocidas como habilidades sociales y de comportamiento, como el comportamiento dirigido a objetivos, la organización, la constancia para la realización de tareas, la autodisciplina, la capacidad de cooperación y la atención”. Estas habilidades son  y serán cada vez más apetecidas por los empleadores, que deberán de reconocerlas eliminado las brechas de salario y responsabilidad para las mujeres.


Una quinta razón para rechazar la inequidad de género, no se conversa mucho pero tiene un gran impacto. Dado que las mujeres suelen ser más propensas que los hombres a invertir en el bienestar de sus hijos, su relativo menor poder de negociación salarial, puede dar lugar a una inversión insuficiente en la educación y la salud de los niños. Sus efectos se extienden a las siguientes generaciones. 



Una sexta razón para aumentar la participación de la mujer en es de tipo económico. En varios estudios realizados en Australia, Europa y en los Estados Unidos, hallaron pruebas de una relación positiva general entre la diversidad de género y la productividad de los empleados en las empresas. Y en cuanto a la participación de la mujer en los concejos de administración, obtuvieron unos resultados un 36% más elevados en términos de rendimiento bursátil en un período  de nueve años.


Asociado al punto anterior económico, la mujer está siendo castigada al tener menor acceso al crédito formal por sus niveles de ingreso inferiores a los de los hombres. Esto es irónico, porque como lo demuestra Bancamia, institución dedicada a apoyar a las mujeres, estas son muchísimo mejor sujetos de crédito 



Hay una séptima razón, y no por enumerarla en esta posición, es menos poderosa. Es fundamental que haya en Colombia un cambio cultural en nuestro país si queremos avanzar. El machismo, está de primero en la lista. Este rasgo cultural, está particularmente acentuado en nuestro medio, lo que se ha traducido en niveles inadmisibles de femicidios y violencia contra la mujer, que normalmente quedan impunes. Para no hablar, de los hombres que mantienen esclavas a sus parejas, no dejándolas trabajar. Los costos sociales del machismo son  enormes.


Pero a pesar de los avances de la mujer en la sociedad, las brechas subsisten. Las mayores tasas de crecimiento en la ES, les deberían abrir mucho más oportunidades, porque sus habilidades serán cada vez más apreciadas. Sin embargo, se mantienen las desigualdades salariales para un mismo rol y para el acceso a posiciones de mayor responsabilidad y decisión. La mujer, en su asenso en una organización, se estrella contra el techo de cristal. Esta realidad se ve reflejada, tanto en  las universidades, como en las empresas en general.


También, a pesar de las tendencias positivas ya mencionadas, también se puede evidenciar los obstáculos que están impidiendo la activación mucho más rápida y efectiva del 51% de la población del pais representada en sus mujeres, como motores de cambio, transformación y desarrollo para la sociedad.


Hay una triste realidad para la mujer: tiene menores posibilidades  a un empleo remunerado de acuerdos a sus capacidades y responsabilidades, en igualdad de condiciones a los hombres.  Están más  expuestas a  quedar desempleada, como se refleja en las estadísticas alarmantes que muestran una mayor desventaja para la mujer que para el hombre. 


Por estas razones, la tasa de desempleo para la mujer, durante este periodo tan crítico de la pandemia fue del 20.4% mientras para los hombres del 12.7%, han sido tan altas,  aún después de que se iniciara la recuperación en el año anterior. Y brecha de ocupación entre mujeres y hombres, que se había venido disminuyendo, retrocedió a los niveles del 2011.


Seguramente hay muchas otras razones para lograr que la equidad sea una política que se haga cumplir porque sus beneficios son enormes. Volviendo a la propuesta de WIC con la que comencé mi blog, y viendo las estadísticas en términos de la favorabillidad  del voto de las mujeres que no le apuntan a Petro, se abre una ventana de oportunidad contra el candidato que se ha caracterizado por sus posturas misogenas y despectivas, que nos recuerda a Trump en los Estados Unidos.


Invertir en la mujer es darle poder para trasformar a la cultura de la sociedad 


sábado, 26 de marzo de 2022

La invasión a Ucrania y su impacto en Colombia

 


Mientras en Colombia hemos estado entretenidos con las campañas políticas para el Congreso y ahora por la Presidencia,  a 10.700 km se está desarrollando una tragedia con profundas repercusiones para países como el nuestro.  La visión tan parroquial que tenemos, nos impide dimensionar las verdaderas consecuencias de un mundo cada vez más interconectado, a pesar de que hoy se hable del final de la globalización. 

En este blog, voy a compartir con el lector, lo que he aprendido al leer a muchos analistas internacionales, que han ido aportando sus reflexiones para entender mejor las consecuencias del ataque salvaje de Rusia  a Ucrania y de como vamos a sentir sus efectos, a medida que este continúe. 



Lo primero qué hay que señalar, es que estamos presenciando una tragedia humanitaria sin precedentes desde la II Guerra en Europa. Se calcula que en menos de dos meses más, si los ataques continúan por parte de los Rusos sobre las ciudades ucranianas, el 25% de una población de 44 millones, habrá abandonado sus hogares y cruzado las fronteras hacia países como Polonia. El problema es tan grave, que el gobierno del Japón en una decisión sin antecedentes, ha abierto sus puertas para recibir exiliados ucranianos. Esta estampida hace ver como un juego de niños el éxodo de Siria desde el 2014. 


Pero muchas personas se pueden preguntar, el porque en Colombia deberíamos estar mucho más atentos al desarrollo del  ataque salvaje de Putin a Ucrania. La realidad, es que el efecto sistémico de esta crisis, en un mundo cada vez más interconectado, nos está ya golpeando por varios lados. Pero lo peor pude venir más rápido de lo que muchos se imaginan. Veamos.



Desde una perspectiva macro, el primer gran efecto de este acto de agresión bárbara de Rusia, es la terminación del “bono de paz” que el mundo había tenido desde el derrumbe del Muro de a Berlín. ¿Y porqué  es importante? Porque durante estas tres décadas, el mundo vivió la más grande expansión de la clase media de la historia. El ataque de  Putin acabó en un día con esta realidad y obligó a los europeos y a los americanos, a repensar la manera como se miraban y estaban mirando el resto del mundo.


Los europeos se han despertado ante el hecho, de que su visión del mundo, que les había servido durante tres décadas, había que actualizarla ante la nueva realidad de una Rusia con una visión imperialista y expansionista, con un autócrata como Putin sin control, dispuesto a todo para lograrlo..



Los cambios se dieron en cuestión de días.. Alemania había mantenido una postura pacifista muy clara después de la derrota de Hitler en 1945. Como resultado de la agresión rusa, su nuevo Canciller, propuso y obtuvo que se doblara el presupuesto de defensa de ese país. Medidas similares se vieron en otros países. Aún más, por primera vez Alemania envió armas fuera de sus fronteras para apoyar a Ucrania. En Japón, Corea del Sur y Taiwán, se han visto reacciones similares.



La Organización del Tratado del Atlántico Norte -OTAN- que según Macron, presidente de Francia, era “una organización sin cerebro” y que Trump hizo hasta lo imposible para darle la espalda por inoperante, ha vuelto a recuperar su misión. Ante la amenaza de una nueva Guerra Fría, ha vuelto a adquirir una importancia fundamental. Especialmente, ante la amenaza de Putin de atacar a algunos de los países que pertenecía a la antigua Unión Soviética, y que hoy forman parte de la OTAN. Un ataque a un miembro será respondido por toda la comunidad. 


Y para complicar aún más la situación, Putin ha amenizado con utilizar sus 3000 ojivas nucleares, en caso de que los europeos y los norteamericanos resuelvan ayudar militarmente a Ucrania. A pesar de su amenaza, la ayuda militar está llegando a ese país y servido para cambiar la dinámica de una invasión, que según Putin, iba a ser concluida en cuestión de horas. 



Se cumple un mes y los rusos han encontrado una valiente y efectiva resistencia de todos los ciudadanos ucranianos que quieren conservar su independencia a toda costa. Además de que se ha encontrado con un rechazo mundial, y ha logrado lo impensable hasta hace un mes: la unión de Europa y los Estados Unidos contra un enemigo común. 


Más armamentos significa menos recursos para cubrir otras necesidades de la sociedad. La carrera armamentista que está en marcha, va a tener un impacto en el largo plazo. Al terminarse el “bono de paz”, el crecimiento global de la clase media se va a parar. Y esto sucede cuando apenas el mundo se están recuperando de las consecuencias de la pandemia. 


Veamos otros efectos muy graves de la crisis. Rusia y Ucrania son el primero y el quinto productor más importantes de cereales del mundo. También, son el primero y tercero productor de potasio y fertilizantes. Hay países que depende completamente de ellos para alimentar a su gente. Con motivo del aislamiento impuesto por Occidente a Rusia y del bloque de los puertos del Mar Negro en Ucrania, el desabastecimiento de estos productos dispararon los precios cuando además los inventarios estaban bajos. 



Otra consecuencia del ataque a Ucrania, ha sido un replanteamiento de la dependencia de Europa del gas de Rusia. El aislamiento financiero impuesto a ese país, ha generado una escasez de suministro de este producto y del petróleo, lo que está teniendo un impacto en los precios internacionales de los dos. Esto se ha visto reflejado en el valor  de US 100/barril,  y en  que se haya triplicado el costo de la gasolina en los Estados Unidos a niveles de US 6/gal !!!. Para no hablar del costo del gas en Europa que se ha multiplicado por diez en tres meses.


Además de acelerar la escalada inflacionaria, que era el resultado del coletazo de la pandemia, la disparada de los precios de los alimentos, los fertilizantes, el petróleo y el gas, están teniendo otros efectos geopolíticos que pueden ser muy graves para Colombia. 


Hace dos semanas, una misión de alto nivel del gobierno gringo, entró en contacto con Maduro. El propósito era ver si se podía reactivar la exportación del petróleo pesado a las refinerías del Golfo de Mexico. Los gringos siempre han interpuesto sus propios intereses y eso nos va afectar a nosotros directamente. ¿Cómo? Difícil predecirlo, especialmente ad portas de la elección presidencial en Mayo en nuestro país.



Para seguirle sumando a los temas anteriores, hay otra realidad. La subida de los precios que está arrastrando la inflación, a cifras no vistas por más de una década, está  también afectando a los países, como Colombia, que incrementaron su endeudamiento a niveles históricos. Los fondos disponibles, de entidades como FMI y el Banco Mundial, ya están muy bajos porque fueron utilizados extensamente durante la pandemia. Y otras  fuentes disponibles no se ven.


El pronóstico es muy grave. Países como Turquía tienen altas probabilidades de no poder atender su deuda. Si esta dinámica se multiplica, habría que sumarle a la crisis ucraniana otra de marca mayor . La incertidumbre y la volatilidad, además de la inflación, se comienzan a ver reflejados en un aumento de las tasas de interés. Esto significa el encarecimiento de la deuda externa y menos recursos para atender necesidades urgentes de la sociedad. 


Luego el impacto de Ucrania va a afectar muchísimo más a los países menos desarrollados, con consecuencias muy graves. Ya se comienzan a ver en los incrementos de muertes por desnutrición, que junto a una inflación descontrolada, se va a ver reflejado en un mayor malestar social. 


El otro gran riesgo que nos puede impactar, gracias a los efectos externos del ataque ruso contra Ucrania, es que el malestar social se vuelva a reflejar en un resurgimiento de las marchas del año pasado, que tanto daños le produjeron al país. El riesgo es aún mayor por el ambiente de polarización que se ha incrementado por la contienda política, y la incertidumbre que aumenta la  sensación de inequidad. 


Definitivamente tenemos  que tener conciencia, que el impacto de la crisis de Ucrania, va a ser mucho más grande en los países sub desarrollados, con efectos muy severos en cientos de millones de personas. Por esa razón, es qué hay que pararle mucha atención al desarrollo de los eventos en ese país, que posiblemente no había aparecido hasta hace un mes, en el radar de la mayoría de la  gente en Colombia.


El ataque ruso a Ucrania, en el mundo de hoy, nos debe recordar que la distancia  de 10700 km, que nos separa de ese país, no nos protege de las consecuencias de las acciones bárbaras y criminales de tipos como Putin. Al final, el mensaje es contundente: los canales de interconexión sistémica globales son tantos, que no nos podemos aislar como nación así no queramos verlo.. 


sábado, 19 de marzo de 2022

Las preguntas que surgen después de las elecciones pasadas.

 


Finalmente sabemos los resultados de las elecciones al Congreso, y tenemos más claridad de quienes son los candidatos que van a participar en la carrera por la Presidencia de Colombia. El significado de las votaciones ha tenido diferentes interpretaciones. Donde hay una convergencia de la mayoría de los analistas políticos, es en que volvimos al mismo punto del 2018, pero con unas variaciones importantes en un entorno mucho más complejo, con un gobierno muy desprestigiado y un Álvaro Uribe en el ocaso de su carrera política.

Gustavo Petro logró que la  izquierda se uniera para alcanzar una votación histórica que se va a ver reflejada en el Congreso de la República, pero lejos de ser la mayoría que algunos de sus partidarios esperaban. La euforia de sus seguidores y los resultados electorales,  van a llevarlo a maximizar sus “propuestas descabelladas” y a buscar alianzas hasta con el diablo, con el fin de conseguir su tíquete a la Presidencia en la primera vuelta. No importa si para lograrlo, tenga que dividir aún más a la sociedad colombiana, donde quienes están con él son los buenos, y los demás somos los malos. .



En el otros extremo del espectro político, quedó Federico Gutiérrez representando la derecha, a pesar de no haber sido “el que diga Uribe”.  Tendrá que hacer un acto de equilibrismo, para evitar el “abrazo del oso” del CD, partido del expresidente, para no cargar  con “el bacalada de Uribe”. Con este moquete, han tildado, a quien en otra época dominaba la escena política, como ningún otro dirigente en muchachos años. Veremos a un “Fico” enfrentando fuertemente a Petro, señalándole sus contradicciones y mentiras, y agitando la bandera de la seguridad  con   una postura cada vez más dura sobre este tema. 


El centro eligió a Sergio Fajardo. Oiremos su voz cada vez más disminuida , que tratará de voltear la imagen que lamentablemente ha cultivado por acción u omisión, por no haber demostrado  posiciones firmes o hacerlo de manera muy tímida. Especialmente su postura, ante la batalla de egos entre sus colegas de la coalición, donde salió vencedor pero con una votación muy baja. Fue una “victoria pírrica”, como la han calificado varios comentaristas


Y en la nebulosa, está Rodolfo Hernández que pelea hasta con su sombre, e Ingrid Betancourt, quien aterrizó de Europa como una bomba de neutrones, para  ayudar a desestabilizar la alianza del Centro 


Los siguientes dos meses, veremos una contienda, donde el común denominador será seguramente la descalificación del otro, atizando aún más la polarización en la que hemos vivido gracias a la confrontación entre Santos y Uribe.



Hasta aquí, no he dicho nada que no se haya comentado en muchos medios después de conocidos los resultados del pasado domingo. Pero lo que no se ha comentado, ni nadie ha hecho el esfuerzo por hacerlo visible, tiene que ver con tres preguntas: ¿Qué tipo de liderazgo quieren ver los colombianos en quien asuma el más alto cargo de la nación para los próximos cuatro años? ¿Qué tipo de liderazgo necesitan los colombianos, dadas las dificilísimas condiciones en que estamos ? ¿Y porqué es necesario entender que sígnica para un país tener dirigentes con  una excelente capacidad de ejercer el  liderazgo?


Arranco por la última pregunta. La respuesta clara es que, en momentos de crisis producto de los grandes cambios como los actuales, que afectan una organización, una comunidad o un país, la capacidad de ejercer el liderazgo que tenga una sociedad en los dirigentes a diferentes niveles, es vital para enfrentar los retos que surgen y poder orientar a todos sus miembros . Es esencial para habilitarlos para ser parte corresponsable de las posibles soluciones que emerjan.  


En la respuesta, hay que hacer explícito un elemento fundamental. La complejidad de los retos es de tal naturaleza, que escapa la capacidad de un solo individuo para enfrentarlos. Y no es a punta de labia que estos se resuelven. Se necesita propiciar un concepto mucho más amplio: el de liderazgo colectivo, que permita que haya esa capacidad de liderazgo a todos los niveles de la sociedad y desde la diversidad de los territorios que ofrece el país.


Pero entrando a responder las otras dos preguntas, es importante reconocer que, una cosa es querer con el deseo a partir de un entendimiento distorsionado del concepto del liderazgo, y otra muy distinta, cuando se tiene una buena comprensión de su significado. 


Con la Fundacion Oriegen estamos preparando una encuesta sobre estas preguntas y ver que tan grande es la brecha entre las dos. En las próximas semanas tendremos los resultados, y mientras tanto, vale la pena hacer algunas consideraciones adicionales.



En relación a lo que muchos colombianos quieren ver como líder en el país, lamentablemente me temo que corresponde a una imagen distorsionada del liderazgo asociada a la figura del caudillo. Es la persona que encabeza a una nación de forma despótica y autoritaria. La gente lo lleva al poder bajo la expectativa de que el si tiene la solución a todos sus problemas. 


Es frecuente que estos individuos abusen de su capacidad oratoria y falta de escrúpulos, para mentir sin sonrojarse y promover el enfrentamiento de clases. Son unos expertos agitadores de emociones capitalizando las frustraciones de la gente ¿Suena familiar?


Dadas las condiciones tan complejas del mundo en que vivimos, estos caudillos terminan frustrando a sus seguidores, que despiertan tarde, cuando ya han enajenando su libertad a cambio de promesas incumplidas y unos sueños irrealizables. El costo es la pérdida de su país como lo pueden atestiguar millones de venezolanos.


Hoy estamos viendo personajes desde los extremos ideológicos de la  derecha y  la izquierda  que han utilizado los instrumentos de la democracia, para llegar al poder y quedarse en él. Casos como Ortega en Nicaragua, Chávez en Venezuela, Correa en Ecuador, Morales en Bolivia, son unos buenos ejemplos que han generado imitadores como Castillo en el Perú y Bukele en Salvador. 


Ahora tenemos a Petro en Colombia, siguiendo los mismos pasos de sus maestros, ofreciendo el oro  y  el moro,  para llegar al poder. Y ya lo advirtió y hay que creerle. Si lo logra no lo soltaría por muchos años. 


Algo que caracteriza a esta imagen distorsionada del liderazgo, es que los caudillos no admiten competencia ni nadie que lo opaque.  Utilizan el poder,  para anular a la oposición y a quienes se atrevan a contradecirlos. 


En cuanto la segunda pregunta: ¿cuál es el entendimiento del liderazgo que necesita Colombia?. La respuesta tiene en mi opinión varías dimensiones contra las cuales hay que evaluar a los candidatos que esta semana ya se lanzaron a la contienda.


Hay que entender que no hay soluciones fáciles para muchos de los problemas difíciles que enfrentamos en nuestro país. Más claramente, hay muchos que simplemente no tienen una respuesta. Quien llegue a ser presidente, debe ser muy honesto y no despertar expectativas incumplibles a partir de soluciones irrealizables. Hacerlo, es irresponsable porque frustra las expectativas de la gente, pero también, porque vulnera aún más. la escasa credibilidad institucional que hoy socava nuestra democracia. 


Pero se preguntará el lector: ¿qué hacer ? Quien aspire al mas alto cargo de la nación, deberá de explicar la naturaleza del problema. Para los que tengan una solución técnica pero que requiere tiempo en aplicarla, lo deben de explicar de manera sencilla y realista. Para los que no la tengan, y requieran de la participación amplia de la sociedad, deberá confrontarnos a todos para que seamos parte de la solución y no parte del problema. 


Para aclarar mejor el punto anterior, vale la pena dar un ejemplo. El pecado mayor del proceso de paz de Santos, fue haberlo tratado como un problema que se solucionaba con un acuerdo, mientras la sociedad colombiana lo veía desde la gradería, sin sentirse parte del problema. Al final no hubo una apropiación colectiva y el país se dividió. Hoy el problema continúa bajo otros ropajes con un gran impacto en la periferia del país. Nada cambio.



Necesitamos alguien en el más alto cargo de la nación, que con su ejemplo, movilice el liderazgo colectivo de miles de colombianos unidos por un propósito común, por una visión esperanzadora de lo que podemos lograr. Es un liderazgo que invite a cambiar la narrativa tan negativa que tenemos de nosotros mismos, por una que construya confianza basada en una ciudadanía empoderada.


Hay un ejemplo notable de un líder, que invitó a su nación a pensar en alcanzar un sueño,  y que hasta ese momento, había estado solo en la mente de Julio Verne. En 1961, John F Kennedy le propuso a su nación una visión desafiante e inspiradora. 


“Yo creo que esta nación se debe de comprometer para lograr la meta, antes de que se termine esta década, de poner un hombre en la Luna y regresarlo a la tierra de manera segura” 


Su visión movilizó a la nación y de este proyecto surgieron muchas cosas muy valiosas, que impulsaron la ciencia y la tecnología a otro nivel. Inspiró un orgullo muy grande para todos los norteamericanos, en medio de una década convulsionada que también marcó a ese país y al mundo.


En las semanas que vienen, cuando nos estamos jugando la democracia en Colombia, será fundamental que la mayoría de los votantes nos hagamos las preguntas que he propuesto en este blog, para evaluar a cada uno de los candidatos y tomar su decisión al depositar nuestro voto. Si nos equivocamos, después no nos quejemos. Tenemos muchos ejemplos en el vecindario, que nos muestran las consecuencias nefastas de la mala decisión de llevar al poder a un caudillo.


sábado, 12 de marzo de 2022

Lo que está en juego

 


Perder una elección en una democracia es normal, lo que no lo es normal es perder la democracia en una elección. 


¿Qué es lo que está en juego este domingo? Esta sencilla pregunta hecha por un joven en una reunión en esta semana, me obligó a reflexionar y a escribir este blog. En los que he publicado las últimas semanas, he mencionado que, lo que está en juego es la sostenibilidad de nuestra democracia, y que a pesar de sus falencias, permite el ejercicio de la libertad. Solo cuando esta se pierde, es que  se entiende su valor. 



Lo que está sucediendo hoy en Ucrania, es un clarísimo ejemplo de un pueblo defendiendo su libertad contra el ataque criminal de Putin y sus secuaces. Los ucranianos están defendiendo su democracia, que a pesar de sus imperfecciones, la valoran más porque ya han padecido la dictadura en el pasado reciente y saben lo que se pierde. Arriesgando sus vidas, están rechazando el modelo autoritario que Putin ha instalado en Rusia y que quiere imponer en Ucrania por la fuerza.


Lo que está en juego en las elecciones de este domingo y las de mayo próximo, cuando cada persona va a depositar su voto, es una decisión y una apuesta a la vez. Es una decisión porque debería haber el convencimiento personal de que “mi voto cuenta”. Es una apuesta, porque la elección de candidato se hace con una pobre información y en un entorno emocional muy complejo, distorsionado por la polarización existente, altamente vulnerable a la manipulación y la mentira.



Pero las apuestas se ha subido considerablemente por los efectos colaterales globales del ataque a Ucrania. Los precios del petróleo, los fertilizantes y los alimentos, entre otros productos, están disparados cuando la inflación ya estaba golpeando fuertemente el bolsillo del votante como resultado de los efectos de la pandemia y los paros, con altas posibilidades de frenar de nuevo la economía . 


Lo más grave es que, cuando hoy enfrentamos una tremenda incertidumbre, los niveles de desconfianza de la gente en las instituciones y los políticos, son los más altos registrados desde que se llevan estas estadísticas. 



Dentro de las reglas de nuestra democracia,  este domingo está en juego el votar por quienes nos van a representar en el Congreso. En las consultas, por los finalistas en  la contienda por la presidencia. Una ves elegidos y posicionados estas personas en agosto, tendrán en sus manos la inmensa responsabilidad de tomar unas decisiones muy difíciles para enfrentar la acumulación de problemas generados por los eventos de los últimos dos años, más los temas muy delicados que se han pateado hacia adelante y que no dan más espera. 


Pero mire el lector la paradoja. Con nuestros votos este domingo, vamos a depositar la responsabilidad en estos políticos, en los que nadie confía, de decisiones trascendentes y de la orientación de las mismas instituciones, que como votantes igualmente desconfiamos.



No recuerdo otras elecciones, en un entorno tan complejo,  donde la incertidumbre y la rabia de muchos haya sido mayor. Tampoco, donde lo que está en juego, vaya a ser tan trascendente para el futuro de todos. Este domingo, veremos de que magnitud es realmente el estado emocional del votante contra el sistema y su dirigencia política, que hasta aquí hemos elegido, y que han conducido a nuestro pais. 


No hay duda de que nuestra frágil democracia hoy muestra señales complejas de deterioro. No es gratuito  que hayamos llegado hasta aquí, con un cuestionamiento profundo de la institucionalidad política en Colombia. Hay que entender que es el resultado de varios factores convergentes muy preocupantes. Lo que está en juego en estas elecciones, es si cambiamos esta tendencia o la reforzamos. Veamos.


Las contradicciones y los inmensos vacíos de liderazgo, de los dirigentes políticos tradicionales, tienen una inmensa responsabilidad. Sus egos, personalismo, egoísmo y miopía, acabaron con los partidos políticos que son esenciales para el funcionamiento en cualquier democracia. Esta demolición de la institucionalidad  política explica el porqué , desde la Constitucién del 91, es la primera vez donde las coaliciones y los movimientos, han remplazado a los partidos y las ideologías. Hoy no estamos viendo unas elecciones políticas sino una feria de vanidades que a mi personalmente me indigna. 



En estas condiciones, no es de extrañar que se hayan abierto las puertas de para en par, para los planteamientos populistas irrealizables, como los de Petro, y sus discursos incendiarios que agitan las pasiones más bajas. Estas posturas se han convertido en el tiquete preferido para llegar al Congreso y a la Presidencia, y remplazan las propuestas serias que necesita Colombia. 


Y lo que es peor: mucha gente se traga el cuento y va a votar por estos personajes, pero lo hace por la razón equivocada. Es un voto castigo porque sienten que el sistema les ha fallado y piensan que peor no les puede ir, así sean absurdas las propuestas e impagables los riesgos de estas posturas, como lo evidencia el caso de Venezuela que mucha gente quiere  ignorar.



La  falta de liderazgo, orientación y de pedagogía política que ha existido en Colombia, me temo que nos va a pasar una factura muy costosa en estas elecciones. Espero equivocarme pero no soy muy optimista. Este vacío hace que el votante decida con el hígado y no con la cabeza. 


Se podría argumentar que siempre ha sido así, pero dada la coyuntura actual, seguir por ese camino es simplemente suicida. Lo que está en juego es demasiado importante, para no pensar antes de votar y buscar que ojalá, quienes lleguen, fueran los más capaces. 


El gran problema del desprestigio de la política en Colombia, es que precisamente hace que personas muy capaces no quieran exponerse a participar en política. Muchos de los que si se lanzan, no lo hacen con el espíritu de servir a la sociedad, sino de servirse de la gabelas del poder político, como lo demuestra el reciente escándalo de los Char en Barranquilla. 


Asociado a lo anterior, parecería que a nadie le interesa saber con seriedad, cuáles son los antecedentes profesionales, personales y de experiencia, que califican a los candidatos que aspiran llegar a las más altas posiciones del estado. En este sentido, recomiendo leer el excelente artículo de Moisés Wassermann este viernes en el Tiempo sobre este tema. 


Estas dinámicas, que caracterizan nuestras elecciones en la actualidad, pueden explicar el porqué hoy tenemos  un proceso electoral que desorienta y es muy confuso para los potenciales votantes. Las posturas basadas en principios, se han cambiado por el oportunismo de la coyuntura. Los  planteamientos serios han brillado por su ausencia en los debates entre la mayoría de los candidatos a la Presidencia, así como también han estado ausentes, propuestas para construir un propósito colectivo para unir a los colombianos.


Lo que ha brillado han sido los ataques personales, entre los mismos miembros de las coaliciones, para no hablar entre los oponentes de otros movimientos. Se siente la ausencia de propuestas orientadas a unir a los colombianos para enfrentar los inmensos retos de una época tan turbulenta y compleja. En esta campaña política, me parecen que la mayoría de los aspirantes no han estado a la altura que se requiere, para enfrentar lo que está en juego en estas elecciones. 



Por toda las razones expuestas en este blog y por lo que está en juego,  hay que partir del convencimiento de que cada voto cuenta y hay que cuidarlo. Propongo  que para darle nuestra confianza a alguien con el voto, se tengan un mínimo de criterios y el convencimiento más objetivo posible para evaluar nuestra decisión. Estos serían mis sugerencias: 


    • Nos trate como unos adultos responsables y no como descerebrados manipulables.
    • Haya propuesto un propósito superior que inspire y oriente a los colombianos, que nos devuelva la esperanza en nuestro país y en nosotros mismos, y la confianza en que unidos salimos adelante, porque en Colombia hay mucha gente extraordinaria. Solo que no la vemos ni las conectamos y apoyamos, cuando son verdaderos Motores de Esperanza.
    • Soporte con programas serios y realizables su visión y no venda meros sueños y espejismos. No hay soluciones milagrosas ni respuestas fáciles para los problemas complejos que enfrentamos. 
    • Busque  sanar heridas y no ahonde más la lucha de clases y las divisiones. Colombia no aguanta más peleas, odios y descalificaciones. Necesita respeto por la diversidad de opiniones y visiones.
    • Demuestre una experiencia de logros importantes. Ver lista de Wasserman en su artículo.
    • Tenga una trayectoria de manejo ético que sirva de faro moral para cambiar  la cultura del atajo, donde  los fines justifican los medios, que ha encubado un ambiente nauseabundo de corrupción. 


Antes de votar, preguntarse que evidencias se tienen que soporten la decisión en función de estos criterios u otros similares . Se que no es tarea fácil porque la información no está disponible para muchos, que hoy se encuentran desorientados, o porque la que se recibe puede estar manipulada. A pesar de estas limitaciones, por lo menos si hay que pensarlo dos veces antes de votar, porque lo que está en juego es muy grande: la libertad y la democracia que la cobija.


PD: muy importante recodar que los problemas que enfrentamos los colombianos nos comprometen a todos. No podemos esperar que un iluminado nos haga el milagro porque quien llegue a ser presidente de Colombia, deberá liderar una transformación mental y cultural en nuestra sociedad, al tiempo que despierte un liderazgo colectivo en diferentes  niveles para que, entre todos, encontremos las mejores salidas posibles a los inmensos retos que enfrentamos. Estoy seguro que este es el mensaje que millones de colombianos queremos oír.



Alguien con quien compartí este blog antes de publicarlo me preguntaba que bajo los parámetros propuestos yo por quien iba a votar. Mi respuesta la voy a dar. El la consulta y con la información que dispongo, por Sergio Fajardo cuya trayectoria y ejecutorias de más de 20 años y la entrevista que le diera al Tiempo hace dos semanas, es el que más de acerca a mis criterios. Por el senado voy a votar por Humberto de la Calle también por su trayectoria y la apuesta personal que hizo por la paz. Para la Cámara no tengo claro mi voto en el momento que estoy escribiendo el blog.