Estamos a una semana de las elecciones del nuevo presidente de Colombia. Por la polarización y el número de candidatos que buscan llegar a esa posición, es muy posible que haya una segunda vuelta. En esta contienda, la polarización acelerada en que ha caído nuestro país, ya no se dará solo por la paz y las FARC. Tendremos unas elecciones inéditas, porque la confrontación se dará muy seguramente entre las extremas de la izquierda, representada por Petro, y su equivalente de la derecha, representada por Uribe a través de su pupilo Duque.
Me refiero a Duque en estos términos, porque me queda muy difícil pensar que, si llegara a ser elegido presidente, pudiera declarar su independencia de Uribe quien es su mentor. Como lo dice el refrán popular: “al perro no lo capan dos veces”. Después de todo, la experiencia de Uribe con Santos, debió de pesar muchísimo en el momento de ungir a su candidato porque lo podía controlar.