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Finalmente se firmó el acuerdo con las FARC. Por esta razón, en  las próximos semanas, me propongo oír la letra de la canción de Julio Igles...

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sábado, 30 de mayo de 2020

Las lecciones de una crisis: Camacol 1998-2003




Con motivo de una invitación que me hicieran hace dos semanas, para participar en un Webinar sobre las lecciones aprendidas en crisis anteriores, me recordé de mi experiencia personal como Presidente de la Junta Nacional de la Cámara Colombiana de la Construcción Camacol,  durante la crisis de 1998 al 2003. 

Las memorias que tengo de esa época tienen un mensaje que pienso puede ser valioso en los momentos actuales: no hay cosa más importante, que aprovechar bien una gran crisis, para lograr transformaciones de gran impacto y sostenibilidad, que en otras circunstancias no se podrían esperar. 

sábado, 23 de mayo de 2020

Los cambios en valores después de la crisis




“No hay tiempo para el miedo” Ana María Piñeros rectora U Corpas

Si hay un tema claro que está emergiendo con fuerza, con motivo de la crisis actual, es el papel que juegan los valores compartidos de una cultura, para enfrentar con más éxito los desafíos que se han producido con motivo del covid-19. La cultura define las creencias que existen en una comunidad y las acciones que se toman.

La reunión Como lo explicaba en un blog anterior, valores colectivos como la disciplina, la experimentación y la colaboración, aumentan significativamente las posibilidades de reducir el impacto de la pandemia en la población. Y en la medida que más dure el problema, más se evidencia su necesidad. 

viernes, 17 de abril de 2020

La cultura como solución o problema para el coronavirus




“Para lograr los grandes cambios hay que enfrentar la realidad” Jack Welch 

En este blog, quiero mostrar el efecto que tiene la cultura, para enfrentar el reto del coronavirus y las lecciones positivas que podemos sacar hacia adelante.. En medio de la oscuridad del momento, y sin ignorar la realidad, es necesario tener la capacidad de identificar los cambios positivos que ya comienzan a emerger en estos meses y los que vamos a tener que hacer hacia adelante. En esto consiste la oportunidad que nos ofrece esta crisis.

Reconozcamos que vivimos en una sociedad donde el comportamiento individualista prima sobre el solidario, debilitado tremendamente los lazos sociales en una época de crisis como la actual.  También, que la marca de esta época es la falta de confianza, que se ha asentado como una nube negra que expone a graves riesgos a la sociedad, porque mina las relaciones y la capacidad institucional.  

viernes, 27 de marzo de 2020

Las paradojas y lecciones aprendidas de la crisis





Un paradoja es una idea extraña opuesta a lo que se considera verdadero a la opinión general. También se considera paradoja a una proposición en apariencia falsa o que infringe el sentido común, pero no conlleva una contradicción lógica (Wikipedia)

La pandemia de coronavirus está afectando a todos los seres humanos por igual, sin distinción de género, raza, ubicación geográficas, idioma, ideología, tendencia religiosa y condición social. A medida que pasan los días de confinamiento, y la pandemia del coronavirus se ha extendido a más de 170 países, las paradojas y las lecciones comienzan a emerger.

viernes, 28 de febrero de 2020

El ejemplo escandinavo para el desarrollo

Después de leer un artículo reciente sobre los países escandinavos, de David Brooks en el NY Times , baje el libro “The Nordic Secrets” sobre cuáles han sido las razones por las cuales países como Suecia, Noruega, Finlandia y Dinamarca, hoy se destacan a nivel mundial por su desarrollo social, político y económico. Y el porqué, en diferentes mediciones, muestran altos niveles de confianza entre la sociedad y hacia sus instituciones, así como de satisfacción y felicidad individual. 

En este libro se explican algunas de las decisiones que se fueron tomando en estos países,  a lo largo de muchos años, que les permitió sentar las bases para construir un proceso de desarrollo que es admirado en todo el mundo. Y en esta obra, también se encuentran elementos muy importantes para entender, cómo lograr una cultura de colaboración, que es cada vez más esencial para enfrentar los complejos retos que tenemos como sociedad. (Ver mi blog anterior sobre el tema)

sábado, 22 de febrero de 2020

La colaboración en un un mundo de confrontación

El columnista  David Brooks del NY Times, en una reciente columna,  propone que el futuro del ejercicio político, debe basarse en la capacidad de colaborar, porque la diversidad y la complejidad, son unas características cada vez más críticas de nuestra sociedad. Y también, propone darle un contexto diferente para combatir una verdad a medias que nos está haciendo mucho daño : los seres humanos solo tienen una motivación personal.

Las implicaciones de esta postura son fundamentales por varias razones. La primera de ellas, porque se refuerza una cultura individualista, que impide la construcción de comunidad, capaz de encontrar buenas soluciones a los problemas comunes que los afecta a todos.

domingo, 16 de febrero de 2020

Re visitando la confianza y la educación

Por solicitud de unos amigos , con quienes conversábamos en estos días sobre el clima de desesperanza que hoy invade a mucha gente en el país, me sugirieron volver a publicar el blog sobre el tema de la esperanza, asociado a la educación, que publiqué hace ya varios meses. El tema es fundamental, si queremos tener la capacidad de poder valorar lo que hemos logrado en nuestro país, y de dejar de ver el vaso medio vacío para  verlo como medio lleno. Veamos.

Es interesante como, el estar abierto y curioso a un tema o a una idea, permite ver cosas que de otra forma pasarían desapercibidas. En otros blogs me he referido al papel de las conversaciones y las emociones en el liderazgo y el aprendizaje. Pues bien, no es una casualidad que me hubiera llamado la atención el informe del Aspen Institute sobre la relación del aprendizaje social y emocional con el desempeño académico. 

sábado, 20 de julio de 2019

Los retos del nuevo alcalde de Bogotá

En el blog anterior quise hacer unas reflexiones sobre la administración del Alcalde actual, que termina su mandato a finales de este año. Y quise hacerlo a la luz de un artículo que escribiera en diciembre del 2015, a pocos días de posicionarse Enrique Peñalosa por segunda vez en su nuevo cargo.

Desde que he estado siguiendo las administraciones que han dirigido los destinos de nuestra capital desde 1988, he visto una dinámica muy preocupante. A lo largo de tres décadas, los planes de desarrollo propuesto han carecido de una visión retante e inspiradora, que proyecte a Bogotá como una ciudad muy atractiva a nivel internacional. 

sábado, 13 de julio de 2019

Bogotá ciudad global?

Por esta época, hace cuatro años, se estaban calentando motores para elegir al nuevo alcalde de Bogotá. Veníamos de unos años desastrosos en manos de políticos representantes de la izquierda, cuyo paso por el poder dejó una estela de escándalos de corrupción y de división sin antecedentes en la política local. Al final del 2015, se había elegido por segunda vez a Enrique Peñalosa, con una alta expectativa de que repitiera el milagro de su primera administración a finales de la década de los 90.

En diciembre del 2015, me atreví a escribir un blog futurista, sobre los cambios que estaríamos viendo en el 2025, reportados por el prestigioso semanario The Economist, con el título de : el futuro que se puede esperar de Bogotá. Invito al lector a leer este artículo que sigue teniendo total relevancia para la campaña que se ha iniciado por la Alcaldía de Bogotá.

sábado, 20 de abril de 2019

El mundo es plano

En mis últimos blogs me he referido al impacto de las tendencias globales en el trabajo, las universidades y el desarrollo de las empresas. En este blog, voy a aprovechar algunas de las reflexiones que registré en el curso de una conversación que tuvo Thomas L Friedman, periodista del NY Times, con James Manyika, CEO del McKinsey Global Institute. En esta entrevista, se analizaron los grandes cambios que se han producido, desde que el primero escribiera su libro “The world is flat” hace 19 años. 

En esa obra, el autor describía las tres grandes tendencias de la época: la globalización, la tecnología y el medio ambiente. Son unas tendencias que todavía se mantienen vigentes. 

sábado, 23 de marzo de 2019

Kalapa un experiencia educativa innovadora

En mi blog anterior, comenté el resultado de una informe presentado hace un mes por el Aspen Institute sobre la importancia de las competencias socioemocionales para el aprendizaje. En este blog me voy a referir a un ejemplo de un caso real, donde se practica lo planteado por este  instituto desde hace tres años .

Mi hija Diana Manrique, es cofundadora con Verónica Puech y otras tres amigas aventureras, de una Comunidad de Aprendizaje para niños y jóvenes que está rompiendo con varios de los paradigmas establecidos. En Kalapa, que es el nombre de esta institución, se busca hacer énfasis en crear espacios seguros y amorosos, donde las tres dimensiones mencionadas, más la dimensión espiritual, se traten de manera holística. 

sábado, 3 de noviembre de 2018

El cambio de la cultura ciudadana

¿Qué es lo más difícil de abordar cuando se busca implementar un cambio en una organización o en una comunidad? Esta sencilla pregunta, fue planteada en una reunión a la que asistí recientemente, para analizar como modificar la narrativa que tenemos los colombianos de nosotros mismos y que condiciona profundamente nuestra realidad. Es lo que nos impide valorar los avances que hemos hecho y a las personas que se han destacado.

A nivel macro de un país como el nuestro, los retos de cambio que enfrentamos son inmensos. En un entorno tan lleno de incertidumbre, la pregunta anterior debería ser fundamental para abordar uno de los momentos de transición más importantes en nuestra historia como nación. Pero sin embargo no lo hacemos. Nuestros dirigentes políticos siguen aferrados a sus viejas prácticas, y siguen buscando enfrentar estos retos, promulgando nuevas leyes y decretos, sustentados por una institucionalidad muy débil.

domingo, 13 de mayo de 2018

Una partitura para el desarrollo productivo de Colombia

En el blog a pasado me referí a la importancia de activar con mayor vigor el liderazgo empresarial para que asumamos la responsabilidad de ser unos agentes de cambio y transformación, dentro de nuestro rol de generadores de riqueza en la sociedad. Los peligros del populismo, sumados a los grandes cambios que hoy se observan en el mundo, generan un entorno complejo.

Para posicionar la imagen de la contribución del empresario a la comunidad, es fundamental que este pueda desarrollar empresas sanas y competitivas, en un entorno internacional de cambios permanentes y tremendamente exigente. Nuestro desempeño debería ser visto con admiración, y el éxito como un referente de excelencia para el resto de la sociedad. Y como lo mencionaba en el blog anterior, con una imagen positiva de sólo el 38%, lamentablemente esto no es así. 

sábado, 5 de mayo de 2018

La necesidad del liderazgo empresarial en Colombia


“Se necesita ser muy valiente en Colombia para tratar de desarrollar conversaciones desde lo positivo” Jorge Mario Velazquez, Presidente del Grupo Argos

Cada día que pasa, me convenzo más de la necesidad  de que se entienda la importancia que tiene  el ejercicio del liderazgo. Vivimos en una sociedad que enfrenta cambios cada vez más rápidos. Estamos en un mundo ínterconectado y complejo, lo que genera mucha incertidumbre. En este entorno, la rigidez y la incapacidad de adaptación son mortales. Esta realidad es la que le da sentido y urgencia al tema del liderazgo en cualquier sociedad. 

Por esta razón, he sido insistente a lo largo de los meses, en resaltar la importancia de que despertemos a la cruda realidad: tenemos un profundo vacío de liderazgo en Colombia. Para ayudar a posicionar el tema, en el mes de marzo, escribí sobre la urgencia de identificar, visibilizar y apoyar, a una nueva generación de líderes políticos, que estén a la altura de los retos que enfrentamos. Pero esta urgencia también compromete a otras áreas de nuestra sociedad.

viernes, 30 de marzo de 2018

Las tendencias globales: nueva narrativa

En otras oportunidades he escrito sobre la dificultad que tenemos en Colombia de sintonizarnos con los grandes cambios y tendencias mundiales que hoy están impulsando una nueva narrativa del desarrollo. En este blog voy a referirme a varias de ellas, aprovechando una lectura de un reciente informe sobre el tema, hecho por el McKinsey Global Institute.

Quien practica el deporte del surfing, sabe que una buena parte de su éxito, depende de la lectura cuidadosa que haga de la próxima ola que va a montar para deslizarse sobre ella. Subirse en la ola que toca, en el momento adecuado, puede llevar al deportista muy lejos. Esta es un metáfora que se puede utilizar para avizorar las tendencias que están detrás de los grandes cambios tecnológicos, políticos, sociales y demográficos, que hoy afectan al mundo. 

viernes, 9 de marzo de 2018

El liderazgo de lo público

Este domingo son las elecciones para el Congreso cuando se clarifica hacia dónde se está moviendo la opinión pública para la eleccionario del próximo Presidente. La decisión de por quién votar, tendrá como telón de fondo, la preocupación que he venido tratando en los últimos blogs. 

El lector que los haya leído, sobre el tema del impacto de la desconfianza en las instituciones, seguramente tendrá muchas preguntas y reflexiones sobre el porqué hemos llegado a esta situación. También, le interesará encontrar la forma de poder cambiar esta dinámica con un mayor sentido de responsabilidad colectiva .

Igualmente, podrá estar sorprendido, porque siendo un problema tan grave, no es uno de los temas principales de las campañas políticas que se desarrollan en la actualidad. Lo cual me lleva a plantear la necesidad de visibilizar otros temas que también son muy críticos, que están en la raíz de estas dinámicas de desconfianza ciudadana, y que afectan muy seriamente el funcionamiento y gobernabilidad de la sociedad. 

A lo largo de varios blogs, he sostenido que el más grave impacto de la desconfianza en las instituciones y los dirigentes políticos, es la desorientación de la gente, su descontento creciente, y disposición a recurrir a hechos violentos, ante la incapacidad del Estado para atender a sus necesidades. 

Pero hay algo más grave aún: la frustración que siente mucha gente, que los hace muy vulnerable a los agitadores profesionales, como Petro. Con gran  habilidad, estos personajes explotan la desorientación colectiva para manipularlos emocionalmente, usando las mentiras para atizar los odios de clases, los miedos, y ofrecer lo que no pueden cumplir . Estos personajes se posicionan como los salvadores, proponiendo soluciones simplistas y sin dolor, para resolver los problemas complejos que tenemos en la sociedad. 

Que hayamos llegado a este estado de cosas no es algo gratuito. Ha sido el resultado de un proceso a lo largo de los años, de descomposición del sentido del servicio y de la ética de lo público. Pero especialmente, porque hay un enorme vacío de liderazgo en la sociedad contemporánea, que se evidencia  particularmente en la actividad política.

En Colombia, el desprestigio del oficio de la política ha llegado a niveles muy preocupantes. Las peleas entre los dirigentes más visibles, la corrupción descarada de los políticos sin escrúpulos, y la pasividad ciudadana, han alimentado esta situación. Y si no hacemos nada al respecto, no podemos esperar cambiar las dinámicas descritas, así como tampoco podremos sorprendernos de los resultados que hoy tenemos, de una sociedad cada día más ingobernable  y descuadernada. 

Entonces: ¿qué podemos hacer?

Desde la Fundación Origen Red de Liderazgo, pensamos que tenemos la obligación de hacer del liderazgo colectivo un tema nacional. Esto implica ayudar a identificar, conectar, visibilizar y potenciar, a muchos LÍDERES, que tengan la vocación de servicio a sus comunidades, en el campo político, empresarial y social  de nuestro país. 

Y digo liderazgo con mayúsculas, porque no podremos cambiar nuestra realidad, si no contamos con personas preparadas colectivamente y a diferentes niveles, para asumir esta responsabilidad.

En abril del 2015, publiqué el artículo titulado: El liderazgo que necesita Colombia, que recomiendo leer para entender mejor este blog. En ese entonces escribía sobre las condiciones que implica el ejercicio del liderazgo en una sociedad como la nuestra. Mencionaba que: “El proceso histórico que hoy se vive en Colombia no está diseñado para que el sistema siga igual. Es la oportunidad de intervenir las causas raizales so pena de estar repitiendo la historia en pocos años“. 

Por la misma época, tuve la oportunidad de ser participante del ejercicio Escenarios 2025, para establecer los posibles futuros de Bogotá y su región. En los tres escenarios que resultaron del ejercicio colectivo, salieron dos factores comunes a todos ellos: el liderazgo y la innovación. Su desarrollo es fundamental si queremos crear las condiciones para tener un futuro diferente. 

Aquí vale la pena recordar, que el verbo liderar, tiene su raiz indoeuropea en la palabra "lith", que significa atreverse a dar un paso más allá de los límites, dejando atrás lo que impida avanzar. Esto implica desafiar a la gente para que aprendan a manejar los cambios sistémicos, pero a la escala de los desafíos que enfrentamos en la actualidad y tendremos hacia el futuro.

El gran reto que enfrenta este  concepto es cultural, especialmente en el entorno latinoamericano, donde el imaginario del líder está  relacionado con el caudillo mítico y carismático. Chávez, Uribe y Correa son tres ejemplos que vienen a la mente como representantes de esta realidad. Y agitadores como Petro pueden ser percibidos bajo esta luz porque deslumbran por su oratoria más no por su ejecutoria pública. 

El mayor desafío para nuestras sociedades, es el de entender que estamos enfrentando grandes cambios donde no hay respuestas fáciles a problemas complejos. Y que no es posible pedirle a un solo individuo que asuma la responsabilidad de resolverlos. Esto simplemente no es factible. El Llanero Solitario y el Mesías no tienen cabida en la sociedad contemporánea.

Pero también,  hay que estar consciente que el ejercicio del liderazgo, en un entorno con mucha incertidumbre y grandes cambios, significa intervenir sistemas complejos como los que se encuentran  en la sociedad. En estos casos, la interconexión de sus partes y sus dinámicas no visibles, hacen que un cambio pequeño en un componente, tenga unos efectos amplificados  y no deseados, en otros componentes  del sistema. 

En el campo de lo público, enfrentamos un gran problema, especialmente con las nuevas generaciones que hoy quisieran servir a causas con un propósito mayor. Pudiéndolo hacer desde el ejercicio sano de la política, y del servicio público, no lo hacen porque esta actividad está totalmente desprestigiada. 

Hace unos días, un exalumno de Origen, que tomó la decisión de saltar a la arena política a nivel local, porque quería hacer la diferencia, me comentaba: “ estoy muy confundido porque me avergüenzo de decir que soy político. Cuando asisto a reuniones con la comunidad, mucha gente me ve con despreció y con mucha agresividad”. 

Otro exalumno nos escribía: “los pocos que deciden optar por entrar al servicio público se quejan de la frustración que les produce un sistema inmovilizado por la corrupción, el exceso de burocracia o la falta de competencia y capacidades de los funcionarios públicos. En general, la queja recurrente es la dificultad para mejorar las prácticas del servicio público, por la falta de colegas con el objetivo de servir a la comunidad, en lugar de perseguir intereses individuales y de partidos políticos que los apoyen en esta tarea”.

Y si más adelante alguien con verdadera vocación de servicio público, sale elegido, “ se encuentra con una titánica pared de obstáculos. Además de recuperar su inversión,  tiene la necesidad de aliarse con el denominado “establecimiento político” que lo apoyó” .

“Ya elegido le invade un sentimiento de impotencia mayúsculo, toda vez que las transformaciones o proyectos que quiere emprender, se ven frustradas por los intereses del “establecimiento político” que lo respaldó, o por la mediocridad burocrática en la que está sumergida la administración pública, y en general el sistema institucional”.

Si está es la imagen que se tiene de una actividad vital en una sociedad, el reto más grande debería ser el de devolverle la dignidad al ejercicio limpio y transparente de la política. Pero esto implica ayudar a formar y capacitar a muchas personas, que seguramente podrían ser excelentes representantes de sus comunidades. 

Pero muchos no se atreven, por pena o asco, al ver el lamentable ejemplo que nos dan todos los días muchos los dirigentes políticos  que tenemos. No se quieren exponer a sacrificar sus principios en un entorno dañado, donde lo primordial, es sacar la mayor tajada posible de los recursos públicos.

Desde Origen, queremos proponer un movimiento para formar una Red Nacional de Liderazgo, que ayude a quienes han demostrado capacidad de ejercerlo en su comunidades, y que se sientan apoyados para continuar y amplificar su labor. Ojalá muchos de ellos, tomen la decisión de hacerlo desde el campo de la política, pero con una visión limpia y transparente de servicio público 

Estamos seguros, porque lo hemos constatado a través de nuestro proceso de formación y apoyo para el ejercicio del liderazgo, por el cual han pasado más de 800 personas muy diversas, que hay mucha gente extraordinaria que podría hacerle un gran servicio a sus comunidades y al país. 

Hemos encontrado que la mayoría de estas personas son invisibles, están solas y desconectadas. Son unas joyas ocultas que tiene nuestra sociedad que no están activadas a su máximo potencial. 

Creemos que bajo el paraguas de una red de soporte, donde se forme una comunidad de líderes diversos, con una visión compartida, mecanismos de apoyo y una tarea local, estaríamos formando las capacidades de liderazgo que Colombia urgentemente necesita para acelerar su transformación.

Con las intervenciones de este tipo de personas, todo es posible, sin ellas solo nos salvaría un milagro. Por eso proponemos poner nuestro grano de arena, para que sea una prioridad identificar y potencializar a los lideres que Colombia necesita a todo nivel.

Y también, para que el tema se entienda y se reconozca, como el más importante de la agenda nacional de desarrollo de largo plazo. Así como la infraestructura física del país se volvió finalmente una prioridad, necesitamos también contar con la infraestructura de liderazgo para apuntalar los cambios  urgentes que requiere nuestro país.

Por último, al identificar a un grupo cada vez más numeroso de personas que puedan ejercer un liderazgo ético desde lo público, pero también desde otros sectores de la sociedad, estaríamos generando la base de los nuevos héroes que deben de ser los modelos de rol para todos. Estaríamos haciendo un cambio de la cultura de los  ídolos mafiosos, para reemplazarlos por quienes son unos verdaderos ejemplos que nos permitan recuperar la confianza en nosotros mismos y la credibilidad  institucional. 


Espero que estas reflexiones, le sirvan al lector el próximo domingo,  el momento de depositar su voto para el Senado y la Cámara. Es una excelente oportunidad para apoyar a personas jóvenes que aspiran a llegar a estas corporaciones por primera vez y que los inspira el deseo de servir y no de servirse del cargo para lucrarse personalmente

sábado, 3 de febrero de 2018

Desconfianza institucional y sus consecuencias

¿Que se necesita para lograr cambios importantes y sostenibles en una sociedad como la nuestra? Esta pregunta la he tenido reiteradamente en mi cabeza en los últimos meses. Y cada vez más la veo como una de las grandes preguntas que nos deberíamos estar haciendo en Colombia ante una cruda realidad. El mundo afuera de nuestras fronteras muestra cambios cada vez más rápidos mirando hacia el futuro, y sin embargo, internamente insistimos en movernos en conversaciones circulares y mirando hacia el pasado.

Esta inquietud se me agudizó en estos días después de una amena charla con una persona que ha trabajado mucho por Bogotá. Ella tenía una inmensa preocupación al haber podido observar de primera mano, el desbastador efecto que produce la desconfianza institucional que se disparó con el escándalo del Carrusel de la Contratación, nombre con el cual se bautizó al más grande hecho de corrupción en la historia de nuestra ciudad. 

Esta desconfianza se agravó aún más durante la administración de Gustavo Petro. Con su incompetencia, manejo populista y polarizante, ahondó aún más la desconfianza, que cubre como un manto negro, lo que hoy sucede en Bogotá. El resultado de este proceso lo está pagando muy caro Enrique Peñalosa, actual alcalde de la ciudad, quien no ha demostrado la capacidad de liderazgo necesaria para cambiar esta percepción negativa de la realidad. 

En mi concepto, Peñalosa no calibró  bien el nivel de desorden administrativo y de fractura social, que le habían dejado su antecesores. Da la sensación que el cambiar esta situación lo está desbordando, por lo que el nivel de frustración de la gente, y de desconfianza sobre su capacidad de gestión,  ha venido aumentado peligrosamente. 

El grado de aceptación del alcalde está por el suelo, y hoy tiene sobre su cabeza, una posible revocatoria de su mandato promovida hábilmente por su antecesor. Como resultado, el desarrollo de su ambiciosa agenda de gobierno ha sido mucho más azarosa y lenta, así como la solución de los problemas críticos que se han acumulado, como es el caso de la movilidad.  

Y no deja de haber una terrible paradoja en esta historia. Mientras la popularidad de Peñalosa anda por el suelo y los niveles de desconfianza andan por las nubes en Bogotá, la incompetencia administrativa de Petro y su habilidad de agitador, ha sido premiada con niveles de que lo ubican entre los punteros para llegar a la Presidencia de Colombia.

Cuando hay niveles muy altos de desconfianza de la gente hacia las instituciones y los dirigentes políticos, como hoy muestran las encuestas, se producen varios efectos muy negativos para la sociedad. Veamos. 

El primero de ellos, es la inmensa dificultad para lograr acuerdos sobre unos mínimos que permitan tener un norte compartido y un mapa de ruta para avanzar. Aspectos que son fundamentales para responder a la pregunta con la que comencé este blog. Es necesario tener un acuerdo social sobre los temas que deben de ser gestionados y sostenidos en el tiempo, independientemente de la administración de turno, o del color del partido político que esté en el poder. 

Los cambios estructurales necesitan de tiempo para lograrlos y consolidarlos. Pero también, se necesita  un apoyo sostenido de la ciudadanía, sin el cual no es posible que se vuelvan una realidad. Igualmente es necesario generar el sentido de urgencia para iniciar. Y este se debe soportar en un mensaje claro y contundente: el costo de no cambiar es mucho mayor que el de lograr sumarse al proceso de cambio que necesita de una masa crítica para avanzar y  beneficiar a la mayoría.

Medellín es un buen ejemplo cercano de lo que le sucede a una urbe, cuando sus dirigentes han sido capaces de articular una visión de ciudad y lograr unos acuerdos sobre los mínimos que se deben de cuidar y desarrollar en el tiempo. Durante diez y seis años han conseguido mantener un norte a pesar de que han tenido varias administraciones en este periodo. El resultado es que hay confianza en la capacidad institucional y política, y esto se traduce en una auto imagen positiva que se refleja en lo que proyecta la ciudad. 

Barranquilla es otro caso que va por un camino similar, y que muestra un cambio profundo de una historia de desgobierno, y madrinaje politico, que tuvo postrada por años a esa ciudad. Este cambio se logró, cuando diferentes actores de la ciudad provenientes del sector privado y público, se pusieron de acuerdo para sacarla de la olla donde se en encontraba. 

El alcalde actual, que repite su segundo periodo, muestra los más altos índices de popularidad entre todos los alcaldes a nivel nacional. Barranquilla cuenta hoy con una alta credibilidad de su gente en las instituciones de la ciudad, y en la capacidad que tienen para atender las expectativas de un buen gobierno para todos.

El segundo efecto de la desconfianza en las instituciones es que ésta se extiende como un cáncer hacia lo demás. Y una sociedad, donde deja de existir la confianza, se vuelve ingobernable, y llegar a unos acuerdos mínimos, es una misión imposible. En este entorno, enfrentar de manera inteligente y colectiva, los grandes cambios que hoy nos afectan a todos, es una propuesta suicida que es mirada con despreció y mucha hostilidad. Se vive con la ley de la selva, donde las decisiones individualistas y egoístas son la norma, la colaboración y el bien común la excepción.

Lo curioso de estas dinámicas es que todo el mundo reclama porque el estado de las cosas no cambian, las frustraciones aumentan, los niveles de agresividad e intolerancia son cada vez más explosivos. Además en este ambiente tan complejo, la capacidad individual y colectiva de reflexión desaparece y es remplazada por reacciones primarias que no miden las consecuencias. Y obviamente todo esto redunda en niveles más altos de desconfianza. 

Una tercera consecuencia de estas dinámicas de desconfianza colectiva, es que la sociedad queda fácilmente prisionera de “la post verdad”, del tribalismo y la manipulación descarada por parte de políticos sin escrúpulos que explotan miserablemente las pasiones más bajas del ser humano. 

Este entorno es el mejor terreno fértil para que las profecías negativas y destructivas  se vuelvan una realidad. Estas dinámicas se vieron reflejadas en los resultados del “Brexit” en GB, y la elección de Trump en los Estados Unidos. Y el resultado no podría ser peor: sociedades divididas, con sus aparatos políticos desarticulados e incapaces de lograr los acuerdos mínimos,  lo que se traduce en una total desorientación de la sociedad.

Este análisis que surge de una conversación sobre Bogotá, se puede extender sin problema al entorno político nacional. Allí estamos viviendo algo muy similar con consecuencias imprevisibles para todos. ¿Que Hacer?

El próximo blog continuaré proponiendo algunas ideas para responder esta última pregunta y dar pistas sobre la que propuse al comienzo de este blog




sábado, 1 de abril de 2017

Lecciones de Medellin innovadora vista por un extranjero

Recientemente recibí un blog de un extranjero, Mr. Philip Beere, donde se hace un análisis controversial de los resultados que muestra Medellin en su esfuerzo de convertirse en la ciudad más innovadora de América. Se puede estar o no de acuerdo con algunas de los comentarios, pero hay otros que en mi concepto tienen pertinencia y validez.

Sin embargo, me da la oportunidad para hacer una reflexiones que pueden ser valiosas e interesantes, porque resaltan algunos puntos que valen tener en cuenta para ciudades como Bogotá, que busca abrirse un espacio de relevancia en los temas de Ciencia, Tecnología e Innovación -( CTeI)  a nivel internacional.

sábado, 11 de junio de 2016

En Colombia se necesita una visión diferente del liderazgo

Hace dos semanas, la revista Semana presentó los resultados de una encuesta realizada por el Centro de Liderazgo Público de la U de los Andes, sobre el tipo de líderes que buscan los colombianos. Después de leer con detenimiento los resultados, no me cabe la menor duda de que tenemos un problema grave en Colombia con la interpretación de lo que significa el  liderazgo.

Textualmente menciona el articulo lo siguiente: " los colombianos quieren tener líderes más eficientes que les presten más atención a la solución de los problemas urgentes que a las políticas de largo plazo". Sin embargo, se señala que no hay consenso sobre cuáles son esos problemas, se quieren menos caudillos, se prefiere atender lo urgente sobre lo importante, los líderes se hacen y no nacen, lo nacional prima sobre lo local. Y finalmente la joya de la corona: "primero yo, segundo yo, y tercero yo". Todo lo anterior es un retrato muy triste de nosotros mismos.

sábado, 12 de marzo de 2016

Impacto Colectivo




En el blog anterior, mencioné que la velocidad de los cambios, y la complejidad sistémica de muchos de los problemas que enfrenta la sociedad contemporánea, han hecho ver cada vez más incompetentes a los funcionarios públicos a cargo de las diferentes entidades del Estado. Este fenómeno creciente, se ve también reflejado en la desconfianza de la gente en los políticos que los representan, y en la capacidad del sistema para responder a sus necesidades.

También mencionaba, que un solo individuo u organización, no pueden generar los cambios de sistemas complejos como el de la Educación, o la Salud, para citar sólo dos ejemplos. Y sin embargo, los políticos les venden a los votantes la ilusión de que tienen siempre el as bajo la manga, que les va a resolver a sus seguidores todos sus problemas. La gente pide respuestas simples a los problemas cada vez más complejos de la sociedad.