Año Nuevo, vida nueva, dice el dicho popular. Con esta recomendación en mente, Claudia López ya se ha posesionado oficialmente desde el primero de enero, como la nueva alcaldesa de Bogotá. Y en el camino de llegar al segundo cargo de gobierno más importante del país, rompió varios récords: la primera burgomaestre mujer con la votación más alta registrada desde que hay la elección popular de alcaldes, y la primera mujer gay en este cargo, con un doctorado.
Para alguien que lleva apenas seis años en la actividad política activa, su llegada a Bogotá, ha generado muchas expectativas, positivas y negativas. La razón: porque viene precedida de varios logros muy importantes, así como también, de muchas controversias, y muy fuertes. En un tiempo muy corto ha pisado muchos cayos. Y hoy es una buena exponente de una nueva ola de dirigentes que quieren romperle el espinazo a las viejas formas de hacer política en Colombia.
