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sábado, 17 de agosto de 2024

El costo de la cultura traqueta

 


El sistema inmunológico de los seres humanos está diseñado para proteger al cuerpo de los microorganismos infecciosos que puedan entrar y destruir a los que ya lo  habitan . Esta metáfora se debería de aplicar en el caso de una sociedad que está expuesta a múltiples amenazas externas e internas, y que comprometen de manera grave su funcionamiento , e inclusive, su propia viabilidad. 


Desde esa perspectiva, es que se debe de ver la importancia del concepto del Capital Social definido por James Coleman : “es la habilidad de la gente de trabajar juntos por un propósito común en una sociedad en grupos y en organizaciones”. Y para lograr esta asociación: “ se requiere la construcción de comunidades culturales basadas en una confianza mutua entre sus miembros. No dependen de un conjunto de reglas, normas y regulaciones, sino hábitos éticos y obligaciones recíprocas morales, internalizadas por cada miembro de la comunidad “ Francis Fukuyama Libro Trust 


La existencia de confianza entre sus miembros, es el factor que distingue a las comunidades exitosas de las que no lo son. Es el factor esencial en un mundo que cada vez más le pone un Primiun a la construcción de relaciones productivas . Pero se requiere además, que los miembros de la comunidad tengan unos valores comunes y una mínimas normas de convivencia que les permita tener un propósito común que los una. También debe existir una disposición colectiva de subordinar los intereses individuales a los de la comunidad. Lo anterior es el fundamento para construir confianza en una sociedad.


Lamentablemente, hoy la sociedad occidental, que cobija a la nuestra, muestra un marcado sesgo creciente hacia el individualismo. “Cada quien que se defienda como pueda, ese no es mi problema” y como resultado tenemos una sociedad insolidaria y sin empatía por los demás. Esta frase es un buen reflejo de lo que hoy nos caracteriza  a la mayoría de los colombianos. 

El costo que pagan sociedades como la nuestra por tener una  cultura individualista , egoísta  y sin empatía, es incalculable en términos sociales y económicos. Su manifestación más preocupante es la anarquía que hoy se está apoderando del país y los altísimos niveles de desconfianza a los que hemos llegado. En Bogotá estos rondaban en el orden del 98% hace menos de dos años. Pero lo mismo está sucediendo  en otras  regiones del país. 


Lo más grave es que la anarquía está  siendo aprovechada por quienes más  se benefician de ella : los traquetos que están desplazando la presencia del Estado y lo han venido remplazando en varias zonas del país. Alguien, con quien conversaba en estos días fue más lejos. Sin darnos cuenta la cultura traqueta ha venido permeando  la sociedad colombiana, al punto que ya llegó a la cabeza de las instituciones, como lo demuestran los escándalos diarios que envuelven a Petro como presidente de Colombia. Inaudito y vergonzoso pero así es.



Hoy, sabemos cómo el capital social se puede ir destruyendo rápidamente. Y también estamos cada vez más conciertes de los inmensos costos que este proceso está infligiendo en toda la sociedad. Pero el problema y el mayor reto, es cómo cambiar esa tendencia y volver a construir un proceso sostenible de acumulación de capital social con un entorno tan complejo como el actual.


Cómo lo mencionaba Francis Fukuyama en su libro Trust escrito hace más de tres décadas :


 “la ley, los contratos, y la racionalidad económica proveen una base necesaria pero que no es suficiente para la sostenibilidad y prosperidad de las sociedades postindustriales; deben de ser apalancadas con reciprocidad, obligaciones morales y deber hacia la comunidad. Pero además confianza y todos basados en hábitos en lugar de un cálculo racional”


El problema de los colombianos, comienza cuando no somos capaces de percibir que caracteriza a nuestra sociedad y los elementos culturales diversos que la definen. Interesante que, hace más de trescientos  años, nació Adam Smith considerado el padre del Capitalismo. Y desde que comenzó a desarrollar sus teorías, entendió muy bien que la vida económica estaba integrada profundamente con la vida social. Y que esta no podía ser entendida aparte de las costumbres, la moral y los hábitos de la sociedad en la cual ocurre. Es decir, no puede estar divorciada de la cultura.


Dada esa reflexión, es más fácil ver el porqué la cultura debe estar cada vez más en el centro de las conversaciones relacionadas con el estado actual de nuestro país. Y también, poder entender el porqué la economía va en picada, mientras la cultura traqueta se apodera del imaginario público como un cancer, minando la capacidad de respuesta del cuerpo social. 


Y termino este blog por donde comencé. Cuando el sistema inmunológico está débil o no funciona, el resultado es que al cuerpo lo pueden invadir los microorganismos infectarlo y fallecer. Pues bien, yo afirmo que el sistema inmunológico de la sociedad colombiana está en serio proceso de deterioro, y si no hacemos de manera urgente algo para reversarlo, vamos a terminar igual o peor que Venezuela , cuyos resultados los volvimos a vivir con mucha intensidad con el fraude monstruoso cometido por los mafiosos que están en el poder.


En un próximo blog continuaré con este tema tan crítico para el país y mencionar lo que el sector privado debe y puede hacer antes de que ya sea muy tarde. 





sábado, 16 de marzo de 2024

La ola del pesimismo y sus consecuencias


 Mientras Petro busca distraer a los colombianos generando noticias todos los días mientras está demoliendo la institucionalidad de nuestro país, a muchas personas se les olvida mirar hacia afuera de nuestras fronteras para preguntarse qué tendencias se están viendo que nos puedan impactar, positiva o negativamente .


El comentario anterior nos invita a mirar  el mundo, para entender cómo interpretar nuestra coyuntura actual en Colombia, en el marco de las grandes preocupaciones que hoy ocupan la atención mundial. Nuestro país ha tenido una tradición de verse más hacia adentro que hacia afuera, pero la realidad  es que no nos podemos sustraer de las grandes tendencias globales porque vivimos una época de creciente interconexión.



El Foro de Davos, es el espacio  que ha servido durante más de 50 años como plataforma global para reunir líderes de empresas, gobiernos, organizaciones internacionales, la sociedad civil y al mundo académico, para dialogar acerca de los  temas más críticos que se ven hacia adelante. Hoy en día, este es un espacio muy importante para leer las preocupaciones y tendencias desde las  ópticas muy diversas de sus asistentes. Y también, en el momento en que la institucionalidad multilateral, que se formó después de la Segunda Guerra Mundial, está hoy en crisis y pierde cada vez más relevancia gracias a la confrontación geopolítica que hoy sacude al mundo. 




El Foro anual de Davos, le  ponerle el pulso a los grandes temas que desvelan a los dirigentes que asisten a este evento. El año anterior, la gran preocupación fue la “policrisis”, terminó  que se refiere a la convergencia de múltiples problemas  que generan una inmensa incertidumbre y desorientación colectiva.  En el evento de este año, que se realizó a mediados del pasado mes de enero, hubo un tema sombrilla: la necesidad de construir confianza para enfrentar precisamente estas crisis simultáneas y varios mensajes importantes.



La incertidumbre sobre las perspectivas económicas, fue el telón de fondo de muchas conversaciones durante el evento, a pesar de una aterrizaje suave tras las turbias épocas del COVID, las subida de las tasas de interés y la inflación. Sin embargo, el primer mensaje es que se necesitan nuevos modelos y paradigmas  colaborativos de desarrollo entre el sector público y privado, basados en la productividad, la equidad y la sostenibilidad, teniendo en cuenta que hoy hay múltiples factores y riesgos que configuran la economía mundial para el 2024.


El segundo mensaje fue el poner a la mujer en el primer plano, no solo por temas de equidad de género, sino porque es un recurso cada vez más valioso en estas épocas de crisis. También fue muy importante el tema de las habilidades que requiere la la fuerza laboral en la nueva economía , gracias a los cambios producidos por la tecnología como la inteligencia artificial. Este tópico ocupó muchos espacios en el Foro de este año, la necesidad sobre su despliegue y control, así como las consideraciones de tipo ético que hay que enfrentar. 



Un tercer mensaje se relaciona con “la ayuda que necesitan los directivos para apoyar a sus equipos en la transición y habilidades y la necesidad de buscar formas creativas para generar alianzas entre los sectores público y privado”. Petro fue a Davos pero parece que este mensaje no lo tocó porque no pierde oportunidad para atacar a los empresarios.


Un cuarto mensaje fue la urgencia con la que se debe abordar el cambio climático y el desarrollo acelerado de fuentes energéticas alternativas, así como los recursos que se necesitan . Es muy claro el mensaje: no podemos seguir los futuros modelos de negocio en el agotamiento la naturaleza y los recursos. Las empresas que no entiendan el mensaje desaparecerán. Pero también fue motivo de conversación los otros impactos del cambio climático, especialmente en la salud. 



Pero el gran mensaje de este año en el Foro de Davos, es que la “policrisis” está retando cada vez más las capacidades de la sociedad para enfrentarla. Y lo más importante: “ agotando la condición de energía humana, que de otro modo, podría canalizarse hacia la configuración de un futuro más optimista” . De hecho estamos viendo niveles inéditos de pesimismo y de desconfianza en las instituciones y en la sociedad. 



Lo que hace más aguda la situación es el efecto amplificador de los medios de comunicación , la tecnología y las redes sociales que aumenta el pesimismo, la desorientación y la desconfianza . Este crea el caldo de cultivo que es aprovechado en su beneficio por los populistas de diferentes corrientes que hoy han llegado al poder montados en la ola del pesimismo y generando mayor polarización .  



En un entorno tan complejo , incierto y con cambios cada vez más rápidos con impactos imprevistos, no es es extraño que en el Foro de Davos, la atención se haya puesto sobre la necesidad imperiosa para restituir la confianza . Recordemos que esta esa el elemento fundamental para tener “Capital Social” , sin el cual una sociedad no puede avanzar. 


Y la construcción de confianza es un prerequsito para poder fortalecer una cultura global, nacional, regional y local, para propiciar la colaboración desde la diversidad. El mensaje desde Davos es contundente: la confianza  es indispensable para enfrentar los tremendos retos que la sociedad tiene que lidiar hoy y hacia el futuro. 


En Davos se vieron  varias las  consecuencias de este entorno tan complejo .


No es de extrañar el aumento de las enfermedades mentales como la depresión y la ansiedad, que se están convirtiendo en la marca de esta época.  Es el resultado de un incremento muy marcado  de la pérdida del sentido de control sobre nuestras vidas. 


Otro efecto muy negativo del momento actual, es que hace perder la perspectiva de los inmenso avances realizados en las últimas cinco décadas, donde se mejora el nivel de vida en general y se sacaron a más de 1000 millones de personas de la pobreza . 


En el caso colombiano, el desconocimiento del gobierno actual de los logros conseguidos y de no querer construir y mejorar sobre lo ya construido, nos está llevando hacia el desmantelamiento de lo que hemos avanzado como sociedad. Es claro que se necesitan mejoras, y en algunos casos cambios importantes, pero sin desconocer los avances realizados. 


Pero hay otra consecuencia que no es menor: el no pararse  para avanzar, sobre que hemos construido con mucho esfuerzo, recursos y tiempo, es especialmente muy peligroso, cuando se quieren cambios sin tener las capacidades para lograrlos. Pero lo es aún más, cuando son propiciados ideológicamente desde un  Estado, que tiene inmensas falencias, que desprecia el aporte del sector privado a quien ve como parte del problema y no de la solución, en lugar de buscar su colaboración que es la marca de nuestra época,  


Los desafíos son inmensos, y hay forma de responder a ellos de manera solitaria porque desbordan de lejos  la capacidad individual de un gobernante o de una comunidad. Este otro llamado que salió de Davos este año. El problema es que las ideologías extremas, están volviendo sordos y ciegos a muchos dirigentes políticos en el mundo. Y mientras tanto, los problemas como el calentamiento climático, siguen inexorablemente su curso, poniendo en riesgo la misma existencia de la humanidad con un aumento creciente del malestar en la sociedad.


La pregunta es ¿ qué hacer ? . 


Cómo se conversó en Davos, “ para avanzar, es necesario identificar las causas profundas que generan estos malestares. Hay que reconocer que nos encontramos en un momento decisivo de la historia y, sin embargo, seguimos aferrándonos a soluciones obsoletas”. Y como ya lo vimos, lo que complica más las cosas, es el hecho que nos enfrentamos la “policrisis”. Es el resultado  de  tener   muchos problemas simultáneos y  profundamente interconectados ,  que se refuerzan mutuamente. “No hay soluciones rápidas ni remedios únicos. Se trata de abordar todos los síntomas de forma holística”


Hay que reconocer que la narrativa que traíamos hasta antes de la pandemia, ya no está funcionado y se necesita construir confianza para colaborar en la búsqueda  creativa de una nueva narrativa para el desarrollo,  de cara a los inmensos retos que enfrentamos y la creciente ola de desconfianza. . Se necesita hacerlo con un sentido de urgencia porque los problemas no dan espera. Y también aprovechar las nuevas tecnologías como la IA, para encontrar respuestas creativas e innovadoras pero reconociendo los riesgos de su utilización .


sábado, 16 de octubre de 2021

La democracia en peligro en AL, una llamada a la acción



Desde 1995 The Economist, prestigiosa revista inglesa ha publicado el Latinobarometro y reunido datos en 18 países sobre las actitudes de los latinoamericanos en relación a la democracia y las instituciones que la soportan. En su última edición hecha en campo entre octubre y diciembre del 2020 y complementada con entrevistas telefónicas en Mayo de este año, muestra un panorama bastante sombrío de la región.
 

En su último informe nos recuerda que AL fue golpeada mucho más fuerte por el covid-19 que el resto del mundo. Con solo el 8% de la población del planeta tuvo el 14% de los muertos por encima de los datos registrados oficialmente. 



Un numero muy preocupante en la encuesta, muestra que el 88% de los entrevistados no confían en otras personas, siendo la confianza el factor fundamental del capital social de una comunidad. Este resultado puede explicar el rezago cada vez mayor que muestra la región, cuando se la compara con los países más desarrollados. El dato refleja la percepción que la gente tiene de su sistema democrático y de sus instituciones.


Dados estos bajísimos niveles de confianza personal, no fue una sorpresa que la pandemia acelerara otras tendencias, que ya se venían incubado desde tiempo atrás. Una de ellas es el nivel desconfianza que inspiran las instituciones a nivel regional. Los partidos políticos ocuparon el nivel más bajo en la encuesta con el 88%, le siguió el Congreso con el 80%, el Sistema Judicial con el 75% y los Gobiernos con el 72%. La institución menos desprestigiada fue la Iglesia con el 40%



Teniendo en cuenta la desconfianza creciente en las instituciones y en las personas, tampoco es sorprendente que las encuestas presenten una actitud de apoyo decreciente de la gente al sistema democrático. En el 2020, el 70% de las personas entrevistadas en la región, mostraban una insatisfacción importante con el funcionamiento de la democracia. Esta cifra no varió mucho con relación a las obtenidas dos años atrás. En el caso de Colombia la cifra del 80% es aún más preocupante.


Lo que más debe de alertar de estos resultados, es la indiferencia hacia la democracia que   tienen el 25% de los entrevistados, cifra que se duplicó en una década.  La encuesta demostró que la indiferencia, es más pronunciada en la gente joven de las clases más pudientes, que representan la elites en su respectivos países.


Otra señal preocupante fue la elección de Nayib Bukele en el 2019 como Presidente del Salvador.  Este señor, representante de una nueva generación de políticos, desde su posición ha adoptado una actitud antidemocrática y populista. En el primer año, amenazó al Congreso, la Corte Suprema y la Prensa de su país.  Y sin embargo, dos años después de llegar al poder, el 66% de los entrevistados piensan que El Salvador va por buen camino vrs el 19% de los encuestados sobre el mismo tema  en los otros  países de la región . 


En el Uruguay, la percepción de la gente en un periodo de tres años, ha mejorado 15 puntos (60% a 75%) en relación a su preferencia de la democracia sobre otras formas de gobierno. Costa Rica muestra una tendencia similar  en el mismo periodo (60% a 68%). En el caso de Colombia hay una leve mejora pero partiendo de niveles mucho más bajos (38% a 42%). Brazil y Mexico, los dos países más grandes de la región, muestran también niveles muy bajos de aceptación de la democracia cercanos al 40%



Las causas de la insatisfacción son variadas y se manifestaron muy claramente durante las protestas sociales en el 2019 y en Colombia nuevamente en el 2021. Más del 50% de los entrevistados estaban en favor de esta manera de expresión de la insatisfacción con el sistema democrático, a pesar de la violencia y destrozos que ocasionaron en Chile y en nuestro país. 


Las causas más citadas fueron varias. Los  gobiernos sólo representan una minoría y no les importa los demás. El acceso a la salud es un motivo de insatisfacción en países como Chile. La desigualdad en la distribución de la riqueza y las oportunidades son motivo de mucho malestar en todos los países. 


Churchill decía que la democracia era el menos malo de todos los sistemas de gobierno, la evidencia de varios casos en la región le dan la razón. En la Venezuela de Maduro, la democracia dejó de existir hace años, situación que ha obligado a más de 6 millones de sus habitantes a abandonar su país, tema que particularmente nos ha afectado en Colombia. 


Otro ejemplo patético es Nicaragua, donde los Ortega montaron una dictadura familiar. La libertad de expresión y las garantías ciudadanas, en estos países no existen sino en la imaginación de los déspotas que hoy detentan el poder. 


En Perú, via las elecciones, llegó finalmente a la presidencia el Sendero Luminoso después  de causar con actos terroristas más de 300.000 muertos. Y lo hizo, por interpuesta persona de Castillo, un sindicalista desconocido que irrumpió en la escena pública al dirigir una huelga de maestros en el 2017. Hoy tiene en marcha un proceso de desmantelamiento de la democracia peruana, que fue el vehículo utilizado para llegar al poder.  El propósito:  implantar un régimen de corte marxista leninista a pesar de los resultados desastrosos que muestra la historia de esta forma de gobierno. El mejor ejemplo es Cuba en la región. 


No se puede desconocer que, los resultados presentados por The Economist, muestran una crisis de la democracia, que podríamos llamar sistémica, caracterizada por la desconfianza y la indiferencia en la región, con la excepción de Uruguay y Costa Rica. Pero lo más preocupante, es que las alternativas populistas y dictatoriales de izquierda, que han dejado en bancarrota a países como Venezuela y Cuba, se vean como más atractivas y lleven al poder a personajes ineptos como Castillo en el Perú.


Si vemos nuestro caso en Colombia, no se puede tapar el sol con las manos: fallas de nuestra democracia son muchas, pero también los avances que hemos tenido como nación. El problema es que, en es este entorno polarizado y de desconfianza que nos envuelve como una nube negra, mucha gente magnifica las falencias y se niega a reconocer los logros. Y si todo se ve negro, la desesperanza se vuelve la peor consejera para elegir a los dirigentes políticos y por esta razón nos equivocamos. Esa es la realidad que enfrentamos para las elecciones del 2022. 



Mientras en Venezuela, Cuba y Nicaragua, las protestas se suprimen a la fuerza, se persigue a la oposición, la libertad de expresión no existe y se violan sistemáticamente los derechos humanos, en países como Colombia la situación es bastante diferente. 


La gente tiene la libertad de  expresarse, e inclusive de abusar de esa libertad. La evidencia:  los excesos  que vimos durante las marchas sociales que se salieron de madre. Ejemplos como la  toma de Cali, la tercera ciudad más importante y el cierre del principal puerto del país, así lo demuestran. Y si, es evidente que hubieron excesos por parte de la Policía, cuyo desprestigio ha alcanzado niveles históricos, pero estos fueron denunciados y hay procesos condenatorios en marcha. La prensa los publica, y la oposición se puede expresar libremente condenándolos. 


A pesar de que en esta crisis de desconfianza, en que hoy nos movemos como sociedad, hayamos perdido la capacidad de reconocer y valorar los avances que hemos tenido, la solución inteligente no parece llevar al abismo y botar por la borda nuestra democracia, ni los muchos logros  que hemos tenido como sociedad. Nos quejamos de lo que tenemos hasta que lo perdemos y entonces lo lamentamos pero ya es tarde.  ¿Entonces que debemos hacer?


La respuesta contundente: defender nuestra democracia y no abandonar como ratas el barco como sucedió en Venezuela, actitud que la hundió como nación. Despertar la fuerza  del liderazgo colectivo que existe en muchos niveles de nuestra sociedad, para propiciar los cambios que se necesitan, promoviendo una nueva generación de líderes políticos, sociales y empresariales que los orienten y dinamicen el sistema democrático corrigiendo sus fallas.


También, hay  que reconocer el problema. La indignación y el resentimiento se han venido acumulando a lo largo de los años, donde las estructuras que sostienen el sistema democrático, se han  quedando cada vez más atrás del incremento exponencial de las expectativas de la gente. Y cuando hay el vacío de liderazgo que hoy tenemos, el resultado es una sociedad desorientada que es muy vulnerable a los cantos de sirena populista que hoy llegan desde los extremos de los dos espectros políticos. 


La buena noticia es que, ante la alternativa de una dictadura de izquierda o de derecha, y como respuesta a la crisis que hemos tenido después de la pandemia y que ha afectado tan profundamente  a la sociedad, se están comenzando a despertar una serie de iniciativas en todo el país que apuntan en esa dirección. 


Este es el caso en el Valle del Cauca, donde micro, medianos y grandes empresarios, han estructurado un programa de respuesta a la situación social de la región y reunido un fondo inicial de $ 50.000 millones para atender varios frentes prioritarios. Se ha vuelto a despertar el espíritu cívico que caracterizó al sector privado en los años 70 y 80 y que volvió a Cali un referente nacional e internacional. 


En Bogotá, han nacido iniciativas como Colombia cuida Colombia y Motores de Esperanza con el fin de promover nuevos liderazgos y la unión de esfuerzos para generar un mayor impacto colectivo. Con el concurso de importantes empresas, universidades y fundaciones, este último caso busca identificar, visibilizar, conectar y apoyar a muchos líderes que hoy hay en nuestro país para que colectivamente aporten a su transformación. 



El informe del Economist, muestra una realidad que no se puede ignorar por más tiempo. Es una llamada a la acción para que desde diferentes sectores de la sociedad, se pellizquen y movilicen para corregir el rumbo. Hay que atender los temas urgentes que ha destapado la pandemia, pero también hay que enfrentar un tema más urgente aún: contar en el mediano plazo, con unas comunidades de liderazgo colectivo, que desde lo local, se unan en una gran red para sembrar las verdaderas bases de un desarrollo sostenible y de gran impacto, que dinamicé nuestra democracia y beneficie de manera incluyentes a la sociedad.


Sobre este tema seguiré escribiendo, ya que formó parte de un grupo de empresarios, rectores y otras personas, que hemos tomado la decisión de aportar con creatividad a la solución de formar estas comunidades de liderazgo. No queremos ser parte del coro, de quienes se quejan, o están pensando abandonar al país a su suerte. 


Nos merecemos un futuro mejor que Venezuela, Nicaragua, Cuba o Brazil, pero para lograrlo, hay que unirnos y ponernos a trabajar. Los enemigos de la democracia, desde los dos extremos del espectro político, ya lo están haciendo para llevarnos por el camino de la polarización y el odio, que perpetúa una historia de violencia que el famoso acuerdo de paz de Santos, no logró superar.


Si no queremos que tengan existo,  necesitamos ofrecerle a la sociedad, una contra narrativa basada en el ejemplo del liderazgo colectivo,  que promueve la esperanza y la confianza, para  enfrentar la otra  narrativa que nos quieren imponer para nuestro país. 


sábado, 20 de junio de 2020

El impacto en la Economía



Junto con la salud, la economía va a ser la otra área más afectada a nivel mundial, puesto que va a sufrir una crisis más grave que la del 2008. La magnitud de los recursos de ayuda de los gobiernos, para evitar el desempleo y la quiebra de miles de empresas, no tienen antecedentes en la historia. Este tema tiene especial importancia cuando se enfrenta una reseción tan grave como la de 1929, se tienen los más altos niveles de endeudamiento y los bancos centrales tienen muy bajo margen de maniobra. Como tan poco tiene antecedentes  la caída que se espera del PIB al finalizar el 2020. Evidentemente lo que ha cambiado, es que la ortodoxia financiera ha pasado a segundo plano, cuando la prioridad está en tratar de minimizar el descalabro producido por el coronavirus.

sábado, 13 de junio de 2020

Cambios hacia adelante en el entorno político



Revisando la Historia de los últimos cien años, las grandes crisis como el colapso económico de 1929, produjeron efectos muy distintos en varios países. Mientras en los Estados Unidos, Roosevelt propuso la política del New Deal, con la cual impulsó la transformación de su país en la siguiente década, en Alemania e Italia, surgieron el nacismo y el fascismo que llevaron a la II Guerra Mundial. La lección de esa época, es que unos cambios muy traumáticos en la economía, pueden acelerar unas consecuencias no esperadas y muy graves, en el campo político nacional e internacional. 

sábado, 23 de mayo de 2020

Los cambios en valores después de la crisis




“No hay tiempo para el miedo” Ana María Piñeros rectora U Corpas

Si hay un tema claro que está emergiendo con fuerza, con motivo de la crisis actual, es el papel que juegan los valores compartidos de una cultura, para enfrentar con más éxito los desafíos que se han producido con motivo del covid-19. La cultura define las creencias que existen en una comunidad y las acciones que se toman.

La reunión Como lo explicaba en un blog anterior, valores colectivos como la disciplina, la experimentación y la colaboración, aumentan significativamente las posibilidades de reducir el impacto de la pandemia en la población. Y en la medida que más dure el problema, más se evidencia su necesidad. 

sábado, 16 de mayo de 2020

Cambios que se vienen en la globalización.

Es interesante ver cómo, a medida que van pasando las semanas, y ya se comienzan a abrir las puertas hacia la “ nueva normalidad” en varios países, el foco se está concentrando sobre los efectos, que ésta crisis de salud está teniendo hoy en  la economía, pero también, los impactos que se verán hacia el futuro en otros frentes. Es un ejercicio donde hay que acudir a los oráculos y a la bola de cristal, para predecir que va a cambiar y que va a permanecer. 

Dado el inmenso impacto que la pandemia ha producido en el mundo, hay mucha especulación sobre lo anterior. Como lo resaltaban algunos comentaristas, después de la Gripa Española del 1918, que mató a más de 50 millones de personas, la siguiente década de los años 20, fue un periodo de gran extravagancia y consumismo. No se vieron cambios significativos hasta que estalló la caída la bolsa del 29. Por eso vale la pena hacerse la pregunta: ¿se podrá esperar algo similar en la realidad actual?

En este blog veremos cuáles son los posibles cambios que se esperan en la globalización y las relaciones internacionales.

sábado, 9 de mayo de 2020

Los cambios que se vienen y el rol del liderazgo en la crisis


Desde que se inició la cuarentena a principios de marzo, he venido cubriendo diferentes temas relacionados con el momento actual y que no habían sido tratados por los medios y formadores de opinión. Pero también, de señalar el difícil acto de malabarismo de enfrentar simultáneamente la crisis actual, sin descuidar los cambios que nos pueden esperan en el futuro. 

A partir de esta semana, y durante el próximo mes, voy a compartir con el lector los resultados de una investigación que hecho, basada en publicaciones nacionales e internacionales que he leído durante la cuarentena, así como en las conversaciones que he tenido con muchas gente, sobre los posibles cambios que nos esperan hacia adelante.

viernes, 27 de marzo de 2020

Las paradojas y lecciones aprendidas de la crisis





Un paradoja es una idea extraña opuesta a lo que se considera verdadero a la opinión general. También se considera paradoja a una proposición en apariencia falsa o que infringe el sentido común, pero no conlleva una contradicción lógica (Wikipedia)

La pandemia de coronavirus está afectando a todos los seres humanos por igual, sin distinción de género, raza, ubicación geográficas, idioma, ideología, tendencia religiosa y condición social. A medida que pasan los días de confinamiento, y la pandemia del coronavirus se ha extendido a más de 170 países, las paradojas y las lecciones comienzan a emerger.