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sábado, 25 de marzo de 2023

Entender las nuevas generaciones

 


Recientemente tuve una reunión con el Padre Múnera, nuevo rector de la Universidad Javeriana. Entre los diferentes temas que tratamos, hubo uno muy importante que quiero exponer en este blog: el cierre de la brecha entre generaciones, que hoy se ha convertido en un problema para las familias y las organizaciones. 

Esta brecha hace que sea muy difícil entenderse mutuamente. Las dinámicas conversacionales son dialogos de sordos. Las malas interpretaciones son el pan de cada día. Cada generación se siente irrespetada e incomprendida.



Pero para personas como puede ser mi caso, para cerrar estas brechas, se hace necesario  conocer cuáles con las características que marcan y definen la forma de ser y de actuar de las nuevas generaciones. Sin tener esta claridad, superar la distancia que hoy nos separa, se vuelve muy difícil. 


Hoy, los jóvenes que han nacido desde finales de los años 90 en adelante, les ha tocado vivir una época de inmensas transformaciones sociales y tecnológicas. Todos ellos pertenecen a las nuevas generaciones digitales, que en lugar de un chupo, nacieron y se han creado con un celular inteligente con el que viven conectados 24 hrs al día..


Leyendo sobre el tema, veo que existe un consenso cada vez más amplió, que  estas nuevas generaciones,  han sido afectada por una estrategia equivocada de crianza. Posiblemente porque sus padres, crecieron en una época de más prosperidad, y creen equivocadamente que el poner límites puede tener un impacto negativo en el desarrollo de la personalidad sus hijos.



Ponerles  restricciones o límites a los niños y jóvenes, imponerles disciplina o hacerles acatar la autoridad de los mayores, son cosas que se perciben como muy negativas. Parece  que el ser permisivos o condescendientes, es visto como el camino correcto para una buena formación.  


Por esta razón, estamos viendo una generación acostumbrada a tener todo lo que quieren y piden, He escuchado a educadores escolares mencionar, que se ven forzados a ponerle buenas notas a sus alumnos, con tal de no tener que enfrentarse con la ira de los padres, que no resisten  la idea de ver fracasar a sus hijos. 


Como si la vida fuera siempre de éxitos y no de caídas de las cuales se deben levantar. Recordemos que la resiliencia es hoy una habilidad fundamental, que la educación contemporánea de los padres, no está preparando a sus hijos .. 


El problema es que, a medida que los miembros de estas nuevas generaciones, se van integrando a la vida laboral, tienen un choque doloroso con la realidad: ya no son las personas mimadas y especiales, que les hicieron creer sus padres . El impacto en la auto imagen es muy negativa. Aquí es donde la tecnología de las redes sociales entra a jugar un papel protagónico. 


En estas plataformas, estos jóvenes ponen sus perfiles de manera que los demás los vean de la mejor forma. Es una su vía de escape para encontrar aprobación. Su popularidad está asociada a los “likes” que reciben en las comunidades donde participan. Su uso, dispara la dopamina, que da un gran sentido de bienestar cuando hay una retroalimentación positiva.. 


Por esta razón, las investigaciones recientes, muestran que el uso de estas plataformas, genera una adición similar a la del alcohol, el cigarrillo y otras sustancias adictivas. 


Cuando estas generaciones llegan a la adultez y comienzan su vida laboral, estas  posibilidades de tener reconocimiento y gratificación,  claramente no están disponibles en el mundo del trabajo. Son personas que se encuentran desubicadas, pero que además, no han aprendido a pedir ayuda.


La necesidad de sentirse entendido y aprobado, es natural a todos los seres humanos. Desde pequeños se busca la aprobación de los padres. Más adelante de sus compañeros y amigos. Es parte del proceso muy estresante en el camino de crecer y aprender a vivir en comunidad. El uso del alcohol, que hoy se ve en jóvenes, es el mecanismo que utilizan para enfrentar su nueva realidad. Pero como ya se dijo, la tecnología juega un papel similar.


Lo paradójico es qué hay restricciones para el uso de sustancias tóxicas generadoras dopamina, como el alcohol, pero no existen en el caso del uso de las tecnologías que son adictivas. El resultado, es que estas nuevas generaciones no desarrollan capacidades para enfrentar situaciones complejas, frustrantes o estresantes. 



Pero hay otra característica que es muy preocupante  de estas generaciones : la impaciencia. Gracias a la tecnología, están acostumbrados a un mundo de satisfacciones instantáneas. A un click, tienen acceso a compras, descargas de películas o mensajes inmediatos.  Por buscar los resultados y gratificaciones rápidas, se les olvida disfrutar del camino y del goce del viaje por la vida.


Esta actitud fácil, explica el porqué las relaciones interpersonales en estas nuevas generaciones son muy efímeras. Ante la primera dificultad se rinden y no perseveran. El resultado es una gran inseguridad e incapacidad de enfrentar su realidad. Al final, los problemas se les van acumulando, sin entender que el principal problema radica en ellos mismos.


Como resultado, los niveles de depresión y el aumento de suicidios entre los jóvenes, se han disparado. También el uso de drogas sintéticas y de otros tipos. Pero han disminuido las habilidades para construir relaciones físicas sostenibles, profundas y significativas, sin tener como un intermediario un celular. 


La marca de sus relaciones de estas nuevas generaciones es la superficialidad y el narcisismo. No  son los mejores compañeros para enfrentar un mundo cada vez más complejo, y para el cual, estas nuevas generaciones no están siendo preparadas. No nos sorprendamos si en los años venideros,  haya mucha gente muy frustrada, deprimida y sigan creciendo los suicidios.. Cambiar esa realidad no va a ser fácil, salvo que los padres de familia, que hoy tienen hijos muy pequeños, entiendan el mensaje.




viernes, 14 de agosto de 2020

¿Cómo suegirá hacia adelante la educación escolar?


El aislamiento forzoso que ha producido esta pandemia, ha obligado al cierre de los colegios y a repensar la manera en cómo continuar el proceso educativo utilizando la virtualidad. Esto ha significado una aceleración al cambio de paradigma que ya se venía venir. 


El proceso de adaptación ha sido más duro para los maestros y los padres de familia. Para los niños, que hoy son parte de la generación digital, ha sido un cambio que no los había afectado tanto, salvo para aquellos que no han tenido los medios para conectarse al internet. Pero a medida que se ha ido extendIendo el confinamiento, y hay un alto riesgo de nuevos brotes, los efectos del aislamiento social  comienzan a tener varias consecuencias, unas positivas y otra no tanto.


Dado el confinamiento que está en proceso, los padres han podido estar mucho más cerca de sus hijos y observar lo que está sucediendo con la educación virtual, lo que les están enseñando y la forma de hacerlo. Un posible cambio que está emergiendo, va a girar alrededor de la pertinencia de lo que necesitan los hijos aprender para la situación actual, como para lo que viene. Y posiblemente se va a valorar más lo que significa el espacio escolar para los padres que tienen que trabajar.


A pesar de las dificultades que hoy viven los papás, la pandemia ha sido un llamado para hacerse cargo de manera más cercana del proceso educativo de sus hijos. Antes de la crisis, los colegios y las escuelas, eran los lugares donde muchos padres se descargaban de sus responsabilidades compartidas. Dejaban al niño en ellos y se desentendían del proceso educativo. 


También, llegó el momento de hacerse las preguntas difíciles que el sector ha venido rehuyendo por mucho tiempo. La razón, porque hay que aceptar la necesidad de alinear los esfuerzos del proceso educativo, con las nuevas realidades que la crisis está evidenciado y acelerando.


Me comentaban unas fuentes consultadas, que a pesar de algunos avances conseguidos, esta época ha sido particularmente difícil en el caso de los niños entre 3 y 5 años, para quienes mantenerlos atentos durante periodos largos en frente de un computador, si los tienen, es todo un reto para la institución educativa. Y también para los padres de familia, que necesitan trabajar. Para ellos el problema es más grave, cuando tienen que quedarse en casa cuidando a sus hijos, y sin ayuda.


La gran pregunta que muchas instituciones se están haciendo hoy, ante la incertidumbre de cuánto más tiempo va a durar esta situación tan compleja, se relaciona con las secuelas que van a quedar. Las alertas están prendidas por el impacto psicológico que el aislamiento social está teniendo en muchos niños y adolescentes. Hacia adelante, enfrentamos potencialmente una pandemia más difícil. Estos factores han aumentado la preocupación de muchos padres de familia sobre el impacto de estas dinámicas en el proceso de aprendizaje de sus hijos. 


Pero como le ha sucedido a muchas organizaciones en esta época tan compleja, los colegios se han visto forzados a innovar. Han tenido que experimentar nuevos métodos pedagógicos, usar plataformas tecnológicas más avanzadas, capacitar a los maestros, pero también innovar en la manera de relacionarse con los padres de familia y con sus estudiantes. El mundo de la virtualidad llegó para quedarse. ¿Que tanto? Nadie lo sabe, pero no hay duda que será parte del nuevo panorama educativo que está emergiendo.



Pero la pandemia también va atraer otras cosas positivas. Ha obligado a las entidades educativas a acelerar procesos innovadores en muchas otras dimensiones de su hacer educativo. Una de estas, es la escucha activa de las necesidades de los niños y niñas que se están formando. El reto es capitalizar los aprendizajes y sostenerlos. Y para los padres, que han tenido la oportunidad de estar tan cerca del proceso virtual de sus hijos, hoy deberían tener mejores elementos para entender a sus hijo, acercarse a ellos, y evaluar la calidad del proceso educativo que están recibiendo. 


Otras de las cosas interesantes que están surgiendo en estos meses, es el espacio que se ha abierto para la personalización del proceso educativo. Estas dinámicas están siendo aprovechadas especialmente por los modelos no convencionales de educación como Kalapa, apoyados en tecnologías como Progenti y Khan Academy. Según la opinión de algunas personas del sector educativo que consulté para este blog, están surgiendo muchas innovaciones que promueven la solidaridad y la democratización de la educación,


La personalización como la virtualización que lo facilita, llegaron para quedarse. Esta conversación también la están teniendo muy seriamente las entidades de educación superior. 


Después de las reflexiones anteriores, que apuntan a los cambios que se pueden esperar en la educación escolar, hay una afirmación que se puede hacer hoy con muy poca probabilidad de equivocación. Sin saber por cuánto tiempo más va a durar el confinamiento, que ha puesto patas arriba al sistema de educación escolar en este periodo, el coronavirus dejará una marca indeleble en todos los involucrados: los niños, los maestros, los padres y en general todo el sistema educativo. 


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sábado, 27 de junio de 2020

La Historia como faro del futuro.


Como dice el autor de un artículo que leí recientemente, el siglo XX comenzó realmente en 1914 con la I Guerra Mundial. La configuración geopolítica que emergió en los siguientes cuarenta años, cambió significativamente el mapa de Europa para no volver atrás. Imperios como el británico, el austro húngaro, el otomano y el ruso, desaparecieron, y unas formas de vida y de comportamientos sociales, dejaron de existir. 
La época Victoriana, que se caracterizó por una estructura muy rígida de clases, se vió impactada por los movimientos de lucha del proletariado. La dominación de unos pocos imperios que cubrían varios continentes, fue  remplazada por el surgimiento de un nuevo orden mundial y formas de gobierno. La Guerra Fría definió el mapa geopolítico desde la II Guerra hasta 1989, evidenciando la confrontación entre dos visiones del mundo, y la democracia remplazó a la autocracia real, como una forma distinta de gobierno.

Cuando nuevamente enfrentamos una crisis de proporciones globales por cuenta del COVID - 19, es útil hacer un  repaso de la Historia.  Esta nos muestra cómo, las decisiones y las escogencias que se toman después de una crisis, determinan lo que suceda hacia adelante y marcan a una sociedad por décadas. 

Después de terminar la I Guerra, los vencedores impusieron unas condiciones tan costosas a Alemania y sus aliados, que sembraron la semilla que precipitó la Gran Depresión en los años 30, y la II Guerra Mundial, dos décadas después. Aprendiendo la lección, las decisiones después de terminar esta última conflagración, fueron diferentes cuando se impulsó el Plan Marshall para ayudar a la reconstrucción de Alemania. Esta decisión sembró las bases del periodo más importante de prosperidad y desarrollo mundial en la historia de la humanidad. 

Las decisiones que afectan a una sociedad, después de una gran crisis, pueden coger caminos diferentes como lo demuestran los resultados después de la dos grandes confrontaciones bélicas del siglo pasado. Una opción es la de escoger el buscar defender el pasado evitando el futuro. Otra opción, es la de decidir aprovechar la oportunidad para promover los cambios que son fundamentales y no se habían querido abordar, para cerrar brechas y mejorar lo que no estaba funcionando bien. 

Pero detrás de estas escogencias, que significan el tomar decisiones difíciles, hay otra decisión fundamental qué hay que tomar: montarse en la ola de los cambios que ya están, o exponerse a ser aplastados por ella. 

La crisis del coronavirus ha desnudado unas brechas y debilidades que no se han querido enfrentar en el pasado. Después de la crisis financiera del 2008 y que se prolongó en Europa hasta el 2012, no se tomaron medidas de fondo para corregir muchos de los desequilibrios que se evidenciaron en esa época. 

Hoy estamos viendo las consecuencias de tomar medidas a medias, esperando que el mundo pudiera volver al pasado. En esta oportunidad, se tomó la decisión de fortalecer el sistema financiero con millonarios recursos, y sin que respondieran los causantes de la debacle. No se cuidó de fortalecer sectores críticos como el de la salud y la cuenta la estamos pagando ahora.

Las reflexiones anteriores nos deben de invitar a pensar sobre lo que podemos y debemos hacer para aprovechar la crisis actual para enmendar la plana pendiente que tenemos como sociedad. La Historia nos muestra que situaciones tan traumáticas como la actual, van a generar unos cambios significativos que son muy difíciles de prever en estos momentos de gran incertidumbre.

Lo que si es una apuesta razonable, es que se van a producir cambios en la sociedad, en los hábitos de la gente, se van a tomar decisiones que van a significar repensar muchos de los supuestos sobre los cuales se habían estructurado planes de corto y mediano plazo en muchas organizaciones. Y habrán sectores como el del transporte aéreo y el turismo, que sufrirán un impacto muy significativo. 

La lección de la Historia nos muestra que hay que prepararse para varios escenarios, porque es inútil la búsqueda de la certidumbre en un entorno como el actual, que además ya venía expuesto a cambios cada vez mayores y mas rápidos. Uno de ellos puede ser el llamado”nuevo normal” lo que esto signifique. Pero hay que prepararse para otros escenarios donde las certidumbres del pasado desaparecen completamente, como ya sucedió al inicio del siglo pasado.

sábado, 30 de mayo de 2020

Las lecciones de una crisis: Camacol 1998-2003




Con motivo de una invitación que me hicieran hace dos semanas, para participar en un Webinar sobre las lecciones aprendidas en crisis anteriores, me recordé de mi experiencia personal como Presidente de la Junta Nacional de la Cámara Colombiana de la Construcción Camacol,  durante la crisis de 1998 al 2003. 

Las memorias que tengo de esa época tienen un mensaje que pienso puede ser valioso en los momentos actuales: no hay cosa más importante, que aprovechar bien una gran crisis, para lograr transformaciones de gran impacto y sostenibilidad, que en otras circunstancias no se podrían esperar. 

sábado, 16 de mayo de 2020

Cambios que se vienen en la globalización.

Es interesante ver cómo, a medida que van pasando las semanas, y ya se comienzan a abrir las puertas hacia la “ nueva normalidad” en varios países, el foco se está concentrando sobre los efectos, que ésta crisis de salud está teniendo hoy en  la economía, pero también, los impactos que se verán hacia el futuro en otros frentes. Es un ejercicio donde hay que acudir a los oráculos y a la bola de cristal, para predecir que va a cambiar y que va a permanecer. 

Dado el inmenso impacto que la pandemia ha producido en el mundo, hay mucha especulación sobre lo anterior. Como lo resaltaban algunos comentaristas, después de la Gripa Española del 1918, que mató a más de 50 millones de personas, la siguiente década de los años 20, fue un periodo de gran extravagancia y consumismo. No se vieron cambios significativos hasta que estalló la caída la bolsa del 29. Por eso vale la pena hacerse la pregunta: ¿se podrá esperar algo similar en la realidad actual?

En este blog veremos cuáles son los posibles cambios que se esperan en la globalización y las relaciones internacionales.

viernes, 24 de abril de 2020

El costo de la soledad



el aislamiento social puede generar sentimientos de soledad.

Cuando se desarrollan las consecuencias de la pandemia del coronavirus, y entran en vigor las órdenes de cuarentena, a nivel mundial se ha hecho evidente las consecuencias del aislamiento social.

Veamos varios testimonios sobre el impacto de la soledad en estos momentos del coronavirus.

Una colombiana, que vive en Europa, me decía: “lo que  que más me aterraba era quedarme íngrima sola en mi apartamento en Londres, sin poder estar en contacto con otros seres humanos durante el tiempo que durará esta extraordinaria situación. Alcance a comprar el último tíquets para regresar a COLOMBIA, antes del cierre de las fronteras, por lo que me siento muy afortunada”

viernes, 17 de abril de 2020

La cultura como solución o problema para el coronavirus




“Para lograr los grandes cambios hay que enfrentar la realidad” Jack Welch 

En este blog, quiero mostrar el efecto que tiene la cultura, para enfrentar el reto del coronavirus y las lecciones positivas que podemos sacar hacia adelante.. En medio de la oscuridad del momento, y sin ignorar la realidad, es necesario tener la capacidad de identificar los cambios positivos que ya comienzan a emerger en estos meses y los que vamos a tener que hacer hacia adelante. En esto consiste la oportunidad que nos ofrece esta crisis.

Reconozcamos que vivimos en una sociedad donde el comportamiento individualista prima sobre el solidario, debilitado tremendamente los lazos sociales en una época de crisis como la actual.  También, que la marca de esta época es la falta de confianza, que se ha asentado como una nube negra que expone a graves riesgos a la sociedad, porque mina las relaciones y la capacidad institucional.