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domingo, 19 de marzo de 2023

Reflexiones sobre el liderazgo

 


Recordando los tres blogs anteriores, tenemos un estado y una sociedad débiles, que no tienen las capacidades para enfrentar sus  problemas. Hay unos retos que son  de tipo técnico,  para los cuales se podrían esperar del estado unas soluciones efectivas y conocidas. Un ejemplo, sería contar una buena red de servicios públicos, promovidos por el estado en colaboración con la tecnología y capacidad de inversión del sector privado, que atienda las necesidades básicas de la población. 


Pero hay otros problemas, para los cuales, ni el estado ni la sociedad,  tienen una solución efectiva.  Requieren tener la capacidad de liderazgo en diferentes niveles, para lograr la movilización de toda la comunidad y la colaboración  con el estado. Se necesitan   desarrollar capacidades de liderazgo colectivo, que promuevan la corresponsabilidad de la gente, para adaptarse  a las nuevas circunstancias del entorno y ayudar a la solución del problema. Esa es la propuesta de Motores de Esperanza explicada en mi último blog


Esto implica  capacitar para ejercer el liderazgo, a gente seleccionada  a todos los niveles de la sociedad.  Es la manera de evitar  depender de lo que diga o haga  la figura con autoridad  . Hay que entender que los problemas complejos que hoy enfrentamos, desbordan ampliamente  las capacidades individuales y requieren de la movilización de talento y energia colectivas. 


Como ejemplo de un gran reto adaptativo, hoy enfrentamos el cambio climático, que requiere de nuevos comportamientos, valores y de una actitud de corresponsabilidad colectiva del problema. La dificultad  es que se abordan este tipo de problemas complejos, como si fueran unos retos técnicos cuando no lo son. Se  ofrecen soluciones que no comprometen a la gente para ser parte de la solución y no parte del problema .



Ante estas debilidades,  no es de extrañar que  para enfrentar los inmensos retos adaptativos del entorno actual, se perciba cada vez más  un profundo vacío de liderazgo individual y colectivo a todos los niveles de la sociedad. Sin embargo, cuando hoy la gente desesperanzada y desconfiada, demanda cambios profundos y radicales, hace mucha falta la  pedagogía  que explique el porqué el cambio y liderazgo, son dos caras de una misma moneda y cuál es la inmensa importancia que implica su comprensión. 


Sin embargo, en las circunstancias  de los retos adaptativos actuales,  la gente se encuentra muy desorientada, y  espera que alguien tenga las respuestas a los problemas complejos que enfrentan. Esta actitud pasiva, es la responsable de que se  abran las puertas para que  aparezcan  los caudillos populistas que ofrecen  las soluciones mágicas,  a situaciones muy complejas que no tienen una respuestas sencillas y que demanda una participación cada vez mayor  de la gente. 


Por las razones anteriores, es importante entender que liderar  también implica  reconocer que el éxito no es tener siempre a la mano las respuestas, pero si la capacidad de hacer las preguntas difíciles que nadie quiere oír o enfrentar.


¿Qué se requiere para desarrollar la capacidad de liderar a una comunidad que enfrenta  estos retos adaptativos tan pronto complejos?



Lo primero,  es explicarle a la gente que, para enfrentar estos retos y lograr cambios sostenibles y de impacto en el tiempo,  necesitan hacer unos cambios adaptativos a nivel personal pero también colectivo.  Esto implican  el cuestionar muchos de sus supuestos, creencias y valores personales y de la comunidad . Requiere el aceptar  ser corresponsables, y no unos actores pasivos, lo que  implica abandonar su zona de confort. 


Liderar este proceso  no es nada fácil, de hecho puede ser muy peligroso hacerlo solo. Lo inteligente es hacerlo siendo parte de una comunidad de liderazgo colectivo que se apoyan entre sí, comparten aprendizajes que muestran victorias tempranas, lo que permite capturar la atención y la confianza de la gente.


Pero hay una realidad: a las personas se les capacita para desarrollar una tarea, pero no para asumir el liderazgo de personas que estén bajo su responsabilidad, y menos en un entorno tan complejo como el presente y que se proyecta aún más difícil hacia el futuro. Pero no todo el mundo puede o quiere hacerlo. La verdad es que el ejercicio del liderazgo requiere de un gran costo personal. Si todo funciona, el crédito es de los demás, pero si hay problemas, hay que asumir las consecuencias y manejar toda la presión que eso significa.


No es fácil hacer la transición de ejecutar unas tareas, a orientar a la gente que las debe realizar en condiciones de alta incertidumbre. En especial, cuando hay un entorno de grandes cambios, donde la gente tiene que desaprender para incorporar nuevos conocimientos, creencias, valores y hábitos. 


Para hacer esa transición se requiere tomar una decisión de poner el bien común por encima de los intereses personales para avanzar  y esto significa hacer un sacrificio. Implica estar dispuesto a perder el puesto o la posición de autoridad, por defender el haber hecho lo correcto. Por esta razón, lo decía el profesor de Hatvard Ronald Heifetz: liderar es como caminar en el filo de la navaja. 


Liderar en entornos de grandes cambios, incertidumbre, volatilidad y ambigüedad, requiere tener la capacidad para generar espacios seguros y practicar la empatía. Pero también,  regular la presión para que las personas hagan los cambios adaptativos que son necesarios dadás las circunstancias. 


Es necesario que la gente entienda  que no hay respuestas fáciles a problemas complejos. Lo que  si hay, son muchas preguntas. Esto  implica que, quien lidera el proceso, tenga el valor de  cuestionar los valores y supuestos más profundos de su gente. La tendencia y la mayor equivocación, es tratar los problemas adaptativos complejos como si fueran  situaciones técnicas   para los cuales hay una respuesta conocida.


Por lo anterior, para liderar, lo fundamental es poner en el centro la condición humana y no solo los resultados. Se necesitan espacios donde la vulnerabilidad sea bienvenida para reconocer que los errores son necesarios para aprender de ellos y avanzar. 



Liderar también implica generar espacios de contención seguros. Cuando no existen, el resultado es el cinismo , la paranoia, la desconfianza y la necesidad utilizar la energía para cuidarnos de los demás. 


Estos espacios seguros son fundamentales para enfrentar los peligros de un mundo cada vez más complejo y de grandes cambios sobre los cuales no tenemos ningún control. Pero ojo, hay que mantener la presión a un nivel suficiente para que la gente no le haga quite al problema adaptativo que tiene que enfrentar. 


Para entender el ejercicio del liderazgo es fundamental comprender que los seres humanos  somos animales sociales  que respondemos a los ambientes donde actuamos. Cuando se crean las condiciones de un ambiente propicio, porque se cuenta con el liderazgo adecuado que define el tono,  las personas son capaces de lograr resultados extraordinarios. En estos espacios la confianza y la colaboración son factores culturales esenciales. 


En   circunstancias complejas, como ya lo he mencionado, también implica tener la empatía para crear las condiciones donde cada persona saque su mejor versión, se tomen mejores decisiones y se cambie la perspectiva del mundo que nos rodea. 


 ¿Pero que significa cambiar la perspectiva?  Para responder a esta pregunta vale la pena recordar la teoría de los juegos. Hay juegos finitos donde el tablero está determinado, se conocen los jugadores, las reglas y el objetivo es ganar. Hay juegos infinitos donde no se conocen los jugadores, las reglas, y el objetivo es permanecer. 


El mensaje es muy claro. En las condiciones actuales el éxito no es ganar sino permanecer. Se entiende qué en el largo plazo hay momentos positivos y también momentos donde no los hay. Para el ejerció del liderazgo, es fundamental entender en que tablero de juego se está actuando y tener la flexibilidad para adaptarse y sostenerse en el largo plazo.


Quiero terminar este blog insistiendo una vez más que el sector privado enfrenta unos inmensos retos adaptativos que invitan a ejercer el liderazgo colectivo en beneficio de la sociedad. La comprensión de lo que esto significa es fundamental para el éxito de la tarea de llenar los vacíos de liderazgo que hoy tenemos en Colombia.

sábado, 11 de marzo de 2023

Motores de Esperanza: un aporte desde el liderazgo colectivo

 


En mi blog de hace dos semanas: “Lo que está en juego en es la libertad” ofrecí presentar la propuesta de un grupo de empresarios y universidades como respuesta al análisis realizado en ese artículo. En este blog voy a compartir con mis lectores el contexto, los antecedentes y la iniciativa que ya está en marcha.

Contexto 



En un contexto de un  entorno global volátil, complejo, incierto y ambiguo sometido a muchos cambios, Colombia atraviesa un momento histórico sin antecedentes en su historia. Hoy tenemos una sociedad desorientada, un sistema democrático amenazador por la tenaza de una guerra de narrativas y el caudillismo populista, lo que se refleja en unos niveles de  desconfianza cada vez mayores, una desperanza generalizada y un profundo vacío de liderazgo. 


En este entorno tan complejo, llega un gobierno de extrema izquierda, proponiendo cambios que desconocen los avances que hemos logrado como sociedad, algunos de ellos con la clara intención de devolvernos al pasado. 


Pero lo más grave, con el propósito  de descalificar la participación del sector privado, viéndolo como parte del problema y no como un aliado invaluable, como lo ha sido en momentos anteriores tan difíciles como los vividos en la pasada pandemia. Hoy, la respuesta a este ataque frontal ha sido muy pobre. Brillan por su ausencia las propuestas innovadoras y agresivas para actuar de cara a la sociedad, quien en últimas debería ser la gran defensora del sector privado.



El  profesor James Robinson, en  su libro: “El corredor estrecho”,  plantea la tesis de que el desarrollo de un país, es el resultado de el fortalecimiento par y paso del poder del estado y de la sociedad. Una sociedad y un estado fuertes, se controlan mejor, pero además, permite un clima de colaboración mutua porque las dos partes se reconocen en su interdependencia. 


En su análisis coloca a Colombia en una situación muy precaria de las dos partes. Esto explica la brecha  entre las capacidades  de un estado débil  y las expectativas crecientes  de una población, que también es débil y fragmentada. Propuestas que atiendan estas dos grandes  debilidades serían una gran aporte que el sector privado debe hacer.


Es indudable que la sociedad colombiana requiere ver cambios en sus instituciones, pero sobre todo, en su manera de pensar y actuar para enfrentar la compleja realidad actual. Tenemos dos caminos. Esperar que un iluminado nos resuelva todos nuestros problemas, o el asumir nuestra corresponsabilidad de enfrentarlos, preparando a mucha gente que pueda asumir un rol de “liderazgo colectivo” y desde lo local.



Entendemos “el liderazgo colectivo” como  una filosofía que propone la corresponsabilidad en la movilización de la energía y el talento colectivo, en un entorno como el descrito que supera las habilidades individuales, de personas capacitadas para liderar desde diferentes ámbitos de actuación, los cambios que se requieren en función de unos valores y propósito superior compartido que busca el bien común.


Antecedentes



Desde el año 2006 la Fundación Orígen ha venido desarrollando una labor de identificar a personas con alto potencial de liderazgo para invitarlas a vivir un proceso que aumenta sus capacidades individuales y colectivas de liderazgo. Desde el 2018, con la participación de la Fundación Corona, se invitó a un grupo de empresas con intereses en los municipios de Madrid, Mosquera y Funza, a identificar personas con alto potencial de liderazgo en esos territorios y apoyar su capacitación. 


Después de cuatro años del proceso, hoy se evidencia un clima de confianza y de relacionamiento que no existía, donde los empleados de las empresas participantes, son parte integral del proceso. Se comprobó la hipótesis que teníamos después de haber capacitado a más de 3000 personas en todo el país : la importancia de impactar al que impacta, y visibilizar, conectar y apoyar a personas muy diversas y con alto interés en sus territorios para invitarlas a dar el siguiente paso de liderar colectivamente la construcción de agendas de intervención con proyectos específicos. Y mientras tanto, Orígen sigue capacitando a más gente para que forme parte del movimiento y de la red, y hoy activamente promoviendo una agenda territorial.


Propuesta



Nuestra iniciativa  busca generar un movimiento nacional para la constitución de una red de comunidades de liderazgo, que a nivel local, son capaces de liderar agendas de desarrollo, con la participación incluyente de la diversidad de  los diferentes actores relevantes de un territorio ( sector publico, sector privado, sector social, y otros )


Al ser una red, cada uno de sus nodos está conformado por un grupo de comunidades de liderazgo que avanzan agendas en temas, sociales, ambientales, económicos y públicos. La interconexión de estos nodos permite crear “una comunidad de aprendizaje “ que se retroalimenta de las experiencias colectivas alrededor de problemas comunes, aumentando significativamente la velocidad e impacto de sus intervenciones. Esta red fomenta una cultura de colaboración y de confianza que son tan críticas para el momento actual de nuestro país. De ahí se deriva el nombre de la iniciativa’ “Motores de Esperanza “


Dados los resultado obtenidos en los últimos cuatro años, la Fundación Orígen y la Fundación Corona, tomaron la decisión de ampliar la apuesta experimental  de Sabana Occidente, a otros territorios para ir creciendo la red. Es así como, a principios de mayo, se inicia un proceso similar en cuatro municipios de Sabana Centro y en Suba en Bogotá. Estamos en conversaciones con la Fundación LUKER para desarrollar el mismo proceso en Caldas, y con la U del Área Andina en su sede en Valledupar


Al plantear una red de comunidades de liderazgo, con el propósito de hacerse corresponsables de  transformar  su realidad territorial, buscamos crear un movimiento que sea apropiado de abajo hacia arriba, con una activa participación del sector privado.  Pensamos que de esta manera estaríamos generando las bases de un proceso de transformación colectiva sostenible y escalable a nivel nacional. 


Y como dice Robinson en su último libro: fortaleciendo el poder del estado y de la sociedad, se está transitando por el camino  de un corredor estrecho que conduce a la verdadera libertad, que al final, es lo que hoy está en juego. 


Nuestra invitación



Reunir una masa crítica de empresas y  universidades, que en representación del sector privado, le ofrecen al país  una propuesta innovadora y de alto impacto, en el marco del movimiento de Motores de Esperanza. Es  una invitación a aportar unos recursos para ir consolidando los pilotos que están en marcho. Pero también, que sientan que como parte de ser ciudadanos, concepto  que nos convoca a todos, participen activamente en la formación de las comunidades de liderazgo y en la construcción de las agendas territoriales en sus sitios de interés. 


Con las dos fundaciones, ya existe un plan con su presupuesto detallado para avanzar los pilotos en  las tres zonas seleccionadas.


En resumen: el sector privado colombiano,  debe de hacer sentir fuertemente  su voz, en rechazo a la forma en que el actual gobierno lo ha querido hacer ver ante la sociedad, pero eso no es suficiente. Debe liderar un movimiento nacional de iniciativas orientadas por un propósito superior: ayudar a fortalezcer las capacidades de Estado y la Sociedad en su conjunto, como lo propone Robinson, para que puedan colaborar desde lo local en la solución de retos y oportunidades conjuntas.


Iniciativas como “ Motores de Esperanza” “Compromiso Valle”, podrían ser parte del portafolio selecto y focalizado, que se comience a adoptar en muchas regiones del país.


Peonas y organizaciones interesadas pueden escribirme a fmanrique@mac.com